El caso Egipto no es el Caso Mubarak. Egipto ha pasado por cada una de las etapas que conoció el Mundo Antiguo y si bien en ocasiones el Poder estuvo en manos de Prohombres con mas o menos diferencias ideológicas, generalmente en el Palacio de Gobierno siempre se afincó en la Poltrona Mayor un Faraón clonado con las células madres de los primeros Nomos rebeldes que al fin habrían de unirse a la suerte de Dinastías e Imperios.
Hosni Mubarak ni siquiera tiene un nombre que suene a árabe. Para los occidentales que creen en la reencarnación de la carne debió ser inscripto en algún Registro Civil de Tebas que no en los suburbios legales de La Meca. Nos pinta mas a Sabacán que a Alí Baba. A un hombre de pirámides que a un beduino de carpa, camello y arenales. En la famosa foto donde aparece con Sadat, Hosni simula un Heredero sano y Anuar un Faraón preembalsamado por las inexpertas cortesanas de Cleopatra la Bella. Cuando Mubarak posa en solitario no es difícil darse cuenta que los cuarenta ladrones quedaron ocultos en la telaraña de la censura.
Entonces es posible pensar que tal vez fue "asentado" en Tebas. Pero con la ayuda de algún camellero del delta del Mar Rojo. Sin embargo las últimas imágenes que salieron de El Cairo convulcionado y antisismático lo muestran voluble e incrédulo desde su Butaca de tres décadas y con unos labios fruncidos como si al fin los platos servidos con filete de hipopótamo y pernil de cocodrilo y jugo de dátil del Bajo Nilo le hubieran indigestado.
Si Hosni Mubarak hubiera gobernado fuera de su entorno geográfico lo habrían tildado de Dictador. Pero el mundo tiene mucha nostalgia de las civilizaciones que le ayudaron a ser lo que hoy es. Por eso le nombran Faraón. Y como buen Faraón moderno se dio el gusto de experimentar un extraño simulacro de democracia de corte liberal porque urgía de asegurar ciertas fronteras y de recibir emolumentos de un Occidente pasmado ante los fundamentalismos y los hombres con barba y turbante que tratan de imperar desde los fondos mas recónditos de la Tierra. Por eso le auparon en el misterio cierto de los cuarteles y le incluyeron en los abultados presupuestos anuales con su acápite "ayuda exterior". Hosni Mubarak era un Muro de Contención. Pero no la Contención misma.
Cuando la estampida tunecina tras la inmolación del joven le frunció los labios supo que su hijo había tocado fondo en la Ruta de la Sucesión. Y que era necesario convencerse que las aguas sagradas del Mar Rojo volverían a abrirse de nuevo si fuera menester. En un Planeta cuyos días había acortado el terremoto de Chile debía ganar tiempo. Ochenta y dos años y un cáncer de estómago no eran cosa de juego.
En la agenda de los pueblos no estaban ya Amárica Latina y Africa Subsahariana como continentes en que los Gobernantes tenían que volar delante de sus súbditos cansados del oprobio.
Era el minuto del Oriente Medio. Tal vez se lo habían anunciado los herederos del Oráculo de Delfos o quienes aún continuaban la zaga de los Sumos Sacerdotes de Amón. O los sabios de la Biblioteca de Alejandría. O sus asesores. No basta el algodón fino. No basta el trigo. No basta el turismo piramidal: Micerinos es casi insolvente. No bastan los corales y los preciosos fondos marinos del Mar Rojo. No basta la estrategia de Suez. No hay petróleo. Treinta años es mucho, Señor Faraón. Hosni Mubarak no trató de frenar la Revolución Juvenil Cibernética Espontánea que le sorprendió abriendo el 2011. Sabía que se trataba de las últimas piedras necesarias para erigir su pirámide. Cada discurso, cada comparecencia, cada reunión con su Estado Mayor, cada viaje a la ventana de Palacio no fue otra cosa que una manera desoriginal de ganar tiempo. Y un compás de espera para poder plasmar una de las frases retóricas mas sosas que recuerde la Historia de la Humanidad. Moriré en la tierra de Egipto. Quizás nunca sabremos si por "tierra de Egipto" se refería al período de mayor esplendor expansionista de los distintos períodos dinásticos. Revisando El libro de los muertos es imposible encontrar seis palabras tan lamentables y fatales, mezcla de arrogancia y nostalgia en una personalidad que roza el crepúsculo de su vida. Porque todos sabemos que el patriotismo faraónico está signado por los ditirambos imperecederos del Más Allá.
Durante los días gloriosos Hosni solo se interesó en telefonear, emailear, facebokkear, y twitear. Tal vez también se ocupó de mayespacear y nadie duda de que tuvo sus sesiones secretas de webcams. Porque la tecnología no ha de ser prioridad de una juventud que lo estaba despoltronando sin contemplación. No es descartable que haya tenido contactos top secret con distinguidos residentes en el país ni envíado altos personeros al exterior para ir desbrozando caminos. Mucha faena en medio del símbolo apaleado de Jaled Said y los mas de trescientos muertos en las calles y en la emblemática plaza cairota.
Cuándo y cómo sabremos qué harán en realidad los sacrosantos banqueros suizos con los millones de "faraodólares" que Hosni tiene encajafuertados allí. Qué habrá detrás del "embargo" urgente de sus bienes. Qué harán los demás bancos occidentales y los de su entorno con el gran por ciento de una fortuna que algunos cifran en mas de cuarenta mil millones de dólares y que solo "espera" por la"petición" de las nuevas autoridades. A qué novedosa manera de lavado de dinero estaremos asistiendo en los tiempos por venir. El mundo urge de que esa fortuna circule mucho antes de que se decida su destino real.
Porque es muy doloroso para la gente de inteligencia stándar saber que esa riqueza faraónica estuvo "bien tenida" hasta tanto Mubarak no fue depositado en una de sus residencias búnker. Tan bien "ganada" como la riqueza que habita en las descomunales arcas de los centauros del Golfo Arábigo Pérsico y en cualesquiera de las minidinastías petroleras ribereñas cuyas Policías y Ejércitos trabajan a tiempo completo para custodiar dineros esquilmados a quienes al fin han decidido decir basta y echado a andar.
Qué contestará el "motor de Europa" cuando la Comitiva de Hosni pida "establecerse" en Alemania "por un tiempo" para que sus médicos hagan el seguimiento de rutina al cáncer de estómago. Qué dirán las autoridades de Badem Badem cuando el ex Faraón necesite "reponer" fuerzas en el balneario exclusivo. Qué responderá - o sugerirá- Barac Obama si acaso su Hombre Fuerte en la Zona decide "establecerse" en América. No es imposible que el Atleta de Chicago se preocupe primero por la fonética y aclare "mi nombre es Barac y no Mu(barak) entre tanta similitud de sus señas con los alfabetos prefundamentalistas, mientras da los toques finales a la nueva Doctrina Mesoriental.
Sin embargo los conocedores estiman que Hosni Mubarak tocará tierra en Arabia Saudí. Y tal vez tengan razón. Riad está tratando de reducir el número de visitantes a La Meca por motivos obvios pero Mubarak no es mas que un liberal con olor a oasis que si bien no venerará a Mahoma como los súbditos sauditas sí gastará su dinero entre abluciones y lecturas tardías del Corán. Allí está el primer defenestrado del mundo árabe, Zine El Abidine Ben Alí, alojado en un Palacio digno de la dudusa inocencia de Schezerada , en Yeda, intoxicando a sus vecinos con la aureola de Cartago la Vieja, tratando de descubrir a un nuevo Aníbal, a un reencarnado Escipión el Africano e incluso a un clon de Salambó. Aunque solo fuera para demostrar que siempre el mundo retornará a los tiempos de gloria y que la Modernidad es una mala palabra inventada por los adoradores de la falsa Babilonia.
Si es que Hosni Mubarak le acompaña en Yeda, pudieran- entre terapias y Viagra- soñar con sus pasados aunque esta vez soñar les cueste algo. En un final tal parece que la Revolución Egipcia es Alejandro desbancando a la Era Faraónica y así como Túnez ha de pensar en sus grandes héroes para la reconquista de Cartago, Mubarak necesita de un Ransés para que las nuevas pirámides tengan razón de ser.
Dicen que Hosni Mubarak está en su residencia de Sharm El Sheij en el alero del Mar Rojo. Permítasenos pensar que su Divinidad Horus le protege y ampara de quienes velan por su seguridad. Que puede recibir las visitas de quienes aún resisten la marea de las Revoluciones. Que Netanyahu lo llame para reasegurarse de que las nuevas autoridades en verdad no violarán tratados. Que no le dejarán fugarse. Que nadie confiará en las seis palabras malditas. Que tendrá que responder ante la Justicia. Que cada vez que mire al Mar Rojo fluir piense que su color tiene el agregado de la sangre de los más de trescientos muertos en las calles de El Cairo.
Hosni Mubarak debe saber que el Mar Rojo separó sus aguas para que pasara Moisés, que en un final era "extranjero". Que los "residentes" en Egipto no salen del país aunque sean expulsados de Palacio. Que el Nilo no trocará su cause porque sus Dioses son otros.
Que su dilema es shakespeareano. Mubarak o no Mubarak.
Febrero 13 del 2011.
North East, Miami, USA.
Luis Eme Glez.
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