Thursday, April 7, 2011

ALTERNATIVA.( 9 )._

El Administrador me dijo "bienvenido" y antes de entregarme una de las Vaineras  aclaró que comenzaría ganando 150 000 pesos  hasta que "aprendiera" a trabajar porque él solo tenía "la información de mi amigo" y necesitaba "ver para creer". Era demasiado poco salario, sobre todo ahora que tendría que viajar en la locomoción colectiva, acumulaba deudas por 190 000 pesos y estaba literalmente desnutrido. Pero no tenía alternativas y sabía que era cuestión de lo tomas o lo dejas. Así que lo tomé. Como ese día solo llegué para "conversar" y conocer como se trabajaba en mi nuevo destino observé el entorno y escuché una miniconferencia del Administrador, seguidor empedernido de los grandes oradores chilenos de la contemporaneidad.
La Casa Matriz de Alhambra Ltada estaba en Coquimbo, una ciudad costera de la Cuarta Región y el dueño se había trasladado para Santiago porque sus planes futuros incluían establecerse en la capital de Chile y ganar de a poco los mercados del Sur. La prioridad de la Fábrica eran los conos para helados y cada semana el camión Iveco llegaba repleto de grandes cajas de 1750 unidades. La fabricación de vainas para cuchuflís estaba en sus albores, así como la búsqueda de clientes metropolitanos. Había dos vaineras stándar y como seis coneras de diferentes matrices. Ese día trabajaban dos operarios y me di cuenta que si bien las máquinas eran muy parecidas el proceso de llenado de las cajas era casi desesperante pues nunca se acababa teniendo en cuenta que había que meter unos diecisiete conos por línea y encajarlos y la máquina botaba cuarenta y cinco cada un minuto quince segundos y la caja receptora podía colapsar y "pillarte" si no se precisaba de una velocidad de espanto. Porque los conos, a diferencia de las vainas, no se vertían en una caja madre.  Aquí los trabajadores sí apagaban sus equipos a la hora de la colación. Mañana conocería el Dueño porque estaba en su casa de la Cuarta Región. Su pieza, aquí, estaba a un lado de la Fábrica y formaba parte de la Instalación.
Cuando me marché sabía que en Alhambra Ltada solo se trabajaba hasta el viernes, que  no se trabajaban doce horas diarias a menos que hubiera relevos y que a partir de las once cajas stándar cada una agregada se cobraba como producción extra, así como que generalmente se pedía trabajar los sábados y en ese caso cada caja tenía un valor de 1000 pesos. Me pareció la pega mas "humana" y mas "legal" y se me aseguró que los salarios siempre se cobraban "como corresponde". Dije que prefería me saldaran cada quince días. Apenas podía asumir que hubiera tenido que regresar a un trabajo que detestaba y el mismo que casi me provoca proferir un juramento terminal. Me consolaba la idea de que al menos las condiciones serían abismalmente mas adecuadas a lo que entendemos por "normalidad laboral". Esa noche no dormí haciendo cálculos financieros y jugando con el tiempo. Y tomé una decisión a largo plazo: de ahora en adelante la única prioridad sería ahorrar porque todas las posibilidades de salir hacia los Estados Unidos se habían estrellado contra la imposibilidad de conseguir el dinero requerido para lograrlo por la izquierda. Sabía que ello me llevaría muchos años y solo pedí a la Suerte poder lograrlo antes de los 55.
Barajé la posibilidad de cambiarme para las cercanías de la nueva Fábrica con el fin de ahorrarme el pasaje del bus y no perder tanto tiempo en viajes y poder levantarme mas tarde, así como llegar mas temprano a la casa. Pero deseché la idea. Era imposible encontrar las excelentes condiciones en que vivía en una Comuna de rango bajo y para esa época no podía pasar sin la Televisión Cable ni sin la Red. Recuerdo que el pasaje en bus costaba un poco menos que en el Metro pero a pesar de la enorme cantidad de buses que recorren todo Santiago cada día a veces se demoraban, paraban demasiado y corrían por  la Calle Vicuña Mackena que era por donde iba el Metro soterrado y por donde discurría cuando se elevaba. El Metro santiaguino es una maravilla moderna y a veces se le ha comparado con los mas eficientes y modernos del mundo. Sus Paraderos son museos bajo tierra y en mas de una ocasión bajé para ver Exposiciones gratis de pintura contemporánea. Es más rapido, se detiene menos y la diferencia en el costo es ínfima. De modo que decidí viajar en el Metro y gastar unos 800 pesos diarios. O sea, casi toda la plata destinada para una de las comidas. Así que tuve que sacrificar el almuerzo otra vez y coger los doscientos pesos que me "sobraban" y "agregarlos" a la luca de la comida y "dejar"algo para la colación del día normal de trabajo. Por lo demás, Alhambra Ltada no rellenaba vainas y no me gustan las vainas sin manjar ni los conos sin helado o la sustancia sintética que se les echa cuando se acaba el verano y pasan a llamarse "helados de invierno". El hambre de los cinco meses anteriores se amaridó con la que decidí pasar en los próximos años. No obstante, el desayuno sí pudo mantenerse: un vaso de café instantáneo o chocolate caliente con un pancito y tal vez algunas galleticas de soda McKay.
Para la época en que Alhambra Ltada debió cerrar una temporada porque uno de los trabajadores impuso una demanda ante la Comisión del Trabajo relacionada con la pega "ilegal" de la Fábrica y por tanto la carencia de normas legales, ya había liquidado mi deuda con el Inca y con la Poetisa Irreverente - que aceptó el dinero cuando se cansó de rechazarlo - tenía ciertos ahorros y aunque casi todas las chicas se habían cansado de mi indiferencia forzada las muchachas de Internet las suplieron. Yo era el clásico personaje que "no dispone de tiempo para conocer mujeres" y la Red es la vía idónea y además, aunque dispusiera de aquel, mi Plan de Ahorro me metía en casa de manera permanente. También me había graduado de "maestro conero" aunque mi estadía en las máquinas coneras no había sido tanta en verdad. Recuerdo que dos horas después de observarme trabajar el Administrador "vio" que yo era vainero y me dijo "ganarás 170 000 pesos mensuales". Y que cuando la Señora de la Casa me pidió diez mil pesos más por mi pieza debido a lo "difícil" que se había puesto la "situación" no me quejé y el Dueño me "aumentó" esa cantidad para cubir los gastos.
El Dueño de Alhambra Ltada - que llegaría a ser el mejor amigo que tuve jamás en Santiago de Chile - me envió a trabajar con el papá del Zar de los Cuchuflís hasta "que arreglara los papeles de la Fábrica en Santiago". Allí las condiciones eran las mismas excepto que debía caminar un poco mas de las cinco cuadras que recorría antes desde el Paradero del Metro. El Dueño quedó debiéndome una cantidad razonable que me pagaría en los próximos meses. Las condiciones "ilegales" que denunció el operario incluían cero pagos previsionales y por tanto cero Contrato de Trabajo, no así vacaciones, que se daban en tiempo y forma cada fecha conveniada.  Extranjero "de paso" y siempre creyendo que estaba en Chile de manera "provisional" no fui convocado para unirme a la "protesta". El affaire cerraría la Fábrica unos meses y por suerte el Semi Zar Sr. de los Cuchuflís también aceptó al denunciante y a un maestro vainero que le apoyó. Y fue así que el Team de Alhambra Ltada siguió unido, esta vez agregado a un peruano vainero y a un chileno que combinaba su oficio  de máquinas con el de chofer y "vigilante" del Dueño. Recuerdo que esta nueva Fábrica estuvo unos días en la Comuna de Conchalí, calle Maruri, a donde me trasladé en bus, hasta que se cambió para calle Cabildo, en la Comuna de San Joaquín, unas pocas cuadras al Noroeste de  Alhambra Ltada.
Poco antes de que una chica chat web cam de un país latinomericano viniera a Santiago para conocerme uno de mis mejores amigos residentes en Estados Unidos me llamó porque tenía una "idea genial" que quería participarme.(1). Estaba dispuesto a financiar mi viaje a México y estadía allí hasta que pudiera pasar la Frontera. Gracias, le dije,  pero mi pasaporte está vencido y no tengo la Residencia Definitiva aún, así que la Embajada charra no me dará la Visa de Turista. Inquirió por el costo total del papeleo. Unos 350 us, calculé. Decidimos que entre pasaje de avión, papeleo y estancia en México habría que invertir unos 1600 us. Yo me encargo, aseguró, ponte para las cosas y verás que estás aquí en menos de lo que canta un gallo. Ojalá, pensé, que el gallo no esté debajo de mi brazo y con amplificador. Pero disponer de plata para salir legal hacia México era una de las pocas grandes noticias que había recibido en mi largo calvario en el Cono Sur.
Una semana después tenía en mi poder los 300 us gracias a la profesionalidad de Western Union y me fui al Consulado Cubano por la confección de mi pasaporte nuevo. Y a Inmigración para pagar mi larga prórroga que suponía mantuviera el costo de 14 000 pesos. El nuevo documento demoraría un mes pero debía llamar constantemente porque a veces llegaba antes del plazo. Inmigración me dijo que mi prórroga había "caducado" y que ahora tenía que "acogerme" a una Ley Nacional que buscaba legalizar a peruanos y a otros extranjeros y me explicó los pasos que tenía que dar para comenzar el nuevo proceso. Supe, además, que el valor de 14 000 pesos del año 2004 se había quintuplicado. Entonces llamé a la Embajada de México para confirmar lo que me había dicho la Señora Invitante. La Embajada "hermana" solo me daría una Visa de Turista en caso de que pudiera "demostrar" que ganaba más de 500 us al mes, mostrara una carta de Vacaciones y un rosario de propiedades en el país, además, por supuesto, de la presentación de mi certificado de Residente Definitivo . O sea, era un paciente más con la cotidiana enfermedad del Sisuad, entiéndase Síndrome del Sudaca Adquirido. Ser pobre no era buena noticia para la ilustre Embajada Mexicana en Santiago de Chile.
Mi amigo entendió la  encrucijada que me detenía  y me ordenó precisar "costos" oficiales para "obtener" una visa "legal" en la Embajada de México o en la del Canadá, los únicos países fronterizos con USA. Descartamos Canadá por razones obvias. Si México exigía tanta capacidad de solvencia a un residente legal en un país "hermano", qué no habría de solicitar la Oficina representativa de Otawa a un turista pobre que osaba pensar en las maravillas del Primer Mundo. Me encargaré de eso, le dije por web cam un atardecer en que regresaba de Dallas  con papel de editar y me ponía la cámara para que yo viera las planicies tejanas. Porque cualquier variante podría caerse en la concepción de la salida a México excepto la de la plata "suficiente". No tenía mucho efectivo ahorrado todavía pero podría contribuir con algo. Mi amigo me prometió "sacarme" a cualquier costo de "ese país de mierda" en donde si "no te mueres de hambre te matará igual un terremoto".
El "contacto" era un mujer "no chilena" y ya nos conocíamos a través del teléfono. Me citó a su casa de Nuñoa una tarde de invierno. Cuando me mandó pasar estuve seguro de que realizaba una entrada triunfal y de que mi estancia en Chile comenzaba su cuenta regresiva. Canté para mis adentros un corrido famoso y después  el tango gardeliano que dice adios muchachos compañeros de mi vida.
Por si acaso, y para no pecar de optimista apresurado busqué el CD de Matamoros en algún recóndito lugar de mi cerebro y ponché Lágrimas Negras.
La flor de la canela.

(1). Onel Vega Chaviano.


Abril 7 del 2011.
Miami, USA.
Luis Eme Glez.

No comments:

Post a Comment