Gerente de verano bajo un sol apaisado
una rúbrica basta
para romper ilusiones
y ceñir la disciplina
de las
grandes Empresas.
Dulce Inquisidora
victoriosa absoluta
en las
páginas sociales.
Tu nombre apostólico
circunnavegará la ruta de las triunfadoras.
Tu escobillón de plomo
es un monstruo feroz
en un lago de sal.
No intentes quitar el polvo añejo de mis pies
porque estarás ahogada
de mis pesadillas.
Para Pía.- matriarca de la hora.
Yo te vi en la mañana absorvente del otoño
desmontada del auto.
Te vi desde mis plumones de concreto
sobre los jardines imberbes al oeste del fuego.
Fuiste
un amasijo de cabellos al viento
cortados a lo paje
perfectamente condenados a la línea perfecta
tras tu cuello ario informal presuntuoso.
Una rubia criolla como las rubias peinadas
bajo el Arco de Triunfo en el París de los sesenta.
Fuiste también esa mañana de sol iridiscente
un caminar pausado de vaquera cawboy
zarandeada y tranquila como las vicuñas en celo.
Un largo poema de caderas abruptas y manos torrentosas
Búffala Bill en las quebradas de Lampa.
Quizás oxigenada blonde de los salones unisex
tel vez russia natural desde los genes de ayer.
Fuiste sonora e intrincada
provocativa y recia
enigmática e inconclusa como las cartas
de la media noche.
Detrás de los vitrales te convertiste en una firma
la rúbrica que esperaban los condes de sangre real
llegados desde Holanda con escala en Haiffa.
El vendaval del orden
la coraza inclemente
la profesión hecha bronca y hecha Ley
para el urgente nacimiento de cada plusvalía.
Te volví a mirar caminar sola por los grandes espacios
y siempre esperé te voltearas
con la escuadra de fierro
en alguna de tus manos de seda
para matar primero.
Acompañada a veces por los dioses falsos
de un cielo invisible
modelando proyectos
preparando el próximo expediente detenido
en las calles temibles.
Fantasma de la Inópera murciélaga rapaz
paloma con cuello de buitre abeja transgénica cisne voluble
llama en aguas blancas en la cadencia del vacío.
Te tuve a la distancia de mis codos una tarde cualquiera
porque fue inevitable no coincidir en el bosque bursátil
donde cada árbol se retuerce y se comba
y se muere de sed sobre el agua reseca.
Eres una mujer para el recuerdo y la nostalgia
para insertar en cada disco duro
para saberla dominante y fugaz
obsesiva y potente
con la falsa seriedad que regala la insulsa mediatez
en los acéanos de la Duda.
Una CEO hermosa , es verdad,
y seductora ,es verdad,
parapetada en las trincheras grises de lo inocuo.
Yo escuché tu voz de ballena perdida
el timbre irresoluto de tus arpegios desgarrados
tus órdenes
tus sugerencias
tus subliminares diatribas vespertinas
vertidas en el buzón de los olvidos.
Y entonces fuiste un cuerpo detenido entre mis ojos de hombre.
Cómo me gusta mujer que te nombren Señora en los parlantes
que musiten tu nombre piadoso con la voz que dijeron
los reformistas de las catacumbas.
Cómo me place que estés y que no estés
qué pases o despases las carreteras de la Tienda
qué sorprendas qué te pierdas qué sonrías
qué te enseries
qué seas nada turbia en el alud de mi apatía
o cuerpo exacto en las burdas razones del presente.
Adoro la incorporeidad que te guarece
y el eco consecuente de tu nombre ecuménico
y la soledad que te fabricas en las horas que amo
adoro.
Déjame preguntarme
qué pasará detras de tu coraza
de cabellera excelsa
en tus predios humanos
en la yerba del tiempo
al centro de la vida.
Allí donde tú tienes que ir al baño y cambiar
tus almohadillas rojas
descargar ese tazón de porcelana con tus jugos ardientes.
Qué ocurrirá, digo, cuando bajes al barro de las certidumbres
y te roa la rutina de los días hastiados
endilgados amargos transpirantes
obsenos.
Qué sorprenderá en tu cama de caros edredones
en la perspectiva de los cohabitantes de urgencia
los encuentros planeados
sorpresivos desencuentros
en la furia sanguínea de las blondes walkirias.
Qué jugarán esos labios de filete insolvente
esa piel estirada al dolor de caderas notables.
Qué brindará ese pelo ceñido y esos ojos inútiles
en la noche sagrada.
Déjame ser
torbellino de interrogaciones
y pobre vendaval de respuestas a medias
mujer.
Tu nombre me sabe a polen del que no nace en los pistilos
tu nombre no me sabe a yerba de la que nace en el prado
tu nombre conventual y pagano y dubitativo.
Quiero verte llegar una mañana del brazo
de algo con voz grave
verte matar la soledad con tu abrazo de esposa
sentir que compartes el mutismo de la noche
que te abres como coral en pubertad.
No me mientas con tu careta de bajo perfil
y esa prefabricada indiferencia gerencial.
Ven un día en el bus
deja que el polvo del asiento te manche tu bluyín
te froten el trasero
te amordacen allí con los fierros mas fierros de las fierrerías
para que sientas el granito en bruto
porfiando con el único enigma permitido.
Hazte asequible y "piadosa" y desegoísta y dúctil
paloma enternecida en el alero de los falos
caverna rosa esperando al egiptólogo
nace otra vez desde tu propio útero
y orina sobre cada uno de los convencionalismos baratos
defeca sobre la antinovedad
orgasmea en los trillos vedados
haz un atolondrado intercambio de jugos y salivas
de calores y de trombas marinas
de éxtasis sagrado en el bautizo
con la magia suprema que te lleve hasta Dios.
Sé humeda como el delta del cielo, mujer.
Quiero, además, que te viertan mil alientos
en tu piel de arenizca
te miren con deseo de fulgor escarlata
te violen con un coito virtual
te acepten en las cofradías
de las inútiles parias del Infierno.
Que nadie piense o imagine
que seré el próximo
en tu Lista Pialínder.
Que dones el Station Wagoon al Hogar de Cristo
aunque solo fuera
para rubricar tu nombre
en los anales de la Historia.
Corta tus alas de ángel subyacente
baja hasta la Tierra
comparte mariposas y capullos
amaneceres y ocasos apacibles
habla el plañidero idioma de las diosas paganas
entrégate al banquete de nupcias imperiales.
Hazte mujer sin rompeolas
y sonríe una vez
para nunca.
Porque
para adorarte y respetarte
hacerte humana y convergente adicta a las furias del invierno
no queda otro remedio
que desnudar tu alma primero
desnudarte después
con placer impío
con impiedad
impiadosamente brutal en el barranco
como si no fueras
una apetecible arpía de ocasión.
Deja de ser mediata
por favor.
Y halla a un ser superdotado
de Inmediatez.
Despierta
y anda,
( o búscame)
Pía.
Providencia.
Santiago de Chile.
Abril 16 del 2005.
Luis Eme Glez.-
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