Saturday, August 2, 2014

FELIX VARELA: LO QUE VA DE AYER A HOY. (5).-




Tomado de Grandes Nostalgias.


Durante toda la segunda década del siglo XIX la ciudad de La Habana es el centro neurálgico del pensamiento político y religioso en Cuba. Las pocas ciudades que han ido apareciendo a la vera de las Siete Primeras Villas fundadas por los españoles viven aisladas de la capital del país y dependen de los barcos que llegan y atracan o del caballo que traslada las noticias más descollantes del panorama local y que trae las últimas novedades que han arribado a La Habana en los mismos barcos que atracaron primero allí. Gran parte de la cúpula religiosa se aglutina alrededor del Padre Varela que tiene en el Obispo Espada y Landa a su Preceptor Olímpico. Pero Félix Varela siempre ha de encontrar tiempo para nuclearse con su cohorte de brillantes discípulos, que se matan por escuchar sus charlas filosóficas y sus descargas legales y sus pinceladas literarias en todos los cenáculos. Posiblemente sea Félix Varela y Morales el hombre más importante de la Cuba de los primeros veinte años del siglo XIX. La persona capaz de pernoctar en los cielos y aliviar a las almas desde los augustos púlpitos de La Catedral y de bajar hasta los fondos más sublimes de la condición humana para decantar verdades, fustigar a la memoria vacía, al canon anquilosado y continuar enseñando a pensar a sus compatriotas agradecidos de su verbo y de su bonhomía. Los barcos llegan repletos de noticias absolutistas desde todos los puertos del Imperio Decadente y se rumora que Madrid está lista para hacer entrega de La Florida al naciente dragón norteamericano. En cualquier instante su querida San Agustín comenzará a masticar inglés con acento sureño. Hasta que arriba el navío con la noticia que esperan los hombres de pensamiento liberal y que al fin sitúa a la figura de Fernando VII en segundo plano.
Mientras el General asturiano Rafael del Riego comanda al Primer Batallón de Asturias en Andalucía y lo prepara para zarpar hacia América y tratar de sofocar el volcán independentista que hace erupción en las colonias algunos correligionarios consideran que el momento histórico requiere priorizar el instante patrio y no pierden tiempo en comunicárselo al General. Así que Don Rafael decide cambiar su colimador en las Cabezas de San Juan, Sevilla, en 1820, y su encendida arenga a los soldados será recogida por la Historia como El Pronunciamiento de Rafael del Riego. En un país en donde seguidores y detractores del Absolutismo se dan la mano, la acción de Don Rafael hace capitular - otra vez - a Fernando VII, quien - de nuevo - promete "unirse a los hombres que  desean lo mejor para España" en tanto gana tiempo para poder enviar a sus emisarios hasta París y ponerlos en contacto con los Embajadores de la Santa Alianza. De nuevo hay Cortes en Madrid en 1820, primer año de una etapa liberal que todavía nadie sabe cuanto ha de perdurar.
Varela aplaude la gallardía de Rafael del Riego y obvia, por tanto, el primer motivo que lo había llevado a comandar el Primer Batallón Asturiano en tierras andaluzas. La reinstalación de la Constitución de 1812 es acogida en Cuba con la mejor de las perspectivas y el Padre Varela exclama "gracias, señor, por esta bienaventuranza". Ahora, asume, los Diputados Nuevos habrán de llevar hasta Madrid todos los requerimientos que están guardados en sus notas profanas y si en verdad el pensamiento que impera en Las Cortes es un pensamiento liberal y progresista sus logros han de rebotar muy pronto hacia los Provincias de Ultramar. Sus discípulos están eufóricos. Las charlas se multiplican. Los notas se amontonan sobre todos los espacios de su habitación. Las noticias se acumulan en la rada de la bahía y son trasladadas hasta la morada del Genio que Enseña a Pensar con la rapidez del viento. Entonces se habla de la necesidad de crear una Cátedra de Constitución en el Seminario. Su Superior, Espada y Landa, le pide que se prepare para oposicionar por ella. El Padre Varela sabe que no lo necesita pero lo hace. No tiene oposición. Parece que la Cátedra ha sido pensada para él. En Marzo del 1821 abre con 191 estudiantes. Es la primera de su tipo en América Latina. Varela estalla "la independencia y la libertad nacional son hijas de la libertad individual, el sistema constitucional es soberanía más libertad más división de poderes y sus atribuciones".Una tarde el Obispo le llama a sus aposentos sacros. Tienes poco mas de treinta años y estás en el cénit de tu sapiencia. Deseo liberarte de tus obligaciones religiosas profesionales, le dice. Varela le observa y se pregunta si su amigo y superior estará pensando en excomulgarlo por haber compartido altar y tierra firme. Le escucho, Obispo. Quiero que te presentes como Candidato a Diputado a Cortes por esta Provincia de Ultramar. No estaba en mis planes pero acepto por obediencia. Acepte por convicción, cubano ejemplar. A fines de Abril del 1821, entre mal tiempo y mareos de principiante, la nave Purísima Concepción lo bambolea por el Atlántico. Le acompañan otros Diputados y algunos familiares. El 7 de Mayo están en Cádiz la Gloriosa. El 28 en Sevilla. El 12 de julio en Madrid. Se entera que España ha entregado su último bastión norteamericano a Washington y sufre porque es capaz de imaginar la vuelta de tuerca que tendrán que protagonizar sus antiguos amigos de San Agustín, Florida, ante la irrupción de los hombres que se piensan invencibles en el nuevo amanecer del Continente. 
Madrid respira un ambiente liberal tan quebradizo como el del primer intento y en todas las  esquinas se cruzan miradas de odio progresistas y absolutistas y los hombres enfundados en gabanes negros hacen diplomacia abierta en cada sala pública y los espías se dan de codos en el centro de Las Cortes y a veces se escuchan voces en francés en los pasillos congestionados y todos se preguntan si esta vez el Rey habrá de acatar de verdad los postulados que empinó hasta la capital de España el General del Riego o volverá a sus contactos "secretos" con la gente de París, aunque no sean tiempos napoleónicos, porque todavía en la Ciudad Luz se cuecen habas al por mayor y se continúan diseñando destinos eurocéntricos. Los corrillos hablan en voz alta de que ya sobre las mesas de los cubículos secretos de los Soberanos de Prusia, Austria y Rusia están las misivas firmadas por Fernando VII en donde clama "por ayuda" porque se considera "secuestrado" por "esta caterva de herejes que no serán otomanos pero que con sus maneras de gobernar están pisoteando a los más puros valores cristianos por los que se rige el occidente de Europa". La Santa Alianza se fundó en París en 1815 inmediatamente después de que colapsó la era napoleónica y aunque fue rubricada por los jerarcas de las potencias vencedoras a "título personal" no por ello dejaba de ser un Comando Avisor listo para resolver entuertos. Varela tenía sus resquemores contra los postulados de la Alianza porque el Organismo era comandado por Soberanos Vencedores de Napoleón para quienes salvar al Cristianismo era solo un pretexto de intervención y de contención en la medida en que sus intereses corrieran peligros. Todavia en el primer año del segundo ensayo liberal tanto Varela como del Riego y adláteres creían que en esta ocasión el Rey se limitaría a reinar sin gobernar y que bajo ningún concepto acudiría a los servicios de potencias extranjeras para retrotraer España a las antípodas.
Las Cortes, al parecer, aceptan a los Diputados de Ultramar a regañadientes. Da la impresión de que los liberales solo trabajan utilizando su fuerza centrípeta. Fuera de los límites de la Península nada parece importarles. Y mucho menos lo que pasa en esos "islotes pacíficos y caribeños". Casi todos los liberales piensan, no obstante, que es mucho mejor tener a las antiguas colonias como amigas que como vasallas. Si España no puede con su propio motor exhausto después de tantos siglos de grandeza y de oscuridad cómo ha de ocuparse de naciones que están a miles de kilómetros de distancia y en donde sus soldados carecen de los mas elementales servicios. De modo que cuando los hombres que ejercen el poder en Las Cortes tienen que ocuparse de los Diputados de las Provincias de Ultramar, específicamente de los de la Isla de Cuba, no encuentran otra manera mas ruin de humillarlos que "impugnando sus elecciones" y pidiendo que se realicen de nuevo "en ausencia". En Noviembre de 1821 son confirmados desde La Habana. Pero para 1822 no pueden tomar poseción de sus cargos porque no habían llegado las "notificaciones de rutina". Finalmente Félix Varela y Morales juraría su cargo el 3 de Octubre de 1822, momento en que Rafael del Riego, después de haber ejercido varios cargos militares y lidiado con una retahíla innumerable de envidias y traiciones, es elevado al rango de Presidente de las Cortes Generales.
En el ínterin Varela se ha reunido con el Diputado de Filipinas y con los tres de Puerto Rico para participarles su idea de que las peticiones antes Las Cortes han de ir unidas en un solo objetivo. Ha encontrado tiempo para preparar y publicar sus Misceláneas Filosóficas y se la pasa preocupado porque se vive un ambiente saturado de extremismos relacionado con el mundillo eclesiástico. Para el momento en que tiene la palabra sus intervenciones son breves y concisas y están generalmente signadas por la defensa de los derechos humanos. Cuando abre el año 1823 Varela está listo para presentar ante Las Cortes su Proyecto Estrella. Proyecto de Instrucción para el Gobierno Político - Económico  de las Provincias de Ultramar. Entonces llega la noticia de París. Los jerarcas de la Santa Alianza desean que el Rey de España "no tenga trabas" para imperar.Ya no es secreto para nadie que Fernando VII se considera un secuestrado en poder de los liberales que se han apoderado del Gobierno de España y que cada día que pasa ponen en peligro la estabilidad cristiana de una nación respetuosa de Dios. El primer aviso de la Tripleta Vencedora pone en guardia a Las Cortes en Madrid. Seguirán debatiendo pero comenzarán a desbrozar el Camino del Sur por si no pueden resistir en Madrid y la historia se repite. La amenaza velada de los aliancistas moviliza a los radicales anticlericales. Hay 38 clérigos en Las Cortes. Un Proyecto llamado Arreglo del Clero excluye al Vaticano de toda participación en el gobierno de la Iglesia de España e incluye la expulsión del Nuncio Apostólico Giacomo Giustiniani del país. Luis XVIII de Francia promete enviar sus tropas a España y menciona un determinado "número de soldados" que harán la faena. Finalmente el Proyecto no prospera y Verela arremete contra "el fanatismo, la superstición y el despotismo".
Al fin toca el turno en la Agenda de Las Cortes para el Proyecto de Félix Varela. Que consta de un Preámbulo y de 189 Artículos. Algunos constitucionalistas piensan que casi se trata de otra Constitución venida de "allalejos". Se discutió durante 22 seciones entre el 20 de Febrero y el 23 de Marzo de 1823. Tras una caterva de modificaciones se aprueban poco mas de 140. Varela considera que ha ganado la primera batalla real en Las Cortes de Madrid y se prepara para intentar la aprobación de los artículos restantes. Poco días mas tarde, entre el 6 y el 7 de Abril, Luis Antonio D' Artois, hijo de quien sería luego Carlos X de Francia y que la Historia conocerá como el Duque de Augulema cruza la frontera española por el río Bidasoa al mando de "los 100 00 hijos de San Luis". Cumple la ordenanza del Congreso de Verona de 1822 en el cual se encarga a Francia el trabajo sucio de desbaratar el segundo proyecto liberal español. Si "antes" los invasores franceses eran el "ejército diabólico" ahora son el "ejército de la fe". De nuevo Las Cortes toman el camino de Sevilla porque parece que ni un solo pelotón de soldados españoles, mándelos quien lo mande o peleen bajo el pabellón que fuera, es capaz de hacer frente a los franceses. Lo que no implica que Las Cortes  detengan su trabajo.
Después de amplios y ardorosos debates el proyecto de Varela es aprobado en su totalidad no sin muchísima oposición  debido a las "amplísimas facultades" que les fueron otorgadas a los provinciales. Varela respira aliviado. El primer paso para la independencia es la autonomía y eso es bueno. Las Cortes Liberales, aún trabajando con tanta indiferencia hacia las Provincias de Ultramar, habían dado el mayor espaldarazo de la Historia a las colonias que quedaban al cabizbajo Imperio Español. Mientras prepara su nueva intervención se entera de que ha caído Madrid el 23 de Mayo y cuando los hombres del Duque penetran en Andalucía Las Cortes corren delante de la metralla para refugiarse en Cádiz. Igual que la otra vez. Fernando VII se niega a seguirlas. Sabe que sus "amigos" le pisan los talones. Las Cortes ripostan nombrando una Regencia Temporal que lo "incapacita" para el Trono. Baja la cerviz y les cae detrás por el Camino de la Costa. Es el 15 de Junio y España está más dividida que nunca. En Cádiz los constitucionalistas carecen de poder. Al norte del Camino del Sur lo tienen los absolutistas y los realistas aupados por la Invasión Francesa. España anda al garete. Treinta y seis meses de Ensayo Liberal amenazan con irse a bolina.
En Cádiz la amenaza sorprende por todas partes. Por tierra y desde el mar la ciudad es acechada día y noche y en los cielos los pájaros negros revolotean sin parar a manera de aviso. Combatir contra los Cien mil hijos "de puta" de San Luis es casi un suicidio, sobre todo si Las Cortes trabajan en medio de la volubilidad constitucional mas provocativa. Pero los españoles mueren con las botas puestas en los campos de batalla. Y  si se tienen que volver a vivir los combates del primer escenario liberal se volverán a vivir en todos los sitios españoles con capacidad de respuesta. Los Diputados de Ultramar están pasando hambre en una ciudad sitiada. Son algo así como otra especie humana en Las Cortes. Nadie satisface sus necesidades. Cuando casi que tocan fondo llega una remesa monetaria desde Cuba y un Documento Histórico. Sus alumnos de la Clase de Constitución le muestran su apoyo irrestricto y Varela lo lee en Cortes el 26 de Junio de 1823 ante la indiferencia de los peces gordos que están mas preocupados por el avance galo que por tener que escuchar textos extensísimos ajenos a su voluntad. Se trata del Primer Manifiesto de la juventud cubana aglutinada junto a su líder natural. En Agosto Varela logra colocar en el Orden del Día otro de sus Proyectos esenciales. Pretende crear una Comisión con Facultades que hagan que España reconozca la independencia de los países de América (que de hecho ya la tienen). El Proyecto no pasa. Una cosa es tener a las ex colonias como amigas y no como vasallas y otra es asumir votaciones que a la larga puedan costar caras. El liberalismo de Las Cortes no da para tanto. Varela regresa frustrado a su domicilio.
En el fondo de Agosto Cádiz se tambalea. La ciudad es intomable pero no puede evitar los destrozos que amenazan con borrarla del mapa. La metralla compacta llega ahora desde el mar y los ciudadanos y los combatientes observan como el Trocadero se convierte en escombros y sienten que el sitio prolongado está comenzando a hacer aguas en sus calles gloriosas. La resistencia se acaba el 4 de Octubre. Fernando VII es entregado al invasor bajo promesa - es uno de los Monarcas más falsamente prometedores de la Historia de España - de respetar la Constitución y los preceptos del Trienio Liberal. Entonces se rinde la plaza y los vencedores se marchan. Fernando les acompaña. Pero no es ni siquiera un Rey Derrotado. El Duque le ve perfectamente equipado "de mente" para seguir al frente del país. En Madrid se hace la ceremonia del Rey Repuesto. Y Fernando VII redacta cuatro documentos. Gracias Santísimos Señores de la Alianza. Gracias Luis XVIII. Barran de un plumazo toda la basura de La Ultima Pepa. Cacen al tal del Riego y denle su merecido. España es un país en donde la Historia tiene la sutil manera de repetirse cada cierto tiempo.
Félix Varela sabe que de nuevo se ha perdido la libertad política en España. Sabe de sobra que tiene que esconderse y huir porque la guillotina que cortará su cuello ya tiene nombre. Sabe que no puede refugiarse en la Europa mandada por la Santa Alianza vencedora. Sabe que no puede volver a Cuba porque todos sus Proyectos se han quedado solo en los memos de Las Cortes defenestradas. Así que en unión de algunos Diputados se refugia en el Peñón de Gibraltar y se cree listo para pedir la ayuda de los ingleses e incluso para solicitar una mano al mismísimo Obispo de Canterbury. La pobreza les cobija en la soledad de la Gran Piedra y el hambre desatornilla de nuevo sus vísceras maltrechas. Miles de millas al Oeste están las tierras de libertad y los documentos que elaboraron los Padres Constructores en el siglo XVIII. Algunos barcos parten hacia esas latitudes de vez en cuando y el Rey y sus cohortes no los tienen de momento del otro lado de sus anteojos. Su otro Proyecto Emblema se ha quedado durmiendo en sus rodillas y pretendía dar el golpe de gracia a la vergonzosa esclavitud.
Mientras se realizan los amarres con la gente que les ha conseguido un cupo en la nave que ha de trasladarlos hasta América del Norte se enteran de que el General del Riego ha perdido la Batalla de Jaén y que ha sido hecho prisionero. Ahora, cuando los papeles de Las Cortes están engavetados bajo siete yaves maestras, Rafel tiene que escuchar que es "un traidor a la patria" por haber votado "sí" en relación con la incapacidad  de Fernando VII para reinar. Don Rafael pierde los estribos e intenta detener un caso perdido porque posibemente calcule que en el Ruedo Ibérico siempre habrá momentos para todos. Redacta un texto de perdón y se arrodilla en busca de clemencia. La gente del "incapacitado para mandar" responden preparando la horca y el filo de las armas convencionales. En Plaza La Cebada el pueblo de Madrid - que ya le ha preparado su lápida en donde se puede leer la palabra mártir - asiste al ahorcamiento - decapitación del hombre que había tenido suficientes testículos como para reintentar con el liberalismo en medio del anquilosado sistema absolutista. Un año después el Mariscal Sucre le propina el último golpe a lo que queda del Imperio Español en América del Sur en la batalla de Ayacucho, Perú. Cuando Varela lo sabe da gracias a Dios porque  la América Hispana se ha desembarazado  definitivamente de España cuando la "Madre Patria" estaba bajo la bota traicionera de Fernando VII.
Félix Varela - Padre Varela le volverán a llamar quienes le acompañan en el barco - no sabe que le está diciendo adiós para siempre a España, que jamás podrá volver a su amada Cuba ni que morirá algún día, como todos, en medio de la pobreza recurrente que siempre le persigue, en el caserío que le vio empinarse de la mano del Padre O' Reilly. Piensa, sin embargo, que tiene un futuro promisorio en el Ministerio Sacerdotal.
La proa del barco - otra cáscara flotante "solo para peregrinos" - dice Nueva York.

Westchester, Miami, USA.
Luis Eme Glez.
Agosto 2 del 2014.







1 comment:

  1. Felicidades "mai boy". Tú sabes que yo apenas me recordaba de ese "santo liberal" llamado Félix Varela. No soy intelectual ni beata ni política. Soy tu fan - lo digo y qué, chico? - y te juro que he aprendido mas de Historia Universal con tus textos que en toda mi vida estudantil. No me digas gracias, está bien. Espero el texto de ese viaje con tus tíos y tu prima a San Agustín.....

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