Dependiendo de expertos. Todavía.
Aficionado a la plástica.
En 1998 alguien tocó a la puerta de la famosa Casa de Subastas Christie's de Nueva York. Llevaba una valija. Dentro de la valija había un pergamino. Dijo que deseaba que los expertos en arte de la Casa le echaran un vistazo porque pensaba venderlo en caso de que tuviera suficiente valor. Los expertos se mostraron interesados en el retrato que había sobre el pergamino. Se trataba de un rostro de mujer joven, de perfil, quizás con dos tercios de busto. Aunque a los sabuesos de Christie's les pasó en algún momento por la mente la posibilidad de que el retrato tuviera algo que ver con los monstruos italianos del Renacimiento - y por supuesto con el genio mayor, Leonardo da Vinci - al final aseguraron que se trataba de un dibujo del Siglo XIX realizado por algún autor desconocido alemán. De modo que Casa Christie's lo subastó ese mismo año y obtuvo una cifra que osciló entre los 13 y los 20 000 euros. El llevador de pergaminos se mostró satisfecho con lo que le tocó. Nueve años después el retrato fue adquirido por un coleccionista canadiense que sigue creyendo que el pergamino con la jovencita es una obra de Leonardo da Vinci. Indagando en la Gran Base de Datos de La Red que recoge los nombres de los más cotizados expertos en da Vinci el norteamericano se topó con un tipo inglés llamado Martin Kemp. Martin Kemp es Profesor Emérito de Historia del Arte de la Universidad de Oxford y sabe tanto del Hombre del Renacimiento que hasta el mismo Dan Brown tuvo que consultarlo para que le asesorara en materia de Códigos. Kemp comenzó a interesarse de verdad en la obra cuando supo que habían sido los hombres y mujeres de Casa Christie's quienes habían ofrecido su veredicto. Kemp pasó gran parte de su juventud leyendo a Sir Arthur Conan Doyle y conoce al dedillo lo que pensaba Sherlock Holmes de los genios de Scotland Yard.
Antes de verter su propia opinión sobre el retrato Martin Kemp pasó montones de horas estudiándolo. Kemp se divirtió harto porque conoce que nadie en el mundo sabe tanto del Renacimiento Joven Italiano y mucho menos sobre la obra y la vida del Gran Leonardo. Los conocimientos de Kemp van mucho más allá del simple hecho artístico y no me extrañaría que alguna vez escribiera su propia versión de la obra monumental del húngaro de origen judío Arnold Hausser, Historia Social de la Literatura y el Arte. Por de pronto Kemp ha escrito La bella principessa: la historia de la nueva obra maestra de Leonardo da Vinci. En el libro Kemp da por probada la autoría del genio florentino. La técnica, los detalles, los materiales y la figura del retrato son consistentes con un cuadro de Leonardo, dice y agrega "hay una huella en una de las esquinas de la obra que concuerda con otra similar en un dibujo inacabado de San Gerónimo".
Parece que el pergamino en donde está dibujado el retrato de la chica milanesa es la hoja que le falta a un volumen del Siglo XV relacionado con el Mecenas de Leonardo, el Duke "Moro" de Milán, Ludovico Sforza. Kemp no tiene la menor duda de que la chica es Bianca Sforza, hija ilegítima del Duque y de Bernardina de Corradis, retratada a la edad de 14 años, poco antes de morir y cuando apenas estaba disfrutando de los encantos del matrimonio. El retrato fue escaneado con altísima resolución. Nada menos que con 240 millones de pixeles. Por ello es que Kemp pudo ver un par de marcas en él. Una indica que la hoja fue arrancada del libro La sforziada, editado a fines del Siglo XV y simula un razguño. La otra es obra del contacto de un dedo índice o corazón. La sforziada tuvo varios dueños después del saqueo del Ejército Francés en Milán en 1499. En 1518 el Rey Francés Francisco I lo donó para la boda de la polaca de sangre azul Segismunda I y el Rey de Hungría Juan I y de esa manera fue llevado a Polonia. En 1939 se salvó milagrosamente cuando los nazis incendiaron la Biblioteca Zamoyski donde se encontraba depositado. Poco después fue trasladado a un monasterio del sur polaco llamado Czestochowa. La hoja debió ser arrancada entre 1939 y 1998.
Los especialistas de Casa Christie's no creen a Martin Kemp. Y no porque no quieran dar su brazo a torcer. Sino porque también son expertos. El dueño original del retrato les ha acusado de ineptos y ha demandado a la Casa Neoyorkina por los perjuicios económicos causados por tanta incapacidad profesional. El dueño canadiense solo se desharía del cuadro si alguien paga lo que de verdad vale un da Vinci original. Y eso tal vez pueda saberlo únicamente un tipo llamado Martin Kemp. Algunas fuentes semiautorizadas han asegurado que Martin Kemp está metido de lleno en un nuevo trabajo. Encontrar a La sforziada y ver de qué manera alguien paga al canadiense lo que vale un Leonardo auténtico y devolver la hoja pergamino al sitio que le corresponde. Kemp está pensando en acudir al M-15.
Solo que a la historia de la principessa se le unido otro personaje. Se trata de Shaun Greenhalg, un británico cincuentón que acaba de burlarse de los genios de Casa Christie's, del dueño canadiense y hasta de la sabiduría top de Míster Kemp. Shaun ha dicho que ya es hora de que se sepa la toda la verdad acerca del famoso retrato de la bebé milanesa. Porque la obra es un parto suyo, porque la chica es Sully, una compañera de trabajo que tuvo cuando era empleado de un Supermercado en Bolton, Inglaterra, allá por los años setenta. Shaun ha continuado aportando información. Ha especificado que fue exactamente en 1978 y que el Supermercado era Co- Op, que Sally era cajera y prepotente a pesar de su aparente humildad. Cuando Shaun ha considerado que el mundo merece conocer de sus habilidades técnicas ha dicho que usó como lienzo una escritura de su propiedad que data de 1578, fabricado con idénticos materiales a los empleados por Leonardo y que la tinta la consiguió usando pigmentos de su invención que mezcló con polvo de carbón de leña de árboles centenarios. Elemental Watson, exclamó Lord Kemp cuando se enteró de esta novedad en la prensa británica. Kemp conoce perfectamente a Shaun Greenhalg.
El genio británico de la plástica onírica es uno de los falsificadores más rimbombantes del Reino Unido. Entre 1989 y el 2006 este tipo fue capaz de vender una estatuilla falsa de una princesa egipcia, varias réplicas de esculturas de Paul Gauguin, antiguedades romanas y una serie de etcéteras escalofriantes que le proporcionaron alrededor de un millón y medio de euros. Tan fenomenal falsificador es Shaun que en fecha tan reciente como en el 2010 el Museo de Londres Victoria y Alberto montó una Gran Muestra con sus falsificaciones para alertar sobre delitos de esta índole. Kemp piensa que si Sherlock Holmes estuviera vivo y algún motivo supranatural le hubiera llevado a aceptar el Caso Shaun el Hombre del Polvo de Palo ya tuviera el Expediente sellado en espera de reunirse con los interesados y hacer sus infalibles conclusiones. Hubiera sido muy fácil para él ubicar a la plantilla de Supermercados Co-Op y tener acceso a la modelo o a cualquiera de sus descendientes en caso de que Shaun la hubiera hecho morir en medio de la rueda incierta del destino. Holmes no hubiera tardado ni una hora en descubrir la autenticidad del lienzo de 1578 porque doscientos años de Historia Textil para él hubieran representado fracciones de microsegundos hurgando en sus archivos. Un simple interrogatorio hubiera obligado a Shaun a precisar la centuria en que fueron incinerados los árboles que luego se convertirían en leña hecha polvo para ser trabajada con la magia de sus manos. Una mirada de Sherlok a través de su lupa buscando los ojos de Shaun hubiera sido suficiente para que explicara dónde estuvo el retrato hasta 1998 y de qué manera lo perdió o lo entregó a la persona que lo llevó a Casa Christie's y cómo fue que una obra del Gran Leonardo apenas alcanzara un precio tan ridículo en Nueva York. Para Holmes saber si Shaun había quebrado para la época hubiera sido cosa de mirarle simplemente la yema de sus dedos. Lo malo de todo esto es que Holmes descansa en el Panteón de los Inmortales y que ya este señor fue capaz de hacer sonoras falsificaciones que engañaron a ciertos expertos. Kemp también es un genio pero no es el Hombre de Baker Street 221 B. Es superior, piensa.
Kemp - que como todo genio es un lector compulsivo que a veces deriva hacia lo superfluo - acaba de toparse con la opinión de un Bloguero que se las da de gran conocedor del Renacimiento Italiano. Así que Lord Kemp ha tenido que leer lo siguiente. La joven del pergamino no es Bianca Sforza. Se trata de la bella Angélica Borgia Lanzal, prima y dama de honor de Lucrecia Borgia de Ferrara. El poderoso Cardenal Hippólito de Este estaba perdidamente enamorado de Angélica y bien pudo encargarle su retrato a Leonardo da Vinci, que por demás era su amigo. De Este le había brindado su ayuda a raíz de un caso de herencia que involucraba a sus medio hermanos. El retrato dataría entonces de 1507. Kempo esbozó una sonrisa socarrona cuando leyó "bien pudo encargarle".
No puedo decir mucho, la verdad. A pesar de lo tanto que me enseñó Arnold Hausser acerca de la genialidad plástica de los fenómenos italianos del Renacimiento. Porque Hausser enseñaba más. Degustando su obra uno podía meterse en los talleres en donde los superdotados pintaban y esculpían, en las residencias principescas de los Grandes Mecenas de Florencia y de Milán en donde los Medici y los Sforza ponían sus dineros al servicio del arte y del talento real. Tal vez podría decir algo, la verdad. Pero considero que con lo que ha dicho Martin Kemp basta. De momento. Porque Martin Kemp es un experto y no podemos seguir dependiendo siempre de expertos todoterreno. Sobre todo cuando un truhán es capaz de falsificar una estatuilla de princesa egipcia y obtener buen dinero por ello en tiempos en que Martin Kemp existe y por tanto debía tener su tercer ojo clínico listo. Ahora bien lo que sí puedo decir es que si Martin Kemp lograra descubrir alguna manera de hacer girar a Bianca Sforza en su pergamino y situármela de frente no me quedaría más remedio que pensarla una pariente muy cercana de La Mona Lisa. Acaso Martin Kemp no es un experto?.
Tal y como suena.
Westchester, Miami, Usa.
Luis Eme Glez.
Diciembre 5 del 2015.
Solo que a la historia de la principessa se le unido otro personaje. Se trata de Shaun Greenhalg, un británico cincuentón que acaba de burlarse de los genios de Casa Christie's, del dueño canadiense y hasta de la sabiduría top de Míster Kemp. Shaun ha dicho que ya es hora de que se sepa la toda la verdad acerca del famoso retrato de la bebé milanesa. Porque la obra es un parto suyo, porque la chica es Sully, una compañera de trabajo que tuvo cuando era empleado de un Supermercado en Bolton, Inglaterra, allá por los años setenta. Shaun ha continuado aportando información. Ha especificado que fue exactamente en 1978 y que el Supermercado era Co- Op, que Sally era cajera y prepotente a pesar de su aparente humildad. Cuando Shaun ha considerado que el mundo merece conocer de sus habilidades técnicas ha dicho que usó como lienzo una escritura de su propiedad que data de 1578, fabricado con idénticos materiales a los empleados por Leonardo y que la tinta la consiguió usando pigmentos de su invención que mezcló con polvo de carbón de leña de árboles centenarios. Elemental Watson, exclamó Lord Kemp cuando se enteró de esta novedad en la prensa británica. Kemp conoce perfectamente a Shaun Greenhalg.
El genio británico de la plástica onírica es uno de los falsificadores más rimbombantes del Reino Unido. Entre 1989 y el 2006 este tipo fue capaz de vender una estatuilla falsa de una princesa egipcia, varias réplicas de esculturas de Paul Gauguin, antiguedades romanas y una serie de etcéteras escalofriantes que le proporcionaron alrededor de un millón y medio de euros. Tan fenomenal falsificador es Shaun que en fecha tan reciente como en el 2010 el Museo de Londres Victoria y Alberto montó una Gran Muestra con sus falsificaciones para alertar sobre delitos de esta índole. Kemp piensa que si Sherlock Holmes estuviera vivo y algún motivo supranatural le hubiera llevado a aceptar el Caso Shaun el Hombre del Polvo de Palo ya tuviera el Expediente sellado en espera de reunirse con los interesados y hacer sus infalibles conclusiones. Hubiera sido muy fácil para él ubicar a la plantilla de Supermercados Co-Op y tener acceso a la modelo o a cualquiera de sus descendientes en caso de que Shaun la hubiera hecho morir en medio de la rueda incierta del destino. Holmes no hubiera tardado ni una hora en descubrir la autenticidad del lienzo de 1578 porque doscientos años de Historia Textil para él hubieran representado fracciones de microsegundos hurgando en sus archivos. Un simple interrogatorio hubiera obligado a Shaun a precisar la centuria en que fueron incinerados los árboles que luego se convertirían en leña hecha polvo para ser trabajada con la magia de sus manos. Una mirada de Sherlok a través de su lupa buscando los ojos de Shaun hubiera sido suficiente para que explicara dónde estuvo el retrato hasta 1998 y de qué manera lo perdió o lo entregó a la persona que lo llevó a Casa Christie's y cómo fue que una obra del Gran Leonardo apenas alcanzara un precio tan ridículo en Nueva York. Para Holmes saber si Shaun había quebrado para la época hubiera sido cosa de mirarle simplemente la yema de sus dedos. Lo malo de todo esto es que Holmes descansa en el Panteón de los Inmortales y que ya este señor fue capaz de hacer sonoras falsificaciones que engañaron a ciertos expertos. Kemp también es un genio pero no es el Hombre de Baker Street 221 B. Es superior, piensa.
Kemp - que como todo genio es un lector compulsivo que a veces deriva hacia lo superfluo - acaba de toparse con la opinión de un Bloguero que se las da de gran conocedor del Renacimiento Italiano. Así que Lord Kemp ha tenido que leer lo siguiente. La joven del pergamino no es Bianca Sforza. Se trata de la bella Angélica Borgia Lanzal, prima y dama de honor de Lucrecia Borgia de Ferrara. El poderoso Cardenal Hippólito de Este estaba perdidamente enamorado de Angélica y bien pudo encargarle su retrato a Leonardo da Vinci, que por demás era su amigo. De Este le había brindado su ayuda a raíz de un caso de herencia que involucraba a sus medio hermanos. El retrato dataría entonces de 1507. Kempo esbozó una sonrisa socarrona cuando leyó "bien pudo encargarle".
No puedo decir mucho, la verdad. A pesar de lo tanto que me enseñó Arnold Hausser acerca de la genialidad plástica de los fenómenos italianos del Renacimiento. Porque Hausser enseñaba más. Degustando su obra uno podía meterse en los talleres en donde los superdotados pintaban y esculpían, en las residencias principescas de los Grandes Mecenas de Florencia y de Milán en donde los Medici y los Sforza ponían sus dineros al servicio del arte y del talento real. Tal vez podría decir algo, la verdad. Pero considero que con lo que ha dicho Martin Kemp basta. De momento. Porque Martin Kemp es un experto y no podemos seguir dependiendo siempre de expertos todoterreno. Sobre todo cuando un truhán es capaz de falsificar una estatuilla de princesa egipcia y obtener buen dinero por ello en tiempos en que Martin Kemp existe y por tanto debía tener su tercer ojo clínico listo. Ahora bien lo que sí puedo decir es que si Martin Kemp lograra descubrir alguna manera de hacer girar a Bianca Sforza en su pergamino y situármela de frente no me quedaría más remedio que pensarla una pariente muy cercana de La Mona Lisa. Acaso Martin Kemp no es un experto?.
Tal y como suena.
Westchester, Miami, Usa.
Luis Eme Glez.
Diciembre 5 del 2015.

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