Sunday, January 3, 2016

2016: EN VISPERAS.



No tiene usted miedo? - preguntó Donovan.
Ayudaría? - respondió Rudolf Abel.







Han sido un par de meses inusuales. Jamás Noviembre y Diciembre fueron meses buenos para la palabra "ventas" en la Compañía en donde trabajo en Doral, Miami. Como decía mi padre "la gente cogió fuerza en la ciudad". Lo que puede traducirse como "hay dólares de nuevo en algunos bolsillos". Los compradores de "greens" guatemateco han vuelto a ser solventes. Sus pickup inundaron las rampas de la Empresa como si se tratara de la Temporada Alta. Trabajé overtime como en los tiempos en que lo hacía para la Compañía Madre y para su Asociado Proveedor. Los venezolanos de la última diáspora latinoamericana han llegado cargados de bolívares convertibles y se han adueñado, dicen las lenguas sabihondas, de Doral City. Los brasileños, locos por invertir en Miami, han comprado un boleto en Sao Paulo con destino al noroeste del continente y lo han hecho con sus valijas repletas de reales poderosos. y han aterrizado, dicen las lenguas sabihondas, en las nuevas torres de Avenida Brickel. Los Eventos pululan de nuevo por toda la geografia de la megalópolis. Las mesas necesitan juegos florales de alcurnia. Las mesas de los salones VIP. Las mesas de los Cruceros. Todas las mesas. El "verde" de Guatemala es necesario para enchular al juego floral. Por demás, sigue habiendo enamorados enviadores y enamoradas recepcionadoras de flores y de juegos florales de dimenciones varias. Tampoco la gente ha dejado de morirse. Tengo las palmas de las manos dislocadas. Abiertas, decía mi madre. Las ingles enrojecidas por el calor que pudo burlarse del frío eterno en la euforia de los coolers. Abrazadas, decía mi padre. Los músculos al reventarse, decía Tíonofre. Las articulaciones sencibles al menor movimiento, decía la estudiante de Ortopedia cuando me estiraba en alguna locación improvisada. Estoy muy bien de salud - supongo - pero no deseo moverme de casa esta noche del 31 en que he llegado tarde y en la que algunas personas y familiares esperan por mí para recimentar el mito,  para embarrar las doce uvas falsas de jugos de manos y de labios y para asistir de oídos y de mirada larga al pobre concierto de fuegos de artificio en la rada del puerto mientras la tevé local dispersa lo que pasa en Times Square en el Segundo Exacto y Televisión Española replisa para América su tradicional Concierto de Fin de Año a las nueve treinta con lo mejor de la parrilla "gallega". Estoy en casa y decido echar un vistazo a Pelispedia, la Gran Página de cine por internet que me sugirió Ojazos Michoacanos alguna noche de retóricas azules. Ya está lista Puente de espías, el filme de Steven Spielberg que enalteció Tom Hank y que ennobleció Mark Rylance. Voy a verla. De todas formas esta noche apenas dormiré. El falso cansancio se burla de las butacas y se burla de las camas. Porque mañana sí que quemaré el tennis.Tengo todavía en mis oídos los montones de acentos de los montones de clientes que han llegado sin parar estos dos meses a gastar su dinero en la sección "flaguers" y en la sección "grin". Y yo de pie aún, hasta mediados de la eternidad.  De modo que me coloco los auriculares. Ya está bueno, por favor. Adelante, Steven.



Porque yo ya había hablado del Puente Glienike en la antigua República Demócratica Alemana cuando publiqué mi Serie sobre Michelle Bachelet. Se acuerdan?. Porque yo conocía muy bien al gran abogado estadounidense James B. Donovan desde mucho antes de ser el artífice - a "título personal" - del intercambio de prisioneros entre Estados Unidos y la Unión Soviética en 1962 que regresó al espía bolchevique Vilian Guenrijovich, alias Rudolf Abel, a Moscú y trajo al piloto de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos - derribado y capturado en un misión sobre la URSS - Francis Gary Powers hasta Washington. Desde mucho antes de ocuparse de los 1113 prisioneros cubanos y cubanoamericanos que dejó el fiasco de Bahía de Cochinos en 1961. Cuando el exiliado y opositor anticastrista criollo Pablo Pérez-Cisneros le pidió su mediación para que tratara de lograr que Fidel Castro los liberara y devolviera a Estados Unidos. Para entonces Donovan era una superestrella mediática en el país de John F. Kennedy que había pasado de ser un "traidor nacional" cuando decidió defender - de oficio? - al espía rojo Abel en la Corte Suprema a convertirse en el héroe que había sacado al joven piloto de las garras de los bolcheviques desde la tenebrosa Berlín Oriental desbaratada por todas las bombas en el ocaso de la Segunda Guerra Mudial y en medio de la construcción del Muro Macabro. Con la anuencia de John Efe Donovan dijo que estaba ok, que se ocuparía de los prisioneros y que no le importaba ahora a nombre de quién haría el trabajo aún cuando oficialmente se movería entre bastidores a nombre de los familiares de los presos. Esta vez su mujer y sus hijos sabían que no andaba pescando en el Reino Unido. El Abogado viajó varias veces a Cuba y se reunió con los personeros más poderosos del Nuevo Régimen antes de lograr una entrevista con Fidel Castro. Donovan se seguía considerando un hombre liberal y terminó por hacerse amigo del Vencedor del Imperialismo en las aguas de Girón. Tan amigos llegaron a ser que hasta incluyeron a sus hijos, contemporáneos, en el Paquete. En alguno de los encuentros Castro le pidió que le llevara un equipo completo de buceo y el Abogado dijo que eso no tenía "escache". Solo que Donovan comentó en Nueva York acerca del antojo del Barbudo fanático a la pesca submarina y sus comentarios cayeron en la valija de la CIA. Que no tardó en hurdir Otro Plan relacionado con la exterminación física del Amigo a las Noventa Millas de los Rusos. Los chicos de Langely decidieron contaminar el neopreno con un hongo dañino para la piel y con bacterias de tuberculosis en el dispositivo que servía para respirar. La indiscreción de uno de los Agentes hizo que el Amigo del Isleño se enterara. Así que Donovan no quiso cooperar y compró el traje personalmente en una tienda de Times Square. Donovan sabía de sobra que la amistad que lo unía con el Mandatario - Donovan tenía bien claro el concepto de "amistad" que se podía tener con un Dictador - no sería un atenuante en caso de que se descubriera lo que incluía el "presente". Donovan no quería ni pensar en lo que le hubiera pasado si el veneno hubiera logrado el objetivo y él no hubiera podido salir de Cuba antes. El 24 de Diciembre de 1962 regresaron todos los presos a Miami. Castro solicitó alimentos, medicinas y artículos de uso personal a cambio. Sin objetar nada, Washington se los envió. Condecorado por el Gobierno de los Estados Unidos Donovan escribió libros mientras vivía su celebridad y un mal día, en plena madurez intelectual, un ataque al corazón lo mató. Tenía 53 años. Porque yo conocía a James B. Donovan desde que fue asistente del Fiscal General de los Estados Unidos, durante el Proceso de Nuremberg entre 1945 y 1946, Robert H. Jackson. Tal vez lo conocí como estudiante preuniversitario. O tal vez en el libro del periodista soviético Boris Polevoi, Diario de Nuremberg. O en la obra monumental del escritor soviético Alexander Poltorak, Nuremberg epílogo. O en mis primeros tiempos de polilla insaciable de todos los folios. Habría que precisar. Ahora, de la mano maestra de Steven Spielberg, Tom Hanks le da vida en la pantalla. No hablaré de la pelicula. Porque ya les dije en dónde pueden encontrarla. Sí que no puedo dejar de mencionar la actuación supramagistral del actor y director teatral inglés Mark Rylance. Vean qué clase de secundario.




Ya es 1 de Enero del 2016. Ahora sí que me voy. Porque ya saben que este día es Festivo en USA.

Diciembre.

Se acaba el año
y casi nada hiciste
de lo que en este tiempo 
vagamente te proponías hacer.
Pero has escrito
unos cuantos poemas.
Sé sincero
y dí
que lo demás
no te importaba.
                        Eloy Sánchez Rosillo.


Westchester, Miami, Usa.
Luis Eme Glez.
Enero 1 del 2016.



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