David Petraeus es un tipo duro. Pero se trata un tipo duro del "este". Durante años fue el encargado de amortiguar los gravísimos conflictos post bélicos en Irak y en Afganistán. Y aunque algunos escépticos aseguran que ninguna de las dos guerras ha sido ganada por el Ejército Norteamericano lo cierto es que el par de naciones tienen gobiernos elegidos y que poco a poco se van haciendo con el control de sus territorios. El artífice de tales logros fue el Gran David, un hombre de expediente impoluto y con suficientes garras como para meterse en los discos duros de la gente que siempre está pensando en candidaturas futuras a la presidencia de los Estados Unidos. Colin Powell estaba preparando sus maletas y suficientes personeros importantes creían que Colin había sido el Ultimo Renunciante.
Paula Broadwell consiguió permiso a nombre de sus superiores para estar cerca del héroe en cada uno de los escenarios por donde se moviera. Lo consiguió. El Reality Show le dio para suculentas entrevistas y hasta para una biografía titulada All in que le había pedido King's College de Londres como parte de una tesis doctoral. Pasó demasiado tiempo al lado de un titán que se pensaba conservador y para quien la familia sobrepasa los rangos de lo sagrado desde que uno de sus miembros adquiere Compromisos de Estado. Cuando la Casa Blanca pensó que David había cumplido sobremanera en el Medio Oriente dejando la casa en orden se lo trajo a Washington para que enrumbara a la Agencia Central de Inteligencia por los caminos que exigía la modernidad. Le ordenó entonces a León Panetta que se ocupara de la defensa de la Primera Potencia.
Cuando Petraeus tomó las riendas de la Agencia ya sabía que posiblemente Paula había intentado entrar a su cuenta de correo sin autorización. Pensaba demasiado en eso. Y pensaba, además, en la línea clásica de su rostro hermoso cuando se mira de perfil. Paula se da un aire a Julian More maquillada y David sabe que él tiene la mirada de un potencial Agente Bond. Tanto como Daniel Craig. Así que el Jefe de la CIA decidió que era hora de prepararse para renunciar al cargo si aceptaba que era un cargo de "compromiso estatal". El FBI estaba tras los pasos de la señora Braodwell. David Petraeus no estaba siendo investigado como no fuera en el sentido de que sus contactos con la escritora podían poner en peligro información confidencial.
Tres días después de las elecciones el señor Petreaus llamó a Barack Obama para entregarle su renuncia. El reelegido presidente se la aceptó en tanto le colmaba de elogios "por los inestimables servicios prestados a la nación". Petreaus le había contado que fue infiel y que no había podido evitarlo y que ello le avergonzaba ante su familia y ante el país. Obama nombró a un sustituto provisional mientras Michelle le traía un ejemplar de la revista Slate que las niñas Obama habían estado hojeando por curiosidad en donde se decía que Paula Broadwell era su amante y la dama objeto de la confesión del héroe. Barack le susurró al oído que fuentes superconfidenciales le habían informado que Mitt Romney estaba furioso porque esta "información tardía" hubiera podido ser una contrapartida a las bondades inesperadas de la tormenta Sandy.
En Charlotte, Carolina del Norte, cuatro días después, los esposos Broadwell conversaban acerca del affaire en el consulado norteamericano en Bengasi que está en agenda para ser investigado seriamente en los próximos días. La sangre del embajador aún está fresca y todos saben que el sitio en el este de Libia era una Gran Base de la Agencia y nadie se explica tanta falta de protección y tanta demora en hacer público que el evento fue un acto terrorista más y nunca una reacción extemporánea al famoso documental californiano que tachaba de ingenuos a los musulmanes. Los niños Broadwell trajeron los diarios acabados de llegar.
Los Broadwell no están suscritos a la revista Slate.Noviembre 9 del 2012.
Wechester, Miami,USA.
Luis Eme Glez.
...cada vez que vengo, tengo que comentar algún cronintario tuyo, muchacho. Este parece un breve guión para cine.....Por cierto ya no se habla del Affaire....o muy poco.
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