Cuando venza mi plazo de asceta engreído y
radical
serás el objeto
primero
en la prioridad de mi lente.
Y ay
si cometes la locura
de posar.
Para Valeska,- en la estación.
No distingo entre mujeres y hembras.
Nunca pude hacerlo.
Y no porque resulten categorías similares.
O vocablos?.
Quiero que se aprecie que hablo de percepciones.
Tampoco comparto la palabra compuesta.
Distingo la palabra completa
apenas un guión que las disocie en su concepto.
Hembra - mujer.
Ese polvo de luces que se deja penetrar y se embaraza
que palpita y se retuerce en cada superficie
que pare clones y atiende la casa
con pasión de diosa enamorada.
Que tiene una vagina
un corazón
y un par de brazos soberanos.
Solo estoy aceptando la amalgama del Todo
- Nada vislumbrada entre las brumas de lo ignoto -
cierto conglomerado de células y nervios
albergados en un punto impreciso
de la subdermis.
Artista de la línea soy arquitecto de la plástica
ciego admirador de las concavidades de los cuerpos
ofrecidos a cualquier postor de madrugadas.
Amo las formas clásicas
collage de carnes y de huesos
que bojearon a las selvas inicíacas
debajo de un sol joven hermosamente debutante.
Mas acá del clasisismo de las formas
apenas respeto la libre determinación de quienes
son rebeldes con causas objetivas.
Soy tolerante en tanto y amo
todo lo estrictamente físico.
Me ducho en aguas grecolatinas.
No creo en ninguno de los dioses nombrados bajo el Cielo
que no es tal
pero soy fans de la Gran Duda.
Creo en el misterio indiscernible
que no se deja poseer todavía
pero lo hará
alguna medianoche de luceros tranquilos
y cometas fugaces.
Hoy mismo no vive mujer alguna
que pueda transfigurar mi corazón (u otra víscera)
atesorando sentimientos de rutina.
Respetuosamente
solo me motivan mujeres que
enaltecen mi vista
encantan mi olfato
enriquecen mis oídos con gorjeos oportunos
dúctiles mujeres en la superficie de mis nervios
mujeres manjares divas del sabor
mujeres modelando para el terrible egoísmo de mis ojos
activando el selectivo chip de mi cerebro
cuando algún caos decorativo
le despeina el último mechón.
El resto es redundancia y es detritus
un guiño leve a la manzana bombeadora
que a veces se dilata y a veces se contrae
y puede enviar un Sos de urgencia a la cabeza
desde su burocracia de tormentos.
Extraigan, pues, mi corazón y todo el summun cerebral
pero no toquen mis ojos ni mis papilas gustativas
dejen dos iris dos córneas un matiz
y un hilo conductor
que llegue a la raíz
disciplinado
y se expanda
por las iniciales de la vida.
Soy un hombre ojos
sin pestañas ni párpados.
Eso sí, provisto de un par de átomos lagrimales
porque el llanto es el orgasmo visual
que antecede a la explosión postrera.
Unos ojos sin cuerpo llorando hacia el vacío.
Quién vio mejor performance de aventura
en la rueda del flirteo.
Dejen modelar al cuerpo que yo sé si es femenino
desde las telarañas perdidas de mis ojos
y la nube obsesiva que les cubre.
Pasarán más de mil años muchos más
yo sí sé si tenga amor la eternidad.
Quiero tener todo el tiempo del mundo para elegir.
Bajaré la guardia.
Prometo detenerme en locaciones prejuzgadas
sembradas para siempre en el el disco duro de mi praxis.
Prometo, además, ser diferente (que no original)
- y este es mi único orgullo, a saber-
y dejar abandonados en el bosque
a los números místicos cábalas signos profanos
a las marcas queribles.
Fuera el doce
el veinticuatro
el seis y el nueve.
Me quedo con el tres
estrella despeinada mandolina trunca aura dubitativa
cielo inconcluso terrón de tierra almidonada.
Tres gemas colman mis espectativas.
Pierdo la razón ante la boca llena de comisuras húmedas
transparente como las galaxias jóvenes
boca plasmante de la M de la muerte
de la media luna
del par de rodajas de sandías
boca mordida por los grillos de otros derroteros
agrietada como las amplias planicies del Sahara
depósito del beso vialáctico.
Pierdo la compostura ante el óvalo cerrado de una boca ingenua
ante la boca semiabierta y lúdrica
ante la boca desbocada en el asombro matinal del éxtasis
ante la boca verdad
como la boca anesteciante de Ornella Mutti infografiada.
Una boca qué hable y que ría y que haga chistes y haga rictus
que no olvide que detrás del horizonte hay una zona verde
para besar los alelíes
una boca dispuesta a todos los partos permitidos
y rebelde a todos los tabúes destiempados.
Una boca caracol con una lengua de alta mar.
Una boca con la B de la buenaventura.
Puedo perder la razón, digo.
Perdido de razones en tu boca
(no olvidar que ya fui víctima de La Boca)
es inútil florear entre tus pechos
vagar emancipado en tus colinas
rodar en tu trasero de amapolas.
Voy a mirarte trabajar en el vacío de la Tienda.
También andas ausente y distraída
repitiendo los viajes como si fuera el camino
de una senda de gloria
donde germinaran albas esperadas
como si modelaras en una pasarela sin público exigente
solo interesada en el examen de mañana
y en la nena que espera
en algún lugar de la ciudad.
Muchacha genérica.
Dios mío, qué bien te adaptas a mis furias.
Mira qué excepción me fabrico.
Escucha.
Puedo
obviar a tus ovarios descargando semillas al encuentro del otro
a tu útero amplio como aro de domador de leones
aceptar a tus pechos inflamados en la vida que crece
a tu carne disparada en los meses exactos
a las líneas que taladran la seda de tus muslos
a tu cuello dilatado para el paso
pedido a patadas hermosas
al canal ensanchado en la ruta de los tres kilogramos
de llanto explosionado
a tus labios sagrados
dando paso final a la vida que sigue su rumbo de gardenias
al alud de fluídos que dejó tu tiempo de azahares.
Le resto importancia a
la percudida mochila en tus espaldas
las manchas en tus brazos sin que el sol se disculpe
el jeans pisoteado en el piso
la caspa en el fondo del pelo
la merienda en los dientes
la cena apurada
el cabello olvidado en el baúl
de una madre impaciente que se come sus horas
en los manteles ordinarios sin creerse ese cuento
allí
donde copulan dioses de papel y anémonas gigantes.
Obvio
porque soy tolerante discreto y prepotente
porque mis ojos agradecidos
te eligieron entre mil para el lapsus tectónico
del penúltimo otoño.
Comete, pues, la locura de posar
de decir está bien
de barrer esta lista macabra de obviedades
y verás
como la vida es otra cosa detrás de cada parapeto
como la carne escupe su magma contenido
sobre la llama que sí es.
Déjate llevar por mi mano encantada
por mi cuerpo flotante
por mi camino de ángeles.
Dame la razón perdida
y pierde mi razón ganada,
Valeska.
Providencia.
Santiago de Chile.
Febrero 29 del 2005.
Luis Eme Glez.-
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