Ya he dicho en alguna parte que el español que se habla en Chile es otro idioma. Casi que es otra lengua romance. Con muy poca originalidad también lo he nombrado chileñol e hispaleno. Existe una palabra que muy pocos utilizan allí. La palabra maíz .Conste que Chile es un gran productor doméstico de maíz y que forma parte importante de su dieta aunque la manera de convertirlo en alimentos difiera mucho de la de los países en donde es alimento sagrado. Para ellos una mazorca de maíz es un "choclo" y una campo de maíz es un "choclal". El vástago interior de una mazorca de maíz sobre el que están adheridos los granos - al que los cubanos llamamos "tusa" - para ellos es un "caronto". Y de la misma manera en que para los cubanos tiene connotación fálica para ellos también.
Los chilenos consumen el maíz de varias maneras. Hervido en agua con sal, desgranado para ensaladas y sobre todo como agregado a sus famosas cazuelas de vacuno. Cuando digo "vacuno" entiendan carne de res. Sin embargo no recuerdo haber visto a nadie consumirlo asado a las brazas - algo muy típico de Cuba - aunque me contaron alguna vez que en el sur profundo sí lo someten al fuego. Pero existe una delicatessen nacional confeccionada a partir del choclo de altísima solvencia en la mesa y que según expertos culinarios puede competir fácilmente con sus mundialmente ranqueados vinos y la no menos famosa empanada. Se trata del pastel de choclo.
Un pastel de choclo es un pastel stándar confeccionado a partir de la pulpa de maíz. Y de los secretos del cheff de turno. A mí no me gusta por una simple razón: el pastel de choclos no contiene granos. Porque su esencia es la harina trabajada. La pasta, como dicen las recetas de relación. Y excepto a la harina de trigo soy alérgico a todas las demás. Entiendan alergia en sentido de "paladar selectivo". O si prefieren acepten "paladar muy limitado". Posiblemente haya una segunda razón, no tan "simple", para que tampoco me plazca el susudicho manjar: sus múltiples ingredientes. Que no mencionaré. Como sé que a ustedes les encantaría les sugiero buscar la receta en Internet.
El 24 de Enero del año 2003 Palma Nitelly sirvió en su mesa de la casa de la playa un suculento pastel de choclo. Que generalmente da para doce comensales. Compartíamos con amigos de Santiago de Chile. Esa noche todo el mundo disfrutaba, desconcentrado del rumor del Pacífico y de la arenas acogedoras, Porque las mentes andaban de disco duro ceñido al pastel de choclo que les esperaba. Cada uno de los intentos para que yo "aunque sea" lo "probara" fracasó. Suerte que Palma había tenido el hermoso tacto de prepararme comida cubana a su manera.
En medio de la sobremesa escribí esto.Epitafio.
Elogio de Popol Vuh.
Situad sobre la mesa transfigurada
aquel pastel de choclo.
Domadlo.
Auscultad hasta el postrer átomo de sus cristales.
Aprendedlo de memoria hasta el dolor.
Si ocurriera que el dulce alguna noche se hizo anejo
indeseable hasta la repugnancia
que sus líneas perdieron la tersura del embrujo
se vistiera de los misterios inexplicables del manjar
sus proporciones no fueran adecuadas
en cada boca transgresora
( descontad las cavidades inexpertas).
Suponed que cada comensal
por algún motivo de abierto corazón
deseara cargar con la ruleta gastada del pastel de choclo.
Queredlo.
Curadlo.
Dominadlo.
Agradecedlo.
Adoradlo.
Entonces
paradse de la mesa con todo respeto por cada ocaso
anochecido
respetad la decadencia de los Imperios
arrodilladse ante las glorias del ayer.
Alejadse pues
que los pasteles fueron elaborados
para triturar desiluciones.
Aceptad las reglas.
En algún momento de la sobremesa - siempre rociada con Pisco trabajado y cajetillas de cigarros - alguien le pidió a Palma Nitelly que mostrara su álbum histórico. Había montones de fotos con los rostros de todas las personas que habían visitado la casa desde su construcción. Sus hijos sonreían con la cuádrupe sonrisa de las categorías por las que habían pasado. Vale decir guaguas, cabros chicos, cabros y lolos. Para la época todavía ninguno tenía rostro de webón. También he hablado de los varios significados que posee esta palabra, un verdadero clásico del chileñol. Entre los rostros y cuerpos que Palma nos descubría algunos habían sido sus otros hombres. Entiendan "otros" en el sentido natural. Qué estás escribiendo Luchito, me preguntó cuando la gente había regresado a los tragos y al smog. Webadas, dije.
Casa y mujer.
...la casa de la cascada...
Acostumbrada a la soledad de los inviernos duros donde la ventisca es amante forzado, los días grises querubines adúlteros de penúltimo círculo dantesco y el Pacífico ruge como si la costa fuera su última presa de la jungla terrestre la casa se ofrecía con cada uno de sus amores contenidos. La casa latía y la casa vibraba bajo las manos expertas de los hombres y sobre sus pasos pautados que le dibujaban amores imposibles en sus costados dispuestos. La casa, desde su furia vegetal enseñoreada, masticaba un poema de maderas dulces entre el fulgor apolíneo de la luna norteña desdibujada en todos los menguantes. La casa se vistió de siemprevivas cuando los hombres tomaron sus últimos obsequios. Se entregó bajo sus magmas póstumos. La mujer no. Ella hacía silencios cómplices. Porque la mujer era la casa.
Según los papeles de Palma Nitelly este texto es de fecha 23 de Junio del 2003. Pero como me parece que fue escrito cuando compartíamos con otras personas pues me tomo una licencia. No creo haberlo redactado cuando estábamos solos. Evidentemente es una nota de contexto. Ella acotó "creo que este texto no me deja muy bien parada, pero es lo que es o es lo que fue como dice el refrán". Respondí "siempre estuviste bien parada porque eres esbelta hasta el dolor",
Wechester, Miami, USA.
Luis Eme Glez.
Agosto 26 del 2013.
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