Recuerdo que la primera vez que leí estas dos palabras, "luigi boria", algo me impidió continuar con el texto online del diario Nuevo Herald de Miami. Para cuando pude volver al artículo estaba preparado para encontrarme con algún affaire relacionado con los descendientes de los Papas Borgia en la Italia contemporánea. Luigi Boria parece ser solo un nombre y apellido de persona al que han sustraído la letra "g" porque la condición post cristiana de su dueño necesita ser alejada de las dudosas cualidades del Papado Renacentista. Por demás, yo desconocía que este venezolano con sangre azurri de primera generación estaba asentado en Miami desde 1989. Lo desconocía, quizás, porque los Ministros de Iglesias Cristianas son demasiado inmediatos y los medios profanos no pueden ocuparse tanto de ellos en medio de la profusión de novedades que bombardean al mundo extramuros. Hasta que los Ministros Cristianos se reúnen con sus familias y con sus amigos y con las personas influyentes de la Comunidad y deciden lanzarse a la carrera política. Si eres Protestante, una Enmienda Cristiana parece permitir que aquello que dice "dad al césar lo que es del césar y a dios lo que es de dios" pueda ser "enmendado". Solo los Ministros Católicos son de "otro mundo" y parecen ser los únicos profesionales graduados en la Universidad de la Orden Supracelestial. Excepto los Teólogos de la Liberación, que vienen a ser los católicos que han hecho del limbo una región muy poco transparente. Los Ministros Protestantes son quienes tienen la capacidad de poder ver a María como a una simple mujer judía gestada como tiene que ser, que parió a un hijo tan normal como los demás excepto que para el instante de su madurez se convirtió en un tipo imperecedero a partir de un cayado, un batilongo folklórico y algunas palabras hermosas pronunciadas desde un monte presacro. Los Ministros Protestantes también tratan con los Mercaderes del Templo: pero son más pragmáticos.
Es sabido que la ciudad de Miami es una ciudad norteamericana ubicada en el sur de la Florida. Esto, si hablamos en términos geográficos. En términos de Comunidad, Miami es una ciudad latinoamericana, por no decir centroamericano caribeña, y si alguien no lo creyera bástele con mirar las estadísticas poblacionales. Miami es una ciudad heterogénea en donde el concepto bilinguismo hace rato que dio paso al concepto spanglich o ingleñol. Baste, además, con recorrer sus calles y avenidas, sus áreas verdes o sus supermercados. Encontrar un ser humano con razgos celtíberos es tan difícil como adiestrar elefantes en Los Everglades. Solo en los bordes del área metropolitana de la ciudad es posible toparse con norteamericanos en "estado puro". He oído decir que los gringos, siempre impromiscuos étnicos, se están alejando todo el tiempo de los latinos. Por todos los motivos que se quieran enumerar. En su marcha no se llevan todo el dinero de la ciudad: se llevan los billetes de platino que todavía no aprueba la Reserva Federal.
Existen tres áreas muy marcadas en la ciudad de Miami en donde residen tres comunidades que han arribado gatilladas por regímenes comunistas o procomunistas que, consideran, han conculcado sus libertades individuales. La Comunidad cubana fue la que inició la diáspora real y se asentó en los alrededores del Down Town, sobre todo en la sección suroeste. Todavía la zona es conocida como La Pequeña Habana. Unas millas al Oeste del Centro están la mayoría de los nicaraguenses en la ciudad de Sweetwather, en un sitio llamado La Pequeña Nicaragua. Los venezolanos han invadido el noroeste de la ciudad y ciertamente han visto como crece, sin muros de contención, repletándose de warehouse, bancos e industrias terciarias bordeando grandes avenidas arboladas y restaurantes top. La ciudad donde residen se llama El Doral y la geografía, por supuesto, La Pequeña Venezuela. Yo trabajo ahí. Solo que mi Compañía, aún, es propiedad de cubanos de la segunda diáspora. El Doral es un feudo en donde viven unos 50 000 habitantes amurallados entre unas 15 millas cuadradas a la vera del Aeropuerto Internacional. Desde el punto de vista administrativo, El Doral es una ciudad "agregada" al Condado Dade que acaba de escapársele al Gremio Cubano en el Sur de La Florida. Nunca más el restorant Layali refulgirá como en los tiempos en que el toque cubano era una constante entre sus paredes de Comando de Campaña.
Luigi Boria es contemporáneo de Hugo Chávez. Pocos años más joven. En 1983, recién graduado de Contador montó su primera Empresa, la TMC, The Computer Magic. Tenía 25 años y fue considerado por las altas esferas empresariales de Caracas como un precoz Gurú de los negocios en la esfera Sistemas. Ese año Hugo Chávez ostentaba el grado de Capitán y había vencido, con Expediente de Número 1 - como casi siempre -, un Curso Avanzado de Blindados. Seis años después, el pichón de italiano se traslada a Miami porque consideraba que solo en Estados Unidos podría crecer en el campo que había elegido para triunfar.Le acompañan su novia de la Universidad, ahora convertida en esposa Graciela y sus dos hijos. Ya era dueño de un corte muy poco latino: el mismo corte del cantante compatriota radicado en España, Carlos Baute. Entonces creó TWC, Ordenador Wise y en poco tiempo estaba empleando a unos treinta trabajadores. Para la época Hugo Chávez hacía una Maestría en Ciencias Políticas en la Universidad Simón Bolívar, cuya tesis nunca presentó.
En el 2010, cuando Hugo Chávez había conocido de fracasos de golpes de estado, presidio, ascención a la Butaca Sagrada de Miraflores, constituciones enmendadas en post de eternizaciones de poder y consolidado sus relaciones con el bloque latinoamericano que piensa está conteniendo la influencia norteamericana en la región, Luigi Boria exportó su negocio desde El Doral hasta Bogotá y fundó su primera empresa en Colombia. Con la venia de Alvaro Uribe, que para entonces ya estaba protagonizando sus eternas diatribas con el presidente bolivariano. Mientras Boria crecía el Gobierno de Chávez hacía frente a una inusual crisis eléctrica que sumió a los venezolanos en apagones proverbiales que parecían sacados de los peores tiempos del período especial para tiempos de paz en la Cuba que ya simulaba una República Conurbada con Venezuela en la ruta del petróleo. Mientras Boria tomaba café premiun con sus adláteres colombianos y conversaban acerca de ampliar los horizontes cyber la luz regresaba a Venezuela gracias a la irrupción de unas lluvias macondianas y a la necesidad insoslayable de trasmitir el Mundial de Fútbol. Pero el PIB cayó hasta el 5.8 por ciento en el primer trimestre del año. Para entonces ya Luigi Boria soñaba con salir un poco mas de los recintos sagrados porque necesitaba pastorear a los rebaños que andaban descarriados los domingos en la mañana. La Consejalía de la ciudad le quedaba demasiado pequeña y la Alcaldía de El Doral era un buen pulso para medir el arraigo y el poder de la comunidad cubana mas allá de la Pequeña Habana y de gran parte del Sout West.Y la ganó en momentos en que Hugo Chávez está convaleciendo- o muriendo- en La Habana, tras la cuarta operación anticáncer si nos atenemos a la información que están dando las autoridades venezolanas después de tanto misterio y tanto secreto oficialista con un padecimiento del que solo se sabe está focalizado en la pelvis del Comandante Presidente. Una zona por demas crítica, de acuerdo a las capacidades prioritarias que han de poseer los verdaderos caudillos de la América Mestiza.
Luigi Boria no es un hombre ni es un empresario venezolano que debió salir a raíz de las disposiciones chavistas. Luigi Boria emigró antes y parece ser que lo hizo por ambición empresarial. Buscando mejor fortuna. Como hicieron sus padres. Como hicieron los ascendientes de Giordano di Marzo y de Franco de Vita. Quiero pensar que se trata de eso. Desconozco si Luigi tiene alguna afinidad real por la ideología chavista. O si lo detesta como la gran mayoría de los ciudadanos para quien gobierna en El Doral. Sus declaraciones de relación entregadas al diario español El País me parecen, de momento, pura especulación postelectoral en una ciudad que todavía brega con el Síndrome de Ozzie Guillén. Nadie desconoce que Hugo Chávez es un incondicional de los postulados de la Revolución Cubana y que se considera el alumno más aventajado de Fidel Castro. Que es un enemigo clásico del Imperialismo Norteamericano. Y que es, pese a su afinidad ideológica con la cúpula atea de La Habana, un ferviente cristiano que reza y que pide y que se hinca para lograr cosas que, en su opinión, están fuera de la competencia de los médicos. Porque Chávez no ha olvidado sus tiempos de monaguillo llanero.
Que me llama la atención que un millonario venezolano que no emigró delante de la punta de la bota chavista, que triunfó en Miami, que llevó sus negocios a la Colombia "hermana" de Venezuela y que acaba de destronar a un cubano anticastrista de la Alcaldía de una zona interesante de la ciudad desde el púlpito y la tribuna tomándose todo el tiempo del mundo, es cierto. Que me llama la atención, además, que ambos confiesen abiertamente sus concepciones cristianas, también es cierto. No me llama la atención, sin embargo, que sea el primer alcalde venezolano elegido en el estado de la Florida.
Ojalá que no haya una vela prendida en la residencia de los Boria. Que no haya un línea abierta que les comunique con Caracas o con La Habana en espera de la última noticia. Ojalá que el FBI no tenga el nombre, que me pareció papal, en sus fichas, con un anexo que diga "quinta columna". No obstante, si todo lo anterior fuese real, no tengo objeciones. Porque para mí la verdad sobre la enfermedad de Hugo Chávez y la verdad sobre la praxis ideológica de Luigi Boria es un tema que coquetea con el más deslumbrante agnosticismo.
Acaso no vivimos en la "mejor" democracia?. Acaso la democracia, por ser tal, no es perfectamente penetrable?. Tendré que refrescarles algunos de los postulados más "democráticos" de Carlos Marx, de Federico Engels y de Vladimir Ilich Lenin?. Acaso piensan que todos los exitosísimos empresarios cubanos de Miami han sido anticastristas por definición?. De verdad que desconocen la "diáspora invertida" que los ha regresado cuando el FBI ha tomado cartas, al fin, en los asuntos de alta geopolítica?.
Luigi Boria no es mi Alcalde. Pero es el Alcalde de la ciudad en donde está la Compañia que me emplea. Por tanto, lo respeto. Pero no puede evitar que me tome este espacio para la disgresión.
Estaré al tanto.Enero 13 del 2013.
Wechester, Miami, USA.
Luis Eme Glez.
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