Patricio Aylwin no es el socialista que los socialistas hubieran querido ver inaugurando la Era Democrática en Chile. Pero todos los socialistas chilenos sabían que la historia de la Democracia Cristiana estaba marcada por su pensamiento de centro izquierda y por su afán de robustecer a la chilenidad desde su visión de base. Por tanto la butaca presidencial que había honrado Salvador Allende en su oficina de La Moneda podría sentir las nuevas asentaderas como un símbolo de continuismo comprometido. Excepto la gente de extrema derecha nadie creía que en Chile se volvería a repetir jamás un evento tan catastrófico como el de aquel septembrazo inolvidable. Tocaba a los socialistas esperar su oportunidad en este nuevo universo de concertación triunfadora. Michelle Bachelet ha hecho suya a la Concertación y los socialistas que militan en ella la tienen en sus agendas prioritarias. La hija de Alberto Bachelet hace rato ya que está volando sola y su currículum es una maravilla de excelencias. Las razones políticas que antes le coartaban sus ambiciones humanísticas ahora son un aval. Los presidenciables socialistas tendrán que esperar algunos años. Pero ella no.
El Servicio de salud Metropolitana Occidente, SSMOCC, - que en realidad cubre toda la Región Metropolitana - tiene vacante la plaza de Epidemiología. Quien la obtenga habrá de ocuparse de la gran red de hospitales y consultorios de la capital de Chile y sus locaciones adyacentes. Michel no necesita "aplicar" ahora porque ocupará la plaza por "designación". Desde allí esbozará los planes que rubricaría años después bajo el gobierno de Ricardo Lagos. El pinochetato ha dejado a la salud pública chilena en escombros y se necesitarán décadas para poder sacarla a flote. Se trata de una de las más grandes deudas públicas que hay que saldar con la ciudadanía. Michelle le pone todo su empeño pero siente que debe picar más alto. Necesita de grandes coberturas. Traspasar los límites de la cosa local. Proyectarse. Tiene 39 años y la vida es corta. El virus del SIDA también está afectando a sus compatriotas. Piensa que por esta vía puede estar la rendija universal. El flagelo ha puesto de rodillas a media humanidad. Tratemos de levantarla, considera.
En Chile, todo lo que atañe al virus de inmunodeficencia humana está en manos de la Comisión Nacional del Sida, CONASIDA. Desde este nuevo frente Michelle habrá de proyectar y desarrollar una de sus facetas más solventes que habrían de llevarla hasta Naciones Unidas años después: las consultorías. Sus clientes son del rango de la Organización Panamericana de la Salud, OPS, la Organización Mundial de la Salud, OMS y la Agrupación Alemana de Cooperación Técnica, GTZ, una gran empresa de cooperación internacional vinculada a la República Federal de Alemania. Dentro de todo este mundo abrumador de responsabilidad y éxitos Michelle no deja de lado el acápite "amor". Para entonces Jorge Dávalos no es más que el padre de sus hijos y extraña la vida en compañía de los hombres. Solo que a estas alturas de su vida son otras las motivaciones por las que se siente atraída. Digamos, el intelecto, la pasión con que se empeñan en lo que realizan, la personalidad, el compromiso humano.
En el Hospital San Juan de Dios trabaja un médico que - oye decir - es una eminencia en Sistemas Respiratorios. Allí atiende a gente que padece de SIDA. Cuando lo conoce un poco más se entera de que tiene nombre de artista, de que no le preocupa la duración del tiempo dedicado a sus pacientes y de que sufre con sus dolencias como si le aquejaran a él mismo. Para el instante en que Michelle lo mira de ojos caídos y haciendo el mohín de labios que casi todos le conocen él le dice que desea acostarse con ella y ella, que ya sabe es un pinochetista de capa y espada, le sonríe con nostalgia como si quisiera decirle "de veras te acostarías con la hija de Alberto Bachelet" y Aníbal Hernán Henríquez Marich le responde que sí, que lo haría "aunque tuvieras SIDA". La atracción es mutua. Tan mutua es que solo el hecho de que la ruptura con Dávalos no está anulada es lo que impide que se casen. Estar casada con Jorge Dávalos impide la boda. Pero no el embarazo. Para entonces Angela ha exiliado las opiniones en ese sentido. No tiene nada que decir a una mujer "ganadora", independiente, hermosa todavía, muy capaz de pasar de manos de un trotamundos alocado y voluble a manos de un arquitecto gruñón y olvidadizo de los años tremendos a manos de un cazador de gorilas en cuestas con nombre de fruta a manos de un médico que pone la estatua de Pinochet en la cabecera de la cama y lo venera antes de alcanzar el clímax en su interior. Desde ahora ella estará para asesorarla en otras cuestiones en caso de que se lo pida. Porque del eterno cariño asegurado no tiene dudas. Francisca nace en 1992 cuando Michelle anda por la edad en que las mujeres han cerrado la fábrica y se disponen a disfrutar de la segunda oportunidad sobre las sábanas. En 1995, bajo el segundo Gobierno Democristiano de la Era Democática y después de haber ascendido varios escalones más en la escalera del éxito, se separa de Henríquez, mas por hastío que por divergencias políticas. Todavía él le decía Mi General al Sátrapa y se encantaba de que tuviera al frente del Ejército, cargo "heredado" desde el momento en que había dado luz verde al Fatal Plebiscito. Ella no decía nada del Doctor Miope y a él le hubiera gustado aunque solo fuera para vivir el contrapunteo de las ideologías. De ahora en adelante los hombres solo han de ser descargas de amaneceres tibios porque ya los hombres no pueden hacerle alcanzar las cúspides: las cimas tienen que alcanzarse del otro lado de las sábanas. Tres hombres de izquierda, un hombre de derecha. Caramba Michelle, tendrás que aprender a ser ambidextra.
Para los victoriosos concertacionistas chilenos de 1990 no se cumple la Ley que dice que "el ganador se lo lleva todo". La Democracia se lo llevó, en verdad, casi todo en materia de libertades recapturadas. Pero el ex Dictador continuó al frente del Ejército "por si acaso" hubiera que detener nuevas mareas rojas, exigiendo que se contara con él y con sus cofrades para ciertas deciciones. Sin embargo Don Augusto no pudo detener la creación de una de las Comisiones más necesarias post generalato. El señor Presidente de la República le encargó al prestigioso abogado Raúl Rettig la conformación de una Comisión Nacional por la Verdad y la Reconciliación que estaría integrada por algunas de las personalidades más competentes en el campo del derecho. Después de varios meses y de miles de folios y de cintas magnetofónicas la Comisión pudo develar casi todas las verdades que andaban ocultas en los más misteriosos cubículos de la Dictadura. Gracias a las investigaciones muchos toruradores y asesinos fueron depositados tras las rejas, otros fueron públicamente señalados y las víctimas se llevaron un perdón universal de Patricio Aylwin, no menos aleccionador por venir de un Gobierno sin culpas que les prometía - y que les cumpliría - una Corporación Nacional de Reparación y Reconciliación. Michelle Bachelet asistió a todo el tinglado de la Comisión Rettig en silencio, esperando resultados desde sus aposentos médicos, aprobando castigos y aplaudiendo la develación de las grandes verdades que habían sido vilmente pisoteadas por el hombre que la había sacado de la Universidad y del país unos años antes. No obstante, como muchos ciudadanos de a pie y juristas dubitativos no ocultó su pesar porque era notorio que la Comisión no había investigado - o quizás no había podido - y sancionado lo suficiente y fue de las personas que admitió que los resúmenes de la Gran Comisión tenían lagunas que iban a necesitar remiendos en el futuro. Cuando algunas voces se levantaron para expresar que "la Comisión estaba trunca" porque no incluía lo que "había pasado" durante "el mandato de la Unidad Popular" toda vez que "ese período había sido el detonante de todo lo que vino después" Michelle hizo un silencio analítico y se preguntó si en el fondo estos detractores de comisiones no tendrían razón. Ya he trabajado bastante por la salud física, creo que es hora de hacerlo por la salud social, este país irá a la rechucha si no hay una reconciliación verdadera que lime tanta aspereza, se dice en voz alta, mientras Angela le da la papa a Francisca y le contesta en voz baja "ya tienes más de cuarenta años, eres libre de tomar tus propias deciciones, hija".
Mientras Rettig trata de poner los puntos sobre las íes y develar las certidumbres necesarias las tropas especiales de Pinochet se manifiestan a la vera de La Moneda realizando un ejercicio que la historia conoce como Ejercicio de Enlace mediante el cual se le decía a la Nueva Justicia - más bien se le alertaba - que no se podía tocar a nadie con el apellido Pinochet aunque uno de sus pilares fuera acusado de corrupción. Las presiones del Jefe del Ejército obligaron a Don Patricio a ceder. Michelle Bachelet considera que la Democracia es muy joven para lograrlo todo pero sigue insistiendo en que por encima de la reconciliación urge un cambio de mandos que barra de un escobazo todo vestigio de indecente infalibilidad. Por eso vuelve a sufrir tres años después cuando la Justicia reintenta abrir el caso Corrupción Familar y entonces Pinochet, cansado de advertencias verbales, se rodea de sus Comandos de Elite y cerca a La Moneda para gritar "no abran otra vez esa cresta de falsedad y no involucren a mi familia porque les juro que pasarán cosas, webones". Sus "cabros grandes" llevan boinas negras sobre sus "cabezas independientes" y a Michelle le parece que está asistiendo a un desfile de fantasmas gamados del otro lado del Muro de Berlín. El "boinazo" aparentaba una transculturación de la prepotencia criolla. El sonado Asunto de los "pinocheques" que involucraba directamente al hijo de Pinochet, Augusto Pinochet Hiriart, sería cerrado en 1995 bajo el segundo mandato democristiano. Eduardo Frei Ruiz - Tagle estimó que "no se debía seguir adelante con el caso de corrupción familiar por una cuestión de Estado". Entonces los pichones de genízaros celebraron la victoria sin uniformes castrenses y sin boinas en las afueras del Penal Punta Peuco, en donde cumplían sentencia algunos de sus más cercanos colaboradores. Para mi llegada a Chile en el año 2001 todavía se hablaba del Caso Pinocheques y algunas fuentes me aseguraron que fue allí en Punta Peuco donde Pinocho les dijo a sus muchachos que estaba pensando en cambiar la Jefatura del Ejército por una Senaturía Vitalicia. El nieto que también se había salvado del cohete americano y de los tiros en la cuesta Las Achupallas estaba creciendo y como le veía pinta de romano era mejor que lo viera como "senador" y no como militar.
Otro de los acontecimientos internacionales que tocó a Chile durante el gobierno de Patricio Aylwin fue la caída, enfermedad y exilio del Hombre Fuerte de Alemania Oriental Erich Honecker. Recuerdo que la prensa cubana destacó la "agonía del amigo Erich" en el marco de la "traición de algunos líderes soviéticos al marxismo internacional" que habían pisoteado el legado de Lenin y "casi medio siglo de logros soberbios de los países miembros del Consejo de Ayuda Mutua Económica, CAME". Para la prensa cubana oficialista "solo se decía" que Honecker "era corrupto y casi un asesino", un hombre que "despilfarraba el dinero con la fluidez de un Buddenbrooks", un dirigente "falso" que nada mas necesitó se descorrieran ciertos velos para que pudiera demostrar cuan ruin era". La prensa cubana citaba fuentes enemigas y para sus publicistas lo que había pasado con el germanoriental no era otra cosa que el descarrilamiento del clásico castillo de naipes cuando alguien tocaba la zona de partida. Yo venía leyendo el Sputnik - versión soviética de Selecciones del Readers Digest - "renovado" y la revista Tiempos Nuevos - casi nadie se explicaba cómo se publicaban en Cuba con el nuevo "corte"- desde hacía mucho tiempo y estaba prevenido acerca de lo que traerían la Glasnot y la Perestroika de manos de un tipo llamado Mijail Gorbachov y una serie de personajes todavía "soviéticos" que habían arriado las banderas ante la competencia estadounidense en el marco de la Guerra Fría. La prensa cubana no catalogaba a Honeker de santo, por supuesto, pero lo presentaba como víctima de una traición descomunal, muy preocupada porque con su mutis seguramente desaparecerían las provisiones importadas del rango de instrumental de precisión, máquinas herramientas y sobre todo aquellos ómnibus Rubur muy feos pero que tan bien vencían las cuestas de las montañas. a pesar de su diseño tan alejado de los cubículos ingenieriles de Mercedes Benz. No creo que Michelle Bachelet tuviera mucha más información que yo relativa a la verdad sobre Erich y todas las "bondades" del campo socialista. Sospecharía, tal vez, de los campos siberianos repletos de "apátridas" que todavía no se llamaban oficialmente Gulá, del por qué de la buena vida de "su" Presidente, de los errores que cada cierto tiempo salían a la luz pública detrás de la Cortina de Hierro. Estoy seguro que para la época en que salió de Berlín no sospechaba lo que depararía el futuro cercano al país que había acogido a millares de compatriotas después de que Pinochet diera el Zarpazo. También estoy seguro de que su condición innata de estadista le haya llevado a aceptar las verdades que dieron al traste con el Comunismo en Europa Oriental y que la agonía de su amigo Erich Honecker y esposa le hayan tocado en sus fibras mas íntimas. Michelle no olvidaría jamás que desde el propio año de 1973 La Stassi, por orden expresa de Erich, se ocuparía de la evacuación de varios miembros del Gobierno de la Unidad Popular, entre los que salieron 15 agentes de alto rango que lograron cruzar La Cordillera hacia Argentina. Uno de los disfrazados era Carlos Altamirano. Otro era su yerno Leo Yánez. No importaba que algunas voces malintencionadas aseguraran que los agraciados habían logrado escapar porque al Hombre Duro del Otro Berlín no le había quedado más remedio que convollarlos con su yerno.
De modo que para 1989, cuando se está incubando la debacle del Bloque Comunista desde las oficinas secretas del Kremlin, Michelle sabe que el PSOA acaba de destituir a Erich Honecker después de acusarlo de alta traición. Los 17 000 alemanes "del este" que pasan la frontera hacia Hungría con la venia de Budapest - que ya huele a Imperio Austrohúngaro de nuevo - constituyeron la tapa que se escapó de la vacija para dar paso a la debacle anunciada. Para el ex Presidente no hay alternativas. El PSOA es un fantoche de último momento poblado de arribistas. Sabe que no puede intentar defensa real alguna. Le ha tocado perder en un mundo que pierde cada segundo a estadistas establecidos por décadas. Le urge salir del país. No puede enfrentar un juicio en el que nadie ha de nover una brizna de lealtad por él. Los miembros de la KGB y de La Stassi en los que aún puede confiar se ponen a trabajar para salvarlo de las nuevas garras del revanchismo. Existen cuatro opciones de exilio. Korea del Norte y Cuba, demasiado lejanas de los acontecimientos para que la lengua de la serpiente les alcance. Erich sonríe. Para él son opciones no opcionales. Por favor, exclama. Pelestina no es viable. En Chile está su sangre aunque ya Leo Yánez no necesite de sus servicios. Da la orden de que marquen Chile en las agendas del par de Organismos de Inteligencia que trabajan para él. Es hora, calcula, de que el país sudamericano devuelva los favores. No ha vuelto Salvador pero le gusta la palabra concertación.
Mijail Gorbachov, que conoce sobradamente que el alemán nunca aprobó sus reformas - y que para entonces ha olvidado "el beso"- desecha la posibilidad de aceptarlo "en Rusia" aunque no ha borrado sus intenciones de ayudarlo de alguna manera. Para el instante vive con su esposa Margot en una zona exclusiva de Berlín Oriental hasta que los recalcitrantes del PSOA los descubren y les dicen que el recinto evangélico en donde viven será convertido en un Hospital Siquiátrico. No tengo información acerca de si el infarto sufrido por Margot en esta etapa tenga que ver con las tensiones e incertidumbres que vive el matrimonio. Boris Yeltsin, que ha sustituido a Gorbachov al mando del Kremlin, le niega su apoyo. Con Yeltsin se esfuma lo poco que quedaba de la vieja mentalidad soviética.
Entonces los fieles guardianes de La Stassi redimencionan las agujas de su brújula. Chile. Contactan a un tipo llamado Peter Glening que es un funcionario diplomático alemán acreditado en Santiago de Chile. Glening pone manos a la obra tratando de asegurar el incierto futuro del expresidente de un país que ha dejado de existir. No creo que haya contactado a Michelle Bachelet. Todavía ella es solo una mujer en ascenso, una mas de los miles de chilenos que estuvieron exiliados en al RDA. Posiblemente Bachelet desconozca que el matrimonio Honecker deambula por lugares "seguros" de Alemania del Este, sin dinero porque sus cuentas "corruptas" han sido embargadas y que Erich también está padeciendo problemas cardiovasculares. Desconozca, además, que antes de escapar a Moscú en un avión militar estuvo "detenido" en una cárcel hospital militar bajo vigilancia soviética.
En Moscú el abogado de Honecker "consigue" que le brinden tratamiento gratis y un oficial soviético - todavía la dicotomía soviético - ruso es pan de cada desayuno - le presta su casa que está en un lugar "muy apartado". Sin embargo, Yeltsin - que no quiere controversias con los nuevos gobernantes de Alemania - emite una Orden de Expulsión para la pareja indeseable que ha llegado a Rusia de manera subrepticia a pesar de la oposición del ahora conferencista internacional Mijail Gorvachov que los desea en el país. Casi cuando la Orden está expirando el matrimonio Honecker se refugia en la Embajada Chilena en Moscú en donde el gran amigo de los tiempos preciosos, Clodomiro Almeyda, está reabriendo la Embajada. Clodomiro le recibe pero - a sabiendas de lo que puede buscarse en materia de líos diplomáticos - le dice "te recibo como huésped". A Erich solo le importa que lo "reciban" sin que los calificativos le quiten el sueño. Tal permanencia como "huésped' en la sede diplomática chilena traería lo que Almeyda y Aylwin sospechaban: un gran impasse diplomático que pondría a correr a las cancillerías de Moscú, de Bonn y de Santiago de Chile.
En 1992, el embajador que sustituye a Clodomiro Almeyda, James Holger - ya les pedí antes que no olviden estos "apellidos exóticos" que se gastan algunos chilenos - logra que las autoridades permitan la salida de Margot Honecker, la segunda esposa del ex mandatario y ex Ministra de Educación que tiene una pensión mensual de 1700 marcos salida de su membresía en la Resistencia Antinazi. Emolumentos que le permiten comprar una casa decente en la Comuna de La Reyna, Santiago de Chile. No sé si Michelle le habrá esperado en el aeropuerto pero sí hay constancia de que la visitó muy pronto y que estaría más tarde en el funeral de su marido.
Como Patricio Aylwin tiene demasiados asuntos que priorizar en Chile y como no desea que un diferendo diplomático con potencias europeas le hagan desviar su agenda le pide "decentemente" al señor Erich Honecker que tenga "la amabilidad de evacuar la embajada chilena en Moscú". Aunque Aylwin no lo dice públicamente está pensando "no soy de los chilenos desmemoriados, hombre, salga de ahí y después veremos". Desde el mismo minuto en que Honecker abandona la sede diplomática austral es extraditado a la RFA donde es procesado con toda celeridad en la Causa Muerte de Alemanes del Este Tratando de Cruzar el Muro. Para entonces Honecker está muy mal de salud y una enfermedad hepática lo tiene casi al borde de la muerte. Como ya las autoridades germanooccidentales se han dado el gustazo de enjuiciarlo y condenarlo tras un Mininuremberg que lo incluirá en la Historia de los Procesados pues no importa nada que que le liberen "por enfermedad". Definición judicial que esperaban Aylwin y su equipo de gobierno. Porque entonces le pueden ofrecer asilo por "razones humanitarias". Así funciona el protocolo, sencillamente. Y acaban los impases forzados entre potencias y países emergentes.
Erich Honecker llega a Chile en 1993. No creo que Michelle se haya incluido en el grupo de viejaguardistas que van al Merino a darle la bienvenida al ex todopoderoso líder germanooriental.
En Chile Honecker se gana el derecho de agradecer al Gobierno y pueblo de Chile por el asilo recibido y por la posibildad de unirse a su hija Sonja y a sus nietos Roberto y Verónica. Tras un chequeo exhaustivo en una clínica exclusiva de Las Condes se rubrica lo sabido: necesita un marcapasos y cuidados extraordinarios para su hígado. Carlos Silva Vidólsola le ofrece una residiencia especial en su Condominio de La Reyna. Un año después muere. Con muchas penas y con - ciertamente - algunas glorias.
En vísperas de las segundas elecciones post Era Dictatorial Michelle Bachelet ha madurado definitivamente su pensamiento político y decide dar un giro profundo hacia este campo del servicio social a pesar de todo lo que los políticos de derecha "le habían hecho padecer".Considera que "aunque son una gran realidad todos los grandes avances democráticos el mundo civil y el mundo militar seguían desencontrados". Siempre que sueña lo hace con su padre y sus poses marciales. Cuando el mundo civil y el mundo militar estaban perfectamente encontrados. Apenas sueña con batas blancas. Su mundo es el mundo del puño sobre la mesa y no el del bisturí en la mesa. Lo siente, pero lo "siente" de esa manera. Tiene 43 años y desde ese momento ha de prepararse para "arreglar" el "impasse eterno" post 11 de Septiembre entre los mundos militares y civiles. Aunque para ello tenga - alguna vez - que ser candidata presidencial.
Tú sabrás, hija , ya tienes 43 años, le repite Angela Jeria.
Wechester, Miami, USA.
Luis Eme Glez.
Enero 11 del 2014.
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