Oscar Niemeyer detuvo su sueño hablado y se estiró en la cama incurva. Levantó sus hombros y las clavículas tocaron sus orejas. Dobló sus brazos por los codos y le enfermera se dio cuenta de que el ángulo resultante no era de noventa grados. Engarrotó sus dedos sin cerrarlos y parecían las garras de un tigre al acecho. Abrió sus piernas y las dobló por las rodillas y otra vez la enfermera se quedó pasmada porque el ángulo no era agudo. Entonces el arquitecto se contorcionó todo y la enfermera creyó que estaba asistiendo a la visión suprema de una estructura post futurista nacida desde la nada mas elíptica en una simple y ordinaria cama de hospital. Filmó la postal con una Canon de última generación para regalársela al genio cuando fuera dado de alta. Estaba orgullosa de que la Presidenta la hubiera elegido para cuidar al hombre que había domado al concreto para convertirlo en estatuas habitacionales y públicas.
Finalizando la década de los ochenta y cuando las dictaduras desaparecen del mapa político de América Latina, Oscar Niemeyer regresa a su Brasil del alma. Para comenzar la última fase de su obra creadora. No son épocas de levantamientos de ciudades. Son tiempos de embellecer a las ciudades con monumentos arquitectónicos que perduren para la posteridad. No está pensando en edificios pirámides que puedan ser desempolvados dentro de siete mil años. Está centrado en obras maestras que signifiquen retos para las nuevas generaciones de arquitectos artistas, cuyas sensibilidades sean tocadas por la necesidad de domar el paisaje en aras de la estética. De la estética anforal. La funcionalidad no tiene por qué estar reñida con la vista encantada. Brasil puede crecer hacia arriba en los espacios soberbios de Sao Paulo y en los sitios de Río donde los cerros coarten el ensanchamiento estructural. El no es Frank Lloyd Wright. Por tanto no es hombre de Casa de Cascada, pese a la disciplina espacial y el respeto por el entorno del norteamericano.Chicago y Nueva York lo atosigan porque no puede mirar a sus monstruos de concreto y acero sin intentar acariciarlos en su mente privilegiada como si fueran espacios femeninos o ríos sinuosos o mogotes sublimes. Las torres del mundo le provocan vértigo. Siente un respeto soberano por Alvar Aalto y por Gaudí y por Calatrava pero sus ópticas están marcadas por los sudores elípticos y cóncavos de las chicas que bailan en cada sambódromo de carnaval y en su cerebro nada mas hay espacio para lo renovador. El Premio Pritzker de 1988 le enaltece porque es el equivalente del Nobel en Arquitectura y aunque algunos de los demás ganadores- digamos Luis Barragan, Rafael Moneo, Phillip Jhonson, Richard Mieir, Fumihiko Maki, Kasuyo Sejima o Rem Koo Lhass- admitan que se sienten orgullosos de estar en el mismo podio para él los premios son relativos y solo se siente un tipo diferente que no superior.
De pronto Oscar se desengarrota y le pide otro vaso de maracuyá. Con casi todo respeto le pide que se vuelva y que modele un minuto para él. La enfermera sabe que la petición puede estar en el programa de Dina y ejecuta su danza de bata blanca y olor a quirófano. No coquetea. Sabe que está realizando una acción profesional para un pintor de perspectivas areodinámicas. Para ella Niemeyer no es un viejo que desvaría debajo de sus pulmones enfermos. Es solo un hombre que le ha elegido, quizás, para el próximo parto estructural. puedes alcanzarme una bolsa que está debajo de esa mesita le pide con humildad dentro hay un disco.
pudieras colocarlo en el portador del DVD pregunta. La enfermera ejecuta sus peticiones y sabe que posiblemente esté en la Agenda de la Presidenta pero no desconoce que va a asisitir a alguna presentación de obras magistrales del hacedor de cosas curvas. Como su cuerpo embatado de blanco invicto. poncha play y si deseas mirar pues hazlo bonita. La enfermera observa.
ese es el memorial de américa latina de 1987 sao paulo un complejo escultural simbólico sao paulo necesitaba su propio cristo redentor mira su mano herida sangrando observa sus llagas es américa latina que sangra todos los expolios yo creo que cristo fue el primer gran comunista de la era moderna y a veces me enorgullesco de que fidel castro haya dicho que él y yo somos los últimos comunistas que vamos quedando en el mundo aunque yo sea un producto de la etapa mas pura esa es la catedral de brasilia sus columnas son como unicornios descornados que miran al espacio mientras se curvan y se abren como si desearan mostrarse dialécticos el sincretismo brasilero urgía de sitios que rompieran con la oscuridad inquisitorial de los espacios adustos ese es el casino de funchal en portugal un ovni muy poco sofisticado que parece anclado en la tierra los casinos son un 99 por ciento de irrealidad y un 1 por ciento de sueños ese es el museo que lleva mi nombre en curitiba un simple huevo sobre una gran pata de gallina y finalmente mi única obra en españa el centro cultural de asturias un gran angar para aviones curvos de donde emerge una especie de tren ave en desbandada si quieres dejémosle ahí porque ahora viene un documental sobre brasilia que no me place porque la ciudad ya no es lo que planeamos con lucio y con burle si deseas algo excelente sobre la ciudad caza un programa magistral de Dan Cruikshank sobre la ciudad que a veces replisa el canal de teve en espanol hitn me puedes alcanzar la pastilla de la hora con agua por favor no me mires así querida déjame engullir píldoras ligeras ante tanto suero fisiológico y tantos antibióticos intravenosos
Le enfermera vertió un octavo de maracuyá en el agua y le pareció que Oscar no se había dado cuenta. Quiso decir que Kaká, Lucio y Nelson Piquet habían nacido en la ciudad que ayudó a diseñar pero el genio se volvió del lado derecho y creyó que intentaba dormir.Le dejó hacer.
Oscar Niemeyer es el autor de mas de seiscientos proyectos arquitectónicos en todo el mundo. Su lucidez a prueba de mediocridades agrandará esa cifra. 104 años es una bicoca para un tipo salomónico.
La enfermera no pudo esperar a que le dieran el alta médica. Le entregó la foto del hombre curvo. Oscar Niemeyer sonrió. por ahí dicen que soy el inventor de los mundos curvos te parecería bien un edificio con esas formas tan extrañas. Me parecería. Oscar se sentó en la cama.
dame otro vaso de agua y no me des otra cápsula y no le eches maracuyá al agua impura que le temo mucho a la gastritis no no me des agua en ese vaso torre dámelo en aquel con cintura de garota
Mayo 20 del 2012.
North West, Miami, USA.
Luis Eme Glez.
este si es genial, querido...waooooooo
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