Para el Ministro.
La otra verdad de las aulas, señor.
Una espiral distorcionada de escaleras
regala el cuarto piso
( que aquí adquiere categoría de rascacielo )
y no es imposible desnudar al mar
de sus intimidades morbosamente verdeazules
( sublime invitación al regreso genético ).
Policromía de cubismo textil
despiadado predominio de blancos y amarillos.
Distorción de pies por el asfalto
en el mismo corazón
del Septiembre inviolable.
Iteración del verbo en la Babel Chantada
destripando al panorama nacional
- español tan divorciado de Cervantes
que puede reinar en la anarquía -
archivando volutas de fuego
cocinadas con temperatrura de aluvión.
Clásica monotonía de tiempos falsos
congelados en las rutinas sin espacio
- el amor es al sur de las mochilas
tórrido en sus guaridas sin opciones -
y una abalancha de medios de enseñar sin excepción
( incluso excepcionales por arte de obligada tortugués).
Aquí de nuevo tremendamente repetido
reptando - folklórico enroque de otra locomoción -
entre sujetos que disfrutan el tremendo coito
con cierta invulnerable novedad.
La clave
- el condenado enigma de la Duda es no saber
si las muchachas aún piropean a la estacion
con sus ingles turgentes
si los chicos ya untan las paredes
y si ser libre
es una difícil variante de asignaturas invisibles -.
También desconocer
la razón del aplauso ( ateo con diploma )
la extraña intención de la palmada
el okey edulcorado por el marasmo de la vida
la incertidumbre de la maldad que nos corroe.
Sencillamente
el misterio
del otro
aldabonaso.
De modo
que entre carnes con olor a primavera
pieles con olores a putrefacción sin alternanzas
prefiero la simple razón del silencio espontáneo
el sondeo del piélago
la calma medida
tal vez
el recurso del método
hasta la próxima
ignición de las Vulvas.
Yaguajay, 1990.
Wechester, Miami, USA.
Luis Eme Glez.
Septiembre 28 del 2013,
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