Sunday, December 30, 2012

NORMAN SCHWARZKOPFF INMEMORIAN.-


Un hombre llamado Norman Schwarzkopf acaba de morir en la ciudad floridana de Tampa el día 27 del presente mes. Había nacido en Nueva Jersey en 1934. Tenía 78 años. Era uno de los héroes vivos de los Estados Unidos de América. Con su deceso acaba de entrar al Panteón de los Inmortales. Una neumonía incontrolable pudo más que algunas guerras y un cáncer de próstata. Residente en Tampa no fue tocado por las aristas del Affaire Patraeus y muchos ciudadanos honestos de esta nación han sentido que se fue uno de los que, al menos, podía asesorar a los hombres importantes que están comandando los intereses militares de Estados Unidos alrededor del mundo.
Swarzkoff se nos fue y todavía nos recordaba a esos abuelos buenos de las películas de Disney quienes debajo de una faz bondadosa nos permiten adivinar un carácter impoluto a prueba de mediocridades. No aspiró a la presidencia del país porque no lo deseó jamás y tal vez por eso escribió una autobiografía titulada No hace falta un héroe. Detestaba las corbatas porque los trajes de campaña no hacían juego con el dogal al cuello. Para muchos votantes su candidatura a la Gran Poltrona de la Casa Blanca le hubiera catapulteado con toda seguridad a donde los hombres adquieren responsabilidades universales. Sin embargo decidió dejar el puesto para otros hombres de civil. Todavía los altos mandos estadounidenses necesitaron de su sapiencia invicta a raíz de la Segunda Guerra del Golfo en donde se encontró de nuevo con su víctima de los tiempos de la Operación Tormenta del desierto. George Buch sr., desde la clínica tejana en donde convalecía, dijo hermosas palabras sobre su subordinado, tan hermosas que pueden acercarse a la sugerencia de un apostolado.
Generalmente los acontecimientos que marcan momentos estelares de la humanidad me regresan siempre como boumerang glorioso. Recuerdo que la visita del Papa Benedicto XVI a México a principios de este año me recordó al asesinato del político italiano Aldo Moro en la convulsa década de los setenta y escribí tres crónicas de relación para este Blog. La muerte de Schwarzkopf también me rebotó desde la Patria. Posiblemente muy pocos cubanos asocien el nombre del militar norteamericano con cualquier evento que haya marcado a Cuba en la segunda mitad del siglo XX. Excepto los altos cargos castrenses y la Cúpula Gobernante.Porque la invasión de Estados Unidos y una Coalición de Estados Caribeños a la isla de Granada en 1983 está definitivamente vinculada en La Habana a la gestión del hombre fuerte que Fidel Castro designó para comandar a los cooperantes cubanos en Saint George y enfrentar a los todopoderosos imperialistas que intentaban hacer colapsar un proceso revolucionario muy mal nacido y peor encaminado a la vera del Gran Aeropuerto Internacional que se gestaba en el sur de la isla. Para los cubanos la guerra de Granada es el Coronel Pedro Tortoló regresando a la Patria repleto de glorias imperecederas en tanto se incubaba la bochornosa verdad de su breve periplo granadino.
Para 1983 Norman Schwarzkopff  era, en los archivos de la Inteligencia Cubana, un gran halcón imperialista mas que se estaba dejando sentir de a poco en los pasillos del Pentágono. Un graduado de West Point 1956, con Expediente 42 de su Graduación, ingeniero mecánico. Alguien que había jugado fútbol americano, practicado lucha libre y encontrado tiempo para cantar en el coro de la capilla de la Academia. 
Cuando Ronald Reagan le dijo que ya Joseph Metcalf estaba listo in situ para comandar las fuerzas norteamericanas que pondrían fin al caos establecido en Granada después  de que el Primer Ministro, Maurice Bishop había sido depuesto, enjuiciado y fusilado por la cúpula golpista, Norman Schwarzkopf se cuadró, se llevó la mano derecha a su boina de campaña y dijo lo sé, sir, solo ordene. Norman Schwarzkopff  era el Jefe de las Fuerzas Terrestres que participarían en la Operación Furia Urgente. A partir de entonces los mandamases de La Habana no lo olvidarían jamás y dieron gracias a todos sus santos del Panteón Yoruba porque no les hiciera enfrentarlo en la batalla de Cuito Cuanavale, Angola, pocos años después. Para muchos personeros de la órbita fidelista Furia Urgente es una venganza huérfana de la Batalla de Girón. Por cierto los prisioneros cubanos fueron devueltos a Cuba y a nadie en Washington se le ocurrió cambiarlos por habanos.
La historia posterior de Norman está escrita con letras doradas en la historia militar norteamericana. Pero esa es otra historia.

Diciembre 30 del 2012.
Wechester, Miami,USA.
Luis Eme Glez. 

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