Tuesday, February 1, 2011

Anitako: literatura "inspirada" o "memorias" de viaje?._

   Tomado de "Postales de Chile".

                 Conocí a Ana María Correa en 
                 el 2007. A través de los 
                 chats de Internet.
                 Se autoinvitó para venir
                 a Santiago de Chile pero
                 nunca pudo hacerlo.Vive
                 muy cerca de Concepción.
                 Minusválida, protestante
                 confesa, ha trabajado en
                 las radios evangélicas de su
                 entorno.
                 También ha escrito textos
                 relativos para algunas
                 revistas locales.
                 Y prosa litúrgica que
                 a veces roza lo profano.
                 Activa hasta donde es
                 posible en su Ministerio.
                 A raíz de mi viaje a
                 USA en Junio del 2010
                 perdí el contacto con 
                 ella y "Dios es testigo"
                 de que la recuerdo.
                 Estas son las notas críticas
                 que escribí para unos pocos
                 textos que me envió.




Redactar una simple oración significa un esfuerzo inmenso y es tan difícil como cazar una ardilla en un bosque oscuro con una honda como la de David. Redactar un párrafo es una hazaña sobrehumana y pasar de ahí es un parto con fórceps en plena Patagonia, sin comadrona y con cuarenta y cuatro semanas. Por eso los escritores son héroes y a veces resultan premiados con medallas al mérito.No existen escritores malos o buenos.No hay término medio. Solo trabajan artistas de la palabra impresa con ópticas diferentes.Nada mas.
A veces no se desea escribir sobre eventos conocidos y el escritor se evade y se encierra en su burbuja como cosmonauta núbil e inventa la historia y gesta lo que algunos llaman ficción y otros la quintaesencia de la vida real. Se trata de los artistas de la palabra,-dicen por ahí.
Si el escritor se apropia de un acontecer histórico y relata su epopeya de manera hechológica y nos hace el cuento con frases exactas se deja nombrar cronista. Tal vez historiador, aunque ello sea "otra historia". Se trata de los menos artistas de la palabra,-dicen por ahí.
Pero si el escritor toma un personaje o una etapa y adorna mientras crea e inventa- no es lo mismo crear que inventar- plasmando un mundo nuevo dentro del mundo en sí se afirma que es un artista en el sentido amplio. Se trata de un genio,- dicen por ahí.
Sin embargo, el resto de los que escriben, son los mejores.Porque no redactan, quizás, con ínfulas de trascendencia terrenal. Porque no saben de fuegos fatuos y desconocen el resto de las inspiraciones.
Existe una casta de escritores fácilmente enmarcables en los ditirambos de la fe. Quienes nos cuentan sus vivencias marcadas por aconteceres litúrgicos, vestidos de elocuencia mesiánica con túnicas del Más Allá, parabolizando la vida y moralejizándola en cada oración difícil de dar a luz. Esos son quienes nos llegan al corazón porque parece han trabajado desde las oficinas del Calvario con tinta de Cruces y Estaciones del Dolor entre escarnios a destiempo y porvenires de Ascención. Para estos, la Academia de la Lengua es solo un ente burocrático en alguna plaza de Madrid y toda la Gramática de Andrés Bello es apenas un legajo para embellecer textos destinados a las tribus cuicas de las junglas de cristal y de asfalto.Porque escriben con la impronta de los evangelistas analfabetos y con  la magia asombrosa de los cristianos del génesis que ponían sus textos sobre la piedra romana calcada de las arenas enceguecedoras del desierto y de las murallas sacralizadas de Jerusalem.
La fe no cataloga a Dios en el rango de lo alfabético. Dios solo inspira mas allá de la sintaxis porque es Ecuménico y porque sobre las nubes solo hay agua en eterna formación y un adorable caos de Divinidades. Tal vez por ello sea que el Rector Diablo es Regente de algunas Universidades.
Así podríamos explicar la falsa belleza conque escriben de liturgia los académicos convertidos a Dios en la hora postrera. Esos que vieron la luz "al final del camino" cuando la cuerda casi los estrangulaba y recordaron, de manera providencial, al Señor. La encantadora, dulce y digerible prosa del Doctor Lucas, es otro cuento hermoso.Y habría que esperar otra suculenta investigación de los analistas "imparciales" de National Geographic o de algún "inspirado" que la explique. Sobre todo ahora que "encontraron" los restos "mortales" del clan de Jesús.
Cientos de publicaciones periódicas de cada una de las Congregaciones Cristianas tienen su toque místico acerca de lo mismo: la zaga Belén - Monte - Calvario, que ha venido conmoviendo al mundo occidental desde hace dos mil años. Cierto que traspasan la Línea de Belén y de Tiberio pero para ellos el cuarteto de Evangelios es el Vademecum de la Vida Nueva, intocables y puros ante sus gemelos apócrifos, aceptados, si acaso, en el rango del plagio.
No falta jamás en tales publicaciones el ejemplo de alguien que también fue tocado por la Voz en el camino de Damasco o sentido que las Profesías se cumplieron en ellos con precisión de magia creadora. Hay un Universo de parábolas, citas y enseñanzas para los lectores "enrumbados" o por entrar al Ruedo del Señor.Redactadas con lenguaje evangélico, humedecidas con aguas getsemaníacas y lágrimas mariamagdalénicas y bendecidas con sangre nazarética. Por eso nos conmueven y enaltecen. Y no se diga "no son de este mundo" o "están inspiradas", porque la Verdad va  más allá.
Todo es de este mundo y nada lo es. Apenas un soplo inexplicable de galaxias sin rumbo y un maravilloso corazón que late al ritmo que decida.
En la mesa de trabajo miro una revista Despertad, publicada en Broklin, Nueva York, al lado de Atalaya. Son hermanas. Pero no gemelas. Aquella es "profana y gentilmente litúrgica". Esta es copia evangélica y didactismo fiero de los últimos "testigos" iluminados. No falta Mundo Católico, nacida en el Vaticano, algunos sueltos anglicanos y una retahíla de etcéteras protestantes. En otra sección hay revistas de La Meca, Therán, Bombay, Beijing, Tibet, Haiffa, Tel Aviv, Saigón y Salt Lake City. Porque solo es posible admirar y seguir un dogma - o desecharlo - si se ha sido respetuoso del eclecticismo de la fe y se acepta que somos cristianos solo porque fuimos colonizados por el Imperio Español, heredero inquisitorial del Imperio Romano, donde se plantó el arbol del Cristianismo por un dudoso Emperador que también vio "algo" en el momento justo.
Anitako escribe con el encanto "rocoso" de los evangelistas del Génesis, cuenta como los tocados de las publicaciones citadas y florea los pasajes bíblicos con la maestría de cualquiera de las beatas ibéricas de los Siglos de Oro de las Flagelaciones. Pero es tan liberal y tan abierta, tan desenfadada y terrenal, que su prosa inquieta e indisciplinada camina los mares del embrujo y en ocasiones se piensa que da ramalazos a la vera de Sor Juana o de algunas de las tórridas monjas del Monasterio de la Rábida.
Porque Anitako sabe muy bien que habita en el medio de la frontera de los Masallases, en el centro telúrico de las Iniciales de la Tierra.
Pero así como San Lucas rompió un poco con el lenguaje del desierto y Pablo mostró bellísimas páginas dirigidas y Pedro debió gritar en esperanto adelantado los vocablos hebreos y latinos( y latínicos) en la Roma pagana, Anitako podría, para solaz de sus lectores, veinte siglos después, hacer coincidir género y número, enrumbar los verbos, dejar un espacio a lo no circunstancial, coloquial y predecible, ser menos redundante y achicar el uso de subordinadas que poco aportan.
Anitako es dueña de un pasado signado por inspiraciones a ultranza y un regreso triunfal a las redes del Señor. Por suerte es hija aventajada de Eva y muerde la manzana a los pies de la serpiente, quizás porque el daño "está hecho". Lo que le da un valor agregado a  su empeño litúrgico artístico, capaz de  traspasar fronteras y esperar un porvenir de alta promisoriedad.
La Mujer, que a veces predica desde su Silla-me niego a complementar el artefacto- no tiene por qué cambiar nada de lo que hace en la Radio cada día porque los oídos que la oyen están diseñados para el encanto y no para el análisis.
Con toda la urgencia del mundo ha de empezar a publicar sus Memorias y eventos de "marca" en ediciones relativas y fabricarse un espacio en su Ministerio para la ficción. Porque de sueños también hemos de vivir, Anitako.
Para cuando vean su obra publicada- ojalá alcance un nombre mas allá de sus predios sureños- sería conveniente y necesario que priorizaran los versos - proverbios salmos - Del que ama mi alma, la joyita Serenata y sobre todo la prosa obtusa y brutalmente sincera, donde enjuicia, con ternura y misterio, la extraña relación kafkiana con su padre.
Anitako es Judith y Betsabé, Salomé y Dalila, Raquel y Ruth, María de Magdala rubricando la esencia de Jesús. Es (todos) los evangelistas que marcaron, para la Duda, las cavernas egipcias. Es Oriana Fallaci despotricando de todo, fornicando en la Capilla Sixtina, inclinada ante Benedicto, cantando una romanza por los ausentes. Es Juana de Arco, cabalgando el sur de su Patria para que el Cardenal Medina le musita al oído al Cardenal Errázuri que el sol sale para todos y que las encuestas son un chiste mal contado en algunos de los escalones de las tantas estaciones del Gran Monte donde los sueños marcaron también la ruta de Occidente.
Como hija del Hombre si me piden que no me vuelva para mirar el magnetismo de Anitako seré irreverente. Porque me gustan las estatuas.
Y la sal.


Noviembre 10 del 2007.
Providencia.
Santiago de Chile.
Luis Eme Glez.

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