Cómo quieren que ocurra la obertura
que la ejecución ocupe primer plano
que los demás maestros infarten de envidia
o de genio pentagrámico.
Cómo demonios esperan algo excelso
un gran parto orquestal
el summun de la música
si los olores sueñan a siglo XXI
si cada maestro es una nota falsa
cada arpegio es insulto de oídos
cada acoplamiento es un placer a medias.
Cómo es posible que alguien espere
un eco memorable
si no hay orquesta
y el director es apenas
un corifeo profanador de espacios.
Caibarién, 1994.
Wechester, Miami, Usa.
Luis Eme Glez.
Septiembre 29 del 2013.
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