Saturday, November 9, 2013

CHATGRAFIA DE TUS PIELES.-




Para Lizzy, la chica del Quindío.


Hay un reguero de melocotones en tu rostro
acariciando la masa suave de tu piel
y hay un enjambre de mariposas amarillas
revoloteando enloquecidas en tu pelo.
Hay una luz difusa en tus puplilas
que se ofuzca y se pervierte en el holluelo 
delator del misterio peregrino de tu boca.
Hay mas en ti.
Hay yo.

Tu boca es una fortaleza tomada
por un ejército de sandías
en la baja madrugada.
Tus ojos son dos cocuyos plagiados
al fondo de una mina indescubierta.
Tu cuello es una Columna de Trajano
donde los hombres han de encadenarse
desnudos de estaciones.
Tus pechos son dos esmeraldas
encontradas en un galeón inexistente
donde los hombres tambien han de pulir sus tentaciones
en tanto ausculten la caracola de tu ombligo elíptico.

Un argonauta está extraviado
en tu Triángulo de las Bermudas
y solo con la fuerza de sus besos
puede alcanzar tus coordenadas.

Faro tus muslos minaretes de otra geografía
en donde los volcanes se burlan de la luna
y las montañas copulan con los cafetales
al atardecer.

Anafora infinita tus tobillos
en que los gatos sin retorno
arañan el rocío de la noche tardía.

Lo demás
es biografía no autorizada
documentos a desclasificar
un dossier obseno en la antesala de tus sitios.
Y ese caimán inmenso
nadando el Magdalena de tus ojos. ( 1 ).

(1).
Parece  que hay un error en la fecha de este borrador. Dice "Agosto 27 del 2007". No es posible. Yo tuve mi primera computadora a fines del 2004 y el Inca me enseñó los secretos del chateo por Internet enseguida. Lizzy era de Armenia, región del Quindío, Colombia. Fue la primera persona con la que  chateé. No lo olvido. La encontré una tarde en Bogotá, en casa de de su madre, mientras esta convalecía de una matunguera sin muchos aspavientos. Nuestra relación duraría casi un año. Lizzy vivía en la ciudad de Armenia, tocando a los suburbios, en una casa bonita y discreta que parecía más una casa de campo que de la ciudad propiamente dicha.  Rodeada de enredaderas y jardines, con portal y fondo de vegetación exhuberante.Tenía dos hijos y sentía una devoción casi religiosa por las montañas y los cafetales de su entorno. Me envió varias fotos relativas. También suyas y de sus hijos. Era muy conservadora y  sin embargo  también era atrevida y decía lo que pensaba acerca de todas las materias y situaciones. Chateábamos cada noche ( incluyo audio: tenía una voz pausada, recia y limpísima, con poco acento ) pero no teníamos cámara de modo que nunca nos vimos. Una ocasión le llamé a su casa. Ella lo haría poco después a la mía. Siempre me llamaba la atención el nombre de sus hijos. Tenía adoración por ambos y destacaba las aptitudes musicales clásicas del mayor. Sus nombres me llamaban la atención porque eran nombre musulmanes. Hasta que le pregunté. Le costó una enormidad contarme la historia - casi de película - que yo fiché para convertir en un cuento largo o en una noveleta algún día. Esta es la síntesis. 
Lizz era la hermana més bella de un clan de bellezas fenomenales. Sus padres eran de la Vieja Escuela y deseaban casar a sus hijas "bien casadas" y si fuera posible con pretendientes de alcurnia. Un buen día se apareció un egipcio por Armenia y se enamoró de la chica. Se trataba de un egipcio guapo que aseguraba ser de la societee de Alejandría. Lizzy no pasó  jamás de sentir cierta atracción física por el pichón de faraón pero para la época estaba interesada en otras cosas y dejar la casa familiar y el país era lo último que incluía su agenda. Los padres, sin embargo, tenían otros planes.
De modo que una mañana amaneció en el Mediterráneo egipcio, casada en primeras nupcias con un hombre de otra cultura, insertada en un hogar musulmán en donde la mujer tiene un papel signado por atavismos religiosos. Vejada por los suegros y cuñados, llevó una vida de claustro hasta que nació el primer hijo. Desde entonces Lizzy - literalmenre cautiva entre las paredes de la mansión alejandrina - no hizo otra cosa que pensar en regresar a Colombia con cualquier pretexto. De alguna manera convenció al marido de que le urgía  viajar a la casa paterna y cuando el avión levantó vuelo se despidió de Egipto para siempre. Poco después supo que estaba embarazada del segundo hijo.
Ransés II regresó por ella. Pero de nada le valió su perorata de marido abandonado. Diez mil años de cultura jeroglífica y pirámideds sapientes no pudieron contra la tosudez de una latina decidida a hacer de su vida lo que le diera la gana.
El año en que la conocí su exmarido vivía en Miami y estaba regenteando una gasolinera pues había caído en desgracia en su país. Sus contactos eran muy espaciados y ella estaba lista para cerrar el caso.
Un día Lizz desapareció de mis Contactos y todos mis correos posteriores serían rechazados por Microsofft. Ya no tenía Cuenta. Nunca supe que ocurrió en realidad. Teníamos una relación fluída y hermosísima. Lo que acabo de contar ella me lo contó en detalles y no tengo por qué dudar de la historia. Y si dudara, qué?. Además, por mucho que intenté "probar" sus conocimientos de la ciudad alejandrina y del paía jamás cayó en  errores históricos, geográficos, de concepto. Lo último que le supe fue que su hijo mayor estaba estudiando música superior en Bogotá y ella estaba tan orgullosa que parecía le importara muy poco todo lo que no fuera eso. Incluso estaba planeando mudarse con su madre y trabajar de nuevo.
Cada vez que nos detenemos en alguna gasolinera de Miami trato de mirar tras el cristal por  descubrir si allí trabaja un hombre con rasgos faraónicos. Bueno, no cada vez: a veces. Todavía no he visto nada.
Así que pienso que este borrador de poema ( que es un remake de otro quedado en Cuba y que logré memorizar un poco ) es de principios del 2005. Pero pongámoslo como lo feché en Santiago.


Providencia, Santiago de Chile, Chile.
Luis Eme Glez.
Agosto 27 del 2007.



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