Una mujer, a la que quiero mucho, acaba de cumplir años en Cuba. Cuarenta, para ser explícito. Se trata de la segunda década en que tiene que finalizar el número de sus años con la sílaba " ta ". No se cree una abuela todavía- de hecho, su hija apenas está por cumplir los ocho- pero ha estallado "soy una temba, amigo mío". No tengo que explicar qué es una temba, obviamente. Posiblemente haya tratado de hacer humor mientras se prepara para los cambios que aún no llegarán. Escribí este poema desbocado para ella.
En pos de la calma medida.
Mientras la niña no cumpla doce años
( la precocidad es rara avis)
la vida es una madeja de algodón (impecable)
en donde los sueños juegan
a morderse los empeines.
Después, ah, después,
la niña es una chica que ha entrado a la Pasarela Vino
para domar la Gran Carpeta Roja
en donde sus venas y arterias
caminan al encuentro de los otros sueños.
Así, de salto en salto
de espasmo en espasmo
de jadeo en jeadeo
de sonrisa en sonrisa
de placenta en placenta
sus días transcurren entre lapsus
en donde la Lluvia Roja da paso al misterio de las flores.
Y una madrugada el cuerpo
satisfecho de artificios
reproducido ya
emite su SOS por los ausentes.
Cuarenta años luego avisa
de que las primaveras se van en desbandada
y que unos aullidos más tarde
las llamas del cielo se mutarán tarde plácida
para que las farmacias quiebren
en el olvido de sus clientas
y en la adorable economía de la Seguridad.
Y para que los amores
se multipliquen
en la carne trémula.
Luis Eme Glez.
Abril 13 del 2012, Miami, Usa.
Despampanantemente adorable, querido. Pero, please, no seas tan bad, amor.
ReplyDeletetu estás loco, querido......
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