El Papa Paulo Vl colocó en su Agenda "visitar Castel Gandolfo en Julio". Como a casi todo el mundo la muerte de cualquier ser humano lo disminuía. Por tanto estaba triste porque su mediación en el Affaire Moro no había llegado a buen término. No está documentado pero es posible que el asesinato del político haya influído en el agravamiento de sus dolencias. Karol Wojtila andaba al acecho de la Túnica Sagrada. Calculaba que ahora era el turno de una nación que hacía catolicismo detrás de la Cortina de Hierro. Si era posible que en la Casa Vaticana pronunciaran Polonni en vez de Polonia las posibilidades de salida del Humo Blanco aumentarían su valor en la Bolsa Sacra.
Paulo Vl decidió visitar al recién estrenado Presidente Sandro Pertini antes de irse a la Residencia Papal. La Casa de Descanso de los Papas era un gran aliciente para restaurar heridas del alma. No estaba seguro si tambien las físicas pero allí había mucho verde y la brisa soplaba como si San Pedro estuviera todo el tiempo aupando ráfagas en pos de sus Sucesores. Sandro le concedió un par de horas. Posiblemente le susurró "nada del caso Moro, Su Santidad". Paulo Vl respiraba con dificultad y necesitaba oxígeno. Las amenazas de infarto se concretaron el seis de Agosto de 1978. Uno, masivo, se lo llevó. Porque a Castel Gandolfo se va a descansar. Y a morir. Sin embargo, Paulo Vl se marchó con el doloroso consuelo de haber podido presidir el funeral de su amigo Aldo Moro.Yo acababa de cumplir años y me dispuse para el primer destape de Documentos Desclasificados.
En los próximos meses- y durante años- se hablaría mucho de la Operación Gladio aunque sus verdaderos intríngulis solo serían develados en 1993. Para muchos Estados Unidos confió a la CIA el seguimiento del político italiano que trataba de insertar comunistas en el Gobierno de Italia. Se aseguraba que las propias Brigadas Rojas eran un engendro de la Agencia para desbancar a Aldo Moro. En algún momento la viuda de Aldo destaparía lo ocurrido durante una cita en la que compartió con Henry Kissinger y un alto oficial CIA. Me advirtieron sobre el grave error que estaba cometiendo Aldo al intentar introducir comunistas en el Gabinete, me dijeron que eso podía costarle la vida tanto como a Salvador Allende, declaró. La viuda agregó que estas palabras enfermaron a su marido y que estuvo a punto de retirarse de la política. No se dijo si la cita tuvo lugar en Long Island o en alguna aldea de Sicilia.
El caso es que para muchos el Gobierno italiano no hizo lo que debía durante el encierro de Aldo Moro. Parecía suficiente con haber tenido que gastarse a un Garibaldi y a un Duce. Y tener que aguantarse, todavía, a un Berlinger. Aseveración que tomó mas relevancia cuando de nuevo la prensa se hizo eco de otras declaraciones de la viuda de Moro. Ocurre que sus "amigos políticos" habían colocado en su boca palabras que ella desmintió sin posibilidad de vuelta atrás. Jamás dije que mi marido no podía ser objeto de cambio a ningún precio, sentenció. Como si quisiera recordar "qué mas da que hubieran liberado a unos pocos partisanos de Moretti a cambio de la libertad de un hombre de bien",
Mario Moretti realizó su carrera "católica conservadora" en Milán empinado por mecenazgos de alta relevancia. Siempre estuvo por la violencia. Quizás solo retornó a Roma para preparar el Secuestro Moro y tenerlo 55 días guardado mientras esperaba el Humo Blanco que nunca salió del Quirinal. Muchos se preguntaron aquellos días si en realidad esperaba alguna señal del Gobierno. Finalmente fue capturado en 1981 y ese año las Brigadas Rojas dejaron de ser. La Fiscalía le condenó a cumplir seis cadenas perpetuas y algunos católicos bien intencionados dijeron que tal sentencia era obra de Paulo Vl desde el Masallá. Sin embargo, Moretti cumpliría muy poco. En 1994 saldría con libertad condicional. Durante sus trece años- casualmente una cifra bíblica marcada por la traición- de encierro Moretti fue una puerta tapiada si descontamos una extraña agresión que le tocó intramuros. Hoy día es un italiano mas e incluso tiene un buen trabajo.
Pero los tiempos han cambiado e Italia está imbuida en primas de riesgo y posibles rescates mientras el estado de Bienestar Mediterráneo hace aguas. En Roma no hay Brigadas Rojas ni el Partido Comunista tiene intereses especiales. Dentro de las murallas de la Ciudad Eterna el tercer Papa Peregrino se ocupa del Sábado Santo y no tiene por quien interceder como no fuera por los millones de seres que sufren la Desconsagración de la Primavera.
Los poderosos italianos de la Casa Vaticana solo están mirando sus Relojes de Arena y sus Compás de Espera. Saben que ahora les toca a ellos, qué es su Turno Tronal. Basta ya de hablar etrusco e italiano con acento. La poliglotez es una falsa. Que se levante el dulce acento de Toscana en el Estado Vaticano en tanto los latinismos se van evaporando entre polvo de sotanas.
Mientras, una parte del mundo- oh, los ditirambos de la Fe- elucubran sobre quien será el cuarto Papa Peregrino cuando el ario de las Doctrinas haga mutis y se disponga para preguntar a San Pedro "dónde me pongo Apóstol".
Donde quieras, hermano, soy judío pero la Iglesia es Ecuménica.Abril 7 del 2012.
Luis Eme González,
Miami, USA.
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