El periodista se duchó temprano y salió al patio porque había sol y quería regalar a su piel un poco de luz y un poco de calor tras los años de invierno que le habían convertido en un cuerpo lechoso casi muerto en la
nostalgia de los pigmentos canela del trópico.
Pero ese no era el motivo principal.
La voz de Flamenca retando a la perra era una invitación para el circo interminable de la anécdota y sabía que solo bastaba incitarla para que se desbordara por el cause infinito de su historia. Estaba en la puerta de fierro de la entrada sujetando a Muñeca mientras evitaba el hocico negro del gran perro de la calle. La perra no estaba en celo pero era una perra condenada a la cárcel del Comedor de la Residencia y sometida a cuidados de niña solitaria en casa de ricos.
Alguien llamó a Chabuca desde la calle y el pequeño inca pasó por el lado del periodista con un gato naranja acomodado en el pecho. El periodista recordó al último gato de la segunda casa de campo, quedado solo por error en la mudada e inencontrable después porque los perros fieras del primo Gersy dieron cuenta suya una noche de espanto.Con un toque de morriña lo detuvo.
_ Cómo se llama_ preguntó._ Garfield_ dijo el inca.
_ Suéltalo para que juegue con Muñeca.
_ Ahora no puedo.
El pequeño peruano pasaba gran parte de su tiempo frente al televisor y no tuvo que hacer muchos esfuerzos para saber por qué lo había bautizado así. Garfield, la película. La madre aceptó la invitación y pasó precedida del niño con su gato en el pecho.
_ Se lo regalaron_ dijo.
Al padre del periodista le encantaba acorralar gatos y azuzar a los perros contra ellos. Aseguraba que no existe perro, por muy feroz que fuera, capaz de atacar o morder a un gato si este podía mantenerse de frente. En tal caso solo se disfrutaba de un combate condenado siempre a las tablas. Le apasionaba, además, coger a dos gatos por la cola, levantarlos hasta la altura de su cintura y apretar sus puntas entre la uña del pulgar y el índice. Los gatos gruñían y se abrazaban a dentelladas y él se moría de la risa antes de soltarlos y gritarles gaaato. Era, también, un especialista en castraciones. Los metía en un saco grande y le cerraba la boca. Abría una rendija para sacar sus testículos y los cercenaba limpiamente con una hoja de afeitar y le rociaba petróleo cicatrizante. Cuando el felino salía como un cohete, sangrando, la familia se santiguaba, pero él, sonriendo, decía salió como un volador de a peso, no podrá preñar mas gatas pero les aseguro que engordará como un puerco, se volverá una jaquita.
_ Así que tendremos tremendos combates si nose hacen amigos_ le dijo a Chabuca.
_ No, si se llevan muy bien.
Cuando Flamenca se acercó él vio su cuerpo esbelto pugnando por salirse de la ropa y los pechos sin sostén regalando sus puntas entre vibraciones postreras. Pero no tuvo que motivarla. Porque en su biografía no podía faltar una historia de gatos.
_ Espérate, si lleva como tres días aquí ymi Muñeca no lo odia.
Flamenca se sentó del otro lado de la escalera que bajaba al patio parqueo y se acomodó el vestido bajo las rodillas. El periodista recordó los Videos Curiosos de Animal Planet y miró a la perra que husmeaba, como siempre, el hueco del desague.
_ Lo malo es el olor_ dijo.La mujer hizo un mohín para denotar su asco.
_ El pichís.
_ No, la caca es lo que huele a diablos.
_ Tendrán que acostumbrarlo a que lo haga
fuera. La hediondez copará la casa._ Sí señora.
Observó el tejado del edificio de enfrente y se pasó la mano por el cuello. Inspiró con nostalgia. El sabía que ahí estaba el cuento gatuno.
_ Espérate milindo, si vieras lo que pasó conun gato que tuve cuando era lolita.
El se ladeó y cruzó los pies y le sonrió. Porque muy bien podía tratarse de una historia "salchicha".
_ Un gato ordinario, recogido en la calle. Pero llegó a ser mi mascota. Creo que el
animalito, mas que mascota me consideraba
su madre. Me celaba harto y no me perdía
ni pie ni pisada. Un día se me ocurre
convidarlo a un suculento bistec y el pobre
animal casi se muere de un patatum, parece
que por las vitaminas. Sabes qué, pasaba quesolo lo alimentaba con lechugas y no pudo
asimilar el cambio de dieta. Recuerdo cuando
se enfermó de tiña y no me atreví a decirlo
por temor a que me lo mataran o botaran. Ver
a mi hermano acariciándolo y luego pasando
sus manos por el cuerpo me hacía vivir con
gran complejo de culpa. Claro que se enfermó
y cuando se peinaba soltaba los mostachos
como si fueran jirones de lana podrida.
Cuando se lo llevaron en la jaula de la
policía pensé que se me acababa el mundo y
te juro que lo lloré como se llora a un
familiar.
Ahora la Pitonisa miró a Muñeca que estaba tendida contra el muro del parterre. Y se transformó en la risa cómplice. El no la interrumpió.
_ Fíjate, milindo, como los animales saben.Tedije la manera como me celaba. Espérate, que
una noche, mientras pololeaba en la sala mi
gato saltó al cuello de mi pololo y casi lo
desgarra de no haber sido por la corbata.
Me parece estar viendo la escena y te puedo
jurar que no le hizo el menor daño. Qué susto, Dios mío, algunos animales son así.
Entonces lo miró a él. Riendo como una mujer.
_ Ese fue otro de los pololos con el que
pensé casarme.
_ Para mi cuenta es el cientoveinticuatro.
_ No tantos, milindo.
_ Háblame del cientoveinticinco.
_ Te conté del hombre con el que un tío quiso
vincularme?.
_ Tanto harén masculino me lo hace difícil.
_ En serio. Espérate. Un tío de Concepción y
su cuñado, aspirante de dandy.
_ Si te repites "podís" contarme otra.
_ Se trata de un tío de Conce por parte de mi
madre, un tío de "clase". Juez de la Corte
con solo treinta y seis años, creo que el
mas joven hasta ese momento. Militar también
aunque no ejercía. Sin embargo, como fue
inscripto para ello, llegaría a General.
Casado con una excelente mujer del Sur que
heredaría una fortuna amazada en los fundos
ganaderos y en los bosques inmensos. Cuando
tenía once años me invitó a Concepción para
que conociera el campo, montara a caballo,
respirara aire de verdad y navegara.Ya era
una mujercita que me empinaba para alcanzar
el cuerpo que tendría después. Había un
cuñado como de mi edad, tal vez doce, y era
otro de los herederos. Hombresito sin
grandes atractivos, poco recordable y harto
presuntuoso. Contemporáneos al fin fue
inevitable la cercanía y terminamos jugando
a estimarnos y a querernos. Regresada a
Santiago solo se me había quedado en el alma
su precoz masculinidad, su rudeza joven y un
carácter que se me antojó de persona mayor.
Sin embargo no fueron mas que unas
vacaciones normales en el Sur con una tía
política y unas primas que me miraban con
afectación y me querían como se quiere a
alguien a quien se dejará de ver por mucho
tiempo. El cuñado fue un niño que un buen
día sería un hombre rico y nada más.
Muñeca comenzó a sacar la tapa del tragante con su pata derecha. Acción que enloquecía a Flamenca porque el Maestro había asegurado que por debajo corrían guarenes gigantes y la pudrición tenía categoría de pantanal amazónico. El periodista le había aegurado que era solo un colector de agua de lluvia y un drenaje de la limpieza del patio. Pero ella, tan celosa como el gato de juventud, no lo creía, y veía en el hueco un foco de contaminación aftosa. Flamenca cuidaba a la perra con amor excesivo y a veces él pensaba que se trataba de una parte del pago del arriendo. Ella decía que no, que lo hacía porque nadie la atendía y la dueña se la dejaba cuando se iba de carrete o para visitar a las hijas. Cuando regresaba y Muñeca la recibía con las patas abiertas la rabia le daba taquicardia.
_ No, Muñeca, no, salga de ahí a ver, vamosMuñeca.
La perra obedeció por fin y se fue a la puerta de la calle. No había perros vagabundos ahora.
_ Seis años después mi tío repitió la invitación. Siempre me fastidiaba diciendo
que llegaríamos a ser esposos y que él
administraría la fortuna. Lo importante es
que lo decía en serio, siempre con un
billete detrás de su frente. Pero para que
veas, milindo, jamás había sabido del hombre
y apenas lo recordaba.
_ Con diecisiete años podrías haber postulado
para Miss Concepción.
_ Muy buena moza de verdad. Herencia de
familia. Las vacaciones ahora consistían en
un viaje a Antofagasta por mar y yo tomaría
aires pacíficos durante miles de kilómetros
tratando de evitar mareos, picadas de
pelícanos y cagadas de gaviotas sublimes. El
Capitán del barco era su amigo y desde que
zarpamos comenzó a cortejarme. Acepté el
cortejo por cortesía y es cierto que también
un poco por coquetería y chica chic, así que
nos paseábamos por cubierta cogidos de la
mano, mirando a los astros, escuchando
sandeces de marineros prepotentes. Aún no
sabía que mi pasión eran otros Capitanes.
Los del Fashion, los del Poder, los del
Aire. El intento de conquista terminó cuando
mi tío se sintió aplastado y celoso y me
dijo que parara el juego porque allí nadie
sabía qué era su sobrina y seguro ya
estarían pensando que el apuesto Capitán le
estaba poniendo cuernos al viejo pelao. Lo
dijo con una mezcla adorable de humor y
seriedad pero el consejo orden frenó el
flirteo y seguimos navegando con la carga de
maderas, la tripulación y los pocos viajeros
que iban a Antofagasta, a donde, por suerte,
estábamos arribando. Allí estaba el cuñado,
trabajando en cualquier cosa y buscando vida
en tanto llegara la hora de la herencia. Yo
creo que mi tío pensaba que yo sabía que
estaba en el Norte aunque no descarto que
haya intentado acercarnos ahora que
habíamos crecido lo suficiente como para
saber qué sentíamos. Maculino igual pero con
ciertos encantos visibles y un aire de niño
grande que me impresionó un poco.
Antofagasta fue una etapa de paseos y
recuerdos de una infancia perdida en el ayer
de Concepción, vista desde la perspectiva
de un hombre y una mujer que debían tomar
decisiones importantes porque el destino en
forma de tío visionario los había juntado.
Fue lindo recorrer el puerto y caminar por
el desierto y oirlo decir que la ciudad
había sido de Bolivia hasta que los chilenos
tuvieron que tomarla por patriotismo y que
un día la abandonaría para dedicarse a los
negocios que albergaba en mente después que
la herencia pasara a sus manos de mago
financiero.Pero la fugaz relación no pasó
de una mano tomada, algún abrazo inofensivo,
y la promesa de escribirnos con asiduidad
de amantes urgidos e ir pensando en la real
posibilidad del matrimonio. Todavía yo
pensaba que casarse era una cosa buena
y como toda chica lo deseaba con furor.
_ O sea, regresaste sin compromiso alguno.
_ Exacto.
_ Ni siquiera un beso?.
_ No. Te dije que no era fácil.
_ Y entendí que eras fría.
_ Oye, espérate. Mi mamá y la familia
consideraron que no debíamos casarnos sin
conocernos a fondo. De modo que pese a las
cartas y a las llamadas y a las promesas de
amor eternos me hicieron regresar a la
ciudad del Norte y conocerlo lo suficiente
antes de tomar la decisión sagrada. Se lo
hice saber y reservé en un hotel porque no
pensaba pasarlo con él. Cuando llegué
ocurrió que había reservado el mismo hotel
para mí y no nos quedó otra que echarnos a
reír. Fue una semana con algo mas de
intensidad pero sin nada decisivo o
comprometedor. Tomó las medidas para mis
argollas y fue a despedirme al aeropuerto
como un caballero respetuoso y enamorado.
_ Estamos hablando de 1966 y me aseguras que
eras tan anticuada.
_ Es la verdad, milindo.
_ Oías a Lucho Gatica y a Bob Dylan.
_ Y me encantaba bailar y vestir bien.
_ Te despidió en el aeropuerto.
_ Y cometió un error de primera magnitud que
impidió que yo cometiera otro.
_ A ver.
_ Me dijo que solo ponía una condición.Que nos
casáramos con separación de bienes.
El recordó el frustrado casamiento de Kenita
Larraín e Iván Zamorano._ No me gusta eso.
_ Imagínate. Simulé muy bien la parálisis
que casi me siembra en los pasillos del
aeropuerto y mientras él se despedía con
saludos, besos al aire y protestas de amor,
yo hacía lo mismo tras la ventanilla pero mi
boca solo formaba maldiciones y garabatos y
si hubiera sabido leer mis labios habría
sabido a qué atenerse. Como era amiga del
sobrecargo esperó por mi andanada de
improperios. Me mataba la rabia y la
decepción, milindo. Quería una esposa regia
sin compromiso de comparticiones. Como si me
comprara, tú sabes.
_ Si.
_ Jamás contesté otra carta ni una llamada
telefónica. Mutismo total. Y nadie podía
preguntarme nada porque me volví una muda en
ese sentido.
_ Te entiendo pero no comparto tu actitud.
Podías haberlo planchado y ya.
_ No, preferí el odio y la indiferencia.
_ Está bien. Y él, qué hizo?.
_ Tal vez imaginó qué pasaba conmigo porque se
limitó a enviarme un emisario de confianza.
Quería saber lo que quieren saber todos los
hombres abandonados sin explicación.
_ No se lo dijiste.
_ No.
_ Porque era un emisario?.
_ No. Nada mas le dije que no prefería hablar
ni contestar. Y se fue.
_ Qué otra cosa puede matar al amor?.
_ No sé. Mas tarde lo mataría todo lo que no
significara Poder.
_ De verdad?.
_ Te he contado de eso.
_ Claro.
_ Entonces murió abuela y nos reencontramos en
el funeral.
_ Hasta que la muerte nos una.
_ No, espérate. Habían pasado meses y yo
seguía cambiando. Cuando lo vi sentí que se
me salía todo lo de arpía que tenemos algunas
mujeres. Lo saludé y se hizo el importante.
Me quejé a la familia simulando asombro y
mucho enojo. Pero aflojó la tensión y no
solo me saludó sino que se mostró muy correcto y me pidió amistad. Aún no se había
casado y andaba con un Poder otorgado por
su madre- que lo tenía de la abuela- con el
que estaba destrozando parte de la herencia
sin que sus hermanos supieran. Sacaba plata
de los bancos y compraba y vendía sin
restricción. A esas alturas buena parte de
los grandes bosques de pinos, alerces y
araucarias no eran de la familia que soñaba
con una bolsa de dos mil millones de la
época.
_ Un verdadero crak de las tinieblas.
_ Espérate. Le acepté la amistad que me
ofrecía y estuve de acuerdo en que
saliéramos algunas veces. Estaba curada de
tantas cosas, milindo, y como nada tenía que
perder lo tomé como un reencuentro sin
sabor. Creo que ahora quería impresionarme
porque me dijo que estaba haciendo grandes
negocios en Santiago, sin control, y me
enseñó un maletín café que contenía, juró,
seis millones. Dijo que eligiera el regalo
supremo.
_ El bestio y la bella. Piñera seduciendo a
Cecilia con sus pesodólares.
_ Fíjate que era verdad. Y por supuesto que
le tomé la palabra. Nos fuimos a una de las
grandes tiendas por departamentos y me apoderé del
preciado maletín y le dije que gastaría lo
que quisiera y le dije más, que no se lo
devolvería. Se quedó paralizado porque sabía
no podía protagonizar una escena pública.
Repetí mi amenaza y comenzó a transpirar. Me
le acerqué con pose de heroína dura y le
dije muy bajo "así podría quedarme calladita
y no cawiniar algunas cositas que sé".
_ Ya chantajeabas desde entonces.
_ Espérate. Solo era una amenaza broma que
buscaba destrozar su egolatría ante una
mujer que lo había dejado plantado en medio
del mas absoluto de los misterios. Y para
que veas, solo gasté noventa mil pesos en un
abrigo durazno y le devolví el maletín.
Tenías que haber visto su cara al decir
"gastaste tan poco".
_ Ya te digo, un crak.
Ahora la perra sacó la tapa del tragante y metió el hocico y casi se queda trabada y el edificio del frente estaba donde mismo pero ella navegaba en el océano del glamour.
_ Debes saber que no hay mal que por bien
no venga. En la Tienda por departamentos
se fijaron en mi rostro y pidieron mismedidas y dijeron que alguien quería verme.
_ Quién no vería a una manzana desbordada y
mordible.
_ No, espérate. Es que mi figura era perfecta.
Tanto como la de sus modelos. Me convertí en
rostro de la Tienda y allí mismo se
confeccioinaba la ropa con géneros que mi
madre me enviaba de los Estados Unidos.Una
casualidad me había llevado al fashion, como
tú dices, y ello sería parte de mi vida en
los próximos años.
_ Debiste decir no hay bien que por bien no
venga.
_ Quizás, sí. Pero no creas que fue fácil,
milindo. Ser rostro de una Tienda
establecida equivalía a largas sesiones de
ejercicios y de maquillaje, a filmaciones
en la costa y en geografías especiales en
las que no pude escapar de insolaciones y
resfríos y vivir días enteros grises, sin
sol o con lluvia.
_ Parte del costo de la fama.
_ Muy alto, sí señor. Me veía en las pantallas
de los cines y añoraba ser una beldad de
Holliwood y mi madre se maravillaba de lo
que estaba logrando en Santiago.
_ En las pantallas de los cines?.
_ Espérate. Los comerciales no eran para
televisión. Salían en los cines para la
Cadena de Chilefilms Edelco. Recuerda que
eran tiempos de pocos aparatos de tevé y la
gente repletaba los cines. Eran comerciales
de pantalla grande muy vistos.
_ Flamenca la del rostro y las medidas.
_ Oh, milindo.
_ Estoy pensando en cierto cuñado con amplios
poderes para desplumar a sus hermanos.
_ Nos separamos de nuevo y cada quien siguió
con su vida. Estaba en algo que me fascinaba
y él también, siempre esperando que el
Patriarca se fuera para el Barrio de los
Callados.
El periodista sonrió ante el símil. No lo conocía y admitió era muy bueno. Se trataba del equivalente del Reparto Bocarriba en su país. Pero no dijo nada
_ Un buen día se murió el Patrón y la viuda reunió a los cinco hijos y tuvieron su
llanto teórico y los hijos se dispusieron
a esperar el botín estimado en 450 000 pesos
per cápita. Pesos chilenos de la época. Pero
la vieja hizo una escena digna de una gran
Dama inglesa. Extendió su mano arrugada y
venerable hacia cinco puntos de la mesa y
dejó una moneda de oro en cada sitio. Los
hijos agradecieron el símbolo y siguieron
sentados.Ella se paró y no regresó. Mucho
después todavía sus hijos la esperaban con
los codos cansados sobre el mantel. Ella
retornó a su silla imperial de ciprés y dijo
"nos casamos sin separación de bienes y él
se fue primero".
_ Diría que más que una dama inglesa se trata
de una mamma siciliana anunciando que solo
ha habido un cambio de sexo en la ruta del
Padrino.
_ Era una mujer tremenda, difícil, y luego la
conocería mucho mejor.
_ Como tú?.
_ No, yo seré difícil para el amor.
_ Hasta que alguien se proponga seducirte.
_ Espérate. Tendrían que esperar otra muerte.
Mi tío siguió trabajando y ahorrando
mientras criaba a sus hijos en la opulencia
y el decoro - que pueden ir de la mano-. Era
una familia hacendosa y mi tía manejaba los
asuntos muy bien con la confianza absoluta
de la vieja millonaria.
_ Parece un anticipo de lo que tenemos ahora
en La Moneda.
_ No hagas esas comparaciones, milindo. Fíjate
que la señora murió al fin y entonces sí
pudieron acceder a los millones. Mi ex novio
optó por el dandismo y se compró un Jeep
de último modelo y comenzó a gastar su plata
en francachelas con mujeres de manera tal
que alarmó a la familia y mi tía logró
convencerle de que le vendiera su parte en
propiedades. Creo que era tanta la Fortuna
que sus defalcos de la época en que tuvo
el Poder apenas la horadaron.
_ Hay hombres muy diferentes que también
acaban así, destruidos.
_ No, milindo, tú saldrás adelante.
_ No me refería a mí.
_ Sí.Un hombre loco en un Jeep provocando
a la velocidad por un paisaje como el
nuestro acaba donde tiene que acabar. En
una quebrada.
_ Aún no existían autopistas ni las grandes
carreteras concesionadas.
_ No seas irónico.Los años van segando vidas
y los buenos tiempos se quedan atrás, muy
lejos, y el recuerdo se nubla y entramos
en la recta final.
_ Esa es una frase escatológica por
definición.
_ Espérate, milindo, qué es verdad. Habíamos
perdido contacto y casi lo perdimos todo con
la muerte de mi tío. La señora heredó, y con
los dividendos históricos mas las reservas
bancarias, puedes imaginar que volvió a
empinarse y sus acciones se dispararon. Mamá
siempre me pidió no dejar de verla y que no
la olvidara. Era una mujer mas o menos fría
e indiferente pero consideraba que no tenía
nada importante de qué quejarme. Prometí
mantener el vínculo hasta donde fuera
posible. La primera vez que vino a Santiago
después del deceso de la Mamma fungí como
especie de dama de compañía. Se mantenía en forma
y no me pareció se diera aires de gran
señora. La veía como la tía de los tiempos
del primer viaje al Sur, del crucero
marítimo, de los lutos prolongados. Solo que
había pasado el tiempo y envejecía. Cuando
desmontamos del taxi se bajó por su lado y
dijo "paga tú, sobrina".Ahí terminó la
relación y debes recordar cómo reaccioné
ante las cartas del hermano años atrás.
_ Sí, como una yegua cerrera.
_ Está bien, pero espérate. Entre la orden de
pagar el taxi con mi plata y la muerte de
mi ex, quedan noticias. Algo así como el final
de esos libros semibiográficos o esas
películas dinásticas en que los años rompen
el pasado y la muerte se respira en cada
página. Me lo contó ella misma durante uno
de mis viajes en que llegué para consolar
su soledad.
_ Qué ironía, querida Bailaora.
_ Sus hijas eran bellas...
_ Mal de familia.
_ Espérate, milindo, bellas de verdad, con esa
belleza salvaje del campo que asegurará
hijos fuertes, úteros sanos y dotes
suculentas. Una de ellas era un beldad, me
atrevería a decir que superior a Cecilia
Bolocco. Se casó con un italiano de esos
narigudos, muy bien dotados y con toda la
pasión meridional que hace perder el juicio
a las mujeres. De modo que les nació una
hija que le dobló en encantos y puedo decir
que empezó a modelar antes de dar sus
primeros pasos. No podía salir otra cosa de
una pareja tan linda.
Como cualquiera de los amantes de Shakespeare o del Bocassio serio, pensó el periodista.
_ La modelo, apasionada como su padre, seenamoró con una precosidad inesperada. Pero
le tocó un tipo tan celoso que todo lo que
te cuente sería para quedarme corta. Era un
verdadero profesional de los celos. Imagina
que la familia tuvo que secuestrarla
literalmente y llevársela a uno de los
fundos y esconderla detrás de un letrero
aviso en la puerta de entrada que decía
"propiedad en venta". Pero es ridículo
pensar que nadie puede esconder a una mujer
de un amante enamorado, posesivo y celoso.
La encontró, claro, y se paró al lado del
letrero a esperar por los compradores con
una sangre fría digna de algún antepasado
peninsular cosanóstrico.Ahora, escucha,
milindo, la parte grotesca y trágica del
desenlace. El primer comprador nunca supo de
donde le llegó el golpe que se convirtió en
paliza y que estuvo a punto de matarle si
no es porque decidió entrar por su mujer,
enceguecido. La beldad estaba acostada, con
la placidez del que se cree seguro tras una
reja, lejos del germen de los celos pero con
la normal abalancha de recuerdos íntimos
coartados. Verla en la cama bastó para la
compulsión. La pensó la amante que espera a
su hombre y simula el sueño cuando es
sorprendida por su esposo. Así funciona el
cerebro.
El periodista veía la escena en uno de los fundos. Podía ser una especie de casa de los espíritus visitada por un Trueba sui géneris
o alguna versión del otro Sur para lo que el viento se llevó._ La estranguló hasta matarla, milindo.
_ Dejando un reguero de flores por la pieza y
de pedazos de belleza mutilada.
_ No seas tan poeta ahora, hombre. Cómo fue la
palabra rara que dijiste ahorita?.
_ Quizas "escatológico"?.
_ Esa. No seas así.
_ Sobre tantas muertes tú seguiste viva y
adorable.
_ Con caídas y levantadas espectaculares.
_ Conozco algunas.
_ Tú eres la única persona a quien le cuento
estas cosas.
_ Sigues tramposa y embustera.
_ Es la verdad.
_ "Espérate", que no lo es.
_ Te conté la historia del pololo Capitán?.
_ Acabas de hacerlo.
_ Espérate, del Capitán del Ejército que fue
Sargento Primero?.
_ Comienza y si la sé te detengo.
Entonces sonó el celuar del periodista.
_ Vengo enseguida, Bailaora.
_ Dí "altiro", por respeto.
_ Tómalo como tal.
_ No, Muñeca, no, venga, hágame caso, salga
de ahí, no, que hay guarenes le digo,
Muñeca.
El la miró por entre la rendija de la puerta pero no salió. Pensó que no dispondría de tanto jugo para otra historia de pololos del ayer reciente.
_ Flamenca- dijo._ Dígame, milindo.
_ Parece que me llamarán de nuevo.
_ Bien.
_ Será después, te parece?.
_ Ya, poh.
La perra husmeaba el tragante pero ella miraba el edificio del frente con el cuello tomado y suspirando un aire enternecido.
Nota.
Flamenca es un personaje real. Aparecerá varias veces aquí. Cada una de sus palabras ha sido comprobada.La aparente intrascendencia de su vida es un homenaje a la trascendencia de la mujer chilena.
Febrero 10 del 2006.
Providencia.
Santiago de Chile.
Luis Eme Glez.
La Flamenca una entrevista,, amena,divertida,, retrospectiva, describiendo muy bien lugares y vivencias de algunas década muy bien lograda,,,
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