Thursday, November 7, 2013

MUERTE EN LA NOCHE.-





Desde la costa me alejo
me acerco desde la tierra.
Tierra y pantano. La guerra
del mosquito y del cangrejo.
En tu lucha joven viejo
contra el mangle. Cada palo
puerco y pollos. Si te escalo
los peldaños en aquel
bosque. Mi amigo Dahniel
dile cualquier cosa a Lhalo. ( 1 ).-


( 1 ).


Llevo casi trece años fuera de Cuba. En este tiempo han fallecido muchos amigos y familiares. Las cartas de mi hermana fueron - y siguen siendo - notas necrológicas. A veces temo al abrirlas y por eso he botado varios abrecartas.  En mis años chilenos,  casi siempre escribía alguna nota de pésame  a los deudos en forma de décima. Lhalo Valdésj era un guajiro de pura cepa. Sus hijos eran nuestros amigos, casi contemporáneos. Tanto como vecinos y amigos, eran  mis rivales en el beisbol. Rivales de calidad extra, por cierto. Porque en Cuba en cada barrio hay un equipo de pelota. Lo que no quiere decir que en ocasiones no coincidiéramos en el mismo piquete. Cuando Lalo se divorció prefirió la soledad de la costa y sus manglares y cuando le visitaba se me parecía a esos personajes de García Maáquez si Lhalo hubiera sido un fanático de los real maravilloso. Lhalo era demasiado realista. Su casa era un bohío de piso de tierra y techo de guano en los límites de Yaguey y Jagueyal, metido entre el bosque natural que enseguida daba paso a los manglares compactos llenos de cangrejos y de mosquitos, de los cantos de las aves costeras y a los ruidos de los cocos cuando caían desde las matas del patio. Lalo no hacía carbón del mangle pero por las condiciones en que vivía daba la impresión de ser uno de aquellos carboneros "arranchados" en Los Cayos cuando en Cuba todavía era prehistoria. Sin embargo cuando Lhalo Valdésj se emperifollaba y salía del manglar para ir a la ciudad o a los juegos de pelota cada domingo parecía un hombre cultivado. Lo que no importaba. Para la época de su muerte ya Dahniel estaba casado y vivía muy lejos de la casa en donde nació, vivió y dio sus primeros pasos entre las corridas de cangrejos de Mayo y las miríadas de enormes mosquitos que amenazaban - y lo siguen haciendo - con levantar las casa de  sus cimientos.


Providencia, Santiago de Chile, Chile.
Luis Eme Glez.
Abril 2 del 2005.

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