Sunday, September 20, 2015

PAPA FRANCISCO:QUE ME AGRADEZCAN EN VIVO.-




Gloria a Dios en las Alturas.
Y a Bergoglio en Cuba. 


A las 3 y 45 de la tarde del sábado 19 de Septiembre del año 2015 Raúl Castro se restregó sus ojos mientras miraba hacia el Cielo. El avión de Alitalia que traía al Papa Francisco realizaba la última maniobra de aterrizaje sobre la pista del Aeropuerto Internacional de Rancho Boyeros en Ciudad de La Habana, Cuba. El Gran Hermano y Hombre Fuerte del País por motivaciones de Herencia Sagrada estaba acompañado del Cardenal Jaime Orteg y Alamino, Arzobispo de la Arquidiósesis de La Habana, del Canciller  Bruno Rodríguez y de un grupo de Niños Enflorados, entre otras personalidades que estaban allí para dar la bienvenida al gaucho jesuita devenido Líder de la Iglesia Católica Mundial. El avión tocó pista a las 3 y 51 pasado meridiano, hora stándar del Este. Cristina Fernández de Kirchner pensó en su marido muerto y casi que se le aguaron los ojos ante la omnipresencia del Compatriota Ganador en la Ronda de los Liderazgos. Un viejo comunista de Córdoba que pasa su vejez en Marianao gritó con toda la fuerza que le permitieron sus pulmones podridos por el humo barato de los tabacos contrabandeados en el Parque de la Fraternidad "Jorge Mario Bergoglio, Comandante, Amigo" y un grupo de pioneros que no estaba en el libreto coreó "seremos como el ché". El Papamóvil es un diseño cubano, pensó en voz alta un mecánico retirado que había sido Héroe Nacional del Trabajo antes de que sus dioses comunistas pisotearan todo el entramado histórico y glorioso de la industria azucarera cubana. La puerta del avión se abrió y todo el mundo hizo silencio. Hasta yo, que miraba el "minuto a minuto" de la edición vespertina del Periódico Granma en la computadora. Pero yo callé por otros motivos. El Papa Francisco es el tercer Papa en visitar Cuba en los últimos 17 años. Si contáramos una  breve escala técnica mientras volaba hacia Suramérica en Julio del presente este viaje sería el segundo en la historia de su Pontificado. Bergoglio arriba al país en la cúspide de su fama ecuménica mediática y auroleado también por su mediación exitosa en el conato de reencuentro diplomático entre Washington y La Habana. Algo que parecía tan imposible como las relaciones entre Roma y las Tribus Bárbaras del Siglo V de Nuestra Era.
Montones de eruditos en el tópico Revolucion Cubana han asegurado que Fidel Castro tuvo que ateízar a su Revolución debido a la posición intransigente de los Estados Unidos desde el mismo instante en que apareció la Primera Ley Revolucionaria y la palabra antimperialismo copó casi todas las planas de todas las prensas nacionales. Los eruditos plantean que solo ante la posibilidad real del ahogo económico que traerían los puños apretados de los halcones yanquis sobre los cuellos bisoños del Nuevo Proceso fue que Castro debió girar hacia Moscú, la capital de un Imperio que había estrucado la concepción Creacionista de la Humanidad en aras de una Evolución sin marcha atrás por sobre el atávico Cristianismo Ortodoxo de la Gran Rusia devenida Unión Soviética un día de Octubre de 1917. Los conocedores de la Historia de la Religión en Cuba plantean que la educación católica que recibió Fidel Castro en su infancia y adolescencia jamás le hubiera permitido condenar a los creyentes al ostracismo más despiadado que recuerde la Patria de no ser por los aspectos coyunturales de la época. No me considero un erudito. Ni siquiera un conocedor. Pero sí he sido un estudioso a tiempo completo de la vida del Renunciante. Un hombre que fue capaz de expresar en público, en más de una ocación, que algún día "le daría un millón de patadas por el culo a este pueblo miserable", que fue capaz de asaltar a un cuartel sin incluir en el Plan de Ataque la posibilidad de que civiles inocentes perdieran la vida durante la acción, que mintió sin sonrojarse desde la prisión de Isla de Pinos y que fue capaz de "ajusticiar" a medio mundo en los días de la Sierra y en los días posteriores al Triunfo de Enero sin que le temblara la mano no es incapaz de nada. No fue incapaz ni de intentar barrer de un escobazo marxista toda la historia del catolicismo en Cuba ni de condenar a los Gulag Criollos a todos los hombres y mujeres sincréticos que osaron salirse del redil rojo. Un hombre que aseguró que la Revolución Cubana era "tan verde como las palmas" y que juró que "no era comunista" y que expresó que ya "no harían falta armas porque no había contra quien luchar" fue perfectamente capaz de estrucar a quienes pensaran de la mano y de la mente de Dios porque esta conciencia mental se interponía en su Sueño de Gloria Imperecedera. La religión también tenía que ser de "este mundo", de "su mundo". De lo contrario había que hacer silencio. O emigrar. De modo que la postura de Washington y todo el menjunge coyuntural de los Primeros Años de La Revolución en medio de la euforia soviética comandando de momento las trincheras de la Guerra Fría no puede ser tema cerrado para eruditos y conocedores. Se debe seguir investigando. Y opinando. Porque no siempre la impronta de Dios Todopoderoso se queda impregnada en la mente de un niño díscolo y supuestamente superdotado.
Hasta 1974 el diferendo Mundo Católico Cubano - Revolución Fidelista estuvo marcado por la estampida de una cantidad considerable de curas y personalidades religiosas hacia Estados Unidos y otros países de acogida. Le Gente de Dios le temía a los Barbudos del Diablo. Es verdad que el Clero Cubano de la época estaba comandado por "extranjeros". Los españoles franquistas ordenaban desde la Cúspide. Eran anticomunistas acérrimos y no perdían oportunidad para enjuiciar las actitudes ateas de La Habana. Algunos católicos republicanos vascos hacían lo único que podían hacer: silencio. Sin embargo El Vaticano jamás rompió relaciones diplomáticas con Cuba y tuvo el privilegio de contar con un Embajador "Republicano y Comunista" llamado Luis Amado Blanco - la condición, al parecer, era que fuera "republicano" y no "falangista" - en sus poseciones de Roma hasta su muerte en 1975 y cuando el Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba decidió hacer Constitucional el concepto Ateísmo Oficial de la Revolución y privar a los creyentes de la membresía comunista en sus filas. Para entonces ya el Papa Juan XXIII, en medio del alto precio que estaba pagando la Iglesia Católica Cubana por subsistir - alto precio llamado silencio - se había enojado hasta el paroxismo y había ordenado a los curas exiliados regresar a trabajar al país. Entretanto el Encargado de Negocios de la Santa Sede en La Habana, César Sacchi, consolidaba tanto su amistad con Fidel Castro que hasta compartían jornadas de pesca en la Corriente del Golfo bajo el manto salvador de José Martí, Carlos Marx y Jehová Dios.
En los albores de 1990 un Cielo llamado La URSS se nubla y la oscuridad se expande y desciende sobre la Patria Esquilmada. El marxismo leninismo hace aguas de la mano de Mijail Gorvachov y la estatua de Lenin deja de estar segura en sus guaridas del Kremlin. El ateísmo preconizado desde Moscú da paso al renovado encanto ortodoxo de los Patriarcas en sus catedrales orientales. El caos divino se trasvasa a La Habana. Como ya no llueve maná del cielo soviético - y cuando llueve desde el cielo ruso hay que pagar por la lluvia sagrada a precio de oro - el país de Fidel Castro y sus desropados comienza a deslizarse por un camino resbaladizo en cuyo fondo no hay literalmente nada de qué agarrarse. Cuba sufre. Los jerarcas de La Habana - siempre atentos a la riqueza del español que todavía hablan - bautizan a la Etapa Histórica Período Especial para Tiempos de Paz. La Constitución Reformada de 1992 revisa los conceptos religiosos. Es hora de una Reconciliación. Los lápices de los hombres y mujeres del Comité Central del Partido Comunista - que mientras preconizan un ateísmo sin retroceso llenan los sitios más secretos de sus hogares con imágenes católicas y acuden a los maestros del sincretismo para que les ayuden con sus cuitas que no puede solventar la Revolución - trabajan a tiempo completo. El minuto histórico se llama borrón y cuenta nueva. Dios aprieta. Y también puede ahogar. Que nadie se deje llevar por engaños sacros. Seis años después Juan Pablo II está listo para visitar Cuba. La doble moral alcanza sus cotas más altas.
En los Asientos Bautismales de Wadowice, Polonia, se sabe que Juan Pablo Segundo se llama en realidad Karol Wojtila. En los Archivos Secretos del DTI Cubano se conoce que Juan Pablo II es un anticomunista convencido, un enemigo público número uno de la Teología de la Liberación - exhabrupto del brasileño Frei Betto para con algunas ideas de Fidel Castro y del Ché Guevara - y que es amigo personal de Ronald Reagan, el hombre que fue protagonista del fin del Otro Imperio. Pero corren tiempos en que gran parte de los puntales católicos cubanos están apoyando la nueva marcha de la Revolución con sus tintes ligeros y en que el Santo Padre de las Grandes Novedades Vaticanas lucha denodadamente por consolidar el Reencuentro Iglesia Católica  - Gobierno Cubano. El Papa es bienvenido a Cuba a pesar de la suspicacia del sector más radical del Gobierno que no acaba de perder la desconfianza que le provoca la "verdadera ideología" de la Iglesia Católica. La Cúpula de La Habana no obvia un par de elementos que marcan la hora de la Visita Papal a Cuba. Juan Pablo II está muy enfermo y en Washington manda un demócrata llamado Bill Clinton. Tal vez por eso la famosa máxima de Juan Pablo II "Cuba debe abrirse al mundo y el mundo debe abrirse a Cuba" fue tomada en La Habana como una frase de enfermo terminal que puede saber mucho de la fe pero muy poco de aperturas reales en otros hemisferios.
Fidel Castro - que apenas sabe nada de asuntos de la fe y conoce cero de aperturas - se complica con un asunto intestinal a sus ochenta años y es tan grave el diagnóstico de los Doctores Elegidos que no le queda otra alternativa que entregar el Mando a su hermano Raúl, el Eterno Segundo Líder de La Revolución. No se trata de que El Chino sea más abierto ni más liberal que su hermano, Ocurre que otra vez son tiempo de coyunturas y que no siempre Caracas podrá resolver todos los problemas energéticos, que no siempre Pekín podrá continuar otorgando créditos a cambio de casi nada y que tampoco Moscú podrá seguir condonando deudas impagas desde los tiempos de las Grandes Nostalgias. El turismo es una industria finita, por demás, y los dólares de los profesionales que trabajan en el exterior no son suficientes. Monseñor Jaime Ortega y Alamino se presta para tratar de reorganizar el maridaje no consensuado entre su Iglesia y el Poder Terrenal de los Hermanos Castro. Porque nadie duda ni por asomo de que aunque Fidel no Gobierne a la luz pública todavía es quien maneja casi todos los hilos del Poder. La Nueva Fuerza Católica consigue la libertad  de algunos presos políticos - "comunes" todavía en el fondo de la praxis castrista -, la restauración de algunas iglesias desvencijadas, donaciones internacionales para avituallar y ennoblecer templos ( donaciones en especies que también llegan a dignatarios importantes, a feligreses fieles y a nuevos conversos que no hacen otra cosa que pescar en aguas revueltas en momentos en que San Estado no puede darles ni un plato de harina de maíz) y hasta se da el lujo de lograr que el Papa Benedicto XVI venga a Cuba a fnales del año 2012 en el marco de la celebración por el 400 aniversario de la aparición de la Virgen de la Caridad del Cobre en la Bahía de Nipe, costa norte oriental de Cuba. Entonces Pat Ratzinger - llegado de México - se reunió con Fidel y no con Hugo Chávez que convalecía de su cáncer terminal en un hospital habanero. Cada Homilía y cada Misa no fue otra cosa que un reiteración de los mensajes papales, camuflajeados con el tacto que se debe tener con anfitriones que solo han mutado aspectos transitorios de la Constitución de 1976 y con millares de jóvenes asaltantes de las novedades litúrgicas que bregan en medio de la escacez de ídolos occidentales que no pueden sonar sus metales estridentes en la tierra del son. Para entonces el Clero trata de llenar el Gran Vacío Asistencial que el Estado es incapaz de solventar. La Iglesia Católica se va convirtiendo, sin querer, en una interesante Organización no Gubernamental. Que hoy mismo cuenta con 300 sacerdotes, 700 monjas y 700 templos. 
El primer templo que se construirá en Cuba desde 1959 ya está en marcha. Se levantará en terrenos cedidos por el Gobierno en las inmediaciones de un barrio obrero construido en los años setenta. Se llamará Juan Pablo II, tendrá 100 metros cuadrados y será orlado con los vitrales del palco que honró  Benedicto XVI en el año 2012. Los vecinos de La Comunidad Divina Misericordia siempre habían soñado con tener su propio Templo para de esa manera dejar de rezar en el patio de una vecina devota. Han tenido que esperar mucho porque los recursos que ha dispuesto el Estado han debido ser desvíados para la restauración de iglesias antiguas. Albergan la esperanza de que el próximo paquete de dinero sea para su Templo. Ya existe un edificio preliminar que algún día será comedor de ancianos. Hay otro edificio al frente. Levantado con tecnología y estilo soviéticos. Son tiempos de mixturas en medio de las  Tours Papales.
La Gran Verdad - y posiblemente la única - es que se están muriendo los adalides de la Generación del Granma. En pocos años habrá otros adalides en el Palacio de la Revolución que seguramente gobernarán con brazo de hierro y puños de seda en caso de que las nuevas generaciones continúen sentándose en sus sillones maltrechos en espera de las migajas del Nuevo Poder y cegados aún por aquella lejana máxima que hablaba de armas para qué. Es cierto que la pasión religiosa está disparada. Pero se debe tener mucho cuidado con la mentalidad del cubano. En tanto no se repleten los mercados y no se haga convertible al pobre peso oficial y no se abran las bolsas laborales como tienen que abrirse las conversiones religiosas seguirán asombrando al mundo y haciendo creer a los Papas que están ganando la batalla de la liturgia. Una botella de aceite donada, entregada en la mesa de un fiel convertido, bien vale una misa. Cada día que pasa son muchos los que ven por vez primera a Jesús del otro lado del túnel. Existen millones de vírgenes cristianos esperando por una desfloración de urgencia. Y eso continuará ocurriendo a pesar del conato de reconciliación entre Washington y La Habana de Hoy. Y cuando el Embargo y la Base Naval de Guantánamo sean historia en los Anales Enciclopédicos Digitales - sí es que ello ocurriera alguna vez - las banderas de las barras y de las listas y de las estrellas y del triángulo se habrán fusionado tanto que las próximas Visitas Papales - sí es que hicieran falta - tendrían que bregar entre  las improntas del Dios Evangélico Dólar y las grandes multitudes que se marcharían de todas las plazas conglomerantes cuando el orador resulte un anciano con vestimentas fílmicamente obsoletas y no un DJ espléndido que anuncie un concierto deslumbrante de música sideral en la canícula de Agosto.
La religión está ganando terreno en Cuba. Pero no precisamente la católica. Hay demasiado competencia. Hasta los musulmanes han entrado al ruedo. La batalla del Ché Bergoglio en La Habana es una batalla doble. No basta con su poder mediático y 96 horas son insuficientes para ganarlas todas. Además, un por ciento considerabilísimo de la población cubana es negra o es mestiza. Y cuando piensan en sus dioses lo hacen mirando un poco más abajo del Paralelo de Roma.
Por suerte no creo que el Estado tenga suficiente fondos como para que el país se llene de congregaciones extrañas a la fe que llega desde El Vaticano. Por suerte o por desgracia los verdaderos creyentes ofician debajo de cualquier covacha y generalmente al aire libre.
Son casi la 1 pm. Ya debe  de haber acabado la Misa del Papa en la Plaza de la Revolución. Seguramente hoy mismo visitará a Fidel Castro en su casa e intercambiarán regalos.
La Misa.
La Casa.


Westchester, Miami, Usa.
Luis Eme Glez.
Septiembre 20 del 2015.










No comments:

Post a Comment