Monday, November 4, 2013

GASHAMBRE.-





                             Poderosos en Chile.
                             Incluye "poderosos domésticos".

                             Reportaje de la antevíspera.



Entre las nubes altas del Atlántico
el avión de Putin nada en la Corriente de Chile.
La escala de Lisboa le restó fuerzas al aleteo Iliushin.
Desde Washington los gemelos Air Force se levantan
y en el Fondo del Mundo el gran dispositivo
es filme TNT para cubrir a Yorch.
Firmar un documento a la vera de Condy ha de romper
la magia de los relojes exactos.
Otros nombre engalanan  la  Cumbre de la Apec
pero son apenas titulares de segunda generación
y no merecen consideraciones mas allá del protocolo de rutina.
En las cotas laterales del Pacífico
los dos maestros dirigen
su sinfonía de protagonismo.
Y toda rectitud es corolario en la simpleza de las citas concertadas.
La ciudad se despierta de una pesadilla inclemente de semanas
y el viernes
sus calles y alamedas se preñan de las  voces
que marcarán las pautas de la moda la razón
la incertidumbre y el requiebro.
Treinta mil pares de pies aplastan la geografía de parques y avenidas.
Sesenta mil manos izan las pancartas esperadas
y fabrican los aplausos.
Es solo una cifra exactamente aproximada.
La neonostalgia por Ghandi traída al Cono Sur.
Rememorar los "no" que alguna vez lanzaron a las caras
de Sanquerib y de Nabucodnosor
de Abraham y de Moisés
de Caín y de Abel
de Adán el Magnífico
del Dios Occidental
de cada Dios sin Espacio Vital.
Más acá la historia es conocida
y no vale la pena emborronar carillas.
Entre los vándalos (es solo una manera de nombrarlos a destiempo)
- poetas trasnochados de la barricada y el coctel molotov
del exhabrupto y el garabato iconizado -
el extranjero 
impotente
alejado de las ediciones de último minuto y de  la gestión en vivo
con la mano en la boca naufragando de tos
lagrimeando a medias y a solas por un pedazo de  calle Seminario
desvirginado al Sur 48 años luego
por los gases imberbes que le lanza el falo flácido
de Carabineros.  ( 1 ).

( 1 ).
Yo me había acabado de cambiar para la casa de Ricardo Matte y estaba siguiendo cada incidencia de la Cumbre de la Apec que ese año se celebraba en la capital de Chile. Sabía del gran dispositivo de seguridad  elaborado por el Ministerio del Interior y conocía muy bien de la capacidad contestataria de gran parte de los chilenos así como de la "disposición" infaltable para protestar de los quintacolumnistas encapuchados que para cada manifestación popular tienen el mismo rosario de vandalidades, aupados por la inercia de las autoridades para meterlos entre rejas. De modo que cuando sentí las primeras consignas y los cantos y los fogonazos de las cámaras y los disparos de las armas de Carabineros me tiré de la cama y me fui hacia la Avenida Seminario esquina Ricardo Matte.
La Avenida estaba llena de manifestantes que corrían hacia Oriente buscando calle Apoquindo para unirse al grueso de la muchedumbre. No llevaba ánimos de unirme a los hombres y mujeres que protestaban contra la inutilidad de la Cumbre sino de asistir como observador. Ahora no había vándalos entre el gentío - los vándalos son tribus de Alameda -  y aunque la gente se desplazaba  casi que corriendo Carabineros los perseguía con saña enarbolando sus armas de primeras alertas. De pronto el sitio se llenó de una humareda tenue que se fue haciendo opaca y daba la impresión de que estábamos en un día de invierno atardecido. Creí saber de lo que se trataba pero solo estuve seguro cuando necesité restregarme los ojos y comencé a toser. Entonces la gente corrió de verdad y sus consignas se volvieron garabatos contra los "hermanos" que se supone están para protegerlos. Yo regresé a mi pieza, pestañando y tosiendo, con mucha ardentía en los ojos y garraspeando desde mis amígdalas lastimadas. Sonreí. La vida es irónica y paradógica. Porque tendría que volar más de diez mil kilómetros para que una Policia que no era la mía, sin "querer", me rociara con los gases lacrimógenos que estaban destinados a sus ciudadanos contestatarios. Porque los gases lacrimógenos no se usan en los sitios donde la protesta es en silencio. Allí los mecanismos son otros. Gases lacrimógenos: eso me faltaba.


Providencia, Santiago de Chile, Chile.
Luis Eme Glez.
Noviembre 20 del 2004.

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