Tuesday, October 29, 2013

DOKOMERCIAL PERRO.-




Para Barry, mi gran perro negro con mancha blanca en la cabeza. Mi perro de los tiempos de Cuba. Que solo comió comida casera.


No sé mi cachorro hermoso
por qué te entristeces tanto.
Qué se hizo de tu encanto
qué de tu cabello hermoso.
Tu apetito prodigioso
se esfumó, cariño loco.
Perro, te acaricio y toco
porque se te va la vida.
Pero lates enseguida
cuando te alimenta Doko.  ( 1 ).


( 1 ).
En la pared Poniente de la Sala de Máquinas de la Fábrica de Cuchuflís en Recoleta había una radiograbadora que nunca se apagaba durante el turno de trabajo. A veces la gente traía sus cassetes pero generalmente escuchábamos música radiada. Cualquier trabajador se levantaba de su asiento y sintonizaba la Emisora que deseara y nadie alegaba. Toda  música era bienvenida. Los chilenos no pueden estar sin escuchar música ni sin cantar. Todos piensan que son cantantes y de la misma manera en que no les importa lo que se piense de su capacidad para el  baile tampoco les interesa lo que se diga de sus voces y  de su dominio de las melodías. Lo que es muy bueno. Había una prioridad: la Radio Corazón. Radio Corazón es una de las decenas de radioemisoras que pululan en Santiago y que por cierto goza de tremenda audiencia. Especializada en Revistas de Rutina y Músicas Nacionales del Cono Sur Latinoamericano. Si bien es cierto que yo prefería a las Emisoras que radiaban baladas de la Década Prodigiosa en FM, debo admitir que mi información musical se acentuó a traves de la RC. Una de aquellas mañanas el locutor estaba promocionando una comida para perros llamada Doko y de paso pedía a sus oyentes que escribieran poemas y llamaran para ponerlos al aire. La gente le tomó la palabra y enseguida la Revista parecía un Gran Concurso Oral de Poesía Amateur. A veces algún texto llegaba con cierto valor literario y otras veces hasta podía provocar la risa. Pero generalmente eran poemas muy ligeros, sencillos, sin grandes aspavientos.  Como ha de ser la poesía popular. Así que me fui embullando y escribí una décima. Y como el  Asunto era Competitivo pues la leí en voz alta para todos los trabajadores. A alguien se le ocurrió que llamara y la leyera pues, aseguró "tenía asegurado el Premio Mayor". Gracias, dije, muerto de la risa.Tanto insistieron que le pedí a Sherggy que lo hiciera en su nombre. Shreggy dijo qué encantado. Por algún motivo Sherggy no pudo hacerlo.



Recoleta, Santiago de Chile, Chile.
Luis Eme Glez.
Octubre 4 del 2002.




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