Sunday, December 12, 2010

Magia oriental.-

                                       Poema 14.-

                                       Durante la Década Prodigiosa
                                       Los Angeles cantaron:
                        ....todos los momentos que pasé junto a tí
                        ....han pasado a ser recuerdos
                        ....de cuando te vi......
                                       Poco después volvieron a cantar
              .... si tu supieras lo que yo daría...
              .....tu nombre suena en los latidos de mi corazón...
                                       Hoy es mi turno de cantarte
                                       y lo haré
                                       para tu garbo de pastel asiático.




Para Mónika.- en el laberinto de las etnias.

Permíteme arrodillarme ante tu rostro ecléctico
acercarme a tu olor
sentir como te inclinas
sobre mi faz rutinaria y romántica
mi faz  de parranda y de son y pasodoble
déjame sentir a la distancia de un jadeo
el aliento  marino de tu aura oriental.
Deja que te mire mujer
como si abrazara un manojo de rosas
diluirme en tus pastas de invierno
tu canasta de buganvillas y de lotos mojados.
Ordéname orlar con mis falanges todos los besos
de tu cara
arroparte en mis cuencas
escribir tu epitafio para el Cielo  pasmado
digamos, esculpir en el uranio de tu praxis
las palabras sagradas
    esa piel es chilena
    esa boca es criolla
    ese mentón es árabe
    ese cabello es indígena y un poco más
    del intríngulis de los pigmentos
    esa nariz es anglo pero bien pudiera ser semita
    esa frente es judía
    esa sonrisa es de Santiago Centro
    y es amplia y es dulce y es ingobernable
    como las carcajadas libres en las medias noches
    satisfechas.
Pero, mujer, no me engrupas.
Esos ojos rasgados de pestañas inquietas
como halados desde todos los puntos cardinales
y esos párpados chascones
y esas córneas intrusas
tienen la extraña delicadeza de los ojos
navegando en el Mar de la China.
Se me antojan dos faros tras cuya estela
se pierde el argonauta sin remedio
enmarañado en la pesadilla del salero
y el guiño transgresor.
Solo deseaba rendir mi tributo
ante tu faz de primaveras.
Homenaje al minuto en que me miras
dignada para los  entes de los bajos fondos
agradecidos.
Quería, además, tenerte
en la pared inexistente de mi ruta
como un cuadro de peciolos desgarrados
por la lluvia de abril
aquella que chispea,
denodadamente
sobre las baldosas de mi anhelo.
Perdóname obviar tu cuerpo
porque hoy quería hablar de plástica moderna
y tu cuerpo es demasiado naif para profanarlo
en la falsa cadencia de las modernidades.
En ti evoco a Lautaro y a Caupolicán y a Machimalonko
a un gen de Extremadura
y a un cromosoma caolí de pértiga y zampán.
Sin embargo,
en tanto no me mires de nuevo
quiero recorrer en él
tu Ruta de la Seda,
Mónika.






Providencia.
Santiago de Chile.
Abril 16 del 2005.
Luis Eme Glez.-









  
  

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