Sunday, August 10, 2014

VOLVER A CUBA.(1).-





Ya lo he dicho: un Blog es como una cartera Buitron.

Todavía me faltan dos o tres textos relativos a la vida  de       Félix Varela en los Estados Unidos durante la primera mitad del      siglo XIX. Pero los dejaré para después de mi regreso de Cuba el 30  de Agosto. He empleado demasiado tiempo preparando mi    segundo viaje a la Isla y esta semana no ha sido diferente.  Así que       aquí   les cuento pormenores del papeleo que se necesita para        poder volver  a salir y para poder volver a entrar al país.
Las autoridades cubanas te entregan un Pasaporte nuevo en Estados Unidos si es que tu entrada al país no fue por sitios "ortodoxamente" establecidos. Le ponen un precio signado por el encontronazo eterno entrambas naciones. No importa si resulta barato o resulta caro. Se necesita un Pasaporte para poder viajar. El Documento tiene una fecha de caducidad. El mío se muere en el año 2017. Pero hay que Prorrogarlo cada dos años para hacerlo válido. No importa si  la Prórroga resulta cara o resulta barata. Se necesita prorrogarlo para poder viajar.
Si no eres ciudadano norteamericano lo que posees es un Documento que te asegura eres Residente Permanente en los Estados Unidos. Sin ese Documento posiblemente puedas salir del país. Pero  con toda seguridad no puedes entrar de nuevo. Así que "tener" la Residencia es algo tan esencial como tener un trabajo. Además es otro de los ID que puedes presentar cuando alguno de los montones de estamentos sociales te lo pida. Aunque el ID número uno en los Estados Unidos es la Licencia de Conducción - todo el mundo la usa como tal -  en mi caso no puedo mostrarla por el simple motivo de que no la tengo todavía.  Correcto, "eso pasa" después de tres años de residencia definitiva. Está bien, ganaron, paso. Por los motivos que fueran. De modo que yo presento mi Pasaporte o mi Residencia cuando soy requerido. En honor a la verdad, muy pocas veces he tenido que hacer uso de ella. Sobre todo en las tiendas donde ya te conocen y generalmente compras con Tarjetas de Crédito. Siempre ando con mis documentos en la billetera y siempre descansan en el bolso más pequeño de la mochila - perfectamente cerrado con psíper - que cada día me acompaña, sobre mi espalda, por todos los caminos de la Ciudad y por  algunos senderos del Estado de La Florida.
Un atardecer, mientras me disponía a pagar una Laptop HP en la sección de Electrónicos de Wallmart, la chica latina me pidió un ID. Solo que "mi ID" no estaba en mi billetera. Ni en ningún sitio de la mochila. Ni en ningún lugar de mi apartamento. Ni en mi banco Wells Fargo, a donde fui para pedir que "revisaran" en su espacio de "cosas olvidadas" por si mi ID se había quedado allí. Tampoco estaba. Busqué en todos los sitios posibles. No lo encontré. Como decía mi padre "se la tragó la tierra". Si me obligaran a definir un lugar en donde se me hubiera  podido quedar no lo pensaría: en el mostrador del banco, desde donde alguien se la llevó para suplantar residencias o desde donde  la persona que hace el aseo la vertió, sin querer, en la bolsa de la basura. Pero eso solo lo haría sen caso de que me obligaran a responder. Porque no estaba en Wells Fargo. Sin embargo mi Residencia "no" se me perdió: me dí cuenta de que no estaba cuando fui a pagar una Laptop. Claro que si no es por esa acción tal vez nunca lo hubiera sabido y para el instante de entregar mi Residencia en el Departamento de Inmigración del Aeropuerto Internacional de Miami - en donde el tiempo mínimo de espera no baja de las cuatro horas - me hubiera enfrentado a problemas tan serios que mis dificultades de aquella tarde de Junio del 2010 en el Puesto Fronterizo de Reynosa, México, hubieran significado poco más que un juego de niños. Como excepción, la chica latina me vendió el equipo cuando comprobó la autenticidad de mi Carnet del Social Security.
De modo que tuve que acudir de urgencia a mi Agencia de Viajes. Mi Agencia de Viajes se llama Santa Clara Travels y está muy cerca de casa, en Calle Flagger y la 75 Avenida. Allí trabajan tres chicas que son de la ciudad de Santa Clara. Vale decir, mis coterráneas. También hubiera podido ir a cualquiera de las varias oficinas de Inmigración que hay por toda la ciudad. Pero como los trámites son los mismos decidí hacer la erogación "verde" en "privado". Dije que tenía planeado viajar a Cuba en Agosto y pregunté si ya la Oficina de Intereses Cubana en Washington estaba procesando Pasaportes. Respondieron que no pero me explicaron que podía realizar los trámites y ellos me llamaban cuando les regresaran mi Pasaporte. Ocurría que desde hacía cierto tiempo la Oficina de Intereses Cubana no podía trabajar porque no había ni un solo banco norteamericano que quisiera negociar con los diplomáticos cubanos. El eterno diferendo binacional llegaba hasta esos extremos. Lo que había conllevado a que cientos de ciudadanos cubanos estuvieran varados en varios sitios de los Estados Unidos en espera de que sus pasaportes fueran visados o prorrogados. El desespero estaba cundiendo y casi que se vivía una especie de pánico arrollador. Pagué el costo de la prórroga y entonces hablamos de la pérdida de mi Residencia Definitiva. Después que expliqué hasta el cansancio que "la había buscado hasta en los lugares menos probables" la muchacha habanera nacida en Caibarién me dijo "te costará tanto más mi trabajo más el franqueo". Entiéndase una cifra respetable. Que hubiera puesto a temblar a esos llorones que nos gastamos por acá, eternos miedosos del "universo bilt". Ya saben que apenas tengo lágrimas y eso también resuelve. No estaba en mi Presupuesto de Viaje pero siempre se puede. No importa si  resulta caro o  si resulta barato. Hay que tener un Carnet de Residente Definitivo para poder viajar. Me darían un Sustituto de Tarjeta de Residencia para que pudiera retornar a Miami en caso de que el Documento no estuviera listo antes del viaje. Le tomé la palabra y una semana mas tarde compré un pasaje para el 16 de Agosto. Esta vez volaría hasta el "nuevo" aeropuerto de Santa Clara, recién reinaugurado para vuelos internacionales y del que decían era una maravilla. Recuerdo que en algún momento había sido solo una pista para uso militar. Santa Clara estaba a 45 minutos de Caibarién y parecía que los "boteros" particulares habían tenido que recortar sus exigencias "fúlicas" teniendo en cuenta que la distancia desde el Aeropuerto de Cienfuegos era considerablemente mayor. Me traes tu Pasaporte cuando te tomen las Huellas Dactilares para ver si está correctamente acuñado, me dijo. Allí mismo me preparó toda la extensa documentación necesaria para solicitar una nueva Residencia, en el caso que nos ocupaba "extraviada". Recordé el atolondrante interrogatorio de Mc Allen, Hidalgo, aquel 15 de Junio del año 2010, y todos los demás de que fui "víctima" en Miami mientras preparaba mis papeles legales. Los metió todos en un sobre, colocó mi dirección y la del Estado Destinatario en él y me dijo que tenía que ponerlo yo mismo en el correo. Me dijo, además, que recibiría una carta en cualquier instante desde las señas que había colocado en el sobre, donde se me diría que habían recibido la misiva y en donde me darían una "cita" para que acudiera a estampar mis huellas dactilares. Hice lo que tenía que hacer. Muy pronto me llegaría el Pasaporte Prorrogado y enseguida un par de cartas. Una confirmando pagos desde USCIS, National Benefits Center, PO Box 25920, Overlands Park, KS 66225 y otra estableciendo cita desde Department of Homeland Security, National Benefits Center, Post Office Box 648005, Lee's Summit Missouri 64002. Regresé con ambas cartas a la Agencia de Viajes y allí, entre los dos, hicimos la "traducción" de lo que parecía más complejo. Estaba citado para el 15 de Julio a las 8 am.
La "cita" es una hoja de papel con los datos absolutamente necesarios y la advertencia de que "debes estar a la hora exacta" so pena de "perder el turno" y en ese caso se debe comenzar de nuevo. La pragmática norteamericana no da el mas mínimo chance si no cumples con lo que te exigen. Así que convoqué al Tío de siempre, me quedé en su casa para salir de ella amaneciendo y sobre las siete de la mañana estábamos frente a Tamiami, el Aeropuerto Local de Kendall, en el patio parqueo de Inmigración. Habíamos viajado en el Chevy de mi Tía. Ya había bastante personas. Después de pasar los controles técnicos me ordenaron sentarme en una gran Sala de Espera hasta las 8 menos cuarto, que era cuando comenzaba a trabajar la Sección que se ocuparía de tomar mis huellas dactilares. Que es lo único exigido allí para reentregar la Residencia Definitiva. Claro, ellos tienen el resto de tus récords. El resto de tus restos, digo. Hice como el tres en la fila y dentro se nos ordenó esperar sentados en butacas stándar de plástico. Había una mujer cuarentona con acento colombiano haciendo su trabajo de recepcionista y cuando vio mi cita me ordenó trasladarme hasta el noroeste de la sala y esperar a que me llamaran. El hombre de las huellas salió para decirme que "lo disculpara" porque estaba "enredado" con un caso de inmigrantes centroamericanos. Dije que no había  problemas. Pero sí los había. Cada minuto que perdiera era un minuto menos de trabajo en una Compañía donde se paga por horas trabajadas. Poco después me llamó y me tomó la huella de cada dedo con maestría de acupunturista chino. Por partida doble. Firmé en la pantalla de un minimonitor y cuando le pregunté que cuánto demoraría en llegarme el Documento me dijo que no lo sabía pero me aseguró que me lo enviarían a la casa. Recordé que cuando me entregaron la primera Residencia Definitiva lo hicieron aquí mismo pero los trámites los había hecho muy lejos, en el North West. De modo que "noté" una "mejoría" burocrática si es que ahora me la enviarían a mi casa. Me "quedaba" un mes para viajar.
La señora cafetera me dijo que la cosa no era como yo pensaba pues tenía que pedir una "cita" con un funcionario de Inmigración en una oficina de la entrada del edificio y él me convocaba para decidir si podía acuñarme el Pasaporte a manera de Residencia Sustituta. Evidentemente la chica de Santa Clara Travels no sabía que el cuño en mi Pasaporte dependía de otra cita. Monté tremendo enojo pero no dije nada. No iba a pedir otro "appoiment" - ambas palabrejas me caen como un puntapié donde saben - porque eso equivalía a perder otro día de trabajo y ni siquiera había la seguridad de que la respuesta fuera positiva. Así que decidí esperar un mes por si el Documento me llegaba a tiempo para volar. En caso de no ocurrir eso, entonces tendría que doblar las rodillas, pedir la cita y esperar por la decisión del inmigracionero. Lo que equivalía a tener que cambiar el pasaje de avión con la consiguiente erogación extra. Ya mi Presupuesto estaba corriendo pero concluí qué podía aguantar perfectamente el golpe. Llegué a las 9 y 30 al trabajo. Así que perdi solo dos horas y media, recuperabilísimas en la ronda del overtime.
Algunas personas con las que conversé acerca de lo que me estaba ocurriendo me dijeron que las pérdidas de la Residencia son muy comunes y que, en efecto, la gente viaja después de que le ponen un cuño al Pasaporte. Lo ponen al seguro. Sin análisis especiales ni nada por el estilo. Me sugirieron que pidiera la cita y que no fuera tan porfiado y que era  muy bueno que me enterara de que la Residencia Definitiva la enviaban cuando "les diera la puta gana" y que estaban seguros no la recibiría en "menos de cinco meses". Hice silencio. Puse al tanto a mi hermana y me dije que solo pediría la cita en caso de que el 15 de Agosto no hubiera llegado nada desde el Estado en que las confeccionaran. La Compañía da vacaciones entre Mayo y Octubre, de modo que todavía me quedaba mes y medio para cogerlas. Y si no, pues viajaría a Cuba el 2015 y trataría de convencer a los dueños de Universal Greens de que me las dieran fuera de fecha este 2014 porque deseaba pasarme una semana en Washington DF y otra en Nueva York. No olviden que mi Compañía solo da una semana legal de vacaciones. Puede dar mas tiempo: pero sin salario. Vale decir: yo tomo una semana normal, pagada, y otra corre por mi cuenta. Debo decir "vuela" por mi cuenta. 
Finalizando Julio la chica de Santa Clara Travels me llama por teléfono. Necesita que vaya por la Agencia porque han cambiado la hora de salida y de llegada del vuelo inicial, y porque la Compañía de Aviación que me trasladará Cuba será otra.  Le dijo que voy esa misma tarde y le recuerdo que ella me había dicho que eso podía ocurrir. Bajo una lluvia diluviante llego y cuando me entrega el nuevo pasaje, sonriendo me dice que "no me preocupe" pues la Nueva Compañía es "mucho más seria" y que además, tampoco vuela en "pepinos con alas". Entonces me pide el Pasaporte y se da cuenta de que no está acuñado. Me mira, y sé que lo hace a manera de pregunta. Te iba a hablar de eso, le digo. Cuando le explico, lo hago en voz alta porque las tres chicas están participando de la conversación. La muchacha que funge como Jefa de la Agencia dice que en efecto, el Pasaporte se acuña después de que el viajero haya acudido a la cita y la chica, que es la Notaria Pública que ha preparado mi Caso, la mira como diciendo "pues yo también pensaba que eso se hacía el mismo día en que se tomaran las huellas dactilares". Digo que no importa, que pediré la dichosa cita el 16 de Agosto y que pase lo que tenga qué pasar. Qué va, agrega la Jefa, aún tenemos tiempo y no tienes por qué cambiar tu pasaje. Así que le pide a la tercera mujer que otee en Kendall Inmigración y me consiga la cita. Ocurre que no hay citas disponibles allí para antes del 16. Pero sí las hay para el 13 de Agosto - "miren" eso -  en la Oficina de Healeah, que es una "gran" ciudad conurbada en el noroeste de Miami. Correcto, gracias, digo. Cuánto vale haberme conseguido la cita, le pregunta a la boss. Tranquilo, vale algo pero no para tí, responde. Después de exacervar mi caballerocidad, bajo la guardia. Y pienso que tendré que molestar de nuevo a mi Tío para que me lleve porque en verdad la dirección de la Oficina en Healeah es demasiado lejos y no podré ir en bicicleta como planeaba si se hubiera tratado de la Oficina de Siempre. Sin embargo, estudiaré otras variantes para ver cómo me traslado por mi cuenta. Estoy cansado de que me susurren "Luisi, viejo, no jodas, tienes que sacar la Licencia". Esta quincena ando con bastante horas extras, trabajaremos 11 días y en verdad lo único que me importa es que pase el tiempo y pueda volar sin impedimentos después de tantos contratiempos.
Decidí no molestar a nadie solicitando que me trasladaran en sus autos. Incluí a mi Tío. Tal vez mi mejor amigo en Miami sea un chofer de la Compañía que ya me ha resuelto algunos problemas sencillos y con quien visité - junto a su esposa - Cayo Hueso y Cayo Marathon a principios de año. Le dije que me iba con él por la tarde para Healeah porque ya había hablado con mi primo hermano en esa ciudad para decirle que me quedaría en su casa esa noche para que por la mañana me llevara hasta el lugar de la "cita". No hay líos, hermano, me dijo, excepto que después de las 3 de la tarde tengo que recoger dos "delívery" en el Aeropuerto y seguro nos demoraremos. Tranquilo, respondí, esperaremos. Te recojo cuando termines y andas conmigo durante esos enredos, agregó. Me parece ok, concluí. El "jabao" de Ciego de Avila me recogió en "su" Hino 15 para las 3 y media. La primera espera fue en el Cooler de Avianca. Se trataba de unas pocas cajas de rosas colombianas pero había ocho camiones delante y entre la burocracia general y los requerimientos del Ministerio de la Agricultura empleamos como tres horas. La segunda ronda de la recogida de "delívery" fue un poco mas lejos, cerca de los edificios en donde abordan los viajeros y eran tres pallets de cajas de rosas costaricences que habían llegado a través de DHL.El Cooler estaba vacío pero nadie había confeccionado los documentos y ello equivalió a otras dos horas. Para cuando nos disponíamos a regresar a la Compañía el encargado de las Recepciones Internacionales le pidió al chofer que pasara por la zona de devoluciones a recoger un "delívery" equivocado. Mi socio montó tremendo berro pero obedeció porque le pagaban cierto "overtaincito" por el trabajo. De modo que manejó al Este, del otro lado de las oficinas de DHL y para suerte nuestra, cuando llegamos el pallet con nuestras rosas esperaba de urgencia porque allí no tenían cooler y podían echarse a perder en cualquier momento. Había pasado que alguien cometió el error de equivocar el destino de la mercancía. Escribió Islas Vírgenes Estadounidenses cuando debió poner Gran Caimán. Este comemierda no se escapa ni pasando inadvertido, dijo el cubano que montó el pallets con su "Forlí". Nos contó, además, algunas historias dantescas de equivocaciones por el estilo.
Para entonces yo había llamado a la mujer de mi primo. Temía que se acostaran temprano y tuvieran que esperarme. Me dijo que su marido no le había dicho nada de mi llegada pero que no me preocupara, mas allá de que siempre se "tiraban" sobre las 10 de la noche.De modo que salimos para Healeah sobre las 8.30  después de haber descargado en la Compañía y de yo haber comprado dos paquetes de papitas fritas Lays, corte americano, porque el hambre me acicateaba con fuerza de huracan. No había taco en el Palmeto Express Way. Temeroso de que mi primo aún tuviera al gran perro de su yerno en casa le llamé por teléfono. Me respondió del patio sur. Ven por aquí, que nos "mudamos", dijo. Cuando entré lo hice hacia las habitaciones que antes ocupaba su hijo. Bueno, dijo la esposa, se mudaron hace como un mes y la casa de alante ahora está rentada. Se me olvidó decirle a la vieja que tú venías, carajo, agregó el primo. Ya eres un condenado anciano, bromeé. Y dilo, remató la esposa. Les puse al día sobre mi situación inmigratoria, me bañé, tiramos una conversada sobre las familas de ambos lados del Estrecho, merendamos y después de ver el final el juego Marlins - Cardenales, 3 a 0 para el equipo local,  nos acostamos. Mi primo y esposa son de la vieja guardia. Te llamo a las 6 menos cuarto, le dije al primo. Seguro.
Inmigración de Healeah está relativamente cerca de su casa. Fuimos en su camioneta Ranger, 8 Cilindros. Por una zona que yo no conocía. Un edificio idéntico al de Kendall. Idénticos procedimientos de seguridad. Nada nuevo, hacer la cola y esperar a que te llamen. La ventaja aquí estaba dada porque llamaban por altavoces en los "dos idiomas oficiales" de la ciudad. Mi inglés básico daba para "eso". Yo tenía el turno E - 10. Me llamaron muy rápido. Desde un mostrador en donde había una negra regia, cuarentona. Una de esas negras adorables del North West - recuerdan, de esas que a veces te hacen percibir el racismo al revés, como aquellas bellezas de New Oeleans en Junio del 2010 - que no pueden decir ni buenos días en español. Me senté y jugué mis cartas para  "casos" como este. Respondí "bien, ok" a su saludo. Le pregunté si no hablaba español. Sonrió y dijo "no" a secas, como para que yo no intentara nada. Entonces dije en "inglés" "solo quiero que me escuches a ver qué pasa". Dijo "adelante". Le expliqué a lo que iba. Sonrió. Me señaló el papel de la cita y aclaró que "ahí lo decía".Le entregué todos los papeles que llevaba relacionados con la petición de mi Carnet de Residente y el pasaje de vuelo. Dos minutos después le había puesto un gran cuño a mi Pasaporte con los textos, firmas y fechas de rigor. Como toda gran oficinista de inmigración me leyó lo que habia estampado como para que yo no fuera a negarlo alguna vez ante un Gran Jurado y me deseó buen viaje. Le dije que lo sentía por mi pésimo inglés - insistí "sóu bad, tú much" -  y volvió a sonreír. Yo creo que sí sabes hablarlo, sonrió de nuevo. Fue un gran piropo idiomático. Pero claro, estaba equivocada. El timbre validaba mi documento hasta Agosto del 2015.
La noche antes habíamos quedado con mi primo en que me regresaría al Centro de Healeah en donde yo cogería un taxi hasta mi trabajo. Eran poco mas de las 8 de la mañana. Yo dudaba que él me hubiera hecho mucho caso. Mi primo es un guajiro de los viejos tiempos, el puro retrato de mi tío carnal. Cuando "noté" que se alejaba del centro y cogía por una Avenida que yo conocía le dije "qué pasa, compadre, qué volá con el taxi, tú tienes que entrar a las 10 a la Bakery".Ni me miró. La Bakery es de su hijo y él - que está retirado - trabaja 8 horas allí. De verdad que pensabas que no te iba a llevar, preguntó. De modo que me heché a reír. No, dije. No hay tanto embotellamiento, además. Pero sí dejarás que te ayude con 20 us para gasolina. Esta vez sonrió él. Por cierto, esta semana ha bajado como 50 centavos el galón y es una tremenda noticia. Entonces comencé a hablarle del fraking, de los esquistos y de la futura potencia petrolero - gasífera  que "seremos" muy pronto. Pero cuando volvió a sonreír supe que estaba pensando que yo le hablaba en un idioma mucho mas inentendible que el inglés. A las 8 y 34 llegamos a mi trabajo. Pero en verdad ya no tenía interés en recuperar esa hora y media.
No lleves ningún líquido ni pastas entre las medicinas en el bolso de manos, porque te lo decomisan aquí, me había dicho su mujer la noche antes. Buena información. Porque no lo había tenido en cuenta y llevaba medicamentos con ambas características. Esas cosas tienen que ir en la barriga del avión, por si acaso, había agregado. Claro que sí, tienes razón, le había respondido. Porque esos productos.....
Así que todo está listo para la tarde del sábado.
Incluso ya sé de qué modo llegaré al Aeropuerto. Con alguien al timón que no me latee con aquello de la necesidad de la dichosa licencia de conducción.
Hasta Agosto 30. O Septiembre.


Westchester, Miami, USA.
Luis Eme Glez.
Agosto 13 del 2014. (1).

(1).

Sé que les debo un texto sobre el 88 aniversario del nacimiento de alguien llamado Fidel Castro.En Agosto también hemos cumplido años el hijo de Tery y yo. Tiempos para los Leo. Pero este texto no se los debo. Ni aquél.





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