Tomado de Grandes Nostalgias.
Las magníficas relaciones que siempre han mantenido los gobiernos de Cuba y del Canadá favorecieron las transmisiones de radio y televisión durante los Juegos Olímpicos de Montreal 1976. Las "hermanas" Rebelde de La Habana dedicaron tiempo total al gran evento deportivo universal y priorizaron cada una de las competencias en que intervinieron atletas cubanos. Cuba había planeado repetir el octavo lugar olímpico y como siempre basaba sus pronósticos en las medallas que pudieran conseguir sus boxeadores, así como en la posibilidad real de que la nueva sensación del atletismo, Alberto Juantorena, pudiera barrer a todos los contrarios en las carreras de 400 y 800 metros planos. Para entonces una gran hornada de televisores soviéticos marca Krim había llegado a muchos hogares cubanos y generalmente en todos los centros de trabajo había un aparato a disposición de los trabajadores. El televisor de cada empresa tenía un "administrador" que era el que lo prendía en el "horario permitido". Para las transmisiones de las Olimpiadas se acabó el "horario permitido" porque los atletas cubanos competían "en nombre de la Revolución" y nadie podía perderse ni una sola de sus victorias. No recuerdo que "nuestro" Krim se apagara ni una sola vez mientras duró la Competencia. Siempre que alguien tenía un momento de asueto se iba hasta el comedor para disfrutar de la prueba de turno. Los cubanos estaban encantados. El deporte de altísima calidad había sustituido, momentáneamente, a los interminables discursos del Líder de la Revolución en todos los horarios del tiempo, "material de obligada consulta" porque mas allá de que prácticamente no había nada que ver en la detestable teve amateur de la Isla, las temidas peroratas eran colocadas, sin excepción, delante de los pocos espacios que contaban con cierto rating. Recuerdo que me pasaba el día entero entre la cátedra, el aula y el comedor. Por la noche prendía la radio en casa y solo me dormía cuando cesaban las transmisiones de Radio Rebelde. Porque ya teníamos radio desde el año anterior.
Durante las vacaciones de onceno grado le dije a mi padre que yo me encargaría de comprar una radio para la casa y que ya sabía la manera de conseguirlo. Mi padre me miró como si yo fuera un atrevido que ya me pensara un hombre hecho y derecho y me preguntó que cuál era "mi manera". Prepárame un pedazo de tierra que lo voy a sembrar de arroz, lo atenderé yo solo y compraré un radio y una bicicleta con la cosecha. Mi padre repitió la mirada, hizo un mohín con sus labios que simulaba una sonrisa forzada y recorrió todo mi cuerpo con sus ojos café. Cuando termines el Pre tendrás todo eso, lo sabes muy bien, dijo. Gracias, pero prefiero adelantarme a ese tiempo, ya estoy muy crecido para seguir yendo a casa de Los Gocéndez a oír noticieros y programas chistosos y creo que en casa de Celia y de Belillo tienen otros espacios que sintonizar mas allá de la pelota, creo que debemos escuchar en nuestra casa lo que nos salga, discurseé. Sabes que nunca quise que trabajaras en el campo, hijo, excepto ayudarme en las vacaciones, algún fin de semana y en las cosechas de fin de año. Lo sé, gracias por tener tantas esperanzas puestas en mí pero de todas maneras deseo hacer esa siembra de arroz el año que viene. Muy bien, así será, entonces veré qué pedazo de tierra cogemos. La imparable llegada de productos soviéticos de todo tipo incluía radios enormes de baterías similares a las baterías de los radios americanos y algunos más pequeños, portátiles, de baterías insertadas. Recuerdo una radio muy popular que se hizo famosa por su escaso peso y aparente belleza y sobre todo por su malísima calidad. El Meridian era una radio soviética ensamblada en Cuba, de tamaño mediano y con una gran antena machihembrada pues disponía de onda corta. Yo quería uno de esos aparatos porque podía moverlo de casa en caso de que lo deseara.
Mi padre eligió un listón de tierra como de tres cordeles al sur de un campo de caña que pensaba eliminar en los linderos de Mikel y de Justino y me dijo "ahí lo tienes, yo te lo preparo, lo surco y lo demás es asunto tuyo". Mi Tío Neno - mi padre y él siempre trabajaron en sociedad - se antojó de coger un "pedacito" para sembrar una nueva semilla de arroz que le habían regalado y así fue que mi siembra tuvo un tamaño de dos cordeles y fracción. O sea, que si el tiempo venía bien tenía garantizados seis quintales de arroz que después de trillados sobrarían para mis proyectos de compra. De modo que sembramos mi arroz Sinaloa a principios de Julio de 1973 y recogimos la cosecha a finales de Diciembre. Tuve tiempo sobrado para atender a "mi finca" y para ayudar a mi padre con los sembrados habituales del año. Las lluvias se portaron correctamente, logramos una excelente cosecha y después que separé la cantidad exacta que me hacía falta le dije a mi padre que el resto era para él y para la casa. El cordel que sembró Neno produjo la inédita cantidad de casi ocho quintales. Desde entonces se comenzó a sembrar la variedad IR-8, de factura cubana. Ciertamente el IR - 8 no era un gran arroz para la mesa pero era el rey del rendimiento y por tanto una excelente variedad para comercializar en la ciudad. El arroz es el alimento fundamental para el cubano y si no se tiene en la mesa cada vez que corresponde una comida el cubano promedio considera que "no ha comido". La venta de arroz siempre estaba garantizada. El Estado entregaba seis libras normadas por persona al mes. Entonces el precio de mercado libre rondaba el peso la libra. Necesité 190 pesos para mis compras: 110 para el Meridian y 80 para una vieja y bien conservada bicicleta Niágara de color verde que mi papá me gestionó en Caibarién. El Meridian me salió tan malo que mi padre tuvo que discutir mucho en el lugar donde lo había comprado en Caibarién para que se lo cambiaran tres veces. Recuerdo que hasta lo llevé a la Universidad una semana pero fue la única vez que lo saqué de la casa porque mi mamá se había acostumbrado a oír radionovelas y mi papá, aunque no disminuyó las visitas a casa de sus amigos Gocéndez, también se acostumbró a los noticieros, los programas de humor y al beisbol en otros horarios. La poco confiable tecnología rusa había sida capaz de poner las Olimpiadas de Montreal a mi alcance.
Recuerdo que las Olimpiadas de Montreal 76 comenzaron paticojas. El Gran Stadium Central no estaba concluido al cien por ciento y varios países integrantes del Comité Olímpico se unieron a la postura de casi todos las naciones africanas que decidieron boicotear la Gran Cita Deportiva por razones políticas. Pasaba que el equipo de rugby de Nueva Zelanda había topado con Sudáfrica desoyendo el clamor universal que pedía ostracismo total para quienes eran los adalides del Apartheid. La respuesta de los negros "puros" del Sur a los blancos "europeos" de Oceanía sentaría el primer precedente de esa índole que tanto mal le haría después al movimiento olímpico. Entre el televisor Krim del comedor de la Escuela de Construcción Industrial y mi voluble radio Meridian en la cama de mi cuarto disfruté de momentos inolvidables ocurridos duranta la cita veraniega. Tan inolvidables que la chica voluptuosa del Reparto Pilar con la que estaba coqueteando con posibilidades me aclaró que ningún deporte, incluyendo al beisbol, debía hacer que dejáramos de vernos cada tarde y que yo sabía muy bien lo que quería decir con ello. Cuando Montreal 76 bajó sus cortinas y yo regresé a los sitios de la muchacha para volver a reiniciar nuestra propia competencia la baranda de madera que separaba su casa de la acera de la calle estaba desempercudida de sus codos hermosos.
Montreal 76 regaló a los cubanos la repetición del Octavo Lugar por países y aunque el equipo de boxeo no pudo con la terrible maquinaria que había presentado Estados Unidos el superatleta Alberto Juantorena, con su dupla de oros, consiguió garantizar el Podio 8. Los americanos obtuvieron cinco medallas doradas y aunque gran parte del trabuco alcanzaría cotas máximas en el boxeo profesional fue el portento Sugar Ray Leonard quien se llevó las palmas con una exhibición soberbia de talento sin mácula. Leonard está considerado, libra por libra, uno de los mejores boxeadores de todos los tiempos. Su víctima fue Andrés Aldama. Teófilo Stevenson ya era una leyenda y no le costó ningún trabajo destrozar a la "semiesperanza negra" americana Jhon Tate en la lucha por la medalla de plata ni al rumano Mircea Simon por la de oro. Recuerdo muy bien al comentarista de Tele Rebelde, Héctor Rodríguez, describiendo la carrera final de los 800 metros planos. Para entonces Alberto era catalogado como "el elegante de las pistas" por sus pasos largos debajo de un tórax perfectamente esculpido y de un medio especdrum de león caribeño. Cuando la carrera entró en su tramo final Héctor comenzó a forzar su voz - dicen que la narró de pie - y gritaba "Juantorena de Cuba, Juantorena con el corazón, Juantorena de Cuba se adelanta por su carril, Juantorena con el corazón se sale de su carril y entra al pelotón, Juantorena de Cuba toma la delantera"...y así hasta quebrarse cuando "el elegante de las pistas" pasó la raya de meta para conseguir una hazaña única en el atletismo olímpico, parando los relojes en 1.43.50. Pocos días después repetiría la victoria en los 400 metros planos para convertirse en el primer atleta olímpico capaz de conseguir victorias en una carrera de velocidad y en otra de medio fondo. AJ paró los cronómetros en 44.26. No tuvo acompañantes de lujo pare el relevo de 4 x 400 y ello hizo que la cuarteta cubana quedara en séptimo lugar.
Montreal 76 también nos trajo a la niña rumana de 14 años, Nadia Comaneci. La gimnasta "comunista" asombró al mundo con sus varias puntuaciones de 10 y su elegancia perfecta sobre las grandes alfombras techadas. Al jabalinista "rojo" Miklos Nemeth. El húngaro, con su medalla de oro, había igualado a su padre, Imre Nemeth, que en 1948 en Londres, alcanzó el oro en el lanzamiento del martillo. Al fenomenal triplista soviético Viktor Saneyev con su tercera medalla de oro olímpica consecutiva. A un gran equipo norteamericano de baloncesto, cuya Federación no arriesgó jamás con chicos bisoños de las universidades, que destrozó a Yugoeslavia en la Final. La URSS debió conformarse esta vez con el tercer lugar sobre Canadá y Cuba se despidió del podio con un honorable séptimo lugar. Montreal 76 nos trajo, además, a la zaeta de Trinidad y Tobago, Hasely Crawford, que pudo pisotear el sueño ruso de la repetición a lo Borsov, el sueño americano de recuperar una distancia corta típicamente "afrousa" y sobre todo las esperanzas de los jamaicanos, que estaban seguros de que nadie podría arrebatarle la medalla de oro al superdotado Donald Quarry. Otra vez la URSS mandó por países, seguido de la RDA y de USA. Con 13 medallas en total - 6 oros, 4 platas y 3 bronces - Cuba ratificó su potencial olímpico al repetir el Lugar 8 en el medallero general.
Pero yo estaba esperando la zaga Avilov - Jenner. Había mucho morbo desparramado sobre esta épica batalla por la prueba del Declatón. Habían pasado 4 años y Bruce competía con las armas que había perfeccionado en la escuela de San José y que le estaban dando frutos espectaculares. Recuerdo que expresó que "si llegaba al antepenúltimo día con cierta puntuación" estaba seguro de que podría ganarle a Akylas Avilov. Jenner conocía que el ganador de Munich 72 no era el único escollo en su camino dorado pero su batalla estaba centrada en derrotar al especialista soviético. De modo que tuvo que doblegar al alemán Guido Kratzchmer antes de que Akylas Avilov viera como la gran pizarra del Estadio Olímpico de Montreal anunciaba que "el estadounidense Bruce Jenner acababa de establecer récord olímpico y mundial con una puntuación estratosférica de 8618 puntos". Nacía el último gran héroe americano y montones de puertas comenzaron a abrirse de inmediato para que él pasara con sus dotes únicas de mejor atleta del planeta. Recuerdo que un comunista de pacotilla que enseñaba albañilería en la Escuela de Construcción, de esos que bailan al son que les toquen, me dijo al otro día "que no por casualidad esa victoria en Decatlón llegaba después de que (mis yonis) se habían tenido que ir huyendo de Viet Nam". Le miré con lástima. Cuándo se fueron, le pregunté. No sé, hace poco, pero no se fueron, Fumero, los "fueron". Cuántas medallas alcanzó tu Viet Nam unido. Bueno, no sé, viejo, allá tú que eres el archivo rodante. Mis "yonis" se "retiraron" - se retiraron porque Richard Nixon lo quiso así a pedido de las madres norteamericanas y de su opinión pública - en Marzo de 1973 y tus chinos selváticos solo alcanzarán una medalla decente cuando los Juegos Olímpicos incluyan en su Organigrama competencias de zampanes movidos con pértigas construidas con espigas de arroz, lanzamiento de sombreros cónicos gigantes y lucha de masticadores de arroz en bolitas por ver quién mueve más la quijada de abajo, y las aguas deportivas volverán a coger su nivel cuando las dos Alemanias se reúnan y cada República Rusa compita por su cuenta y se acaben las mariconás olímpicas. Estás hablando de cosas que nunca van a ocurrir. No, por qué no van a ocurrir. Porque no. Dónde te aseguraron eso, en el Partido. Ya debes saber lo que pasará algún día con esa lengua tuya. Claro, nunca lamerá culos revolucionarios, toma nota si quieres, comepinga. Por supuesto que tomó nota.
A partir de entonces comencé a seguir la carrera posterior de Bruce Jenner. Sobre todo a través de las secciones deportivas de la Voz de los Estados Unidos de América y de su locutor estelar, el mulato cubano Guillermo Portuondo Calá, así como también de las varias emisoras de Miami que entraban con impunidad en el espectro radial de Cuba. Recuerdo especialmente a la WQBA y a una de sus voces emblemáticas, Roly Martín, quien todavía hace radio y televisión deportiva en Miami y es una eminencia en Fútbol Americano. Solo que muy pronto Bruce Jenner salió del planeta deportivo para meterse en el universo de la farándula y entonces sabría de él mediante el cotilleo de la prensa rosa. En Montreal Usa había recuperado el cetro en baloncesto y en Decatlón y si bien era cierto que se les había vuelto a escapar el oro en los 100 metros planos, el atletismo americano gozaba de buena salud y la diferencia entre las estrellas extranjeras y los chicos del patio se medía en millonésimas de microsegundos, lo que significaba que solo era cuestión de esperar un poco. Sin embargo, parecía que el flamante decatlonista americano había perdido las ganas de competir en campo y pista y que la fama del estrellato recién estrenado le tenía la cabeza vuelta de revés. A partir de sus 88 kilos y de sus 1.88 centímetros Bruce intentó jugar baloncesto y fracasó. Cuatro años después de Montreal 76 había pasado por varios platós de tevé y por montones de locaciones de cine y pese a que se había convertido en un ídolo de masas los cazadores de talento para pantalla le dijeron en voz baja "vuelve a las pistas que esto no es lo tuyo". Jenner ripostó echando de su vida a la azafata que le había ayudado a entrenar para que pudiera apabullar a Avilov y para que se pudiera ganar el corazón de los americanos y ensanchar las billeteras de los escualos de la farándula. Así que llevó al altar a una belleza tardía llamada Linda Thompson cuyo mayor pedigree estaba dado porque había compartido la cama con el monstruo del rok, el Señor Elvis.
Mientras Bruce Jenner hacía dinero a manos llenas, la Thompson fue perdiendo los movimientos que Presley le enseñó a ejecutar en los espacios sagrados de Memphis y para el año 2007 el decatlonista conoció a Kristen Hougthom. Jenner sabía que la señora KH era la ex del famoso abogado de origen armenio Robert Kardashian, quien se había hecho famoso cuando aceptó la defensa del ex NFL OJ Simpson, un affaire que conmovió a la opinión pública estadounidense, siempre ávida de asesinatos que incluyan motivos pasionales.La señora Kristen había perdido a su ganador marido joven pero jamás los deseos de solidificar y de ampliar capitales y si se trataba de otro famoso, enhorabuena. De modo que le dio el sí quiero a Bruce Jenner y le entregó la padrastalidad de sus cuatro hijos Kardashian - californianos "puros" con sangre armenia e italiana - a un hombre que ya tenía sus propios hijos de sus matrimonios antetiores. Jenner se preguntaba qué hado fantástico le seguía cubriendo y ayudando desde los tiempos de Montreal 76. Qué aureola de felicidad, capaz de vincularlo siempre con mujeres hermosas y con dólares sueltos en el sopor de la seguridad. Para cuando el ex alumno de la Escuela Atlética de San José se hizo cargo de los hijos del abogado y de la belleza preotoñal y aceptó participar en el sonado Reality Show Keeping up with the Kardashiam no estaba seguro si lo que mas le interesaba era continuar abultando su cuenta bancaria, seguir rompiendo corazones americanos o si acaso el fantastibuloso trasero de su hijastra Kim lo hacía tener ensoñaciones de macho desquiciado o redescubrir temblores extraños que recordaba de algún momento de su infancia y que en el fondo nunca había dejado de percibir.
Entonces se comenzó a especular mucho más con las vidas de la familia Jenner - Kardashian. Se decía que la fortuna se había disparado por encima de los 50 millones de dólares, que Jenner denostaba en voz baja de su pasado como asesor de Educación Física, conferencista internacional y como ejecutivo de la industria aeronáutica. Que había dejado de estar orgulloso de su medalla olímpica y que cada una de las mujeres soberbiamente irresistibles que habían pasado por su vida solo habían sido etapas a vencer en su verdadera carrera hacia la Otra Estética.Que el cuerpo masculino perfecto que había hecho bajar la cabeza a Avilov en Montreal 76 se negaba a responder en la ronda de las normalidades hormonales. Se dijo y se publicó en los medios audiovisuales de todo el mundo que Bruce Jenner se estaba paseando por Los Angeles con el pelo largo. Y no con el pelo largo que había lucido en Munich y en Montreal. Sino con un pelo largo que se daba a la gravedad en forma de cascadas femeninas. Se aseguró que Jenner se estaba maquillando, que se había sometido a varias cirujías plásticas y que se había modificado la tráquea. Incluso que deseaba ser una mujer en el sentido exacto y que esperaba que muy pronto lo llamaran Brigditte.
Como el Imperio Mediático de Kristen y Familia no necesita de este nuevo Bruce Jenner transformado y como la ex señora del "extranjero" no anda creyendo en ese último grito post romántico que aplaude y venera a todo aquel que grita a los tantos vientos que acaba de salir del armario y como el genial Michael Jackson ya murió y casi nadie recuerda que llegó a ser el dálmata 103 y como este nuevo Ministro de Finanzas griego llamado Yanis Varoufalkis parece que quiere revolucionar al mundo con un desenfado extemporáneo que puede retrotraer a la humanidad desvelada a los tiempos en que la belleza pura era un galimatías entre las islas del Mediterráneo Oriental y como tampoco desea otra mujer en casa que le pueda hacer competencia ni a ella ni a sus hijas pues también se ha dicho que le ha pedido el divorcio debido a "desavenencias conyugales". Hay unos 60 millones de dólares en juego y una imagen del terror de Akylas Avilov que sigue dando vueltas por Yu Tube en la que aquel supuesto macho alfa de Montreal 76 se parece demasiado a Glenn Closs sin maquillaje.
Cuando cayó el telón de las Olimpiadas de Montreal 76 el Meridian dio una perreta de dos horas. Al otro día lo trasteé y después de que me di cuenta que no respondía lo golpeé dos o tres veces con la palma de la mano por su retaguardia hasta que tuvo una reacción ligera. Mi padre recordó que le habían advertido de que no se lo cambiarían una cuarta vez. Con ciertas intermitencias pudimos seguir disfrutando del aparato ensamblado en Cuba hasta que para 1980 mi padre compró una nueva radio soviética "ensamblada allá" excelente, que le "tocó" por "orden de cola", una especie de Libreta de Racionamiento Abstracta, en la Tienda del Pueblo. El VEF 206 era una radio portátil, más grande que el Meridian y con mucho mejor acabado. Faltaban cuatro años para la Olimpiada de Moscú y esperábamos que la basura eternamente reparada del Meridian aguantara todos los ventarrones hasta entonces.
No he oído decir ni leído ni visto nada que me indique que Bruce Brigditte Jenner haya telefoneado a la Gobernadora de Oregón, Kate Brown. Pero no pierdo las esperanzas. Vivimos en la mayor democracia que haya conocido nación alguna en toda la historia de la Humanidad. Somos libre y tolerantes. Y si alguien se opusiera a nuestro concepto de libertad individual estaríamos dispuestos a enmendar la Constitución.
Y a eliminar las comillas del teclado.
Decatlonista transexual. Ok.
Y qué?.
Glosario mínimo con notas.
-Quintal.... Medida equivalente a cien libras.
-Alberto Juantorena...Nacido en 1950, es Vicepresidente del INDER, Presidente de la Federación Cubana de Atletismo y miembro del COI. Su prestigio indiscutible como atleta de élite del deporte cubano fue ensombrecido alguna vez, sobre todo para los estudiantes universitarios. Su firma estuvo en el documento que eliminaba el estipendio que tantos problemas les resolvía.
-Héctor Rodríguez.... Personaje polifacético. Presentador de televisión y narador y comentarista de beisbol para radio y tevé. Una verdadera autoridad en beisbol. Le faltaba una de sus piernas y mi familia vinculada al deporte y colegas de la radio provincial aseguraban que era un galán empedernido y que siempre que venía a trabajar a Santa Clara y se alojaba en el Hotel Santa Clara Libre, los amigos le jugaban la broma de esconderle su "pata de palo" y asistían a sus monumentales descargas verbales cuando se levantaba y notaba la falta, hasta que se calmaba. Murió de cáncer en Junio del 2012.
-Fumero.... Ya saben que es mi segundo apellido. En Cuba se acostumbra mucho llamar a las personas por alguno de sus dos primeros apellidos. En mi caso desde que comenzó mi vida de becado a los 11 años. Y como González es un apellido demasido "corriente" pues a la gente le suena "Fumero" más raro, musical y exótic. Además, mi apellido Ferrer está muy lejos en el camino de mis señas particulares. Debo decir que tal "costumbre" se acabó inmediatamente después de que comencé a trabajar en Educación. Desde entonces ha sido muy raro escuchar algo que no suene Luis, Luis Manuel, Luisma, Luis Eme o Lucho. Excepto cuando me topo con gente de la Vieja Guardia. No olviden que mi nombre completo es Luis Manuel González Fumero Ferrer Rodríguez. La única persona que siempre me ha llamado "González" es mi primo Fide, el hermano de Aleida. Posiblemente porque crea que el apellido paterno debe ser el que mande y yo.....no soy Fumero en ese sentido. Digo yo.
Westchester, Miami, Usa.
Luis Eme Glez.
Febrero 28 del 2015.
Mi padre eligió un listón de tierra como de tres cordeles al sur de un campo de caña que pensaba eliminar en los linderos de Mikel y de Justino y me dijo "ahí lo tienes, yo te lo preparo, lo surco y lo demás es asunto tuyo". Mi Tío Neno - mi padre y él siempre trabajaron en sociedad - se antojó de coger un "pedacito" para sembrar una nueva semilla de arroz que le habían regalado y así fue que mi siembra tuvo un tamaño de dos cordeles y fracción. O sea, que si el tiempo venía bien tenía garantizados seis quintales de arroz que después de trillados sobrarían para mis proyectos de compra. De modo que sembramos mi arroz Sinaloa a principios de Julio de 1973 y recogimos la cosecha a finales de Diciembre. Tuve tiempo sobrado para atender a "mi finca" y para ayudar a mi padre con los sembrados habituales del año. Las lluvias se portaron correctamente, logramos una excelente cosecha y después que separé la cantidad exacta que me hacía falta le dije a mi padre que el resto era para él y para la casa. El cordel que sembró Neno produjo la inédita cantidad de casi ocho quintales. Desde entonces se comenzó a sembrar la variedad IR-8, de factura cubana. Ciertamente el IR - 8 no era un gran arroz para la mesa pero era el rey del rendimiento y por tanto una excelente variedad para comercializar en la ciudad. El arroz es el alimento fundamental para el cubano y si no se tiene en la mesa cada vez que corresponde una comida el cubano promedio considera que "no ha comido". La venta de arroz siempre estaba garantizada. El Estado entregaba seis libras normadas por persona al mes. Entonces el precio de mercado libre rondaba el peso la libra. Necesité 190 pesos para mis compras: 110 para el Meridian y 80 para una vieja y bien conservada bicicleta Niágara de color verde que mi papá me gestionó en Caibarién. El Meridian me salió tan malo que mi padre tuvo que discutir mucho en el lugar donde lo había comprado en Caibarién para que se lo cambiaran tres veces. Recuerdo que hasta lo llevé a la Universidad una semana pero fue la única vez que lo saqué de la casa porque mi mamá se había acostumbrado a oír radionovelas y mi papá, aunque no disminuyó las visitas a casa de sus amigos Gocéndez, también se acostumbró a los noticieros, los programas de humor y al beisbol en otros horarios. La poco confiable tecnología rusa había sida capaz de poner las Olimpiadas de Montreal a mi alcance.
Recuerdo que las Olimpiadas de Montreal 76 comenzaron paticojas. El Gran Stadium Central no estaba concluido al cien por ciento y varios países integrantes del Comité Olímpico se unieron a la postura de casi todos las naciones africanas que decidieron boicotear la Gran Cita Deportiva por razones políticas. Pasaba que el equipo de rugby de Nueva Zelanda había topado con Sudáfrica desoyendo el clamor universal que pedía ostracismo total para quienes eran los adalides del Apartheid. La respuesta de los negros "puros" del Sur a los blancos "europeos" de Oceanía sentaría el primer precedente de esa índole que tanto mal le haría después al movimiento olímpico. Entre el televisor Krim del comedor de la Escuela de Construcción Industrial y mi voluble radio Meridian en la cama de mi cuarto disfruté de momentos inolvidables ocurridos duranta la cita veraniega. Tan inolvidables que la chica voluptuosa del Reparto Pilar con la que estaba coqueteando con posibilidades me aclaró que ningún deporte, incluyendo al beisbol, debía hacer que dejáramos de vernos cada tarde y que yo sabía muy bien lo que quería decir con ello. Cuando Montreal 76 bajó sus cortinas y yo regresé a los sitios de la muchacha para volver a reiniciar nuestra propia competencia la baranda de madera que separaba su casa de la acera de la calle estaba desempercudida de sus codos hermosos.
Montreal 76 regaló a los cubanos la repetición del Octavo Lugar por países y aunque el equipo de boxeo no pudo con la terrible maquinaria que había presentado Estados Unidos el superatleta Alberto Juantorena, con su dupla de oros, consiguió garantizar el Podio 8. Los americanos obtuvieron cinco medallas doradas y aunque gran parte del trabuco alcanzaría cotas máximas en el boxeo profesional fue el portento Sugar Ray Leonard quien se llevó las palmas con una exhibición soberbia de talento sin mácula. Leonard está considerado, libra por libra, uno de los mejores boxeadores de todos los tiempos. Su víctima fue Andrés Aldama. Teófilo Stevenson ya era una leyenda y no le costó ningún trabajo destrozar a la "semiesperanza negra" americana Jhon Tate en la lucha por la medalla de plata ni al rumano Mircea Simon por la de oro. Recuerdo muy bien al comentarista de Tele Rebelde, Héctor Rodríguez, describiendo la carrera final de los 800 metros planos. Para entonces Alberto era catalogado como "el elegante de las pistas" por sus pasos largos debajo de un tórax perfectamente esculpido y de un medio especdrum de león caribeño. Cuando la carrera entró en su tramo final Héctor comenzó a forzar su voz - dicen que la narró de pie - y gritaba "Juantorena de Cuba, Juantorena con el corazón, Juantorena de Cuba se adelanta por su carril, Juantorena con el corazón se sale de su carril y entra al pelotón, Juantorena de Cuba toma la delantera"...y así hasta quebrarse cuando "el elegante de las pistas" pasó la raya de meta para conseguir una hazaña única en el atletismo olímpico, parando los relojes en 1.43.50. Pocos días después repetiría la victoria en los 400 metros planos para convertirse en el primer atleta olímpico capaz de conseguir victorias en una carrera de velocidad y en otra de medio fondo. AJ paró los cronómetros en 44.26. No tuvo acompañantes de lujo pare el relevo de 4 x 400 y ello hizo que la cuarteta cubana quedara en séptimo lugar.
Montreal 76 también nos trajo a la niña rumana de 14 años, Nadia Comaneci. La gimnasta "comunista" asombró al mundo con sus varias puntuaciones de 10 y su elegancia perfecta sobre las grandes alfombras techadas. Al jabalinista "rojo" Miklos Nemeth. El húngaro, con su medalla de oro, había igualado a su padre, Imre Nemeth, que en 1948 en Londres, alcanzó el oro en el lanzamiento del martillo. Al fenomenal triplista soviético Viktor Saneyev con su tercera medalla de oro olímpica consecutiva. A un gran equipo norteamericano de baloncesto, cuya Federación no arriesgó jamás con chicos bisoños de las universidades, que destrozó a Yugoeslavia en la Final. La URSS debió conformarse esta vez con el tercer lugar sobre Canadá y Cuba se despidió del podio con un honorable séptimo lugar. Montreal 76 nos trajo, además, a la zaeta de Trinidad y Tobago, Hasely Crawford, que pudo pisotear el sueño ruso de la repetición a lo Borsov, el sueño americano de recuperar una distancia corta típicamente "afrousa" y sobre todo las esperanzas de los jamaicanos, que estaban seguros de que nadie podría arrebatarle la medalla de oro al superdotado Donald Quarry. Otra vez la URSS mandó por países, seguido de la RDA y de USA. Con 13 medallas en total - 6 oros, 4 platas y 3 bronces - Cuba ratificó su potencial olímpico al repetir el Lugar 8 en el medallero general.
Pero yo estaba esperando la zaga Avilov - Jenner. Había mucho morbo desparramado sobre esta épica batalla por la prueba del Declatón. Habían pasado 4 años y Bruce competía con las armas que había perfeccionado en la escuela de San José y que le estaban dando frutos espectaculares. Recuerdo que expresó que "si llegaba al antepenúltimo día con cierta puntuación" estaba seguro de que podría ganarle a Akylas Avilov. Jenner conocía que el ganador de Munich 72 no era el único escollo en su camino dorado pero su batalla estaba centrada en derrotar al especialista soviético. De modo que tuvo que doblegar al alemán Guido Kratzchmer antes de que Akylas Avilov viera como la gran pizarra del Estadio Olímpico de Montreal anunciaba que "el estadounidense Bruce Jenner acababa de establecer récord olímpico y mundial con una puntuación estratosférica de 8618 puntos". Nacía el último gran héroe americano y montones de puertas comenzaron a abrirse de inmediato para que él pasara con sus dotes únicas de mejor atleta del planeta. Recuerdo que un comunista de pacotilla que enseñaba albañilería en la Escuela de Construcción, de esos que bailan al son que les toquen, me dijo al otro día "que no por casualidad esa victoria en Decatlón llegaba después de que (mis yonis) se habían tenido que ir huyendo de Viet Nam". Le miré con lástima. Cuándo se fueron, le pregunté. No sé, hace poco, pero no se fueron, Fumero, los "fueron". Cuántas medallas alcanzó tu Viet Nam unido. Bueno, no sé, viejo, allá tú que eres el archivo rodante. Mis "yonis" se "retiraron" - se retiraron porque Richard Nixon lo quiso así a pedido de las madres norteamericanas y de su opinión pública - en Marzo de 1973 y tus chinos selváticos solo alcanzarán una medalla decente cuando los Juegos Olímpicos incluyan en su Organigrama competencias de zampanes movidos con pértigas construidas con espigas de arroz, lanzamiento de sombreros cónicos gigantes y lucha de masticadores de arroz en bolitas por ver quién mueve más la quijada de abajo, y las aguas deportivas volverán a coger su nivel cuando las dos Alemanias se reúnan y cada República Rusa compita por su cuenta y se acaben las mariconás olímpicas. Estás hablando de cosas que nunca van a ocurrir. No, por qué no van a ocurrir. Porque no. Dónde te aseguraron eso, en el Partido. Ya debes saber lo que pasará algún día con esa lengua tuya. Claro, nunca lamerá culos revolucionarios, toma nota si quieres, comepinga. Por supuesto que tomó nota.
A partir de entonces comencé a seguir la carrera posterior de Bruce Jenner. Sobre todo a través de las secciones deportivas de la Voz de los Estados Unidos de América y de su locutor estelar, el mulato cubano Guillermo Portuondo Calá, así como también de las varias emisoras de Miami que entraban con impunidad en el espectro radial de Cuba. Recuerdo especialmente a la WQBA y a una de sus voces emblemáticas, Roly Martín, quien todavía hace radio y televisión deportiva en Miami y es una eminencia en Fútbol Americano. Solo que muy pronto Bruce Jenner salió del planeta deportivo para meterse en el universo de la farándula y entonces sabría de él mediante el cotilleo de la prensa rosa. En Montreal Usa había recuperado el cetro en baloncesto y en Decatlón y si bien era cierto que se les había vuelto a escapar el oro en los 100 metros planos, el atletismo americano gozaba de buena salud y la diferencia entre las estrellas extranjeras y los chicos del patio se medía en millonésimas de microsegundos, lo que significaba que solo era cuestión de esperar un poco. Sin embargo, parecía que el flamante decatlonista americano había perdido las ganas de competir en campo y pista y que la fama del estrellato recién estrenado le tenía la cabeza vuelta de revés. A partir de sus 88 kilos y de sus 1.88 centímetros Bruce intentó jugar baloncesto y fracasó. Cuatro años después de Montreal 76 había pasado por varios platós de tevé y por montones de locaciones de cine y pese a que se había convertido en un ídolo de masas los cazadores de talento para pantalla le dijeron en voz baja "vuelve a las pistas que esto no es lo tuyo". Jenner ripostó echando de su vida a la azafata que le había ayudado a entrenar para que pudiera apabullar a Avilov y para que se pudiera ganar el corazón de los americanos y ensanchar las billeteras de los escualos de la farándula. Así que llevó al altar a una belleza tardía llamada Linda Thompson cuyo mayor pedigree estaba dado porque había compartido la cama con el monstruo del rok, el Señor Elvis.
Mientras Bruce Jenner hacía dinero a manos llenas, la Thompson fue perdiendo los movimientos que Presley le enseñó a ejecutar en los espacios sagrados de Memphis y para el año 2007 el decatlonista conoció a Kristen Hougthom. Jenner sabía que la señora KH era la ex del famoso abogado de origen armenio Robert Kardashian, quien se había hecho famoso cuando aceptó la defensa del ex NFL OJ Simpson, un affaire que conmovió a la opinión pública estadounidense, siempre ávida de asesinatos que incluyan motivos pasionales.La señora Kristen había perdido a su ganador marido joven pero jamás los deseos de solidificar y de ampliar capitales y si se trataba de otro famoso, enhorabuena. De modo que le dio el sí quiero a Bruce Jenner y le entregó la padrastalidad de sus cuatro hijos Kardashian - californianos "puros" con sangre armenia e italiana - a un hombre que ya tenía sus propios hijos de sus matrimonios antetiores. Jenner se preguntaba qué hado fantástico le seguía cubriendo y ayudando desde los tiempos de Montreal 76. Qué aureola de felicidad, capaz de vincularlo siempre con mujeres hermosas y con dólares sueltos en el sopor de la seguridad. Para cuando el ex alumno de la Escuela Atlética de San José se hizo cargo de los hijos del abogado y de la belleza preotoñal y aceptó participar en el sonado Reality Show Keeping up with the Kardashiam no estaba seguro si lo que mas le interesaba era continuar abultando su cuenta bancaria, seguir rompiendo corazones americanos o si acaso el fantastibuloso trasero de su hijastra Kim lo hacía tener ensoñaciones de macho desquiciado o redescubrir temblores extraños que recordaba de algún momento de su infancia y que en el fondo nunca había dejado de percibir.
Entonces se comenzó a especular mucho más con las vidas de la familia Jenner - Kardashian. Se decía que la fortuna se había disparado por encima de los 50 millones de dólares, que Jenner denostaba en voz baja de su pasado como asesor de Educación Física, conferencista internacional y como ejecutivo de la industria aeronáutica. Que había dejado de estar orgulloso de su medalla olímpica y que cada una de las mujeres soberbiamente irresistibles que habían pasado por su vida solo habían sido etapas a vencer en su verdadera carrera hacia la Otra Estética.Que el cuerpo masculino perfecto que había hecho bajar la cabeza a Avilov en Montreal 76 se negaba a responder en la ronda de las normalidades hormonales. Se dijo y se publicó en los medios audiovisuales de todo el mundo que Bruce Jenner se estaba paseando por Los Angeles con el pelo largo. Y no con el pelo largo que había lucido en Munich y en Montreal. Sino con un pelo largo que se daba a la gravedad en forma de cascadas femeninas. Se aseguró que Jenner se estaba maquillando, que se había sometido a varias cirujías plásticas y que se había modificado la tráquea. Incluso que deseaba ser una mujer en el sentido exacto y que esperaba que muy pronto lo llamaran Brigditte.
Como el Imperio Mediático de Kristen y Familia no necesita de este nuevo Bruce Jenner transformado y como la ex señora del "extranjero" no anda creyendo en ese último grito post romántico que aplaude y venera a todo aquel que grita a los tantos vientos que acaba de salir del armario y como el genial Michael Jackson ya murió y casi nadie recuerda que llegó a ser el dálmata 103 y como este nuevo Ministro de Finanzas griego llamado Yanis Varoufalkis parece que quiere revolucionar al mundo con un desenfado extemporáneo que puede retrotraer a la humanidad desvelada a los tiempos en que la belleza pura era un galimatías entre las islas del Mediterráneo Oriental y como tampoco desea otra mujer en casa que le pueda hacer competencia ni a ella ni a sus hijas pues también se ha dicho que le ha pedido el divorcio debido a "desavenencias conyugales". Hay unos 60 millones de dólares en juego y una imagen del terror de Akylas Avilov que sigue dando vueltas por Yu Tube en la que aquel supuesto macho alfa de Montreal 76 se parece demasiado a Glenn Closs sin maquillaje.
Cuando cayó el telón de las Olimpiadas de Montreal 76 el Meridian dio una perreta de dos horas. Al otro día lo trasteé y después de que me di cuenta que no respondía lo golpeé dos o tres veces con la palma de la mano por su retaguardia hasta que tuvo una reacción ligera. Mi padre recordó que le habían advertido de que no se lo cambiarían una cuarta vez. Con ciertas intermitencias pudimos seguir disfrutando del aparato ensamblado en Cuba hasta que para 1980 mi padre compró una nueva radio soviética "ensamblada allá" excelente, que le "tocó" por "orden de cola", una especie de Libreta de Racionamiento Abstracta, en la Tienda del Pueblo. El VEF 206 era una radio portátil, más grande que el Meridian y con mucho mejor acabado. Faltaban cuatro años para la Olimpiada de Moscú y esperábamos que la basura eternamente reparada del Meridian aguantara todos los ventarrones hasta entonces.
No he oído decir ni leído ni visto nada que me indique que Bruce Brigditte Jenner haya telefoneado a la Gobernadora de Oregón, Kate Brown. Pero no pierdo las esperanzas. Vivimos en la mayor democracia que haya conocido nación alguna en toda la historia de la Humanidad. Somos libre y tolerantes. Y si alguien se opusiera a nuestro concepto de libertad individual estaríamos dispuestos a enmendar la Constitución.
Y a eliminar las comillas del teclado.
Decatlonista transexual. Ok.
Y qué?.
Glosario mínimo con notas.
-Quintal.... Medida equivalente a cien libras.
-Alberto Juantorena...Nacido en 1950, es Vicepresidente del INDER, Presidente de la Federación Cubana de Atletismo y miembro del COI. Su prestigio indiscutible como atleta de élite del deporte cubano fue ensombrecido alguna vez, sobre todo para los estudiantes universitarios. Su firma estuvo en el documento que eliminaba el estipendio que tantos problemas les resolvía.
-Héctor Rodríguez.... Personaje polifacético. Presentador de televisión y narador y comentarista de beisbol para radio y tevé. Una verdadera autoridad en beisbol. Le faltaba una de sus piernas y mi familia vinculada al deporte y colegas de la radio provincial aseguraban que era un galán empedernido y que siempre que venía a trabajar a Santa Clara y se alojaba en el Hotel Santa Clara Libre, los amigos le jugaban la broma de esconderle su "pata de palo" y asistían a sus monumentales descargas verbales cuando se levantaba y notaba la falta, hasta que se calmaba. Murió de cáncer en Junio del 2012.
-Fumero.... Ya saben que es mi segundo apellido. En Cuba se acostumbra mucho llamar a las personas por alguno de sus dos primeros apellidos. En mi caso desde que comenzó mi vida de becado a los 11 años. Y como González es un apellido demasido "corriente" pues a la gente le suena "Fumero" más raro, musical y exótic. Además, mi apellido Ferrer está muy lejos en el camino de mis señas particulares. Debo decir que tal "costumbre" se acabó inmediatamente después de que comencé a trabajar en Educación. Desde entonces ha sido muy raro escuchar algo que no suene Luis, Luis Manuel, Luisma, Luis Eme o Lucho. Excepto cuando me topo con gente de la Vieja Guardia. No olviden que mi nombre completo es Luis Manuel González Fumero Ferrer Rodríguez. La única persona que siempre me ha llamado "González" es mi primo Fide, el hermano de Aleida. Posiblemente porque crea que el apellido paterno debe ser el que mande y yo.....no soy Fumero en ese sentido. Digo yo.
Westchester, Miami, Usa.
Luis Eme Glez.
Febrero 28 del 2015.
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