Sunday, April 15, 2012

LA PENULTIMA DEPORNOVELA EN MIAMI. ( 2 ).-

Los Marlins de la Florida nacieron en 1993 como Franquicia ampliada de la Liga Nacional de Beisbol de los Estados Unidos. Durante muchos años la ciudad de Miami - y sobre todo su poderosa Comunidad Cubana - habían luchado por tener un equipo en las Grandes Ligas. Otros residentes  del área metropolitana provenientes de países beisboleros también arrimaron sus hombros para que se pudiera lograr tal empeño. Cuatro años después, con un equipo cuajado de superestrellas, Los Marlins ganaron la Serie Mundial  a los Indios de Cleveland bajo la batuta de Jim Leyland, un mánager con pedigree de ganador. Tanta clase posee Leyland que es el actual Campeón de la División Central de la Liga Americana y estuvo a punto de discutir el Campeonato Mundial contra Los Cardenales de San Luis. Solo que se topó a un equipo tejano muy inspirado, con suficiente experiencia en esta clase de Semifinales.
Sin embargo, las altas esferas de Los Marlins desmantelaron al equipo y a su dirección técnica inmediatamente después de ganar la Serie Mundial. Y no sería hasta el  2003 que la ciudad podría aplaudir a otro tean de altura capaz de arrebatarle el Campeonato a Los Yankees de Nueva York. Para una Franquicia tan joven - solo 19 años - poder exhibir dos trofeos de Campeonato Mundial en sus vitrinas es casi una heroicidad. Aquella vez, un hombre de mas de setenta años llamado Jack Mc Keon, habia sido el artífice. Pero la necesidad de sanear cuentas y de engrozar arcas siguió siendo un virus mortal en los discos duros de la Gerencia de Marlins. En un final, el béisbol profesional, más que un deporte, es un negocio deportivo. Fue así que los aficionados abandonaron el Sun Life, asegurando que tanto como por la gran distancia del Stadium de Los Dolphing al centro de la ciudad, lo hacían, mas bien, como protesta silenciosa ante los pésimos manejos de los dueños, destrozando plantillas establecidas nada mas concluir una temporada exitosa. La televisión mostraba las butacas vacías y los peloteros no podían aspirar ni siquiera a un Will Card. Daba la impresión de que la Franquicia se iría a otra ciudad y de que el béisbol profesional había sido solo un espejismo en las aguas diáfanas de la Bahía.
La temporada del 2010 parecía significar el despegue de Los Marlins de la Florida. El equipo se nutrió de algunas figuras jóvenes que presagiaban un futuro halagador y le regalaron la conducción técnica a un cubanoamericano llamado Freddy González. Después de la partida del lanzador Liván Hernández, ningún cubano había estado en las nóminas del team. La Comunidad no lo concebía. Muchos pensaron que la jugada había sido una estrategia de los dueños. Muy pronto se comenzó a hablar de indisciplinas y desinterés deportivo. Tony Pérez, una de las mayores glorias del béisbol cubano y Salón de la Fama, lo advirtió. De nuevo el concierto de butacas vacías y el enojo de los fanáticos. Hasta que el "atleta emblema" del equipo le dijo a Freddy que no le diera órdenes porque "ni siquiera había jugado pelota profesional". Hanley Ramírez comenzó a bajar su promedio ofensivo y solo capturaba las pelotas que le llegaran de frente en el short stop. Algunos expertos dijeron que deseaba ser cambiado a otro equipo. Freddy no lo sancionó y cada visita al Sun Life o a las pantallas de la televisión se convirtió en un himno al aburrimiento. Para ese entonces los peloteros jugaban con nivel de Clase A. Despidieron a Freddy González, quien al otro año se iría a dirigir a los Bravos de Atlanta en compañía del astro de la segunda base Dan Ugla. Freddy perdió el Will Card con Cardenales de San Luis en el último segundo de la temporada y es hoy el mánager estrella del equipo de Georgia.
Edwin Rodríguez, un expelotero puertorriqueño que dirigía en las Sucursales de Los Marlins se hizo cargo del equipo de manera interina. Pero el 28 de Junio del 2010, mientras jugaban contra Los Meets de Nueva York en San Juan de Puerto Rico, le quitaron la Interinatura y le dieron la Dirección. Edwin sabía que llegaba solo como apagafuegos para tratar de llevar al fondo de la temporada a un equipo que jugaba casi por obligación.
Rodríguez había tenido un paso efímero por Grandes Ligas. Durante tres años militó con Los Yankes  de Nueva York y con Los Padres de San Diego, entre 1982 y 1985. Sin penas ni glorias. Pero este plus lo convertía en ex pelotero profesional y por lo menos la "cara de la franquicia" no podía acusarlo de no haber pasado por tan exclusivos diamantes. Edwin terminó la Temporada y encantado se enteró de que Marlins de la Florida le extendería su contrato para que comandara al team en el 2011.
Ese año, a los grandes prospectos de Marlins - que estaban dando sus frutos, ciertamente-, se les agregó el segunda base venezolano Omar Infante, proveniente de Bravos, y el cátcher Jhon Buck. Con una rotación de pitcheo aceptable el equipo arrancó la Temporada a todo tren. Los fanáticos volvieron al Stadium y la confianza parecía restablecida. Durante mas de un mes el equipo comandó la División Este de la Liga Nacional y se aseguraba que la lucha sería a muerte contra los Phillies de Filadelfia y no precisamente por el Will Card. Pero nada mas lesionarse el lanzador estrella Josh Jhonson el equipo cayó en picada y no se recuperaría jamás. Edwin renunció y la Gerencia, tratando de provocar a los milagros, se trajo al viejo Mc Keon que ya andaba por 80 años. Como Edwin en la época Freddy, el ganador del 2003 solo llegó para conducir a la nave averiada a mal puerto mientras se terminaba el nuevo Stadium en el centro de la ciudad y se hacía todo lo posible por arrebatarle a los Medias Blancas de Chicago a su DT venezolano  Oswaldo Guillén, a quien se le pediría opinión relacionada con los planes de contratar a  peloteros de altísimo nivel. La frase de orden en el Miami de los primeros meses del año 2012 sonaba así "stadium nuevo, DT nuevo, equipo nuevo".
Ozzie Guillén fue contratado para dirigir cuatro años por diez millones de dólares y al fin los fanáticos se convencieron de que esta vez sí que los amos estaban descubriendo sus cajas fuertes. Cuando vieron llegar a José Reyes, a los abridores Mark Buerle, Carlos Zambrano y al cerrador Heat Bell se juraron que asistirían al Marlins Park todo el año y por adelantado compraron quince mil entradas de temporada completa. Repletaron el Stadium cuando permitieron la entrada gratuita para degustarlo y cuando Los Marlins jugaron dos topes de exhibición contra equipos de Haigh Scholl  de la ciudad y otros dos contra  Los Yankees de Nueva York. A pesar de que los fanáticos cubanos conocían algunas posturas ditirámbicas de Ozzie Guillén no le dieron importancia porque  el hombre solo se ocupaba de hablar de los asuntos de su natal Venezuela y aquel alarido eufórico que mencionaba a Chávez post victoria en la Serie Mundial frente a Astros de Houston les parecía solo una salida romántica que solo buscaba conseguir de Citgo gasolina gratis para su auto. Durante uno de los partidos de pretemporada Ozzie fue expulsado por reclamar buena una bola que pasó rozando la línea de primera base y el umpire cantó foul. Tampoco le dieron importancia porque no era nada malo tener a un mánager joseador que se fajara por su equipo sin temor a las consecuencias.
Pero en pleno inicio de la temporada 2012 Ozzie Guillén fue entrevistado por la revista Time. Parece que se sintió  analista político. Y sus palabras traspasaron las fronteras de Venezuela.
Dijo que amaba a Fidel Castro.

Abril 15 del 2012.
Luis Eme Glez, Miami, USA.



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