Para ti, Ileana, desde las sombras.
Esta muchacha ecléctica que se asoma a la verdad oceánica
con una gama de sonoridades que intoxica
me llama la atención.
Escupe tantos meteoritos volcánicos por su boca galáctica
haciendo la magia del espasmo intelectual
sobre la cálida humedad de sus ojos metálicos
y en verdad me abruma.
Esta muchacha tiene la imponente estatura de los maniquíes
y el toque de distinción de las mujeres palestinas
horadando desiertos.
Es dueña de una deslumbrante amalgama
de aditamentos artísticos
vestuarios caleidoscópicos
sinceridades medievales que ornamentan
toda suerte de confusiones prohibidas.
Este encanto bursátil va vestido con amplios perendeques
y en verdad con cierta atmósfera de originalidad
por la jungla de nieve
para colorear sones rumbas y chanwuises
nacidos tal vez allá donde la mar se estrella
contra los otros cocoteros.
Copula con toda la agonía de la fiera emancipada
y se entrega - dice - con pasión
de Noche de Walpurgis
y con tal fidelidad que ofuzca toda la mitología
de posibles Julietas Isoldas y Brunildas
mas allá de la parafernalia de las etnias.
Esta mujer es rapsoda de intimidades compartidas
secretos almibarados
e imposibilidades lastimosas.
Es aeda de la lactancia y los olores púberes
viajera en toda la remota extención equinopcial
de la selva quebrada.
Compañera de paroxismos ( tal vez melancólicos )
hasta el dolor ancestral.
Esta hembra de peinado rebelde
anda desgajando su maravillosa eclosión de nostalgias
por las carnes invictas.
Hace - esta mujer - proselitismo sediento de amores subyacentes
desde cada rincón inédito para golpe de caderas.
Esta mujer sugestiva
amante empedernida de las telas hasta el minuto clímax
( a menos que impere la confianza )
tiene la suerte de masturbar los sueños
y estrellarlos contra su ego cotidiano
para gestar su verdad moderna.
Esta persona hermosa
terriblemente pigmentada en el sentido amplio
es mucho más interrogable
que el cuello del cisne tropical
y más respondedora que la gallina doméstica
desde el enigma agonizante del lago que la siente.
Esta que me robó mi tiempo
me produce escozor
desde la invitación perfecta
de sus pechos mecánicos.
Caibarién, 1993.
Wechester. Miami, Usa.
Luis Eme Glez.
Septiembre del 2013.
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