Friday, November 22, 2013

GIBRALTAR : HERCULES ENCADENADO.




Durante buena parte del primer tercio del siglo XVIII el Reino de España libró una larga guerra interna que muy bien  pudiera ser llamada "civil" si no fuera porque se trató de una contienda "real".La Historia conoce al período como la Guerra de Suceción por el Trono de España. Mientras la Metrópolis se desangraba en el camino de Madrid las colonias americanas preparaban sus agendas libertarias para el próximo siglo y los vecinos europeos lanzaron sus redes por aquello de la bonanza de la pesca en aguas revueltas.El Reino Unido de la Gran Bretaña se llevó la mejor tajada sobre el tambaleamiento de la España de los Espadones y una mañana la poderosa nación peninsular se vio sentada en los butacones de Utrech, Holanda, firmando un Tratado que la despojaba de la isla de Menorca en Las Baleares y de un pedazo de roca en Andalucía Occidental que se metía  al Mediterraneo como un peñón estratégico. Fuera de su Imperio Colonial, España había quedado trucidada en su retaguardia.
Para entonces ya se sabía que tal vez no fuera cierta la leyenda nacida de mitologías atávicas que hablaba de que Hércules de Grecia había plantado una de sus piernas sobre el Peñón de Gibraltar buscando apoyar mejor la otra en el Mont Avila de la parte africana del Estrecho, encolumnado y prepotente, gritando desgañitado que a sus espaldas no había nada más, que el mundo acababa en las aguas oscuras y que todo intento de auscultar lo incognocible solo llevaría a catástrofes inenarrables. Non Plus Ultra. Algunos osados navegantes portugueses y un veneciano con pasaporte español llamado Cristóbal Colón habían desbaratado la fábula y puesto a fenicios y helenos en su lugar correcto. Los ingleses, magníficos hijos de Albión la Pérfida, engalanaban al Peñón para la más sugestiva de las mediateces sin el lastre de Menorca, muy metida en el Mediterráneo, ganada y perdida en las infinitas batallas de la historia épica, absurda e insignificante en el colimador del porvenir. De no haber sido por el Tratado de Amiens, 1802, mediante el cual Reino Unido hacía entrega formal de la isla - para siempre -  a España tal vez la Unión Europea de Fútbol hubiese tenido trabajo doble en  los albores del siglo XXI.
La pujanza de su Revolución Industrial llevó a los ingleses hasta la región de Andalucía. En Río Tinto el mineral se desbordaba de los suelos y nadie como ellos para explotarlo. Descontando el sur del continente americano y algunos pedazos de tierrra desperdigados por el planeta ahora Inglaterra era dueña de casi todo el mundo. Para 1870 sus capataces se aburrían entre paletadas de mieneral, carretillas rodando sobre rieles y polvo irreverente en la desolación de Río Tinto. De modo que comenzaron a reunirse los domingos en cualquier descampado para patear un balón que todavía no era lo suficientemente esférico. Lo hacían después de haber conformado un par de equipos y el asunto coinsistía en tratar de dominar la pelota para evitar que alguien contrario se la robara, correr con ella casi pegada al zapato como si se tratara de un baile sobre el tablado del Royal Theatre  y tratar de meterla en una portería que estaba en el extremo del campo. El team que en más ocasiones lograra horadar la puerta resultaba ganador del partido. El deporte estaba en pañales y los españoles que trabajaban en la mina y vivían en los aledaños oyeron que sus jefes le llamaban fútbol. Los ingleses usaban un uniforme "deportivo" que parecía una mezcla de ropa de jardinero de Susex, de golfista de Liverpool y de cazador de tigres de Bengala. Mientras los andaluces se reían del atuendo movían sus pies y aplaudían por entre el polvo de la mina que a veces les impedía ver la jugada decisiva.
El fútbol era un deporte rudo: tanto como el trabajo en la mina.Los hombres se golpeaban por la poseción del balón y solo los virtuosos podían evitar encontronazos con el enemigo. Los andaluces, que para la época solo dominaban el arte del toreo - para muchos no se trata de un deporte - no pudieron evitar caer en las redes del balón pateado. De poco valieron advertencias y regaños de madres celosas de la integridad  fisica de sus hijos o nacionalismos desprevenidos.En poco tiempo el fútbol fue pasión y aparecieron equipos que muy pronto se organizaron en Ligas Locales.  En 1873 las Fiestas Patronales incluyeron, oficialmente, la realización de un partido oficial de fútbol en su Agenda. Desde el polvo mineral de Río Tinto el deporte se expandió a toda la península para llegar a ser lo que es hoy mismo: una religión.
Tanto como una posición estratégica de primer orden de la Inglaterra de Ultramar capaz de dominar un sitio neurálgico del Estrecho, Gibraltar se fue urbanizando, enriqueciendo y creando sus propias estructuras de poder. Londres le ha soltado las riendas cuando lo ha creído razonable sin que los conceptos esenciales de territorio británico menguen su dependencia. En su pequeño habitat los peñoneros siempre han jugado fútbol. Y lo han hecho de manera organizada como buenos herederos de la praxis inglesa. Tanto que para 1895 crearon su propia Federación, considerada una de las diez mas antiguas del mundo. Los gibraltareños saben que no son un país. Pero conocen, sin embargo, que son una dependencia británica en algún lugar de Europa y que existe una competición de fútbol tan importante como un Campeonato Mundial. Por ello durante muchos años han tratado de logran su ingreso en la Unión Europea de Fútbol, UEFA. La Federación Española siempre ha colocado un valladar ante esa posibilidad. Lo que forma parte de la eterna diatriba entre los dos países - grandes amigos coyunturales - por el status del Peñón. Sin embargo, la poderosísima UEFA, comandada por altos personeros, algunos de los cuales fueron estrellas del deporte, jamás hizo oídos sordos a  la petición de un sitio geográfico al que Reino Unido cada vez otorga más prerrogativas de autodeterminación. Por demás, la UEFA es tanto un ente  aglutinante que comanda el fútbol continental como una transnacional de los negocios.
Gibraltar solicitó su ingreso a la UEFA en 1997. Todo el mundillo del fútbol europeo sabía que sería aprobada. Excepto España. Que posiblemente lo sabía pero que no lo esperaba. Aún calculaba que el organismo respetaría su dignidad como país. En Mayo del 2013 la UEFA estuvo lista para decidir. Entonces España tuvo su pártner en la contraria. Bielorrusia. Nadie, hasta hoy, ha podido dilucidar por qué la ex República Soviética votó en contra del ingreso de Gibraltar. Se sabe, sin embargo, que las Cámaras de Comercio de ambos estados están muy activas desde el mismo día de la votación. Conste que UEFA decidió expandirse con otro miembro justo en el instante en que La Roja de Vicente del Bosque es campeona del mundo. Y de la UEFA.
La Liga de Fútbol de Gibraltar es amateur. Tiene 8 equipos. La "potencia" local es el Lincoln y sus partidos amistosos los libra en el Stadium Victoria que tiene capacidad para unos cinco mil espectadores. La Federación no perdió tiempo. Amarró su primer amistoso internacional para el 18 de Noviembre  y el país elegido fue Eslovaquia, la nación surgida tras la escición de Checoslovaquia a raíz de la caída del Muro de Berlín.  Para muchos entendidos Eslovaquia no es un rival de gran pedigree. Lo que es falso. Tuvo muy buena performance en el pasado Mundial y son hermanos de los checos, una potencia media en el ámbito europeo. Los especialistas suponen que la persona que eligió Eslovaquia fue su DT Allen Bula, un hombre con experiencia en el fútbol eslovaco.
Tanta es la impronta del  Lincoln en la Liga Local que 19 de los 23 jugadores provienen de allí. Pero Bula necesitaba de al menos un par de "luminarias". Las importó de la Premier League. Scoott Wiseman, del Barnsley, Segunda División, y Danny Higginbotham, un vejete de 35 años, del Chester, Quinta División, pero que puede jactarse de tener en su hoja de ruta muchas horas en la Premier, incluyendo al Manchester United. Allen Bula y sus jefes optaron por no solicitar un stadium en Andalucía a la Federación Española - los ánimos están sobresaturados en el Peñón entre pesqueros y patrulleras que luchan por sus espacios marítimos - y se fueron a jugar al suroccidente de Portugal, en Algarbe, en donde, para sorpresa de sabihondos, alegría de los peñoneros e indiferencia de los españoles, Gibraltar empató sin goles.
En Febrero del 2014 se efectuará  en Francia el Sorteo para la Eurocopa 2016. En relación con este evento la Federación Española de Fútbol se ha anotado una victoria pírrica. Se ha aceptado su condición de que " Gibraltar no podrá cruzarse, en ningún caso, en el mismo grupo que España". Así que ello solo se daría en el suprahipotético caso de que los gentleman del Peñón lleguen a la final.
Según fuentes que no han querido ser identificadas se rumora que un alto ejecutivo de la Cancillería Española estalló en un ataque de rabia después de que se concertó el primer partido oficial de Gibraltar tras su entrada en UEFA. Dicen que cogió un balón de fútbol achatado en los polos y abultado en el Ecuador y gritó "el gilipollas del Almirante Nelson nos venció en Trafalgar, perdimos casi toda la Armada Invencible en aguas del Canal y aledañas a Gran Bretaña, nos humillan al no devolvernos el Peñón, Menorca es nuestra pero Mahón en verdad parece un suburbio de Londres, nuestros mejores jugadores han emigrado a la Premier,  joder, suerte que tenemos mucho mejor fútbol que ellos y que el Corte Inglés vende tanto como sus tiendas de Picadilly Circus".
El Peñón de Gibraltar siempre fue una espina clavada en el corazón de España. La aceptación de su equipo de fútbol en las competiciones de la sacrosanta UEFA es un gol falso. Si alguna vez Gibraltar fuera un país con derecho a disputar una plaza para el Campeonato Mundial España se desangraría y tal vez comenzaran a construir otra Armada (De Verdad) Invencible capaz de enfrentar con exito hasta al mismísimo Almirante Bula.
Allen Bula ha dicho que está preocupado porque dispone de muy pocos habitantes para conformar un plantel solvente que pueda competir con dignidad el año que viene. En realidad en el Peñón habitan unos treinta mil habitantes. Allen Bula está equivocado. Dispone de más cantera. En el norte de la Roca está el único sitio salvaje de Europa y en él viven 300 macacos.
Aproximadamente.


Wechester, Miami, USA.
Noviembre 23 del 2013.
Luis Eme Glez.


































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