Sunday, January 5, 2020

Rio Plateros. Mi Rio. (10).- Tomado de Grandes Nostalgias.

Había una cerca de tres pelos de alambre clavados a postes y a madres de bienvestido que marcaba el límite oeste de la finca de Pablo Gocéndez e inmediatamente después estaba el camino que bajaba desde la carretera y que llevaba hasta el Camino Real y que usaba la familia del Neno Fotingo cuando regresaba desde el Oeste o quizás la familia de Los Aguilares cuando regresaban de la Tienda de Juanito. La próxima cerca significaba el límite oriental de la finca de Nene Fumero. El Río pasaba entre las dos cercas y  nos daba la impresión de que allí no había río alguno. Allí el camino se levantaba y enseguida que terminaba la crecida el agua buscaba la manera de pasar de manera subterránea o formaba pequeños charcos que la gente sorteaba con pasos largos. Muy pronto aparecía una gran poza debajo de las matas de mango macho y de anoncillo. Ambas casi que nacían desde el mismísimo borde del Río y por eso sus sombras se reflejaban perfectamente. Se trataba de una poza grande pero muy poco profunda excepto en el medio, con mucho limo y fango en su piso y en sus orillas. Tampoco había muchos peces. De modo que la poza solo era el abrevadero de las reses de Tionene y el lugar en donde caían los mangos maduros y los racimos de anoncillos y los anoncillos sueltos cuando tratábamos de tumbarlos desde el potrero. Era difícil subir a la mata porque tenía un tronco muy alto y muy liso y solo los grandes "gateadores" o los desmochadores de palmas eran capaces de hacerlo. Después había que coger los racimos con alguna manta de saco y siempre se regaban por el pasto o caían a la poza. Un día Virgilio Barrios - el hermano de Tiaestela, la esposa de Tionene - me dijo que él creía que la mata "sabía" que tenía los anoncillos más grandes y más dulces "del mundo" y por eso era tan difiícil sacárselos de encima. Virgilio agregó que todo el mundo "sabía y hablaba y pensaba" y que estaba seguro de que la mata de anoncillo era igual que una persona. Tenía razón. Eran anoncillos casi del tamaño de una guayaba pintona, con cáscara suave y con muchísima masa. Jamás estaban agrios aunque estuvieran casi movidos y la masa era jugosa y agradabilísima al paladar. En un barrio rico en matas de anoncillos la mata de Nene Fumero se llevaba todas las palmas. Y si era verdad lo que afirmaba Virgilio de su "inteligencia" entonces la mata era el paquete completo. Yo no le creía mucho su historia y pensaba que Virgilio era tan mentiroso como Moronero y Arenilla pero no le decía nada porque era un hombre mayor y porque era uno de los mejores amigos de mi papá. Tionene celaba mucho a su mata de anoncillos y le gustaba que los muchachos no se la maltratáramos tirándoles palos  y piedras y también le gustaba que le pidiéramos permiso para coger sus frutos. Aunque yo era el sobrino trataba de seguir sus reglas. Unos cincuenta metros después de la Poza de Nene el Río se volvía estrecho y bajito y corría por un canal muy parecido al canal por donde corría después del puente en la Finca de Pablo. Allí el Río era el "río de Lorenza" hasta la cerca que marcaba el límite occidental con la Finca de Chelo Larriba. Si bien en la parte de Lorenza había un puentecito de tablas de palma para cruzar el río hacia el norte en la parte de Tionene había la palma clásica tendida sobre el agua y a veces un pasamanos de cualquier "palo largo". Las fincas de Nene y de Lorenza estaban divididas por otra cerca idéntica y a veces, cuando aquellas se reparaban, no había separación alguna. Siempre me pareció curioso el hecho de que las finca de Lorenza y de Nene estuvieran al sur y al norte del Río. Porque después del Río estaban las cercas delimitantes standars, el Camino Real y otra cerca más que marcaba los terrenos. A Lorenza le pertenecían unos sesenta cordeles que llegaban hasta la casa del Neno Fotingo y terminaban en la "segunda loma" de Plateros. Al oeste estaba la otra gran sección de la Finca de Nene Fumero que llegaba desde el Camino Real hasta la Loma y hasta la cerca que marcaba el límite occidental con las tierras de Los Aguilares. La Finca de Nene incluía un gran pedazo de la Loma y al fondo estaba el Camino de Ramón Gordo por donde la gente iba, a pie, hasta el barrio costero de Jagueyal. Debieron pasar algunos años hasta que yo le preguntara a mi madre los motivos por los que ella y Tiopito no habían heredado nada de las tierras de su padre, el también "isleño" Felipe Fumero. Cuando Felipe se casó con mi abuela Prudencia Rodríguez ya tenía dos hijos. El Abuelo era mucho mayor que la Abuela. La madre de sus dos hijos Fumero era una tal señora Luz Chávez de cuya bioigrafía ni siquiera mi madre tenía suficiente información. El señor Fumero agregó a sus dos hijos al matrimonio y de esa manera Prudencia se convirtió en madrastra y válido es decir que parecía hermana más que madrastra de sus hijastros. El esposo era un verdadero hombre de trabajo y tenía una finca en los límites del barrio Santa Rosa y un "pedazo" de tierra frente a la Finca de Los Perdomo. Muy pronto el isleño Fumero preñó a Prudencia. Y cuando Aracely Paulina "la niña" - mi madre - acababa de nacer, el Abuelo volvió a preñarla y entonces nació Felipe Jr. - Tío Pito - que sería el "hermano carnal". Para entonces Nene y Bichía estaban muy "grandes" y se consideraban unos hombrecitos que deseaban independizarse. Felipe Fumero se murió enseguida y mi madre y Tiopito quedarían huérfanos cuando todavía estaban mamando teta. Un primo hermano de Felipe aconsejó a Prudencia y le dijo que no era muy saludable mantenerse viuda tan joven, con dos niños que criar y otros dos con los que lidiar a una edad tan complicada además de tener que dedicar tiempo a la mantención del par de fincas. Prudencia y su familia recogieron el batón y aceptaron la sugerencia del primo. Poco después apareció un pretendiente llamado Ramón Leyva que también tenía dos hijos independientes y ningún lugar en donde caerse muerto y Abuela tuvo que aceptarlo. Mi madre y Pito adquirieron un padrastro prepotente pero Nene y Bichía no lo aceptaron y consiguieron heredar y partir la finca que su padre fallecido tenía frente a Los Perdomo. Como mi madre y mi tío no tenían edad para heredar perdieron sus derechos En realidad nadie estaba para documentarlos. Muy pronto conocerían que sí tendrían derechos sobre la finca en donde vivían con su madre y su padrastro el día en que su madre falleciera. Para entonces Ramón le había "hecho" diez hijos a la Abuela, los cuales también tendrían derechos hereditarios sobre la tierra. Mi madre se convertiría en niñera de sus medio hermanos y comenzaría a vivir una especie  de calvario del que se liberó cuando mi padre la raptó una madrugada de 1950. El padrastro murió primero que la Abuela. Porque las decisiones  y\o sugerencias tomadas por familiares y amigos la llevaron a comprender que el oficio de viuda la perseguiría para toda la vida. Finalmente la Abuela liquidó la Finca de su primer marido y se fue a vivir para el pueblo. Para Caibarién. Mi madre y Tiopito ya eran "mayores de edad". Pero Abuela consideró que no lo eran y nunca les habló del efectivo. Mis diez medios tíos serían medios tíos exquisitos y mi madre siempre quiso a la Abuela con devoción irrenunciable. Mi madre siempre habló de los "doce hermanos" pero nunca dejaba de recordar que en realidad eran "catorce" con los "otros dos". Las "14 Tribus", le diría yo más tarde: y entonces tenía que darle una conferencia sobre la Historia "bíblica" de Israel  y las famosas "12 Tribus del Desierto" porque la Tiakuka solo tenía cierto dominio de los Evangelios. Yo conocí a Julio Leyva. Pero no a su hermana María. Lo que significa que, al menos, supe de las "trece" Tribus del Campo. Nene Fumero se casaría con la bella y pulcrísima Estela Barrios Beltrán y Bichía  Fumero lo haría con la "deslenguada" Lorenza Alfaro. Nene y Estela tendrían a Raúl y Bichía y Lorenza tendrían a Mongo, a Luz María y a María Elena. Cuando Bichía murió "rabiando como un perro", lleno de "tumores malolientes" - mi madre siempre lloraba haciéndome la historia del hombre "más bueno del mundo" - Lorenza se unió a Carmelo Coronel y tuvieron a Mercedes. Para la época en que yo era un niño menor de once años ambas familias vivían al sur del Río, en casas típicas campesinas. Lorenza era "un poco mas pobre" que Nene. Tal vez porque Nene era mas orgulloso y se jactaba de ser un  "gran ganadero" al que su cuñado Virgilio  "eldelbardelingenio" había prometido encaminar a Raúl en los asuntos técnicos del Central Victoria. El Río penetraba en la Finca de Chelo Larriba con pocas ínfulas, bonito sin embargo porque corría entre el potrero como prado, debajo de cedros y palmeras, hasta que giraba al franco sur. Para entonces era un río débil, estrecho, terminal, poco juguetón, sin pozas ni peces, como un hilo sin importancia que solo servía para regalar agua a las reses de Chelo y tal vez interrumpir el paso. La última poza "respetable" estaba casi en el borde de la cerca límite. Traspasé la frontera occidental muy pocas veces. Pero no lo hice para pescar ni para bañarme. Solo quería contemplar un paisaje diferente. El potrero verde y parejo la custodiaba y los cedros y las palmas jóvenes y los algarrobos le daban sombra. Las aguas eran claras, bajas y no había ningún animal de río. Casi que daba lástima ensuciar sus aguas con mis calcañales de niño descalzo. Cuando íbamos en grupos tampoco nos metíamos. Era la Poza de Chelo y sabíamos que después de las tierras de Nene y de Lorenza estábamos en territorio ajeno. Años después, cuando me encantaba con la literatura británica y la descripción de los prados perfectos de la campiña inglesa, siempre recordaba a la Poza "prohibida" de Chelo Larriba. Porque aunque estuviera lejos de sus fuentes primarias la Poza de Chelo también era parte de "mi río". Y porque aunque no frecuentara sus predios con la asiduidad con que lo hacía en mis predios me las arreglé para conocerlo con casi la misma intencidad.

Luis Eme González.
Miami.
Usa.
1\1\2020.

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