Las sociedades de consumo- por ende, de mercado- no inflan plantillas laborales. De modo que siempre los índices de desempleo andarán rozando los dos dígitos y en muchos países un por ciento que ronde los cinco puntos es "bueno". Las Bolsas de Trabajo saben que hacer con esa población flotante. Cuando coyunturas globales disparan los índices se dice que hay recesión, todos los mecanismos colapsan y se tiene que empezar de nuevo. Aunque la teoría marxista, "terminada", de los ciclos del capitalismo no tenga por qué ser absoluta.
En momentos de crisis la gente exclama en todos los idiomas "la cosa está mala". Llega un instante en que acaban las regalías gubernamentales para los que se quedaron sin empleo, se acepta cualquier trabajo y se tiene que asumir el comando de la persona que aún conserve su plaza. Muchas veces es la mujer y en los países patriarcales el machismo sufre su primera cuenta regresiva.
En Miami las donaciones de cosas usadas casi tocan fondo y las calles y avenidas se notan vacías de los objetos desechados los viernes porque ya casi nadie compra cosas nuevas para reponer espacios. La ciudad es un rosario de For Sale, de For Rent y de comercios cerrados en espera de tiempos mejores. Las calles se repletan de señalizaciones porque su reparación debió ser adelantada y las grúas enmohecen sus fierros porque la cuestión inmobiliaria no da señales positivas. Todos están pendientes de Bernanke compareciendo en las Cadenas Nacionales de Televisión para hacer el seguimiento de como va "la cosa". Pocos le creen a estas alturas y solo de pensar que el ritmo se continuará en el 2015 les pone la carne de ardilla. Se ruega porque acaben las guerras en el Oriente Medio, se resuelva el asunto del Magreb, se acorte el déficit comercial con China y los Bonos del Tesoro se queden quietos en la Reserva Federal. La gente espera por un New Deal de verdad en tiempos en que los personeros del Partido Demócrata están preparando el futuro de la Nación. Y de la Humanidad. Y creyendo en que el Calendario Maya no está errado al asegurar que el mundo caerá a los pies de "quien domine las estrellas". Tal vez por eso Cabo Cañaveral es un sitio estelar muy solvente.
Sin embargo- y bajando a la Base de la Superestructura-siempre cada Empresa ha de tener una plaza de reserva y una cuenta corriente en su Presupuesto para casos especiales. Entiéndase un amigo, un familiar defenestrado en la rutina de las Bolsas de Trabajo, el socio del amigo. Quienes tienen la llave de esa posibilidad son los "palancas" en Cuba y los "pitutos" en Chile. En ocasiones son colocados en sobrios pedestales cuando han "resuelto" un problema y considerados santos. Porque da la impresión de que los santos paganos son los que obran milagros que se ven y se palpan. Por eso no están en los papeles litúrgicos.
Ahora bien, existen personas que no conocen a nadie, que no pueden contactar a un "santo", que te dicen "hay que resistir", que te aclaran "ya vendrán tiempos mejores, no te desesperes". Son quienes te aceptan en sus hogares si llegas de un país latinoamericano y te ofrecen cada una de sus comodidades primermundistas a cambio de que compartas tus tíkets de alimentos donados por el Gobierno, que le ayudes a comprar gasolina con los ciento ochenta dólares casch que agrega Washington para los refugiados cubanos, que cierres la puerta para que no se vaya el aire acondicionado y no se gaste mas corriente de la estipulada antes de que llegaras, que comas y cenes y desayunes a la hora conveniada, que trates de no ir tanto al baño porque el agua también cuesta, que tengas que oír la horrenda letanía de los bilts y los taxes y sus temores por la llegada del día en que hay que liquidarlos como si en cada nación no se hiciera exactamente lo mismo, que apagues el televisor temprano y te cuides de que no se te quede prendido, no importa que hayas viajado mas de quince mil kilómetros en todos los medios de transporte y tus pies estén como jamones ibéricos y tu presión arterial por las nubes y que casi quieras morirte y ser enterrado en el Cementerio para Perros de Flagger.
Así que una madrugada decides alquilar un "Eficent " y clamas porque no te pidan el depósito cash y porque la cuenta no pase de quinientos dólares y porque te incluyan Televisión Cable e Internet y porque haya rutas de guaguas disponibles en una ciudad donde el transporte público es poco menos que nada y sabes que solo tendrás un carro cuando pasen los meses y hayas ahorrado para pagar la Residencia, el pasaporte cubano, algunos agradecimientos atrasados y amueblar un espacio con las cosas tiradas que ya no abundan y con las cosas nuevas que todavía se venden en los comercios sin quebrar.
Y entonces te enteras de que un teléfono es tan importante como en Santiago de Chile pero que aquí hay que pagar el servicio mensual porque incluye hablar todo lo que desees aunque uno ya habló todo lo necesario con la gente que lo recibió y está en la etapa de saludarlos cada cierto tiempo para mantener el contacto. Y sabes que las Compañías te conectan con Cuba sin trabas pero que si el timbre suena y nadie lo coge el tiempo corre y eso vale y que puedes perder la famosa tarjeta de diez dólares sin haber hablado ni un segundo con el receptor.
De improviso descubres que todo el dinero que te han regalado se te ha ido en pagos por el arriendo y que lo que empiezas ganando apenas da para ello y para ahorrar las platas urgentes e imprescindibles. Y aprendes a lavar platos en una máquina y a limpiar baños con detergentes que solo conocías de nombre y a caminar a pie hasta el restaurant porque te has mudado para su cercanía debido al Síndrome del Nocarro y a pintar paredes con un rodillo largo y conoces de pinturas prepintadas y de coques tapadores de huecos y de cementos que vienen en cubetas listas y de aparatos que clavan todo tipo de clavos solo conectados a la corriente. Hasta que te dicen que no hay dinero para pagarte y que tienes que irte porque la cosa "está mala" y que te llamarán cuando "mejore" y no le queda otra alternativa al tío que inventarte un trabajo y obligarte a quedarte en su casa para que no viajes tan lejos y no gastes en guagua y puedas tener para pagar el apartamento y seguir resistiendo con los tíkets Food Stamp que aún sigue regalándote el Gobierno Americano.
Cuando piensas que ya no tienes el cash de ciento ochenta dólares y que también caducó el Medicaid que te regaló tus dientes perfectos ya no te importa nada porque en tu colimador solo está ver de que manera puedes visitar Cuba el 2012, allí donde reposan los restos de una madre que no has llorado, donde transcurre la vida de una hermana que no has visto envejecer y donde un niño que no conoces ya te escribe carticas y te pinta cosas surrealistas y te dice tío. Y donde los venerables huesos de un padre se hacen polvo en la espera de una quietud de espanto.
Por tanto no hay otra alternativa que escribir un cronintario sin quejas y mirar el futuro con un guiño cómplice. Ser un corredor de fondo. Un maratonista de las edades extrañas. Un esperador de cosas mejores para cuando la "cosa"esté buena.
Un animal de galaxia.Marzo 2 del 2011.
North East, Miami, Florida, USA.
Luis Eme Glez.
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