Monday, December 24, 2012

NAVIDAD.-

Desde hace varios días la gente de Miami comenzó a engalanar los frontis de sus casas con tal parafernalia lumínica que uno no sabe si se trata de que en los patios haya estado cayendo un aguacero de estrellas, cometas y luceros. Hay pinos inmensos y pesebres de tamaño natural porfiando entre la maraña de cables que cuelgan o se extienden en medio de una descomunal galaxia que, efectivamente, incluye agujeros negros. Sin embargo todavía nadie está radiando villancicos porque el paganismo cristianizado no es absoluto.En los espacios más reservados de las residencias los regalos esperan su turno de consagración y en el patio trasero el asador se muere por destrozar las carnes multicolores con que muchos occidentales celebran el día que les han impuesto como el Día del  Nacimiento de Jesús. Noche Buena y Natividad son las palabras de orden. Ni siquiera los seguidores más ortodoxos de la fe cristiana desean mencionar las palabras paganismo enmendado. Porque eso es la Natividad: la Tercera Enmienda de la Constitución Pagana. Alabado sea el Señor. Por algo casi siempre las Biblias - el Viejo Tetamento y los Evangelios- se estudian y se predican por partes. Muy bien seleccionadas, por cierto.
La Compañía en donde trabajo respetó el feriado de mañana 25 y nos lo otorgó como regalo oficial del Santa Cumplidor de la Legalidad. Agregó su regalo particular: trabajamos hasta las doce del día. Nos regaló la tarde de hoy 24. Pero no nos paga el resto de la jornada. Santa puede estar medio loco: pero no tanto.
Mientras observaba el gran incendio a ras de suelo en Avenida 87 y calle 21 del South West me detuve en uno de los hermosos Arboles de Navidad. Detrás, agazapado,  estaba San Bonifacio deteniendo a los bárbaros teutones listos para el sacrificio en el Arbol de Júpiter, cercenándolo luego y mirando, embelezado, como desde el muñon nacía otro arbolito en su lugar, bendiciéndolo  como el Arbol de la Vida que Representa a Cristo. Quizás haya sido un pino. Entonces, desde detrás de San Bonifacio salió Semíramis hablando  en mil idiomas y asegurando que el árbol es la Reencarnación de su hijo Nemrod, digno de Todas las Adoraciones. El Santo y la Reina entregaron un batón verde a los dueños de la Cadena Wallmart.
Este Diciembre decidí no celebrar la fecha. Pero son otros los motivos. Además, tengo problemas con Santiclós. Y ni siquiera la nostalgia me acompaña.He apagado el teléfono ahora mismo. He cerrado los ojos, además, para tratar de retrotraerme algunas frases vertidas por el gran historiador Will Durant en su monumental Historia de las civilizaciones.
La Cristiandad no destruyó al Paganismo: lo adoptó. De Egipto vino la idea de la Divina Trinidad y la adoración de la madre y del hijo. De Frigia, la adoración a la Gran Madre. El ritual mitra es casi idéntico al sacrificio eucarístico de la misa con que los padres cristianos cargaban al diablo. La Cristiandad de hoy es la Ultima Gran Creación del antiguo mundo pagano.
Evidentemente somos muy poco originales. Excepto, quizás, Machiavello. Como estoy oyendo galopes transfigurados salgo a la calle. Un viejo de barba blanca y gorro rojo cabalga hacia el norte en un trineo futurista. Anda apurado. Aunque las grandes tiendas trabajen a tiempo completo en estas penúltimas Navidades de Occidente. Pobre Nicolás, sigues siendo el eterno remake de los monasterios. Pero está bien. No soy un despilfarrador de tradiciones. Solo soy un tipo libre. Regreso al interior del lugar en donde transcurro. Los dueños están preparando el barbiquiú .Qué Dios les bendiga. O mejor, que sea su hijo por nacer.
La mujer embarazada, el hombre y el burro van Camino de Belén. Detrás se escucha un ruido. El hombre se vuelve. Monten, que el Censo tiene una fecha límite, dice el chofer del Acura. No puedo dejar al burro, dice el esposo de la mujer embarazada.
Mi amigo el de la rastra se encargará de eso.
Mientras la grúa levanta al burro hasta la rampla de la rastra la mujer asegura que ya tiene los dolores pero que no son los dolores de que le habló su prima. Que son otros, beatíficos. El marido la mira con tristeza como si quisiera recordarle que ya lo sabe y que él también sufre dolores de resignación.
A lo lejos, las primeras casas de Belén estan esperando para cimentar el mito en el cumplimiento de la profesía.


Diciembre 24 del 2012.
Wechester, Miami, USA.
Luis Eme Glez.



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