cuando los señores feudales del penúltimo ocaso
escupen su póstrer escoria de residuos atómicos
en estos tremendos tiempos de amores desbandados
arboledas enfermas sueños detenidos en las almohadas blancas
por la estúpida maldad de todos los insomnios
de rayos oblícuos de un sol que nos traiciona
tú eres la clásica luz en el desierto
de que hablan turistas poetas y domadores de camellos.
Ahora que reina un caos apocalíptico
- según los religiosos confesos y conversos
que toman los motivos por cabellos desnudos
anunciando un colapso en cada sol que se nos marcha
olvidando a los miles de soles traicioneros del tiempo -
fabricas tu paraíso de praderas firmes
y hablas de los lapsus de la Historia
de que las mayorías seguirán invictas
de que el nombre del nombre de los nombres
seguirá venerado por siglos y demás glaciaciones
de que las primaveras permanecerán
de que el otoño solo será una palabra diseñada
para rapsodas del alba inconclusa
de que gustaremos mas Numancias y Saguntos
de que obligaremos - y advertiremos -
a pensar en el viejo Pirro
a los equivocados de la añoranza blanca
esos que se hartan de escarcha y hallowín
y frases engoladas
y a sus mentores de euforia transitoria.
Ahora que ocurre todo esto
es genial que te llegues
con proposiciones tan auténticas.
Caibarién, 1991.
Wechester, Miami, Usa.
Luis Eme Glez.
Septiembre 29 del 2013,
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