Cerca del Gran Lago Okeechobee, en Florida Central, hay un sitio llamado Miracle Village. La carretera Muck City Road lleva hasta allí: pero no hay ninguna indicación. Solamente se puede acceder por Pelican Lane. En Miracle Village viven 155 personas, incluidos un niño y una mujer.
El 11 de Septiembre de 1995 Jimmy Rice tenía 9 años. Vivía en Los Redlands y era estudiante de primaria. Jimmy era un niño campesino y cada día el bus escolar lo recogía en la mañana y lo depositaba en la tarde frente a su casa. Aquel día, cuando Jimmy se bajó del bus amarillo, un hombre llamado Juan Carlos Chávez lo secuestró, poco después lo violó y finalmente lo asesinó disparándole por la espalda cuando el chico trató de escapar. Juan Carlos Chavez terminó por descuartizarlo y lo enterró en pedazos separados en macetas con cemento fundido. Los padres de Jimmy obligaron a las autoridades de La Florida a colocar fotos de niños secuestrados en los frontis de los edificios federales y a mantener encarcelados a los depredadores sexuales mas allá del cumplimiemto de sus condenas hasta tanto pudiera demostrarse que estaban rehabilitados. En honor al niño vejado la ley se llama Ley Jimmy Rice. Juan Carlos Chávez fue ejecutado el año pasado mediante inyección letal.
En el año 2008 había 30 ex presos viviendo bajo los puentes de Miami Beach porque era el único lugar en donde se les permitía pernoctar. Allí estaban suficientemente lejos de sus sitios de acción y casi nadie confiaba en que no fueran a reincidir. Habían cumplido condenas porque fueron depredadores sexuales. El Pastor Dick Withrow consideró que también eran hijos de Dios y que ningún puente podía redimir a los pecadores. Se le ocurrió habilitar un sitio para ellos que no violara la marca de los 750 metros que establecen las leyes de la Florida para que los depredadores sexuales no se acerquen a sus posibles víctimas. Dick sabía que posiblemente continuaran su vida en "otro tipo de prisión" pero estaba convencido de que si sus protegidos eran seres apestados para la gran mayoría de los ciudadanos aislarlos en busca de la redención era el mejor camino.
Dick Withrow recorrió Florida Central y se detuvo en una planicie en donde los cañaverales se morían de desolación en medio de la crisis azucarera y en donde los frutales crecían despavoridos como si estuvieran en el trópico. Dick pasó por la comunidad de Pahokee y bendijo a la mayoría de haitianos y de jamaicanos y casi que les pidió perdón pues conocía de sobra que la villa que pensaba fundar a su vera sería una cárcel especial en donde los ex depredadores podrían purgar su pasado en medio de la soledad más plúmbea y la seguridad de que nadie les molestaría y de que por lo menos tendrían lo necesario para vivir. En el 2009, a dos kilómetros de Pahokee, el Pastor Dick Withrow fundó Miracle Village.
Miracle Village tiene 47 casas impecablemente blancas. En ellas viven 155 personas que han cumplido condenas por abusar sexualmente de menores. A menos de 750 metros de allí no hay colegios ni parques ni piscinas infantiles. Las leyes de La Florida son drásticas. Se sabe que allí vive gente porque hay autos parqueados, hay ropa tendida y hay una iglesia llamada Nuevo Amanecer. Casi nadie quiere hablar con nadie. Mucho menos si son de extramuros. Los negros del Caribe se quejan de las cosas "gratis" que les dan a los "malos" y aseguran que son ellos quienes las merecen. Quienes están en el "refugio de pecadores" se llaman a sí mismos "los leprosos del siglo XXI". Dick murió en el año 2013. El Pastor Mike Henderson recogió el Santo Grial de Miracle Village.
Miracle Village se sufraga a través de donaciones y de los cheques de algunos filántropos. Los billetes verdes "alcanzan" para vivir. Algunos moradores de Pahokee dicen que la Villa es un lugar tranquilo e incluso no se esconden para asegurar que "los estiman". A veces, los "leprosos" que trabajan con el fin de ser "reintegrados" a la sociedad son saludados en la calle. En Miracle Village no hay pederastas enfermos ni con daños físicos: no se aceptan. Henderson no sabe hasta cuando pueda mantener funcionando a Miracle Village. Piensa que si son las leyes quienes obligan a sus corderos a vivir de esa manera debían ser las autoridades de La Florida o las federales quienes se ocuparan de su mantención.
En Miracle Village hay un solo niño. Tiene 14 años y le han permitido vivir con su padre. Pero a más de 750 metros. Y una sola mujer, que dice que fue abusada por su marido hasta el límite y que la acusó de haber abusado sexualmente de sus hijos para arrebatárselos.Que todo el mundo testificó en su contra y que perdió el juicio porque el abogado de oficio, pese a no poder comprobar nada, decidió no representarla. Espera que algún día sus hijos sepan la verdad y vengan por ella.
En el Estado de La Florida hay registrados unos 41 000 abusadores sexuales. Desde 1999, 600 presos liberados han reincidido. Las víctimas: 460 niños, 121 mujeres violadas y 14 asesinadas.
En el año 2013 fui con mis tíos a Davenport, suburbio de la ciudad de Orlando. Fuimos a visitar a mi tío materno Angel Leodegario Leyva Rodríguez. Viajamos por la Autopista I-75. Nos detuvimos en la margen oeste del Lago Okeechobee. Nos desmontamos y como asumimos que carecíamos de tiempo no enfilamos al este para mirar sus aguas infinitas. De modo que nos tuvimos que conformar con observar a los ciclistas del sábado en la mañana recorriendo la cima asfaltada de la gran cortina de tierra que lo separa de la Autopista. Mi curiosidad obsesiva por las marcas del paisaje no se topó en ningún momento con las tres palabras que conforman Muck City Road ni con las dos que conforman Pelican Lane. Ese año yo desconocía la existencia de Miracle Village. Que, por cierto, es caso único en los Estados Unidos. Sé que en cualquier momento regresaremos a Davenport y que entonces sí doblaremos a la derecha para disfrutar ese pequeño mar interior que es el Gran Lago Floridano que, por demás, nos brinda el agua que consumimos en Miami. Posiblemente trataré de encontrar la carretera de Muck City y de descubrir el letrero que anuncia a Pelican Lane. No descarto intentar llegar hasta la Villa. En cualquier caso, mientras los cañaverales bailen al son de la brisa y el olor de la frutas cosquillee mi olfato, llenaré mi mochila con las piedras del camino.
Pero no seré quien lance la primera.
Westchester, Miami, Usa.
Luis Eme Glez.
Enero 26 del 2015.
Miracle Village se sufraga a través de donaciones y de los cheques de algunos filántropos. Los billetes verdes "alcanzan" para vivir. Algunos moradores de Pahokee dicen que la Villa es un lugar tranquilo e incluso no se esconden para asegurar que "los estiman". A veces, los "leprosos" que trabajan con el fin de ser "reintegrados" a la sociedad son saludados en la calle. En Miracle Village no hay pederastas enfermos ni con daños físicos: no se aceptan. Henderson no sabe hasta cuando pueda mantener funcionando a Miracle Village. Piensa que si son las leyes quienes obligan a sus corderos a vivir de esa manera debían ser las autoridades de La Florida o las federales quienes se ocuparan de su mantención.
En Miracle Village hay un solo niño. Tiene 14 años y le han permitido vivir con su padre. Pero a más de 750 metros. Y una sola mujer, que dice que fue abusada por su marido hasta el límite y que la acusó de haber abusado sexualmente de sus hijos para arrebatárselos.Que todo el mundo testificó en su contra y que perdió el juicio porque el abogado de oficio, pese a no poder comprobar nada, decidió no representarla. Espera que algún día sus hijos sepan la verdad y vengan por ella.
En el Estado de La Florida hay registrados unos 41 000 abusadores sexuales. Desde 1999, 600 presos liberados han reincidido. Las víctimas: 460 niños, 121 mujeres violadas y 14 asesinadas.
En el año 2013 fui con mis tíos a Davenport, suburbio de la ciudad de Orlando. Fuimos a visitar a mi tío materno Angel Leodegario Leyva Rodríguez. Viajamos por la Autopista I-75. Nos detuvimos en la margen oeste del Lago Okeechobee. Nos desmontamos y como asumimos que carecíamos de tiempo no enfilamos al este para mirar sus aguas infinitas. De modo que nos tuvimos que conformar con observar a los ciclistas del sábado en la mañana recorriendo la cima asfaltada de la gran cortina de tierra que lo separa de la Autopista. Mi curiosidad obsesiva por las marcas del paisaje no se topó en ningún momento con las tres palabras que conforman Muck City Road ni con las dos que conforman Pelican Lane. Ese año yo desconocía la existencia de Miracle Village. Que, por cierto, es caso único en los Estados Unidos. Sé que en cualquier momento regresaremos a Davenport y que entonces sí doblaremos a la derecha para disfrutar ese pequeño mar interior que es el Gran Lago Floridano que, por demás, nos brinda el agua que consumimos en Miami. Posiblemente trataré de encontrar la carretera de Muck City y de descubrir el letrero que anuncia a Pelican Lane. No descarto intentar llegar hasta la Villa. En cualquier caso, mientras los cañaverales bailen al son de la brisa y el olor de la frutas cosquillee mi olfato, llenaré mi mochila con las piedras del camino.
Pero no seré quien lance la primera.
Westchester, Miami, Usa.
Luis Eme Glez.
Enero 26 del 2015.
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