Monday, February 11, 2013

EL ULTIMO CUENTO.-

En realidad Música caos no es el último cuento del libro Vicio de tus ingles. Está en ese lugar porque nunca pude acabar de pulir como quería Sprint final y consideré que no debía publicarlo hasta tanto no me convenciera, al menos en un noventa por ciento, de que podía ser vertido en este Blog. Tal vez no esté convencido en tal proporción pero me arriesgaré.
Cuando hablo de "convencimientos" me estoy refiriendo a elaboración. Sprint final consta de tres rutas que circundan, de una u otra manera, a la vida del gran pintor chileno Roberto Mata. La ruta que nunca me ha convencido como quisiera es la ruta erótica. El asunto del erotismo está prácticamente agotado - en todas las manos -  y se necesita ser un genio para tratarlo con un "giro" novedoso, que no original. Y ya se sabe que no acostumbro  salir de lámparas divinas.
Siempre quise "robar" algunos bocetos del Mata joven mientras el Mata anciano - y famoso -  acababa su tránsito por la vida en Madrid, obnubilado ante tanta transparencia profanada. Pero deseaba que la investigación fuera realizada por profesionales de Comuna y no por los Jerarcas de la Dirección Nacional de Inteligencia. Estos se ocuparían, en todo caso,  de cuadros ranqueados y no de trazos primerizos en alguna covacha poblacional de Santiago de Chile. Ese "giro" lo resolví de urgencia.
Entonces necesitaba  de una mujer que, aunque fuera alguien vinculada con el arte, supiera muy poco de la vida del pintor. Las paradojas existen: y me siguen encantando. De cuya existencia  se iría enterando a medida que la investigación avanzara y ella se viera involucrada sin querer. Conseguida a la mujer urgía de un hombre que le acompañara a las playas del Pacífico para que le escuchara sin sobrepasar los límites sexuales - caprichos  trucados de alumna de Fidias -  que ella le exigiera. Y como la mujer sentía una debilidad morbosamente freudiana por los ciclistas pues necesitaba que el hombre, al menos, fuera un fanático del manubrio. Y casi un rey de la continencia forzada. Eso lo conseguí también.
De modo que en algún instante tuve la trama amarrada en mis neuronas con tres nudos marineros.Así que le eché mano a mis notas sintéticas sobre la vida de Roberto  Mata - acéptese "notas completas hechológicas -  y pensé en la manera en qué ella lo citaría en tanto el hombre, con cada una de sus armas, recorría todo su cuerpo como si estuviera  participando en un Giro Nacional. Durante años reescribí tal "giro". Tardes y tardes. Noches y noches. Madrugadas y amaneceres. Nada digerible. El recorrido que hace el amante desde las uñas de los pies  de la mujer hasta la luz en el fondo del camino me parecía un viaje soso y tan falso que me sonaba a violación de maniático. Ella le cuenta del Caso Mata, le habla de Roberto  con elocuencia supina y le pide, dirigiéndolo, lo que desea haga con sus cuerpo, venciendo cada etapa planeada hasta llegar a la meta. Como si se sintiera Comisaria de Giro. Solo que, insisto, nunca me complacía. Se me antojaba harto cursi y baladí, muy repetitivo y banal. Ordinario. Casi "roto". No me refiero a las acciones en la casa de la playa: me refiero a la manera de describirlo. Hace unas semanas me pareció haber encontrado, al fin, el ritmo poético de que urgía el giro erótico. O parte de él. Tal vez un semirritmo.
Así que no quiero demorar más la inclusión de Sprint final en Vicio de tus ingles. En unos días estará en la próxima Entrada del Blog. Yo también  llegué a la meta y aunque no creo haya resultado ganador es cierto que arribé entre los primeros. Y eso es, al menos, destacable. Me disculpan si no los atrapó.
Voy por mi bicicleta. Estoy solo.

Febrero 14 del 2013.
Wechester, Miami, USA.
Luis Eme Glez.

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