Sunday, July 27, 2014

FELIX VARELA: LO QUE VA DE AYER A HOY. ( 4).-




Tomado de Grandes Nostalgias.


En las noches habaneras, cuando el Padre Varela regresa de sus quehaceres religiosos y de sus empeños mundanos y de saber que está situando en el camino correcto a las lumbreras que harán historia en el futuro intelectual de la patria, se pone a tocar el violín que el padre O' reylly le enseñó a domar en su tiempo agustiniano. Pero no lo toca mirando al pentagrama porque las hojas pautadas que tiene muy cerca hablan de sus proyectos éticos y científicos en el Seminario, de las tareas conclusas que le han dejado José Antonio Saco, Domingo del Monte y José de la Luz y Caballero y de los primeros bocetos relacionados con su plan para acabar con la esclavitud en Cuba. Ya sabe que Saco y del Monte serán artífices del pensamiento liberal habanero, intelectuales de marca mayor, y que Luz y Caballero será un hombre de religión como él, abierto a todas las espectativas. Otro "padre" que ya ha rubricado que él, y solo él, ha sido quien "nos ha enseñado a pensar" y que como él es otro de los "reflexionistas contra el inmovilismo canónico". Los mismos profesores que le dictaban cátedras especiales cuando su genio no se cansaba de pedir conocimientos han visto como ha sido protagonista de la Fundación de la Sociedad Filármonica de La Habana y gran colaborador de la Sociedad Económica de Amigos del País y adalid del primer laboratorio de Física - Química de Cuba.
En las madrugadas habaneras, cuando el Padre Varela ha terminado de poner sus papeles del día en orden y dejado listos con los que trabajará mañana alcanza el paquete sellado que le han entregado en el Seminario y que no contiene otra cosa que los informes que llegan de España en el barco de turno o las noticias que le dejan los viajeros de paso. Deposita el violín sobre la cama frugal y comienza a hojearlos. La Metrópolis se desangra en medio de la ineptitud del Monarca Carlos IV. Tras el Motín de Aranjuez no le queda otra salida que abdicar en favor de su hijo, que comenzará a reinar con el nombre de Fernando VII. Pero Napoleón Bonaparte - cuya agenda dice "España" - no quiere impedimentos contra su Plan de Conquista y los reúne en Bayona para que "se pongan de acuerdo" y abdiquen en favor de un hermano suyo sediento de tronos.Pocos minutos después José Bonaparte tendrá un número detrás de su apellido. El I. El Imperio Español está tan desprestigiado que de ahora en adelante tendrá un Rey Extranjero. Solo que ni el Corso ni Pepe Bonaparte han pensado que el pueblo al que tratarán de gobernar es el mismo que fue capaz de protagonizar la Reconquista unos siglos atrás y que no dudará en levantarse contra el invasor a las puertas de Mayo de 1808. Así que ante el entreguismo cobarde de las élites nacionales y contra el empuje francés los españoles habrán de pelear sin tregua. José I jamás podrá dominar a todo el país y le ocurrirá lo mismo que le ocurrió a los árabes cuando no pudieron horadar el valladar de los Reinos Cristianos. La Casa de Lisboa y un hombre llamado Arthur Wellesley, de nacionalidad inglesa, están del lado de la causa española. El caos desmadrado en Madrid lleva a las colonias americanas a una rebelión terminal que se ha venido incubando desde hace algún tiempo, a vocerío limpio, desde el Río Grande hasta La Patagonia.
El Padre Varela continúa leyendo los papeles que le han traído desde el barco de turno y los documentos que le han dejado los viajeros de ocasión. Mientras el Frente Nacional retrocede ante el empuje francés se han ido creando Juntas Nacionales que se convertirán en Consejo de Regencia cuando el retroceso les lleve hasta Cádiz. El Consejo tiene cinco miembros y asume el control del Gobierno en nombre del abdicado Fernando VII. Tan temprano como en 1810 se convoca a Cortes. Las grandes diatribas absolutista - liberales en el seno del Consejo de Regencia se trasladan hasta América. En Cádiz saben que el río corre revuelto y saben también que ello equivale a ganancia para los pescadores. El horizonte americano se presenta opaco desde los malecones de la ciudad del mar. Nadie espera que los absolutistas se vayan a salir con la suya en medio del trabajo de las Cortes porque entonces no valdría la pena seguir luchando contra los franceses. Lo que no quiere decir que haya que despoticar contra un Rey obligado a abdicar en el occidente francés y al que nunca tuvieron oportunidad de calibrar. Desde el  útero de las Cortes de Cádiz nace la Constitución de 1812. La "Pepa" liberal. Liberal en el sentido absoluto de la palabra. Moderna y civilizada. Liberal para cuando fueran expulsados los franceses y en Madrid el Rey solo se ocupara de reinar como ente aglutinante de las comunidades. Para muchos entendidos tal Documento Histórico podría poner fin al Colonialismo Español en América. Pero no todos los entendidos tenían la capacidad de saber qué pasaría después de que Napoleón diera marcha atrás. La Agenda Napoleónica tenía en punta a la Campaña de Rusia y el hombre llamado Arthur Wellesley parecía invencible desde el lomo de su caballo inglés. (1).
El odio europeo contra el glamour bélico del Corso encontró un magnífico caldo de cultivo en Lisboa y en Londres. Desde las Casas de Gobierno de las dos Metrópolis la orden decía "ayuden al pueblo español a desembarazarse de ese monstruo". Si bien la medianoche francesa en España había comenzado con la derrota de Bailén, fue la Batalla de los Arapiles la que dio la estocada final al reinado de José Bonaparte. No es menos cierto que el necesario traslado de las tropas francesas hacia el Frente Ruso - donde esperaba al Enano del Caballo Blanco un enemigo intratable llamado Nieve - hizo que los combatientes maniobraran con mayores posibilidades de éxito e hizo que Arthur Wellesley pudiera desarrollar mucho mejor sus tácticas y estrategias de guerra en el norte de España. Wellesley espero a José I en Vitoria y lo destrozó rampantemente en lo que significó la última victoria del pueblo español contra los invasores llegados del otro lado del Pirineo. Seguramente los hermanos Bonaparte conocían de sobra que Arthur Wellesley era el Duque de Wellington. Pero seguramente la aldea belga de Waterloo jamás  se había deslizado debajo de los dedos del Emperador cuando auscultaba su maraña de mapas. (2).
Algunas pocas notas garabateadas de urgencia le informaron al Padre Varela que con la derrota de Napoleón Fernando VII había regresado al Trono de España y que cuando todo el pueblo esperaba para aclamarlo como al Rey Repuesto que respetaría todas  las decisiones que se habían tomado en las Cortes de Cádiz, el Soberano, con la venia de los más recalcitrantes absolutistas, se había defecado sobre cada una de las conquistas populares, sobre cada uno de los Lineamientos del Documento de 1812, y había barrido, de un Ordenazo, a las Cortes y a la Constitución, declarándolas ilegales. Tal vez Goya no había trabajado en vano. Pero cuando los viajeros entraban por las puertas de Madrid se olía un tufillo absolutista que mareaba a los alvéolos y los hombres y mujeres que habían combatido durante cinco largos años contra los amanuenses del Corso se dijeron que tal vez sería necesaria otra guerra contra la invasión traicionera doméstica o por lo menos comenzar a trabajar para reabrir las Cortes algún día aunque les fuera la vida en el empeño.
Cuando el Padre Varela se disponía a tirar el último rezo de la madrugada después de ordenar los legajos que le habían llegado durante la semana, una hoja suelta se desprendió del fajo que hablaba de la última derrota francesa en Vitoria. Varela volvió a su asiento y la leyó. José I fue tan inepto que solo logró establecerse en el Trono de España gracias a algunas intervenciones personales de su hermano. Con mucha ironía el General Thiebault dijo de su reinado que había sido "el primero y el último". Sus intenciones de "modernizar" a "una España muy atrasada con respecto al resto de Europa" no pasaron de "sanas" intenciones en medio del fragor de la guerra y  de sus otras "ocupaciones". El "afrancesamiento" de Madrid apenas fue notable. Por el desastre de Vitoria, diría después. Recordado más como galán empedernido que como Rey Justo, el pueblo le bautizó Pepe Botellas porque se rumoraba que su pasión por el alcohol desbordaba todas sus capacidades de raciocíneo. Muchos historiadores del período no dan crédito a esta información y sí lo hacen cuando escuchan que también el pueblo le apodó Pepe Plazuelas porque ciertamente edificó varias plazas en la capital de España. Aunque para otros historiadores del período "las edificaba sobre las iglesias y los conventos derribados". Seguía viviendo en Francia bajo la protección de su hermano y se decía que había vaciado todas las arcas que contenían las Joyas de la Corona Española.
Al otro día, debatiendo con sus amigos del Seminario y de la Universidad, Varela se lamenta de que "su" Rey hubiera traicionado al pueblo vencedor de los franceses y que hubiera borrado de un Decretazo todas las cosas buenas que había traído la Constitución de 1812. A partir de entonces Fernando VII no es mas que un Rey que manda de espaldas al pueblo y  que se merece todo el desprecio del mundo. Decide apurar sus planes de autonomía para Cuba y su proyecto antiesclavista. Aplaude a las revoluciones americanas y considera que Madrid debe reconocer su independencia mas allá de que algunas colonias ya sean repúblicas independientes. Las Cortes de Cádiz habían sido revolucionarias pero necesitaban reformas. Sobre todo con respecto a los pueblos de América. Sabe que Puerto Rico, Filipnas y Cuba no han sido incendiadas por la llama libertaria que recorrió al resto de América y se propone agregar a las dos colonias a sus planes autonómicos. Desde ahora su compromiso con Dios ha de ir aparejado con su compromiso con los hombres y mujeres que, bajo el manto protector del Señor, urgen de un guía en espíritu y acción en la tierra que pueda desglozarlos de una Metrópolis anquilosada, cuyo amor por sus conciudadanos se ha perdido en la estaticidad de una manera de gobernar que necesita de un relevo.Algún día los hombres y mujeres dignos de España harán que se reabran las Cortes de nuevo.Y él estará listo para representar a las Provincias de Ultramar en sus dignos aposentos. A Dios lo que es de Dios. Al César lo que es del César. Al Pueblo lo que es del Pueblo. Ahora sí decide que se acostará. Reordena los documentos. Acaricia los folios de su drama El desafío. Empuja las notas que algún día serán las Cartas a Elpidio contra la pared norte. Piensa en sus discípulos brillantes, en sus colegas verticales, en los pobres, en un Dios Polifónico que está compitiendo en su corazón con el Dios Monoteísta de las Catedrales. Se tira en la cama. Pero no puede dormir.
Al lado de la Biblia algunos folios en blanco esperan por sus textos paganos. Primero la Patria.



(1).-Durante toda su infancia el hijo del Hombre de la Ciénaga escuchó a Gaby González y a sus hijos gritar "viva la pepa" cuando celebraban algún acontecimiento o cuando ocurría algún evento importante que los incluyera. Cuando lo gritaban se reían y saltaban y hacían gestos de aprobación contorcionando sus cuerpos. Incluso cerraban sus puños y fruncían el ceño y arrugaban los ojos. La frase significaba alegría. Hasta que, muchos años después, se daría cuenta de que también podía tener connotación irónica. El niño había anotado en su "libreta de palabras extrañas" la frase "viva la pepa" pero ni su padre ni  los padres de sus primos segundos habían podido explicarle el significado. Mucho menos el poeta Vera Obregón. La maestra Elia pensó que se trataba de una broma suya y no le hizo caso. El Hombre de la Ciénaga solo le decía que pensaba era una frase traída desde Canarias por su abuelo y por sus hijos y agregaba que desconocía por qué  Many y sus hermanos nunca la pronunciaban. El creía que posiblemente la frase tuviera que ver con alguna mujer llamada Josefa que a lo mejor fue una puta famosa en las Islas. El hijo del Hombre de la Ciénaga sabría de qué se trataba mucho antes de profundizar en la Historiografía Cubana y en la vida de Félix Varela. Así que un día le dijo que la frase "viva la pepa" estaba relacionada con el día del nacimiento de San José, que los españoles celebran el 19 de Marzo, y que ese día se había firmado una Constitución muy importante en España en el año 1812. Ah, sí, dijo el Hombre de la Ciénaga, y agregó "quién carajo es ese San José". Bueno, según la Biblia que tiene Tíacuca, parece que es el padre de Jesucristo, redondeó el chico. Mira eso, dijo el Hombre de la Ciénaga. Lo mas curioso, sin embargo, era que el Hombre de la Ciénaga jamás pronunciaba el nombre de Jesús y eso que era una de los más connotados maldecidores de la familia González. Siempre maldecía diciendo "me cago en dios y en la virgen puta" o "me cago en todos los santos" o "me cago en Dios cabrón".  Realmente decía "mecaguen", sustituyendo la "o" por la "u" para formar un diptongo. Posiblemente las frases también habían llegado de boca de los herejes de las Islas y se referían a María como a "una mujer puta" por haber tenido "relaciones con Dios" antes de que con José. Tal vez se considerara a Dios "un cabrón" por haberle "hecho  eso" a José o se considera a José "un Dios Menor", cabrón por saber "que no era" el padre de Jesús. Cagarse en todos los santos, evidentemente equivalía a una frase agregada de relación. El hjo del Hombre de la Ciénaga decidió que cuando el padre hablaba de que tal vez "la pepa" fuera una puta llamada Josefa solo estuviera repitiendo las palabras de sus antepasados que mutaron José por Josefa y cabrón por puta. Los primos hermanos del Hombre de la Ciénaga también tenían otra manera de maldecir que incluía al Diablo. "Me caguen la resingá madre del diablo". Los primos hermanos del Hombre de la Ciénaga pronunciaban la frase "viva la pepa" por reflejo. El Hombre de la Cienaga, al menos, trataba de encontrar significados. Tal vez porque su segundo apellido fuera Ferrer y no Ramos. Estoy seguro de que toda la segunda generación "isleña" que  hoy anda por los cincuenta años desconoce el significado de la susudicha frase. Que, por cierto, ha sido borrada de su memoria emotiva. Incluso de la de los que tienen apellido Ferrer.

(2).- Las palabras Bailén, Arapiles y Vitoria eran conocidas por  el hijo del Hombre de la Ciénaga desde que comenzó a leer los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós durante sus años de enseñanza preuniversitaria.

Westchester, Miami, USA.
Luis Eme Gonzalez.
Julio 26 del 2014.










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