Saturday, August 27, 2011

EN VISPERAS DE UN LARGO VIAJE. (27).-

Le pedí a Cecy Domínguez que me permitiera echar un vistazo a mi correo. La charra estaba tirada en su cama napoleónica con la rodilla derecha levantada y semicubierta con un género azul celeste mirando televisión. Había un mensaje de Chica Astro. Me decía que muy pronto acabaría con sus "pendientes" y de esa manera podríamos vernos en la capital de México. Pero para ese momento mi disco duro estaba formateado para no recuperar esperanzas, para no aceptar su silencio telefónico y además se trataba del día en que viajaría a la Frontera. De modo que destrocé la información por la que tanto había esperado y sufrido y me dispuse a preparar mis avíos de viajero sin retorno. Semanas después la Mujer Invisible me retaría por mi decisión "inesperada e increíble" y me acusaría de poner en sus labios y mente palabras inciertas y me alertaba, otra vez, de que no debía pensar por ella. Relacionarse con chicas de este temple es como ver girar una noria renacentista y mirar como el agua pasada duda en mover molinos. Pero, madre mía, cómo me ocurre verme enredado en chapuzones dilúvicos. Además, no se trataba de un correo de Ojazos. Cuando llegó su correo estaba listo para creer que Chica Astro era una mujer minusválida que se dedicaba a cazar contactos desde una silla de ruedas clavada en el piso de su casa. Y que este mensaje era solo una broma macabra que desharía enseguida con otro pretexto para no verme.
Por si mi viaje a un lugar a donde "juré" no llegar jamás pudiera traerme implicancias ensayé de nuevo mi libreto leyenda. Andaba fichando información relacionada con cubanos que se establecieron en el siglo XIX en México como exiliados del régimen colonial español y debía visitar las ciudades de Matamoros, Reynosa y Tampico en el Estado de Tamaulipas pues era muy posible que el más glorioso de todos ellos, José Martí, las hubiera frecuentado buscando información para lo que sería su futura novela Amistad funesta. Por cierto, José Martí era mi "prioridad" y la segunda etapa de un tour que terminaría en Veracruz para precisar detalles y tratar de encontrar novedades relacionadas con su arribo a ese puerto caribeño en 1875. Ciertamente yo había realizado en Cuba una breve investigación acerca de la estadía de Martí en México y sus amores con Rosario y jamás pude olvidar al Castillo de San Juan de Ulúa que al parecer fue lo primero que observó desde el barco en un país al que amaría con especial predilección. Las autoridades consulares mexicanas en Santiago de Chile sabían de este último interés y cualquier simple indagación podría corroborar mi perfil profesional. Por lo demás - y con todo respeto -dudaba de los conocimientos literarios foráneos de los honorables miembros de la Policía de Inmigración charra. En un final aún suponía que el pasaporte visado por medio año me daba total inmunidad en toda la nación y que el acápite "no visitarás la frontera norte" era una vacuidad burocrática, una especie de "onceno mandamiento" dictado por dioses muy nacionalistas.
Cecy me regaló una gran bolsa en donde vertí las cosas que consideré imprescindibles para llegar hasta Fort Myers y le dejé encargado el resto de mi maletín gusano que quedaba con algunos objetos de cierto valor material. Destaco algunas poleras deportivas excelentes, toallas, ropa de cama y sobre todo un par de botas vaqueras color café claro que le había comprado a los exquisitos artesanos del Sur de Chile en La Vega Central. Sin embargo la prioridad estaba signada por las cartas de mi madre, atesoradas como reliquia indeleble, redactadas con sus letras grandes y con su peculiar manera de escritura cursiva. Había textos de mi hermana, otros documentos y fotos especiales. Pedí a Cecy que mantuviéramos el contacto y de esa manera ella sabría a qué dirección envíarmelas en Miami. Me aseguró que mi deseo era "sagrado" y le dije  que en caso de costar demasiado yo correría con el gasto de envío. Hizo silencio para afirmar con la cabeza, tal vez pensando en que acababa de regalarle tres semanas del arriendo, todo el Depósito y los regalos de las mexicanas en caso de que no vinieran por ellos.
Mi maletín gusano era un obsequio de una de mis primas en Caibarién. Negro, amplio, con sobrebolsos, de asas funcionales y una elasticidad soberbia. Su valor era nostálgico. Había llegado desde los Estados Unidos en un viaje de alguno de sus hermanos y yo se lo había prestado como tres veces al Inca para sus visitas a Perú. Era, pues, un gran gusano internacional que había viajado mucho por América y que tenía las huellas de personas a las que quería con especial devoción.
Al filo del mediodía Fedex me llamó para decirme que estaba en camino. Cecy me permitió un par de fotos en el descanso de las recámaras y una de las hijas nos hizo una en donde yo la abrazo. Cuando me disponía a bajar le pregunté a la mexicana "alguna queja, algún problema, me queda algo por resolver". Cecy Domínguez me miró desde sus títulos de Astróloga, elevó sus párpados y demoró unos segundos en responder. "Me enamoré de ti", dijo. "Cuándo salimos", bromeé. Sus cuatro palabras no fueron dichas para ser tomadas al pie de la letra. Quiero creer eso. Tantas mujeres las habían pronunciado siempre en todas las latitudes y yo sabía que generalmente se referían a la manera de ser, al concepto caballeresco y al desenfado con el que yo tomaba lo que para muchos era prioridad y trampa. Es verdad que siempre lo habían expresado en la dualidad pero cada vez que lo oía me recordaba bromeando con mi gente "el día en que no sea un galán todavía me quedará la praxis y la muela". De toda suerte, supongo, Cecy se quedaría "enamorada" de mis dotes "materiales", esas que estarían en peligro de ser recuperadas en tanto yo no traspasara las aguas del Río. Finalmente, Cecy era una mujer separada, libre por tanto, y muy bien le cabría el derecho de elegir no tirar jamás la primera piedra. Semanas después  me diría, vía email, que a los lugares a donde había acudido le habían dicho que era imposible enviar "esas cosas" a los Estados Unidos y que de ser posible tenían que ser canceladas en México. Lo que era cierto pues lo comprobé en una Oficina Postal de Miami. Le pedí que investigara el costo del envío y solo respondió que era muy caro y que al parecer tenían que revisarlo. Dije que no importaba, que lo hicieran. Entonces me aclaró que "estaba enfermita y que no podía correr con los trámites" de momento. Insistí en que cuidara muy bien mis documentos, que eran la prioridad. Reprometió hacerlo. Ciertamente los documentos eran la "prioridad". Pero yo quería mi gusano con todas las cosas de valor que había elegido en Santiago de Chile para usar en Estados Unidos y no tener que molestar a ninguno de mis familiares y amigos.
Para ese instante estaba pensando pedir a Fedex que fuera por ellos y que viera qué pasaba en realidad con el envío hacia los Estados Unidos. Pero el Hijo de la Señora Invitante estaba preparando su viaje a México desde Argentina ( donde también pasaba cierto autoexilio post libertad condicionada) y se lo recomendé como arrendatario solvente. Finalmente arribó al Df y en efecto ocupó una de las habitaciones en su casa. El intercambio de mails en relación a mis propiedades cayó en un bache hasta que la Dama mexicana me dice que "hizo lo que yo le había dicho, o sea entregar mis documentos especiales al amigo chileno, regalar las cosas de mi maletín, botar las superfluas y quedarse ella con los botines". Sin comentarios. Yo seguí insistiendo en "mis documentos" pero jamás dejé de decir "mi gusano". Debo agregar que Ojazos Michoacanos nunca fue por sus presentes y que por supuesto Cecy Domínguez se los quedó. Tenía una semana para hacerlo. Chica Astro sí fue por ellos y luego me agradecería por "la gran cantidad de cosas" y me reprocharía que por mi culpa "engordaría unos gramos". Hoy mismo no he reanudado la relación con Cecy - tampoco le he vertido mi opinión -, aunque es mi "contacto" y la veo todo el tiempo en el MSN, los contactos con Chica Constelación están frizados y Ojazos es solo una mujer a la que a veces encuentro en las Salas de Chat, siempre la misma, sin mentir ni contradecirse, charlando conmigo como con cualquier cibernauta y pidiendo el MSN si la charla resulta fructífera. Entro con niks  diferentes pero a veces dejo que me "descubra" y salgo decentemente después de saber de su familia y de su estado de salud. ( 1 ).
Fedex me confirmó que, efectivamente, el hijo de la Señora Invitante tenía en su poder mis documentos y me pidió una dirección a donde enviarlos. Por otros motivos el chileno debió abandonar la casa de Cecy y pasó, de manera provisional, a la de Fedex. Se la envié pero todavía no han llegado.Tampoco he recibido un mail que diga "documentos en camino". Entre otras cosas, mi madre me escribía "cuídate, niño, que tú no conoces a esa gente"(se refería a los chilenos), "hijo, desde que te fuiste aquí no viene ni un alma" ( se refería a los muchos amigos que se la pasaban en mi casa por los mas disímiles motivos), "Ay, hijo, qué ganas tengo de verte". Frases como estas, redactadas con una caligrafía especial, nacida en las aulas de la escuelita para pobres bajo la batuta de Caridad Almanza en la arbolea de "Gucende", olorosas a corazón partido, pueden perderse solo porque yo decidí no exponerlas en el largo y difuso viaje a la Frontera y opté por confiarlas a una de las herederas de aquellos que fundaron Ciudad México sobre pantanos y espacios lacustres. ( 2 ).
El bocinazo en la calle me dijo que se trataba de Fedex, el Gran Hombre Siempre Puntual de los Mil Sindicatos. Me despedí de Cecy. Fedex llegaba solo y me senté en el sitio del copiloto. Te vas seguro, preguntó. Sí señor, hermano. Tenemos tiempo hasta las  nueve, así que recorramos otra parte de la ciudad y visitaremos mi casa. Eran poco mas de las dos de la tarde. Usted manda, expresé. Ojalá te arrepientas, yo también creo que te mereces unas buenas vacaciones. Gracias, pero tengo que irme.
El Nissan enfiló una hermosa Avenida hacia lo que calculé era el Suroeste de la urbe. A nuestra derecha pasaban altos edificios de Corporaciones Internacionales, hoteles Cinco Estrellas, Consulados y Embajadas y suntuosos cubos de oficinas. Por la izquierda se desplazaba un bosque interminable salpicado de espacios vacíos, cobertura estructural y una fauna austera e indiferente.  Será este el bosque de Chapultepec y esta la Avenida de la Reforma, me pregunté en silencio.
Le dije a una rancherita que si me lavaba el paño.

( 1 ).
Ojazos Michoacanos me encontraría meses mas tarde a través de Internet. Buscó mi nombre y mi teléfono. Me juró que no había recibido ninguno de mis correos avisantes y entonces se los reenvié todos. Los leyó aunque no dudara de ellos. Hasta que, revisándolos, se dio cuenta  de que lo que había pasado era que yo los había enviado, por error, a una destinataria con un nik casi idéntico al suyo, cuya penúltima sílaba era lo único que los diferenciaba. Tenía razón: a veces yo cometía ese error cuando pinchaba el nik que no era. Y me había equivocado precisamente cuando no debía y ella estaba dispuesta - me dijo - a verme en el DF sin exigir una respuesta que hablara de "motivos". Así que hemos reanudado el contacto cyber aunque  a la magia del ayer le falte la varita original y el truco resulte  un poco menos digerible.

( 2 ).
Cuando Cecy Domínguez me dijo que había despedazado mi gusano no sin antes entregar mis cosas "priorizadas" al hijo de la Señora Invitante ya me había contado que "ese señor se había ido sin avisarle, sin pagarle mucha plata y  que le habia destrozado la recámara y se la había dejado llena de humo y de brujerías". Consulté con Fedex. Me lo confirmó. Pero me dijo que "el chileno pensaba cancelarle lo que le debía y pagar por los daños". Sin embargo cuando le conté que al parecer  "la enana" se había cogido todas mis cosa con el fin de cobrarme a mí por ser el recomendador el Charro expresó que entonces  "la enana" ya estaba pagada y que "no había nada que cancelar". Elemental Watson.
Ojazos llamaría a Cecy para identificarse y la astróloga respondió contándole todo lo que le había hecho "el amigo de Luis" a su recámara.

Agosto 27 del 2011.
Miami, North West, USA.
Luis Eme Glez.




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