Por qué le dices El Suave a tu hermano, - pregunté.
Rodábamos por la misma carretera por donde habíamos ido a Publix. Siempre entre los bosques densos. Me preguntaba si el viaje se realizaba acaso por las Estribaciones del Norte de Los Everglades. Había un sol auténtico de verano. En algún momento Onel giró al Este y el bosque se hizo un poco mas ralo y comenzaron a aparecer algunas residencias de clase media baja y los eternos trailers que salpican casi todo el paisaje estadounidense. Por qué le dices El Suave - insistí. Onel esbozó una sonrisa leve y dijo "la verdad es que ni sé, compadre, es un tipo extraño que se enamora de una forma también extraña". No era una buena respuesta pero lo dejé ahí.
El camión amarillo - un Kenworth de media edad - estaba parqueado en medio de una explanada de asfalto en donde había otros congéneres casi idénticos. El parqueo estaba rodeado de edificaciones con estilo de oficinas y de talleres mecánicos. Había como tres o cutro cubanos que eran sus amigos y que lo estaban esperando para meterle mano a la reparación del "yerro". Les fui presentado y muy pronto tuve que dar explicaciones de mi pasado y de mi vida en Chile. Era hermoso siempre escuchar nustro acento. También exportado. Pero menos exportado que el que tenían los cubanos de Santiago. El grueso de la reparación tenía que ver con el ajuste y engrasado de la media luna que soporta el peso y la tracción del trailer contenedor. Onel le ayudó al mecánico mientras yo observaba y tomaba Coca Cola enlatada y engullía bocaditos de jamón sin queso. En algún momento tuve que refugiarme a la sombra del techo de un portal porque el sol achicharraba con ínfulas de sol de Agosto. Recuerdo que al Este del Parqueo había como una especie de trituradora tipo molino de piedras del Yigre. Solo que la bestia roja no rompía piedras. Sino madera y sus retazos. La convertía en casi polvo rojo y el montón se acumulaba al sur de sus fauces. Cuando le pregunté a Onel que si acaso las virutas eran de esas que se ven en los troncos de los árboles ornamentales en las películas americanas me respondió "positivo". Son algo así como un tipo de abono - agregó. Muy bien - dije. Y pensé que, alrededor de los troncos, se parecían al aro que rodea a la letra A de la insignia del equipo de beisbol Los Angelinos de Los Angeles. Solo que en la zona de los spikes, que no en la gorra en el vórtice de la A. Me di cuenta de que mi comparación era pésima y desvié mi pensamiento hacia Los Cardeales de San Luis y hacia Los Yenkees de Nueva York.
Regresamos tan pronto como el camión estuvo listo. Onel me dijo que, claro, que tenía que pagar el parqueo. Solo que se trataba de pagos módicos pues la gente que trabajaba allí eran sus amigos y se intercambiaban favores. Que cuando estaba de viaje dejaba el yipi allí también. Agregó que su idea era arrendar el camión mas adelante y continuar buscándole trabajo, Vía Internet, a otros choferes. Que estaba cansado de tanta Autopista, de tanto gasto colateral. Que, además, ya no se ganaba como antes porque los empresarios se habían convertido en unos soberanos sicateros. De modo que estaba casi seguro de arrendar el yerro, mudarse para la casa de Mario hasta conseguir un buen apartamento lo mas lejos posible de la ciudad y ver como conseguían un trabajo fijo para Mirelia que se moría de aburrimiento doble. No emití opinión alguna. Me parecía, sin embargo, una buena idea. La posibilidad de que mi prima amaneciera entre los anillos de una serpiente evergladiana o entre las pezuñas de un oso floridano una mañana solitaria cualquiera podía parecer un mal chiste. Pero por qué no?. Vega se echó a reír. No, el problema es que me pegue los tarros - dijo. Bueno, hasta los toros padres son falibles - agregué. Son qué - preguntó. La palabra fue jodidamente intencional. Que hasta los toros padres pueden ser tarreados, sentencié. Vete pa la pinga, amenazó.
De pronto apareció lo que parecía la cama de una camioneta. Cuando nos acercamos lo suficiente la cama de la camioneta se ofreció repleta de melones de agua y nos dimos cunta de que había dos chicas sentadas sobre una toalla playera en la yerba. Para ahí, por favor, compremos un melón - pedí. Me maravillé de no haber dicho "sandía" como hubiera dicho si el viaje se estuviera realizando por la Carretera Panamericana, Allá. Onel me obedeció. Déjame eso a mí a ver como sigue mi "inglés" - agregué. Onel volvió a obedecerme. Solo intentaba aplicar mi slogan de "si me dejan hablar, me entenderán cien por ciento". El hecho de que una de las muchachas fuera trigueña no me aseguraba que fuera latina. De modo que me dirigí a ambas. La chica "morena" era una chica stándar. La chica rubia era una americana de esas de short deshilachado, muslos largos, camiseta de verano para pechos celtíberos y pelo extrapolado a todos los vientos. No tenía pecas ni parecía una tejana del Universo Rodeo. Pero era una rubia gringa. We nid a guater melon - dije - au meny, plis. Froté mis dedos pulgar y del medio e índice. Porque funciona en todas partes. Marylín Monroe respondió "fai dolar" y agregue "ok". Pero cuando fui a sacar la cartera Onel tenía el billete listo. Oye, que tú estás casado - le dije unos metros después. No, si no es por eso, lo que pasa es que si te dejo hablar de seguro les llevas el resto de los melones gratis y esta noche se me embasan las dos en la casa, tu lengua es peligrosa. Pensé que no se trataba un cumplido. Sino de que solo se burlaba de mi "inglés" de manera piadosa. Creo que los melones son de la trigueña y la rubia es la intérprete, así que te las diste de gringo por gusto. Pueder ser, gracias por dejarme practicar el "languich". Estás más loco que El Suave, y por cierto pronunciaste mejor que yo. Ya somos cuatro...y por cierto, vete pa casa e la pinga. Como era otra frase demasiado técnica Onel trató de ilustrarme acerca de la geografía que timoneábamos. Te darás cuenta de que toda esta zona tiene calles marcadas y demás cosas que indican que alguna vez será un área urbanizada, solo que la crisis de hace poco paró toda la construcción, bueno, tu eres periodista y sabrás de que crisis te hablo, si no hubiera sido por eso ahora estaríamos conduciendo por un suburbio de Leighs Acres, hay un pueblo indio cerca que se llama Immokalee. Imagino que hables de la crisis ocasionada por la quiebra de Lemhan Broters y de que el pueblo que citas sea parte de la Reservación Seminole. Cojones....claro, porque los mikosuki están mas al sur. Y son los dueños del Gran Casino. Cojones, guajiro, yo creo que yo soy el que llegó de Chile, y todavía querías que te dejara seguir hablando con las jevas.....
De pronto apareció lo que parecía la cama de una camioneta. Cuando nos acercamos lo suficiente la cama de la camioneta se ofreció repleta de melones de agua y nos dimos cunta de que había dos chicas sentadas sobre una toalla playera en la yerba. Para ahí, por favor, compremos un melón - pedí. Me maravillé de no haber dicho "sandía" como hubiera dicho si el viaje se estuviera realizando por la Carretera Panamericana, Allá. Onel me obedeció. Déjame eso a mí a ver como sigue mi "inglés" - agregué. Onel volvió a obedecerme. Solo intentaba aplicar mi slogan de "si me dejan hablar, me entenderán cien por ciento". El hecho de que una de las muchachas fuera trigueña no me aseguraba que fuera latina. De modo que me dirigí a ambas. La chica "morena" era una chica stándar. La chica rubia era una americana de esas de short deshilachado, muslos largos, camiseta de verano para pechos celtíberos y pelo extrapolado a todos los vientos. No tenía pecas ni parecía una tejana del Universo Rodeo. Pero era una rubia gringa. We nid a guater melon - dije - au meny, plis. Froté mis dedos pulgar y del medio e índice. Porque funciona en todas partes. Marylín Monroe respondió "fai dolar" y agregue "ok". Pero cuando fui a sacar la cartera Onel tenía el billete listo. Oye, que tú estás casado - le dije unos metros después. No, si no es por eso, lo que pasa es que si te dejo hablar de seguro les llevas el resto de los melones gratis y esta noche se me embasan las dos en la casa, tu lengua es peligrosa. Pensé que no se trataba un cumplido. Sino de que solo se burlaba de mi "inglés" de manera piadosa. Creo que los melones son de la trigueña y la rubia es la intérprete, así que te las diste de gringo por gusto. Pueder ser, gracias por dejarme practicar el "languich". Estás más loco que El Suave, y por cierto pronunciaste mejor que yo. Ya somos cuatro...y por cierto, vete pa casa e la pinga. Como era otra frase demasiado técnica Onel trató de ilustrarme acerca de la geografía que timoneábamos. Te darás cuenta de que toda esta zona tiene calles marcadas y demás cosas que indican que alguna vez será un área urbanizada, solo que la crisis de hace poco paró toda la construcción, bueno, tu eres periodista y sabrás de que crisis te hablo, si no hubiera sido por eso ahora estaríamos conduciendo por un suburbio de Leighs Acres, hay un pueblo indio cerca que se llama Immokalee. Imagino que hables de la crisis ocasionada por la quiebra de Lemhan Broters y de que el pueblo que citas sea parte de la Reservación Seminole. Cojones....claro, porque los mikosuki están mas al sur. Y son los dueños del Gran Casino. Cojones, guajiro, yo creo que yo soy el que llegó de Chile, y todavía querías que te dejara seguir hablando con las jevas.....
Frente a la casa y en el alero de la carretera había dos carros de modelo relativamente viejo. Un "pizicorre" Chevy, blanco y un Mazda gris. Tenemos visita, dijo Onel. Uno debe ser El Traketiao - agregué.
Onel parqueó en el espacio del yipe. Cuando comencé a abrir la puerta Trake y Maricel aparecieron delante de Mirelia en la puerta frontal.
Hacía diez años que no veía al Trake y unos pocos más a Maricel. Nos saludamos con sincera efusividad y pasamos a una pieza que fungía como cuarto de mecánica, de desahogo y de sala de estar ocasional y que estaba en el ala occidental de la casa. Entre cervezas, gaseosas y bocaditos sin queso para mí, debí recontar parte de mi viaje-odisea y recordar de nuevo las prolongadas charlas que tuve con Trake en al ayer reciente desde Santiago de Chile. Trake - se trata de Ignacio González, el Cagatrillo Mayor de la Sección Grandes Nostalgias de este Blog - había llegado a Estados Unidos en el año 2005 mediante el Sorteo de Visas (Bombo) del Gobierno de los Estados Unidos y trabajaba en una Compañía de Pintura. Casado con una manzanillera, arrendaban un Apartamento sencillo en un suburbio de Naples. Su esposa tenía una niña de diez años con cierta discapacidad congénita. Maricel es la Monina de la Sección del Blog citada y aparece ocasionalmente en él. De ambos hablaré en detalles mas adelante. Mary también había venido mediante la Lotería, poco después de Trake y vivía muy cerca, en los suburbios de Fort Myers. Me contaron que la hermana menor, Mirita, también estaba en los Estados Unidos, en Fort Pierce. Como la visita no era oficial se marcharon muy pronto. Quedamos en que Trake vendría el próximo Lunes por mí y que pasaríamos por la casa de Maricel. En el patio Mary me observó de norte a sur. Estás igualito - dijo. Sonreí antes de recordarle el nombre de mi edad. Yo sé cuantos anos tienes, te digo que estás idéntico. Que te falta un poco de pelo, eso no hace nada - agregó Trake. Tal vez no esté tan matao, pero me gustaría que me hubieran visto cinco meses antes, en Santiago de Chile, era poco menos que un cadáver ambulante, en serio - sentencié. También les celebré a ellos. Trake era como cuatro años mayor que yo. Mantenía su mata de pelo y estaba técnicamente gordo y muy rejuvenecido. Mary lucía su cuerpo exhuberante y aquella mirada ausente, casi sexi, de ojos semicerrados y sonrisa cómplice. Mary era poco mas joven que yo. Me dijeron que la prima Teresa vivía en Tampa, con su marido y con su hijo y que también había venido mediante el Bombo. Cuando ambos prendieron los motores de sus viejos autos y partieron rumbo al norte yo sí lo podía creer. Entonces - preguntó Onel - qué Pelota es mejor, esta de Grandes Ligas o aquella nuestra de los años ochenta y principios de los noventa. Oiga, compadre, esta pelota americana es la mierda mas grande del mundo - respondió Trake desde su carro. No dije nada. Porque necesité ver "esta pelota americana" en vivo, desde la televisión, para convencerme de que no era nada del otro mundo. Por supuesto, con las excepciones correspondientes. Que en verdad, parecían no ser de este mundo. Le pregunto por joder - dijo Onel - es igual que Ningo, que cada vez me llama me dice "cómo estás hijo e puta....".
Bueno, mañana salimos tempranito para Healeah - remató Onel. Seguro - agregué. Entonces llegaríamos, al fin, a la Autopista I-95, que nos llevaría hasta Miami, por el alero norte de Los Everglades. Detrás del cristal de la puerta trasera el gran perro continuaba preguntándose que quien sería este intruso de mierda que tenía mas privilegios que él en su propia casa.
Glosario.
+ El camión del video no es el camión de Onel.
+Yerro...Se le dice a cualquier objeto de motor, sobre todo cuando
es propio.
+Yigre...Parte de la Cordillera del Norte que está frente al pueblo
de Yaguajay. Allí hay un molino de piedras.
Swetwater, Miami. Usa.
Luis Eme Gonzalez.
Mayo 20 del 2019.
de la casa.
Hacía diez años que no veía al Trake y unos pocos más a Maricel. Nos saludamos con sincera efusividad y pasamos a una pieza que fungía como cuarto de mecánica, de desahogo y de sala de estar ocasional y que estaba en el ala occidental de la casa. Entre cervezas, gaseosas y bocaditos sin queso para mí, debí recontar parte de mi viaje-odisea y recordar de nuevo las prolongadas charlas que tuve con Trake en al ayer reciente desde Santiago de Chile. Trake - se trata de Ignacio González, el Cagatrillo Mayor de la Sección Grandes Nostalgias de este Blog - había llegado a Estados Unidos en el año 2005 mediante el Sorteo de Visas (Bombo) del Gobierno de los Estados Unidos y trabajaba en una Compañía de Pintura. Casado con una manzanillera, arrendaban un Apartamento sencillo en un suburbio de Naples. Su esposa tenía una niña de diez años con cierta discapacidad congénita. Maricel es la Monina de la Sección del Blog citada y aparece ocasionalmente en él. De ambos hablaré en detalles mas adelante. Mary también había venido mediante la Lotería, poco después de Trake y vivía muy cerca, en los suburbios de Fort Myers. Me contaron que la hermana menor, Mirita, también estaba en los Estados Unidos, en Fort Pierce. Como la visita no era oficial se marcharon muy pronto. Quedamos en que Trake vendría el próximo Lunes por mí y que pasaríamos por la casa de Maricel. En el patio Mary me observó de norte a sur. Estás igualito - dijo. Sonreí antes de recordarle el nombre de mi edad. Yo sé cuantos anos tienes, te digo que estás idéntico. Que te falta un poco de pelo, eso no hace nada - agregó Trake. Tal vez no esté tan matao, pero me gustaría que me hubieran visto cinco meses antes, en Santiago de Chile, era poco menos que un cadáver ambulante, en serio - sentencié. También les celebré a ellos. Trake era como cuatro años mayor que yo. Mantenía su mata de pelo y estaba técnicamente gordo y muy rejuvenecido. Mary lucía su cuerpo exhuberante y aquella mirada ausente, casi sexi, de ojos semicerrados y sonrisa cómplice. Mary era poco mas joven que yo. Me dijeron que la prima Teresa vivía en Tampa, con su marido y con su hijo y que también había venido mediante el Bombo. Cuando ambos prendieron los motores de sus viejos autos y partieron rumbo al norte yo sí lo podía creer. Entonces - preguntó Onel - qué Pelota es mejor, esta de Grandes Ligas o aquella nuestra de los años ochenta y principios de los noventa. Oiga, compadre, esta pelota americana es la mierda mas grande del mundo - respondió Trake desde su carro. No dije nada. Porque necesité ver "esta pelota americana" en vivo, desde la televisión, para convencerme de que no era nada del otro mundo. Por supuesto, con las excepciones correspondientes. Que en verdad, parecían no ser de este mundo. Le pregunto por joder - dijo Onel - es igual que Ningo, que cada vez me llama me dice "cómo estás hijo e puta....".
Bueno, mañana salimos tempranito para Healeah - remató Onel. Seguro - agregué. Entonces llegaríamos, al fin, a la Autopista I-95, que nos llevaría hasta Miami, por el alero norte de Los Everglades. Detrás del cristal de la puerta trasera el gran perro continuaba preguntándose que quien sería este intruso de mierda que tenía mas privilegios que él en su propia casa.
Glosario.
+ El camión del video no es el camión de Onel.
+Yerro...Se le dice a cualquier objeto de motor, sobre todo cuando
es propio.
+Yigre...Parte de la Cordillera del Norte que está frente al pueblo
de Yaguajay. Allí hay un molino de piedras.
Swetwater, Miami. Usa.
Luis Eme Gonzalez.
Mayo 20 del 2019.
de la casa.
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