Saturday, January 29, 2011

El reino de este mundo._

Cuando la señora haitiana le dijo a un periodista español que si Duvalier jr. regresaba para darle de comer no tenía objeciones a su encumbramiento como nuevo Jefe de Estado recordé una respuesta similar que me fue dada en Plaza Italia, Santiago de Chile, en el 2006, a raíz de una protesta del sector educacional que buscaba resolver deudas históricas impagas. No es que sea pinochetista, pero chuta, como extraño la época de la seguridad. La señora andaba con dos niños y  agregó, señalándolos. "ahora no pueden ir a ver a Colo Colo ni pasear al perro ni jugar en la Plaza de Armas porque estamos en Democracia".
Ambas son  frases irónicas. Pero la nacida en el sector pobre de Puerto Príncipe es una respuesta marcada por la desesperanza. Cualquier cosa es mejor que lo que nos gastamos. Con Baby Doc no proliferara tanta banda criminal y los saqueos post terremoto hubieran sido mínimos. Tal vez se hubiera podido controlar mejor el cólera y evitado las descargas póstumas de Aristide.Se urge de una mano dura y  de unas botas bien ajustadas aunque tengan que ser calzadas por los Tontons Macoutes y las cuentas bancarias se disparen en los bancos suizos y las señoras con ínfulas parisinas compren a todo tren. Con un Gobierno sin competencia posiblemente la ayuda internacional fluya y los norteamericanos se dediquen a seguir fabricando pelotas de beisbol. Y , por qué no, las solventes tropas chilenas acantonadas en Haití por petición de la ONU podrían regresar a sus bases del Sur aunque la señora de Plaza Italia continuara con sus tribulaciones en democracia.
Cuidado. Entre Democracia y Dictadura hay una longitud de guerra demasiado etérea. Y parece que la diferencia estará signada para siempre por el cambio de la guardia de Palacio.
Lo importante en el regreso de Jean Claude a su país no está dado por el hecho de que se vea envejecido ni que casi pida disculpas por si alguien se sintió lastimado durante su mandato ni porque asegure que  los gastos rimbombantes en que incurrió su exesposa fueron cosa rutinaria de cabildeos. Tampoco es importante que se mute pescador en aguas contaminadas- que no revueltas- o que se burle, otra y mil veces, del pueblo haitiano, arrendando en Barrio Alto con Guardaespaldas herederos de su Policía Estelar.No, señores.
Aquí se trata de saber quién le invitó a venir, quién le convenció de un regreso espectacular a una ciudad en la que su padre fue desenterrado y apaleado en 1986 como si se tratara de un escarmiento olímpico. Quién le otorgó la visa en la sede haitiana en París. Quién avaló su todavía suculenta cuenta bancaria. Quién no le prendió en el aeropuerto y quién hizo la vista gorda cuando desapareció de su búnker. Porque no se dejó entrar al país para que cayera en una trampa macabra. De lo contrario no fuera el superpersonaje mediático que está siendo, solo opacado por el sunami callejero que convulciona al mundo árabe.
No me quedó otra alternativa que regresar al libro genial del cubano Alejo Carpentier, El reino de este mundo. No tanto para retrotraer la historia haitiana y pasear por la Fortaleza de la Ferriere y por el Palacio Sanc Souci ni para mirar la heroicidad épica de Toussaint Louverture y Desalines inaugurando la Era de las Independencias Americanas sobre la gallardía titánica de Boukman. No.
Volví a Carpentier porque parece que la magia del vudú no ha tocado fondo y es mucho mas que folklore especial y misterios ocultos en los suburbios de Cabo Haitiano y en las avenidas falsas del Barrio Haitiano de Miami. Haití necesita del realismo mágico que percibió Alejo en la década del cuarenta del siglo XX. Urge de que todavía Martha Jean-Claude y su familia le canten a la esperanza y no siga pareciendo que la pequeña nacion negra es uno mas de los estados africanos esquilmados por todas las garras del oprobio.
Haití precisa de un nuevo Mackandal. No importa que se transforme en mariposa o en majá, en paloma o en jutía. Importa que todos los estamentos le "vean", vestido con harapos, descalzo, machete en mano, yerbas y ocultismos, sin nada made in Francia o made in Usa. Aunque solo fuera para comenzar sembrando árboles y entregando pócimas anticólera por las calles vacías.
Y para que el recién llegado, enmomecido y oloroso a Channel, se pierda en el detritus donde su padre fue desterrado a garrotazos de las memorias y cuando tenga razón de geografías pida un Airbús y se regrese al sitio de donde jamás debió salir.
No condenadlo.Para qué.
Si también fue "absorvido" por la Historia.


Enero 29 del 2011.
Nort East, Miami, USA.
Luis Eme Glez.

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