Monday, December 13, 2010

Amazona.-

                                         Poema 19.-

                                         Detrás de tu coraza de mujer
                                         de las islas sin hombres.
                                         Detrás de tu
                                         lanza y de tu
                                         espada
                                         de tu escudo y la sangre que explota
                                         en cada poro
                                         se oculta una mujer de espanto
                                         como esas piedras imantadas
                                         donde
                                         me
                                         pierdo
                                         sin alternativas.


Para Victoria,- arisca potranca en el ruedo de piedras.
                         


Una serpiente hecha un ovillo en la caverna
es un globo de miedos en la noche.
Pero si la serpiente se deshace y se yergue
encantada
es una bestial invitación al beso.
Cuando cae la tarde la tigresa
camina a pasos tensos y  medidos
mientras no ve la presa que se exhibe en las sombras.
Pero después que la tigresa mata y desconecta
y vuelve a la madriguera opaca
es una bestial invitación al beso.
Entre los arbustos de la sabana la hiena
espera su carroña sobre las ancas aeriformes
rechinando los dientes como un molino de fuego.
Pero cuando se van los depredadores omnipotentes
y ella juega con sus cuartos traseros
en la cena obsequiada
es una bestial invitación al beso.
La amazona vestida de combate
es una máquina de metales y de furia
un cuerpo acorazado que no vuelve la vista
lista para matar a los cocuyos.
Pero cuando la amazona regresa victoriosa
a su casa sin hombres
y desnuda su cuerpo en los hierros torcidos
y oxidados y tibios
y se tiende en su lecho de hojas perfumadas
por sus jugos invictos
y mira las estrellas por entre la obviedad
de su techo infinito
y la luna le despeina los pezones
asexuados
y el frío le roe los muslos
y casi la mata la nostalgia
y comienza a retorcerse y a desenroscarse
como la serpiente
y a lamerse las heridas como la tigresa
y a saltar sobre sus ancas como la hiena
y a erguirse para cantar su fuego interior
amazona coyote de la jungla
es una bestial invitación al beso.
Y entonces todas las amazonas de las islas sin hombres
encienden los fuegos milenarios
con un solo objetivo.
Para que los hombres de las islas cercanas
enciendan los fuegos milenarios
vean la luz hecha fuego en la distancia
la erupción volcánica que añoraban ayer.
Porque las amazonas saben
que solo se puede ser amazona mientras el río
no desborde su cauce
y se lleve a su paso todas las trampas colocadas
entre las piernas incrédulas
y la saliva gravitante.
Cuando los hombres arriban tras la luz
las amazonas se abren y los hombres penetran sus guaridas
y germinan todas las semillas de la tierra.
Tal vez los hombres se regresen con el alba
pero llevan dos cosas.
El fuego de los dioses
y un tíket de vuelta.
Voy a subirme a esta gran piedra
porque soy vigía de amazonas.
Tengo un látigo para domarte
y
un corazón para vencerte.
Y dos ojos para ver el fuego intermitente de tu isla.
Cuando llegue no quiero
que seas una fugaz invitación al beso.
Quiero que seas el beso mismo
hecho fuego
hecho carne
hecho amor
amazona, Vicky.





Providencia.
Santiago de Chile.
Marzo 12 del 2005.
Luis Eme Glez.-









                                         

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