Saturday, May 17, 2014

CRIMEA DE HOY : LA CRONICA QUE NO ESCRIBIRE.-




Con toda seguridad debo haber oído hablar de Crimea desde mucho antes de leer a León Tolstoi.Mi pasión por la geografía es anterior a mi pasión por la historia pero tal vez anden de la mano en cuanto a interés epocal. Recuerdo que cuando me topaba con la palabra "Crimea" siempre le acompañaba el vocablo "península" y siempre se decía que "era parte de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas" y que estaba enclavada en una de las Repúblicas "llamada Ucrania". Luego supe que Crimea tenía una larga historia por la que habían bregado muchos pueblos e imperios y que su estratégico litoral del Mar Negro había gatillado grandes intereses geopolíticos en las naciones aledañas y en los imperios de turno a lo largo del tiempo.Crimea tenía hermosas playas e importantes ciudades en un territorio poco más grande que Israel y siempre se destacaba al balneario de Sochi, a Yalta y a su famosa Conferencia post Segunda Guerra Mundial y a su aparente insularidad tan lejos del Mediterráneo, rodeada de grandes mares interiores disfrutados y disputados por montones de países a lo largo y ancho de sus costas.
Mucho antes de comenzar la carrera de Licenciatura en Historia Universal, Perfil Amplio,  en la Universidad Central de Santa Clara, Cuba, y de profundizar en el estudio de la Historia de la Unión Soviética - era una de las asignaturas priorizadas - y por ende de beberme todo el entramado de Ucrania desde la prehistoria, yo conocía bastante de la región a través de la pluma del gran escritor ruso León Tolstoi. Primero fueron sus obras globales La Guerra y la Paz y Ana Karenina. Despues sería Relatos de Sebastopol. Recuerdo cómo me llamaba la atencion un estudio preliminar sobre este libro. En realidad La Guerra de Crimea ( 1853 - 1856 ) -descontando cierto interés muy sospechoso por parte del Imperio Ruso relacionado con el trato que se daba a los cristianos ortodoxos dentro de las murallas del Imperio Otomano - no fue mas que otra contienda imperial que buscaba una salida rusa al Mar Mediterráneo en el centro de los temores otomanos, piamonteses y del poderoso imperio francobritánico relativos al avance ruso en la palestra geográfica zonal. Rusia perdió la Guerra de Crimea ante la "Primera Entente", pero el mapa de Europa se transformó en tiempos postnapoleónicos y León Tolstoi, que había participado en ella como oficial de artillería se convirtió en el principal corresponsal de guerra del periodismo moderno en una contienda que también, por vez primera, registró los hechos mediante un invento reciente llamado fotografía. El Sitio de Sebastopol - como lo sería el Sitio de Stalingrado en el próximo siglo - engrandeció el orgullo ruso y solo basta con  leer las páginas del texto de León para cerciorarse hasta qué punto el escritor comprometido narra los eventos y describe las acciones bélicas con una pasión sin límites y con un odio acérrimo hacia los invasores.
Siempre he creído que Crimea debió llamarse República de Tartaria - o quizás República Tártara - desde el año 1475 cuando los turcos otomanos invaden la región y finiquitan hasta el óltimo bastión "occidental" en Crimea. Vale decir a todo vestigio  griego, romano y godo ( cenizas pulverizadas de la nostalgia por el Imperio Romano de Occidente ).Porque el pueblo tártaro era la etnia mayoritaria en Crimea para la llegada de los turcos. Tres siglos después la entronada y sacrosanta emperatriz rusa Catalina II entra en guerra con Turquía y tras vencerla se apodera de la joya del mar Negro en donde habrá de colocar su Flota y desde donde amenazará la paz de los Dardanelos y del Estrecho del Bósforo. Para entonces las Grandes Marchas Imperiales de Caty II le habían llevado hasta el Mar Báltico a costa de los suecos. Limpia de otomanos, Crimea es incorporada como Provincia al Imperio Ruso con el nombre grecolatino de Táurida. Entonces casi toda la región suroriental de Crimea se fue poblando de rusos auténticos del norte y de rusoparlantes locales y de fans enardecidos con el Nuevo Imperio que les cobijaba. Excepto los tártaros, siempre atentos a la consecusión de una independencia real.
Las esperanzas tártaras de gobernar y de vivir en una república auténtica se vieron colmadas cuando un hombre llamado Vladimir Ilich Lenin destrozó los sagrados aposentos del Zar y el mundo asistió, obnubilado, a una original puesta en escena llamada Revolución Bolchevique. Los tártaros proclamaron su República Independiente del ex Imperio Ruso y creyeron que una revolución tan genuina y  tan humana sería incapaz de abortar un sueño tan recurrente. Lenin no lo creía de esa manera. Crimea no podía convertirse en  una oveja descarriada porque las fronteras existentes no tenían por qué cambiar con el nuevo orden de cosas que se avecinaba. De modo que cuando los bolcheviques tuvieron que enfrentarse a la Guerra Civil la República Independiente de Crimea dio cobijo al poderoso Ejército Blanco, creyendo, otra vez, que la nueva revolución no habría de interferir en sus preferencias políticas. Los tártaros cometieron su segunda equivocación. Los bolcheviques barrieron con todo vestigio contrarrevolucionario en la Nueva Rusia y Crimea ganó solamente la condición de República Autónoma dentro de la Rusia Bolchevique. Los tártaros vivirían para siempre con el estigma de haber prohijado a los contrarrevoucionarios "blancos" en un momento de euforia invencible para los nuevos baluartes de la revolución universal. Estigma que los realcanzaría demasiado pronto.
Los nazis de Adolfo Hitler ocuparían Crimea entre 1941 y 1944. Cuando el sucesor de Lenin al frente de la URSS - la URSS era la Gran Rusia con agregados y todavía podía considerarse un Imperio -, Joseph Stalin logró expulsar al Ejército Alemán de la República Autónoma de Crimea no perdió tiempo para acusar a los tártaros de haber colaborado con la ocupación fascista y los castigó con deportaciones masivas hacia los lugares mas alejados e inhóspitos de la zona asiática del país. De nuevo los archivos de Moscú tuvieron que cambiar la condición administrativa de Crimea. Había sido degradada otra vez a Provincia. Los tártaros se consideraron los judíos del siglo XX. Pero también  decidieron esperar su oportunidad sobre la tierra. Para ellos la Gulá Global Stalinista sería su Surgún. En 1954, el hombre de turno en el Kremlin, Nikita Jruchov, decidió ceder Crimea a la República Socialista de Ucrania - una de las 15 Repúblicas Soviéticas y fiel vasaya de Moscú - pero con condicionantes que aseguraban sus posiciones estratégicas en el Mar Negro y seguían haciendo de la ciudad de Sebastopol una "ciudad especial en zona rusa". Los tártaros no mordieron el anzuelo y solo lo harían unos pocos de la Diáspora.
Los grandes acontecimientos de 1991 en la URSS hicieron tambalear al mundo comunista y muy pronto hacerlo desaparecer de casi toda la faz de la tierra. Los tártaros consideraron que se repetía la historia de 1917, al revés. Mijail Gorbachov había logrado que los Nuevos Zares dieran paso a los Nuevos Señores que miraban a Occidente con cierta deleitación. Los eventos se habían desarrollado sin la detonación de un solo disparo. Las más preclaras mentes occidentales aseguraron, entonces, que la Guerra Fría era asunto del pasado, que se habían acabado las guerras sanguinarias y alguien tan sabio como el pensador estadounidense de ascendencia japonesa Yoshihiro Fukullama expresó que "estábamos en presencia del fin de la historia", sin detenerse a pensar que Carlos Marx había pronosticado lo mismo para cuando "la dictadura del proletariado alcanzara el poder". De modo que  los tártaros retornaron a su querido habitat desde la otra Babilonia, asistieron a la disolución oficial de la URRS y participaronn en un Referendum ese año en donde se restableció la condición de República Socialista Autónoma de Crimea. Solo que Ucrania no estaba interesada en continuar en la órbita del nuevo Moscú ni mucho menos ser otro miembro de la Comunidad de Estados Independientes. Muy pronto se separaría de todo lo que la vinculara con la antigua Madre Patria para comenzar a labrarse su propio destino. En Crimea los rusohablantes, los prorusos, los ucranianos y los tártaros parecían vivir en un frágil conato de armonía. La desvinculación de Ucrania de la ahora Federación Rusa - muchas fuerzas revanchistas no podían aceptar que el cambio de vestuario político hubiera terminado con el Imperio Soviético - hizo enardecer a las nuevas autoridades moscovitas. En 1992 aprueban una Resolución mediante la cual "se anula la transferencia de Crimea a Ucrania en 1954". Y Crimea convoca otro Referendo que aprueba la redacción de su Primera Constitución que la declara independiente. Ese mismo año - y en las rondas de las Anulaciones - Ucrania desestima tal declaración de independencia hasta que después de varios tejemanejes políticos se acepta que Crimea sea una República Autónoma dentro de la República de Ucrania.
Para entonces un hombre nacido en Leningrado (ahora San Petersburgo) y abogado de profesión ha dejado de comandar la casi infalible y megapoderosa KGB - los servicios de inteligencia soviéticos - para dedicarse de lleno a la política en la capital de la Federación Rusa. Sin embargo tantos son sus conocimientos en el campo de la inteligencia (es amo y señor de todos los archivos) que debe simultanear sus cargos políticos con la Dirección del Servicio Federal de Seguridad, FSB, la agencia que ha sustituido a la KGB. Vladimir Putin ha estado trabajando con uno de los tipos duros del Poder en San Petersburgo, Anatoly Sobchak, su Jefe y Mentor, alguien vinculado al intento de Golpe de de Estado contra Mijail Gorvachov, y para 1994 sus contactos con Anatoli Chubáis - gurú de la economía rusa y padre de las privatizaciones- le han dado las ópticas y perspectivas necesarias para enrumbar a Rusia cuando llegue el momento que cree tiene que llegar: la hora en que ocupe la butaca principal del Kremlin.
En tanto, Sebastopol sigue siendo una ciudad "especial" en Crimea, Rusia mantiene su poderío naval en el Mar Negro y la gente prorusa, rusohablante y fans de la "Rusia de siempre" se están preguntando qué pasará si en Kiev los acontecimeintos se precipitan debido al anhelo transgresor de muchos sectores que siguen mirando hacia el occidente de Europa desde la Plaza Maidán.
En Moscú los nostálgicos del Gran Imperio Soviético juegan con las yaves del petróleo y del gas cuyas tuberías corren por debajo del suelo ucraniano con destino a Europa Ocidental. Ucrania está atrasada en sus pagos a Rusia y sin embargo en Kiev sueñan con integrarse a  una organización militar llamada OTAN, entre amenazas de chantaje energético y sacralización de las "fronteras reales".
Vladimir Putin, el abogado y deportista comedido de cuna humilde, está asesorando a todo el mundo en Moscú desde sus poderes ambivalentes. Además. analiza en detalles los verdaderos motivos que llevaron a una Alemania derrotada en la Primera Guerra Mundial y humillada en Versalles a rearmarse hasta los dientes, anexarse regiones con población germanohablante mediante guerras relámpago y desencadenar la Segunda Guerra Mundial. Porque considera que la derrota del fascismo alemán durante la Segunda Gran  Guerra no es el acontecimiento más trascendental ocurrido en el siglo XX. Este "premio" se lo lleva el increíble desmembramiento de la URSS, "la mayor tragedia geopolítica de la centuria".
Agazapado en Moscú, Vladimir Putin espera su oportunidad para tratar de volver a poner orden.


Westchester, Miami, USA.
Luis Eme Glez.
Mayo 17 del 2014.




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