Saturday, September 7, 2013

MICHELLE OBAMA EN LA ENCRUCIJADA.-

Michelle Obama mandó a buscar a una de las secretarias de la Casa Blanca. "Márcame estos números telefónicos dentro de una hora y trata de conseguirme una llamada simultánea", le ordenó. La hoja de papel incluía el nombre de algunas ciudades y la secretaria se dio cuenta de que había sido arrancada del Diario de Maya. Así que la chica de Baltimore probó primero con Acton, Londres y luego con Damasco, Siria. Ok., se dijo. Para el segundo intento abrió marcando Ciudad Kuwait, Kuwait y prosiguió con Amán, Jordania. Ok., se dijo. Su último trabajo con el teclado le llevó a  Túnez, Túnez, a  Nablus, Cisjordania y a  París, Francia. Ok., se dijo.
Asma Fawas Al - Akhras y sus hijos Karim, Zein y Hafez estaban disponibles en Damasco. Asma le aseguró que los cortinajes especiales colocados en su habitación para rechazar gases también impedirían cualquier sonido de metralla.
Rania Al - Yassin y sus hijos Hussein, Imán, Salma y Hassem estaban disponibles en Aman. Rania le aseguró que juraba no citar a su belleza deslumbrante y mucho menos al jet set internacional durante la conversación.
Susha Arafat y su hija Sahwa estaban disponibles en París. Susha le aseguró que el Caso Yasser estaba cerrado y que no tocaría el tema.
La secretaria sonrió cuando leyó en el reverso de la hoja del Diario de Maya "no intentar con Riad, demasiado esposas, tampoco con esposas negras, esto es demasiado serio".
Desde el jardín Michelle llamó a Sacha y a Maya. Las hermanas llegaron con Unico Perro. La secretaria entró sin anunciarse. Había vivido cuatro años en Chicago. En veinte minutos, dijo.
"La frase que pronunciaré ahora no es original, chicas, pero lo haré igual. Si las mujeres gobernáramos a las naciones no habrían guerras.Tampoco las habrían si los hombres que gobiernan permitieran a sus hijos charlar con libertad de las bondades de la convivencia pacífica. Hablaremos en inglés".
Michelle Obama todavía albergaba esperanzas. La noche antes había soñado con su abuelo. Miró su reloj. En cinco minutos, bonitas, aclaró. Por qué no puede ser una videoconferencia, mom, preguntó Maya. Porque esta conversación no es oficial, querida. Mom, puedo hablar también con las esposas, inquirió Sacha. Seguro, jovencita.
Cuando los técnicos hacían los últimos ajustes Barac abrió la puerta del jardín. Unico Perro se le hechó encima. Sujetándolo por las orejas el Presidente dijo "decidido". Las chicas Obama pensaron que Barac acababa de aceptar a Segundo Perro en la residencia prsidencial. Pero su madre lo conocía muy bien. Se mordió sus labios étnicos. Se paró. Entró a la sala.
Desde el jardín el padre y las chicas escucharon una voz grabada. Los tres la conocían. Ayer tuve un sueño.
Barac Obama sintió unos deseos incontrolables de abrazarla y recahazó a Perro Uniuco con delicadeza de cazador de palomas y abandonó el jardín. Recordó lo difícil que había sido conquistar a esa abogada negra descendiente de esclavos. Si hubiera segunda reelección no lo intentaría, lo haría por ella, pensó.
No te parece que este año las zanahorias no han crecido tanto, dijo Maya. Sacha le acarició la cabeza. En algunos sitios ni siquiera llegarán a nacer, concedió. Entonces no hablaba de Segundo Perro. Cuando los papás se convierten en Fieras no hablan de otros animales. Pero todavía el Congreso está de vacaciones, no. Hasta el día 9. Sé que no tienes esperanzas. Sé que lo sabes. Les halaremos las orejas si alguna vez pudiéramos verlos. Tal vez en Londres. Este viaje tan largo desde Rusia me ha vuelto mala, sonrió. Pero no pases de fierecilla a fiera. Dady es un amor. Solo que, como mom, está en una encrucijada.
Los esposos regresaron al jardín. No venían abrazados. Uno de los técnicos dijo "listo, señora". El Presidente la miró como si le preguntara "qué es lo que está listo". Sacha intentó iniciar la conversación.
No, dijo Michelle.




Wechester, Miami, Usa.
Luis Eme Glez.
Septiembre 7 del 2013.



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