Monday, September 29, 2014

FELIX VARELA: LO QUE VA DE AYER A HOY. (10).-




La tabla flotante.


Un niño negro de diez años llamado Juan y dos hermanos de raza "pura" india - Juan y Rodrigo Hoyos - navegan en una canoa las aguas de la gran bahía de Nipe en la costa norte oriental de la isla de Cuba. Corre el año 1612. Tal vez el 1613. Los tres navegantes son esclavos que trabajan en las minas de cobre de los alrededores y andan buscando sal. Delante de ellos una tabla está flotando. La tabla tiene una imagen. Una señora con un niño en sus brazos. Y un letrero: yo soy la Virgen de la Caridad. Vale decir la Virgen María con el niño Jesús. La tempestad que amenaza se disipa después de que los "tres Juanes" alcanzan la tabla. El primer santuario de la Virgen de la Caridad era muy rústico y estaba confeccionado con tablas y guano de palma real. El definitivo se erigió en el poblado de El Cobre.Es el sitio para su veneración y la madre de todas las réplicas. Casi todos los cubanos llaman a su virgen "la virgen de la caridad del cobre". Su día es el 8 de Septiembre. El mismo día en que las religiones afrocubanas celebran a Oshún. Cosas del Sincretismo Nacional y de sus Panteones. La historia de la Virgen de la Caridad puede parecer una leyenda. Para muchos de los habitantes de Cuba en el siglo XVII también lo era. Incluso cuando el niño negro - que se había convertido en un anciano con problemas mentales - certificó, bajo juramento, 75 años más tarde, la autenticidad del hecho. Pero la leyenda de las vírgenes occidentales renace en Israel en el siglo I de Nuestra Era y no hay por qué dudar de los milagros. Ni darle tanto crédito a la palabra "leyenda", peyorativa en el fondo. El 8 de Septiembre es sagrado para los cubanos católicos y para los no católicos.  Punto.
En 1981 yo estuve de visita en la provincia Granma. Hacía una año que había acabado el Servicio Militar y decidí viajar a casa de mi gran amigo Luis Manuel Geré Arévalo. Recuerdo que fui a buscarlo a Santiago de Cuba - donde trabajaba en una fábrica de cemento - y que cuando pasé por el Entronque de El Cobre recordé que muy cerca de allí, al sur de la Carretera Central, estaba el Santuario. Igual me sucedió al regreso. Se lo dije a Lelén. El Vaquero vive por aquí, veremos si nos da tiempo de llegar cuando te vayas, me dijo. Después de una semana en las montañas orientales, descorchando rones y comiendo chanchos - preparados con recetas nuevas - en unión de otros amigos de los tiempos del Servicio Militar. me llegó la hora de volver a Plateros, Sancti Spíritus. Y como me había prometido Lelén, nos apeamos en el entronque de El Cobre para visitar al Vaquero. El Vaquero era un tipo oriental, blanco, de piel picada, muy fuerte y muy tosco, parecidísimo al actor francés Jean Paul Belmondo, que aseguraba era un gran domador de caballos y que se las sabía todas en materia de ganado. Lo encontramos en una especie de rodeo controlando a los sementales de raza. Nos llevó a su casa, una choza humilde en donde había varias personas muy viejas, hablando en lenguas, ausentes y no le dieron mucha importancia a nuestra llegada. Conversando y tomando café entre rones  y más rones - algunos adulterados - se nos hizo muy tarde y cuando caímos en la cuenta de la hora qué era tuve que conformarme con mirar de lejos el edificio en donde está el Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre, en las faldas del norte de la Sierra Maestra. Dicen que Fidel Castro y sus hombres siempre tuvieron su apoyo irrestricto mientras duró la guerra. Lo curioso es que Fulgencio Batista también le imploraba en sus momentos críticos. Pero ya sabemos por quién se inclinó nuestra Virgen.

Réplica en Miami.

Se dice que los exiliados cubanos en Miami - la diáspora que provocó La Revolución - se preparaban para celebrar la fiesta de la Virgen de la Caridad del Cobre en 1961. Pero que no tenían imagen. Se dice, además que, providencialmente, el 8 de Septiembre llegó la Virgen al Aeropuerto de la ciudad. Se trataba de la imagen de la parroquia de Guanabo, Arquidiósesis de La Habana, que había estado "asilada" en la Embajada de Italia, desde donde la Encargada de Negocios de la Embajada de Panamá la había pasado a su Sede Diplomática.
La primera piedra de la Capilla Provisional se colocó el 20 de Mayo de 1967, bajo la mirada sacra de Monseñor Agustín Román. Un año después, el Arzobispo  Coleman F. Carrol, de Miami, ordena la fundación de la Cofradía de la Virgen de la Caridad. El 1971 se dedica La Ermita. Preside el Cardenal Kroll, Arzobispo de Filadelfia y Presidente de la Confederación de Obispos de Estados Unidos. Están presentes Carrol y el obispo Boza Masvidal, exiliado cubano. En 1987 El Papa Juan Pablo II visita a Miami. La imagen de la Virgen es trasladada hasta la residencia del Arzobispo Mc Carthy para que presida la capilla privada del Pontífice. Juan Pablo II la mencionaría en su homilía. En 1994 Mc Carthy consagra el Altar de la Ermita. Debajo del altar está la primera piedra, que contiene tierra de cada una de las provincias cubanas, fundida con agua llegada en una balsa que traía 15 cadáveres de emigrantes.
La Ermita de la Caridad - inaugurada en 1973 - es una edificación de base circular interior, coronada por un cono invertido en cuyo vértice hay una gran cruz.Su interior es como todos los interiores de las iglesias, excepto tal vez con una pizca de sofisticación, y mucho menor. El fondo Este contiene un mural gigantesco que describe la Historia de Cuba, en cuyo centro está la imagen de la Virgen. Fue pintado, entre 1974 y 1975, por Teok Carrasco y su ayudante Orlando Cabañas, y tiene 747 pies cuadrados y 63 figuras. El mensaje implícito dice "el pueblo cubano encuentra su salvación en los brazos de la Virgen de la Caridad". Hay una Sala nombrada Sala Félix Varela y una estatua en bronce del gran cubano en el jardín. El paisaje de tierra firme y el mar le dan un toque de placidez y para muchos, tanto como un lugar de visita obligada, es un excelente sitio de meditación. Yo estaba allí de paso hacia San Agustín. Por cierto, la figura de Félix Varela en el gran mural destaca de manera notable.No por casualidad cada Peregrinación a San Agustín parte desde las instalaciones de la Ermita de la Caridad.
Cuando entramos al patio norte ya los peregrinos estaban desayunando. Desconocía que serían tantos como para llenar dos ómnibus y esperaba que fueran organizados, que mantuvieran la cola en orden y que me gustara el desayuno.
Pero la Virgen no puede resolverlo todo.


Westchester, Miami, Usa.
Luis Eme González.
Septiembre 28 del 2014.




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