Sunday, April 28, 2013

EL PRESIDENTE, LA CHACRA Y EL PALACIO DE GOBIERNO. (1).-

Para los no iniciados José "Pepe" Mujica es solo el presidente de la República Oriental del Uruguay, un hombre pobre que vive en su chacra con la mujer y algunos perros famélicos que  deambulan por los pastizales del frente, que fue uno de los puntales importantes del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros en los años románticos del siglo XX y que hace unos días, en medio de una charla post oficial, despreció la leyenda de los micrófonos abiertos y dijo unas pocas palabras adjetivos relativamente duras sobre su colega argentina Cristina Fernández. Posiblemente también muchos de los no iniciados conozcan que Don Pepe ha estado trabajando fuerte con aquello de la legalización de la marihuana en una nación que cuenta con  el  liberal y solventísimo balneario de Punta del Este y con interminables fronteras detrás de las cuales la yerba crece como el otro pasto en los potreros exhuberantes y extensivos. Pero esa información suscinta es apenas la cima de un gran iceberg meridional. Aunque a los no iniciados no les importe.
Para quienes van al meollo de la información y se meten en los más enrevezados vericuetos de las biografías Pepe Mujica es un hombre casi de leyenda, cuya vida azaroza  pudiera dar para un filme de alcurnia más allá del par de libros que han recogido algunos aspectos de su devenir histórico. Uno de esos personajes que han sido capaces de llegar a la presidencia de un país contra todos los pronósticos tras haber emergido limpios de una Amnistía muy humana pero mejor controvertida. Pepe creció en la segunda mitad del siglo XX cuando la Guerra Fría endiabilizó al "Imperialismo Norteamericano" inmuiscuido siempre en los asuntos todos de America Latina, cuando los socialistas latinoamericanos eran alumnos aventajados de Mariategui y visitaban Moscú con mas frecuencia de la normal y se comenzaban  a incubar generalatos que a la corta devendrían en oprobiosas dictaduras. Cuando Mujica andaba por veinticuatro años Fidel Castro comenzó a  tejer su falsa leyenda a noventa millas de Washington y la Revolución Cuabana podía competir contra el destape de San Francisco, la impronta de Los Beatles y el suicidio de Marylin. Pepe Mujica abandonó la carrera de Derecho, se cansó de pedalear por la carreteras uruguayas y giró suficientes grados como para toparse con al aura de los Partidos Políticos, coquetearles y abrazar la tendencia socialista. Los Tupamaros comenzaban a desplazar a Gardel y a Sandro de la farándula nacional y Pepe Mujica decidió que la guerrilla urbana era mas interesante que el ciclismo semipro y pidió una visa sin retorno al Movimiento. La obtuvo.
José Mujica habría de pasar gran parte de su vida contestataria detrás de las rejas de las cárceles uruguayas. Cuando le fue imposible combinar su vida de chacrero en las afueras de Montevideo con las actividades tupamaras se dio cuenta de que el cerco policial se había cerrado sobre él y no pudo escapar. La clandestinidad pasó a peor vida y entonces, al sur de sus cicatrices físicas estuvo la idea de escaparse de la tenebrosa Punta Carretas en los peñones de la costa. Lo consiguió dos veces. Lo que evidentemente constituye una hazana sin que ello descalifique la condición de "cárcel escapable" que posee Punta Carretas. Pepe fue otro de los "presos rehenes" que acuñó la dictadura en relación con los guerrilleros urbanos. Tal vez para contrarrestar los métodos tupamaros del secuestro express a la búsqueda de la liberación de sus cofrades. Durante once años viviría en tal condición en su propio país. Muchos más, por cierto,  que los que estaría el norteamericano famoso víctima del secuestro express de sus colegas tupamaros. Y con mejor final. El 8 de Marzo de 1985 Pepe estaba por cumplir 50 años. Ese día, mediante la Ley 15737, amaneció limpio de cárceles, de heridas y de fugas espectaculares. La Aministía era válida para "casi" todos los delitos cometidos desde el 1 de Enero de 1962. O sea desde que Castro tejía su antileyenda, Bob Dylan le pasaba la batuta a Los Beatles y la Monroe ya no necesitaba sujetarse el vestido sobre los ventiladores. Como se estaba en "Democracia" y al parecer haber sido tupamaro no constituía delito mayor, pues José Mujica regresó a su chacra con la adorable conviviente y decidió lanzarse a la política con la fuerza de un delantero centro en el sprint final de una remontada.
Los perros les recibieron con la  alegría cansona de los sitios sin montañas pero se dieron cuenta de que esta vez las mochilas no traían carne de los mataderos de los suburbios. Tampoco había mate para la sobremesa del sábado. No importa, dijo la mina de Pepe, estamos en democracia.
Todo tiempo pasado fue "casi" mejor, dijo Pepe.
Como la Amnistía, dijo la mujer.
Los esposos salieron al portal. Otearon el paisaje infinito.
Tenemos un Frente Amplio, dijeron.

Wechester, Miami, Abril 28 del 2013.
Luis Eme Glez.


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