La madrugada en que cierres tus labios
para mirar de frente
y sujetes
las niñas de tus ojos
en el centro del óvalo
te habrás graduado de mujer.
Para Leslye,- esperando que crezca.
Se trata, señores que me escuchan,
de una mujer esbelta y elegante.
De una mujer con pasos de tigresa en celo
horadando el cemento de la Tienda.
Una mujer con fashion
y casi todo el glamour
que exiben las mujeres de Oscar de la Renta.
Una mujer Dior.
Una mujer Rabani.
Una mujer alada e inasible como las mujeres Benneton.
De alguien que se robó la barrera del metro con setenta
dejando al promedio nacional hecho tiras
en las oficinas del Sename.
Una mujer sonora y tan voluble
como los corales de mar adentro.
Una mujer que transita la vida
con cierta ingenuidad ingobernable.
Una mujer tan limpia como las aguas que fluyeron
después que Eva y Adan bañaron sus placeres
con espumas de manzanas permitidas
en las albercas del pecado original.
Tan adorable y tan querible
tan recordable y tan besable
(la mujer, insisto)
como las walkirias de Penthause
las amazonas de Play Boy
y las modelos pik de las playas perdidas.
Una mujer en tiempos de madrigueras destapadas
soñando con hombres ataviados de azul
y sábanas de escarcha.
Se trata, señores que me escuchan maullar de impotencia,
de una niña crecida en el error de los rostros quedados
en la media noche del asombro
de una hermosa mujer detenida en la frontera
donde el orgullo exige su cuota de verdades
y los varones urgen
de un toque distintivo
volátil e inequívoco
para tapiar el aro impoluto del amor.
Hablo de una mujer para sorberla toda
desde el fondo del raro carnaval de sus neuronas
y plantar una semilla voluntaria
en su cuna prodigiosa de caderas adentro.
Aunque solo fuera para que el cuerpo, hermoso, agradecido,
tomara conciencia de su embrujo
y retara al rostro con una avalancha
de requiebros perfeccionistas.
Ahora bien
tomar a esta mujer
(digo "ahora" y entiéndase en su edad)
sería como poseer a un cuerpo diseñado
violar un rostro a medias
estrujar a un amasijo de nervios púberes
sin ninguna capacidad
de disernimiento.
Como merendar un dátil transgénico.
Sin embargo alguien dijo
que el choque de las pelvis
y el encuentro con Dios
podrían mutar los errores de Freud.
Así
que dame tu teléfono
tu fax
tu correo
tu rut
cualquiera de tus señas.
Por si crecieras,
Leslye.
Providencia.
Santiago de Chile.
Febero 20 del 2005.
Luis Eme Glez.-
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