No dejes que la escolaridad interfiera en tu educación.
Mark Twain.
El 8 de Diciembre de este año seis kayakistas extranjeros quedaron a la deriva en la porción norte del Lago General Carrera, un gran espejo de agua que comparten Chile y Argentina. Estaban a 700 kilómetros al sur de Puerto Varas. Los atletas pensaban recorrer unos 100 kilómetros entre Puerto Sánchez y Puerto Ingeniero Ibáñez en cuatro días. El Lago General Carrera tiene 980 kilómetros cuadrados y su temperatura para Diciembre oscila entre los 4 y los seis grados. Los kayakistas - que andaban en dos kayaks dobles y dos singles - no avisaron a las autoridades marítimas. Había mucho viento y las olas alcanzaban hasta 80 centímetros. Un día ciertamente atípico hasta para las condiciones extremas del Gran Lago. Dos de los kayaks se volcaron. Tres de los hombres lograron navegar hasta un islote. Uno de los hombres estuvo una hora y quince minutos en el agua y cuando lo sacaron estaba inconciente y con una temperatura corporal de 19 grados. Los médicos diagnosticaron "hipotermia accidental severa" y lo metieron en la Unidad de Cuidados Intensivos después de haber logrado elevar su temperatura hasta los 23 grados. El hombre murió poco después. Era norteamericano, filántropo, estaba casado, tenía 72 años y se llamaba Douglas Tompkins.
Como DT se me parecía demasiado a Ernst Heminway - salvando las distancias y los intereses - he pensado en aquella manera de escribir de Ernst que los críticos literarios llamaron "un octavo de iceberg". Así que ahí les dejo la tarea de profundizar en la vida y en la obra de Douglas Tompkins, el gringo que había comprado tantas tierras en el sur de Chile y de Argentina que sus detractores le endilgaron miles de epítetos. Incluso cuando tuvieron que asumir que DT hablaba en serio.
Entérense, pues.
Westchester, Miami, Usa.
Luis Eme Glez.
Diciembre 19 del 2015.
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