Wednesday, January 8, 2020

Río Plateros. Mi Río. (Final).-

Tomado de Grandes Nostalgias.

A pocos metros de la carretera el Río volvía a girar. Para dirigirse al oeste. Muy pronto un puente de tablas de palma, muy bien fabricado, le cubriría. El puente llevaba hasta la casa de "Gloria": vale decir, Gloria la "mujer" de Chelo Larriba. La casa podía considerarse una "casa" del Río porque aunque estaba un poquito mas alejada del río que la casa de Miguel Lagata, que mi casa y que la casa de Pablo Gocéndez estaba lo suficientemente cercana como para ser catalogada como tal. Al sur de la carretera, en terrenos de Cándido Perdomo limítrofes con los de Chelo Larriba, había una especie de ciénaga pantanosa cubierta de un pequeño bosque típico que los lugareños habían bautisado como "la Cañá del Mojón" y que algunos decían era un hilo de agua que bajaba desde la Loma sin llegar a ser río y que incluso se colaba por debajo de la carretera porque no le habían hecho su cantarilla y terminaba por desembocar, en forma de manantiales y escurrideras en el Río Grande. Entre el pantano y la finca sur de Chelo Larriba había un camino que llevaba hasta las casas de Los Curros y de Agustincito y que corría por debajo de grandes ocujes, palmas reales y guásimas portentosas. En tiempos de lluvia la ciénaga se extendía casi hasta la Loma y el camino siempre estaba encharcado y pestilente. Sobre la cerca de alambre que delimitaba las fincas había, después de la cuneta de la carretera, una especie de escalera campesina en forma de V invertida que tenía sus puntos de apollo a ambos lados de la cerca. Esto se hacía para evitar hacer puertas o  tener que pasar por entre los pelos de alambre. Según me contaba mi padre en el pasado remoto la escalera no existía y sí una puerta stándar y el mismo camino oscuro que llevaba hasta las casas de otros vecinos y que él frecuentaba mucho por la  exquisita amistad que les unía. Se trata del mismo escenario que elegí para mi cuento El hombre de la ciénaga. Una historia real relacionada con mi padre y su mejor amigo que puede leerse en este mismo Blog. Entonces el Río continuaba casi recto al oeste y dejaba atrás a la casa de Chelo Larriba. Recuerdo que algunas pocas veces bajé por la cuneta de la carretera para ir a la mata de anoncillo de Gabriel Aguilar y tuve que pasar por el patio este de la casa. Que también estaba rodeada de una arboleda frondosa aunque no tan impresionante como la arboleda de Pablo Gocéndez. La casa era una casa grande y muy bonita. Me llamaba la atención que sus paredes no fueran de las clásicas tablas aserradas o de palma. Eran paredes lisas y yo no recordaba haberlas visto nunca en las casas de campo. Sabía, sin embargo, que se trataba de "paredes de mampostería". Una casa así cuesta dinero y parece que Chelo lo tiene - me dijo un día Pepesiverio cuando le pregunté por qué las casas de nosotros "no eran así". La de Román Barroso tiene el frente también de mampostería - me recordó mi padre cuando llevé el tema de las paredes a las conversaciones familiares de después de la comida. Faltarían años para que Tery y yo le preguntáramos, medio en broma medio en serio, por qué "no teníamos una casa así". Recuerdo que el Viejo siempre evadía la pregunta y sonriéndonos decía "no es tan fácil, hijos, no es tan fácil". Faltarían años también para que yo me relacionara con la gran prole de Chelo Larriba aunque sabía que una de sus hijas estaba casada con Macho Navarro, el hijo de Ramoncito, y que tenían dos hijos mas chicos que yo. También recuerdo la  ingrata noticia que una mañana se esparció como algodon de ceiba por el barrio cuando nos enteramos de que a Chelo Larriba le había dado un infarto terminal. Otra de las noticias relacionadas con los Larriba incluía a a uno de sus hijos mayores. Se decía que Paco Larriba era "mejor desmochador que Guachapila", que se tiraba "mas rápido que él por el cordel" y que lo habían invitado a una Competencia Nacional de Desmochadores. Debo aclarar que la competencia se dio, en efecto, alguna vez, que Paco la ganó y que fue premiado con una motocicleta. Años mas tarde Paco Larriba moriría en un accidente de tránsito en la ciudad de Morón, Ciego de Avila. El Río continuaba estrecho, muy lento y casi invisible por el potrero de Chelo Larriba, evadiendo algunas pocas palmas reales y tal vez algunos maniguazos ralos. Hacía un breve giro al noroeste y pasaba por debajo de la cerca delimitante del Gallego "el sordo" Barroso para continuar hasta el fondo de la casa de Gerardo Carbajal y llegar, después de unas decenas de metros, cansado y casi insignificante al Río Yaguey y continuar, como río tributario, hasta el mar.  Aunque lo recuerdo muy bien, en realidad pocas veces frecuenté su paso por esos sitios. Lo haría cuando iba con mi papá a buscar alguna penca de guano para remendar el caballete de nuestra casa o cuando cogíamos, a caballo, por todo el Camino Real para ganar tiempo durante algun viaje a Yaguey Abajo, un barrio que estaba muy cerca de la costa. Mi papá me decía que el Río era como "una gran yagua de palma hasta el puente de Pablo Gocéndez y que después iba perdiendo recursos hasta convertirse en un arique" en su desembocadura. Tal vez soportara algunos puentes urgentes de cualquier madera redonda o algún tablado chapucero para pasar a las fincas de Los Aguilares o a la casa de Lolo Rivero en el faldeo de la Loma. Solo cuando se unía - una pizca mas ancho - al Río Yaguey es que había una especie de puente de tablas con soportes de hierro, arcos de cemento y tierra aplanada. Recuerdo que caía como dos metros sobre el Yaguey y que hacía un ruido imponente en tiempos de crecida y algunos muchachos decían que era "el otro Chorrerón" e incluso se bañaban allí. Entonces cumplí once años y me tuve que becar para hacer el sexto grado porque era "un niño campesino que no podía viajar todos los días a la ciudad". Desde entonces el Río de mi infancia se convirtió en otro Río para cada período de mi desarrollo. Y en verdad  ya no era el mismo Río. Fuera de la nostalgia auténtica y casi dolorosa que todavía hoy siento por él.

Luis Eme González.
Swetwater, Miami, Florida.
USA.
1\1\ 2020.


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