Cuando regresaron ya las gaviotas habían mordido los bordes del pedazo de carne arrancado del lomo del cachalote. De modo que las medidas dejaron se ser útiles para el policía y no quedó más remedio que esperar por el próximo ataque de la bestia de la playa. El oceanólogo de la otra vez estaba trabajando en la Antártida y su respuesta fue tan determinantemente negativa que el policía solo preguntó por el resultado del partido anterior. No hubo juego anoche. En serio, por qué. Desapareció uno de los jugadores de la banca en la bahía.Vaya.
Febrero 10 del 2013.
Wechester, Miami, USA.
Luis Eme Glez.
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