Saturday, December 14, 2013

ALAN GROSS, LOS 5 Y OTRAS CONSIDERACIONES. ( 3 )














El trovador cubano Carlos Puebla  cantó alguna vez en uno de sus temas mas emblemáticos "llegó el Comandante y mandó a parar". Traducido para lectores fuera del paisaje cubano este es el mensaje: Fidel Castro ganó la guerra contra el Gobierno y el Ejército de Fulgencio Batista en 1959 y desde ese instante se acabó el pasado. El pasado, para Castro, estaba ceñido a los siete años que había desgobernado Batista después de haber propinado un golpe de estado al Presidente Constitucional Carlos Prío Socarrás en 1952, en vísperas de una elecciones que con casi toda seguridad llevaría al poder a un partido con el que coqueteaba el joven Castro. En 1955, cuando Fidel y sus cofrades que habían asaltado al Cuartel Moncada en 1953 cumplían prisión de quince años en la Isla de Pinos, Batista - que también era holguinero como la familia Castro Ruz  -  prohijó unas elecciones risibles para  intentar convertirse en un Dictador Legal y de paso "dictó" una amnistía que sacó a los moncadista de prisión. La investigación histórica cubana posterior a 1959 asegura que la libertad concedida a la gente del Moncada, más que amnistía gubernamental, fue presión de pueblo en medio de la lucha ciudadana que enfrentaba el regimen. El caso es que el Chico de Birán fue indultado por el Amigo de  Banes, acción que le permitiría salir hacia México y preparar el futuro viaje del yate Granma que daría al traste con el Gobierno de su Amnistiador. Castro ha dicho en varias ocasiones que su prisión en Isla de Pinos fue poco menos que el Paraíso, tan relajada que  en ella "pudo leer hasta el agotamiento, pensar sin trabas y elaborar portentosas ideas para el porvenir de la Patria". Las mismas que llevarían a expresar a Mario Mencía que la prisión para su Idolo había sido una "prisión fecunda". Fidel Castro no necesitó de grandes campañas internacionales pro liberación ni de dictámenes de la Corte Suprema de Justicia. Y conste que era un prisionero confeso. Tan confeso que el panfleto de su defensa fue publicado subrepticiamente y se llamó La Historia me absorverá. La Historia me absorverá es la tercera Biblia para los cubanos. Y la más "venerada", por encima incluso de los vericuetos del Panteón Yoruba y de la Biblia Clásica.
La Revolución Cubana triunfó cuando la Guerra Fría era un himno a toda efervecencia. La declaración del carácter socialista del proceso cubano y su aproximación a la Union Soviética hicieron que Washington estigmatizara al Nuevo Gobierno y comenzara a incluirlo en todos los espacios que le dejaran todos los Ejes del Mal. Para Estados Unidos, más que una nación "socialista" a sus puertas, Cuba era un satélite "ruso", un país "comunista". Lo de "satélite" puede discutirse  - hay varias maneras de interpretar el concepto de soberanía - pero el calificativo de "comunista" era un hecho.  Desde las proclamaciones del Carácter Socialista de la Revolución, la creación del Partido Comunista en 1965 y la rubricación para 1975 a raíz de la celebración del Primer Congreso del Partido (Comunista) de Cuba.
A partir de entonces, las relaciones entre los dos países no solo se enfriaron sino que dejaron de ser. Para muchas lenguas mandadas a correr la Cuba pre 1959 era algo así como un Estado 51 Azucarero debajo de la península de La Florida. No hay que exagerar, sin embargo. Cuba era para los Estados Unidos, sí,  la Perla del Caribe, a la que trataban de convencer  de que gracias a su ayuda se había emancipado del colonialismo español. No hay que exagerar, sin embargo. Lo cierto es que las relaciones entre Washington y La Habana pre 1959 eran relaciones sosas, insípidas, monótonas, como de hermanos en donde el mayor marca todas las pautas. De modo que los desmanes de Fulgencio Batista y las escaramuzas de Fidel Castro y sus guerrilleros en la Sierra Maestra eran, para los "americanos", un juego entre chicos traviesos que a la postre tendrían que dirimir con la mediación - otra vez - de Washington. La equivocación trajo el desastre. La apatía trajo al porvenir.
Cuando el Comandante llegó y  mandó "parar" gran parte de los ricachones que habían hecho plata bajo la égida del batistato se fueron al exilio americano. Algunos enviaron a sus hijos antes temiendo  la pérdida de la patria potestad y adoctrinamientos forzados - tenían media razón - con el sueño de seguirlos. Muchos no podrían hacerlo jamás. Una parte considerable de los exiliados estaba conformada por militares de rango y subalternos que para los nuevos mandamases eran asesinos consumados o torturadores de marca mayor. Quienes de alguna manera no pudieron salir del país fueron enjuiciados en procesos sumarios y condenados a muerte o recibieron condenas commutadas y  larguísimas estancias en las ergástulas más tenebrosas de Occidente. No hay que exagerar: aunque no agregaré "sin embargo".
Lo interesante es que en todos los casos, el Gobierno de los Estados Unidos les acogió como "a víctimas del castrismo" y en algún momento les catalogó de "presos políticos". Tal acogida dura hasta el día de hoy. Washington también recibió casi al cien por ciento de los prisioneros liberados tras prolongadas condenas. Para entonces estos entraron al país de manera legal y ordenada. Algunos son famosisímos. Permitáseme citar tres nombres. Húbert Matos, Comandante de la Sierra Maestra y Jefe de la provincia de Camaguey desde el mismo principio de la Revolución. Matos fue acusado de sedición, traición  y de hacer propaganda en contra de la Revolución y a favor del enemigo- el "enemigo" siempre fue, es y será Estados Unidos -, apresado, enjuiciado y condenado a veinte anos de privación de libertad. Matos aceptó que no estaba de acuerdo con el rumbo comunista de la Revolución, que se sentía engañado y por ello ponía todos sus cargos a disposición de La Habana.  Vale aclarar que  a raíz del Caso Húbert Matos perdió la vida el Comandante Camilo Cienfuegos, el hombre que recibió la orden de detenerlo. El accidente aéreo que segó su vida cuando regresaba de Camaguey todavía es tema de controversia. Para muchos estudiosos el Hombre de la Eterna Sonrisa, del Sombrero Alón y de  la Barba  Copiosa fue quitado de en medio en épocas de grandes purgas, tal vez antes de que comenzara a discrepar del rumbo del Sistema. No hay que exagerar, sin embargo. Húbert Matos cumplió toda la condena y cuando salió del país creo la Organización Cuba Independiente y Democrática que cuenta con una Gran Cadena Radial. Tiene 95 años y pasa su vida entre Miami y Costa Rica. Eloy Gutiérrez Menoyo, Comandante del Frente del Escambray, que recibió a los rebeldes cuando arribaron a Las Villas. Menoyo era ciudadano español, republicano y uno de  de los tres "extranjeros" que participó en la gesta de la Sierra junto a William Morgan, el Comandante "Yanky" y al Che Guevara. Menoyo no solo discrepó del rumbo comunista de la Revolución sino que intentó levantarse en armas en el mismo sitio en donde había luchado contra Batista. Exiliado, creó y dirigió la Organización Anticastrista Alpha 66 y tan temprano como en 1964 desembarcó en el norte de la provincia de Oriente para intentar abrir un Frente de Guerra. Capturado, enjuiciado y condenado a muerte recibió una commutación por treinta años de privación de libertad. En 1978, cuando gracias a las presiones del Gobierno de los Estados Unidos y del Exilio Cubano más de 3000 presos políticos recibieron su carta de libertad, Menoyo se opuso al "diálogo" porque los acuerdos "no incluían a los demás presos". En 1970 había recibido una condena adicional de 25 años. Luego de veinte años tras las rejas y después de una gran campaña internacional que incluyó la mediación del Presidente del Gobierno español Felipe González, Eloy Gutiérrez Menoyo salió de la prisión. En vida Eloy visitó varias veces la Isla e incluso en algunas ocasiones se reunió con Fidel. Se dice que le tuteaba y que siempre lo consideró, hasta cierto punto, un amigo, pese a todo y que en algún momento le pidió que "se retirara de la política, que ya estaba muy viejo para eso". Soñaba con alcanzar un espacio y una apertura política en Cuba y por ello fue tildado de "traidor y de dialoguero" por las facciones más irreverentes del Exilio. Menoyo escribió una carta poco antes de morir donde explicaba por qué había decidido terminar sus días en Cuba y exponía ciertas consideraciones relativas al futuro de la Patria. Armando Valladares, un sencillo trabajador habanero acusado de poner bombas, sabotear la economía del país y ser un agente de la CIA. Valladares fue sacado de su centro de trabajo, enjuiciado y condenado a veinticinco años de privación de libertad. Armando es uno más de aquellos intransigentes presos plantados que jamás aceptó planes rehabilitantes y que nunca concedió otra versión  de su "falta" que no fuera "solo dije que no era comunista". Hizo poesía y prosa en la cárcel y logró sacar los manuscritos para su publicación. Armando necesitó de un gran trabajo de su esposa en el exilio y de una gran campaña internacional para lograr su libertad. Trabajó para el Gobierno de los Estados Unidos en cargos relevantes relacionados con los Derechos Humanos.
Deseo citar un par de nombres más de cubanos exiliados que no cumplieron condenas en las cárceles del régimen. Pero que son considerados enemigos número uno. Carlos Alberto Montaner, analista de la  Cadena CNN en español, columnista de varios diarios internacionales y escritor, está considerado por La Habana un traidor, un agente de la CIA y un  terrorista y se la pasa mostrando evidencias para reafirmar sus acusaciones. Ciertamente Carlos Alberto es, posiblemente, la voz más alta de las plumas cubanas contemporáneas que tratan de desvirtuar y de desenmascarar a las autoridades cubanas. Luis Posada Carriles, un ex colaborador de la policía de Batista, dueño de una vocación  harto controvertida de luchador anticastrista. Reclamado por La Habana y por otros Gobiernos del Area, está acusado de ser el autor intelectual de la voladura de un avión de Cubana de Aviación en 1976 - cumplió seis años en Venezuela antes de "escaparse" de la prisión -  en pleno vuelo cuando regresaba cargado de deportistas laureados de Barbados y de ser el cerebro de los atentados con bombas que estremecieron  algunos hoteles de Ciudad de La Habana en 1997. Posada Carriles también ha enfrentado cargos del Gobierno Norteamericano relativos a procesos inmigratorios pero siempre ha sorteado las condenas. Para La Habana Posada Carriles es un asesino de altísima peligrosidad que vive "bajo el manto salvador de Washington". El motivo principal por el que Estados Unidos no lo devuelve no es porque allí no tendría garantías legales y nadie podría defenderlo de acuerdo a la visión norteamericana del Derecho pero ese es el motivo que se aduce. Por tanto  la respuesta del Gobierno Cubano es un Himno a la Intransigencia y  a su "lógica". De ahí la catalogación de "santuario" cubano para el montón de delincuentes norteamericanos que han llegado a Cuba - y que siguen llegando - huyendo de la Justicia estadounidense. Según las autoridades de Washington viven en la Isla unos setenta de ellos, gozando de los mismos derechos - no olvidar que "derechos" no es lo mismo que "derechos humanos" - que sus ciudadanos, especialmente protegidos. Asesinos, secuestradores de aviones, traficantes de armas (en ningún caso de drogas, que se sepa) y estafadores del Medicare, un famoso Programa del Gobierno que brinda cobertura a discapacitados y a ancianos y que financia el contribuyente. Las reclamaciones de Washington para que sean devueltos y enfrenten a la Justicia siempre caen también en saco roto. La Habana no habla mucho del tema y cuando lo hace aduce motivaciones similares incluyendo acápites del rango de "prohijadores de delincuentes imperiales".
Estos son algunos de los nombres más tristemente célebres de ciudadanos estadounidenses que han encontrado refugio en Cuba después de cometer actos deleznables en los Estados Unidos y logrado burlar a la Justicia. Assata Shakur, nacida Jeanne Chesinard. Esta dama era miembro activo de Panteras Negras y del Ejército de Liberación. En 1973 mató a un policía de carreteras en el estado de Nueva Jersey y seis años después un piquete de tres pistoleros le ayudó a escapar de la Cárcel de Mujeres. Cuba la recibió con los uniformes verde olivo abiertos y le concedió asilo político. Recientemente fue incluída entre las diez personas más buscadas por el FBI y se ha multiplicado la recompensa por su captura y extradición. Frank Terpil, posiblemente el mayor traficante de armas de todos los tiempos, ex agente de la CIA y una personalidad sin escrúpulos capaz de vender armamento hasta al mismísimo Diablo sin que le importen las consecuencias. Robert Vesco, un prófugo de la justicia norteamericana desde 1972, delincuente de las finanzas, presunto narcotraficante y donador ilegal de dinero para la campaña presidencial de Richard Nixon. Tras un largo periplo por América Latina es aceptado en La Habana con el pretexto de que reciba atención médica y por tanto, según la Cúpula de Cuba, se trata de un "asunto humanitario". Allí apareció con el nombre de Tom Adams, un empresario canadiense. En los años 90 Estados Unidos reintenta lograr su extradición, ahora acusándolo de haberse apoderado de 224 millones de dólares de la Cia Investments Overseas Service, con sede en Suiza. Vesco es uno de esos estafadores que no escarmienta y  que es capaz de morder la mano que le da comer. A nombre del Estado Cubano hizo negocios con inversores extranjeros en la rama de productos médicos cuyos resultados estaban muy lejos de fructificar. Les estafó en casi un millón de dólares y por ello fue condenado por las leyes cubanas. Según su viuda Robert Vesco murió en La Habana en Enero del 2008. Esto "según su viuda" porque para muchos conocedores de la vida del individuo su deceso puede ser otra más de sus trampas camaleónicas. Phillip Agee, ex agente brillante de la CIA que para 1968, "decepcionado" de los métodos del Organismo se retira para comenzar a combatirla a los cuatro vientos. Fruto de su trabajo en la Agencia es su célebre best seller Dentro de la Compañía, Diario de la CIA. Estados Unidos le invalidó el pasaporte y estuvo viajando con otros emitidos por los mejores postores. Uno de los mejores postores, claro, fue el Gobierno Cubano. Phill Agee murió en La Habana en Enero  del año 2008, durante una intervención quirúrgica tras una úlcera perforada.
Lo más reciente en materia de estafadores norteamericanos que han logrado escapar a Cuba burlando a la Justicia está relacionado con una moda que a veces da resultados. Y se llama chocar autos  - muy bien asegurados -, con toda intención,  buscando que el Seguro pague en efectivo por los daños causados. Vladimir López y Lázaro Vigoa Mauri, dos cubanos residentes, lograron huir con unos cuatro millones de dólares atesorados en la práctica de este negocio y parece que los están disfrutando en Cuba sin abonar impuestos. Entre los estafadores del Medicare, Oscar L. Sánchez no pudo salirse con la suya. Hoy purga una pena por lavado de dinero que llegaba al Banco Nacional de Cuba a través de operaciones realizadas en Canadá y en Trinidad y Tobago.
Más allá de las motivaciones que esgriman Cuba y Estados Unidos en relación con la no devolución de personas perseguidas por la Justicia en ambos lados del Estrecho de la Florida la realidad es que los dos países no mantienen relaciones diplomáticas y solo se vinculan a través de una Sección de Intereses de los Estados Unidos en La Habana y de una Oficina en Washington de la parte cubana así como de la aceptación mediadora del gobierno de Suiza. Tampoco Cuba acepta que Estados Unidos cada año la incluya entre los países que apoyan el terrorismo - siempre habrán de citar sus lazos con ETA de España  y con la FARC de Colombia - . Por si esto no bastara ocurre que entrambos países no existe un Acuerdo de Extradición.
Así que cuáles son, a mi juicio, las posibilidades de que Alan Gross reciba la carta de libertad de las autoridades de La Habana?. Las de que Los "4 antiterroristas" reciban la suya de las de Washington?. Pienso que algunos ilustres amigos de los Hermanos Castro - porque de eso se trata - del calibre de Jimmy Carter, Jesse Jackson, Sean Penn, Samuel L. Jackson y Jane Fonda sigan visitando a la isla y pidiéndole a los carceleros que aflojen el lazo en el cuello del señor Gross y que Allá lo harán, pero sin prisa,  en la medida en que la Jueza Lenard vaya reduciendo las condenas  de los de Acá y los prisioneros vayan recibiendo condicionales y probatorias poco a poco hasta que ambas partes se cansen del nuevo affaire y los cinco ancianos regresen con los suyos cuando ya no tengan ganas ni de tomarse una soda. Porque así funcionan los diferendos cuando todo se trata de un estira y encoje eterno entre dos naciones que se engañan tratando de odiarse sin contemplación. Porque en Cuba existe una simpatía natural hacia todo lo que huela a norteamericano por mucho hincapié que haga el Gobierno por lastrar al pueblo de ese "bichito malsano" que no debiera corroerlos por dentro. Porque para la gran mayoría del pueblo norteamericano Cuba no es más que una isla donde hay playas hermosas que no pueden visitar,  donde crece el mejor tabaco del mundo, donde cinturean mulatas espectaculares, donde existen peloteros geniales y  donde envejece  un viejo barbudo que han oído decir está enfermo y tuvo que entregar el poder a su hermano, otro viejo sano que también envejece pero sin barba. Porque en Estados Unidos los rostros cambian en la Casa Blanca pero no el Sistema ni la Corte Suprema y los Jueces Encargados siempre tendrán la última palabra a menos que algún poder especial le otorgue facultades a un Presidente para indultar por gracia y ello lo hacen como excepción suprema. Porque en Cuba no cambian ni los rostros ni el sistema y todavía se necesita esperar para ver cuales serán los pasos que sigan las nuevas generaciones de gobernantes cuando la tierra haya tapado a las figuras de cera que hoy detentan el Poder.
Ojalá, sin embargo,  muy pronto recibamos una  grata sorpresa en relación con los cinco presos de la discordia. Porque todo es posible cuando más de medio siglo casi que ha anquilosado a las mentes transgresoras. Además, los contribuyenyes de ambos lados del Estrecho de la Florida no tienen por qué seguir financiando a cinco reclusos que no significan ninguna amenaza para nadie.
Por favor.


Wechester, Miami, Usa.
Luis Eme Glez.
Diciembre 14 del 2013.
















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